domingo, 31 de julio de 2011

Dejándome conquistar en Ndop

Lunes 25 de Julio

Con la maleta al hombro salgo para Ndop y llego a la escuela donde Valery y los jóvenes monitores llevan ya dos semanas del programa de verano. Cuando llego los niños están en clase y aprovecho para pasar y presentarme, al terminar las clases pasamos al momento de animación y todos los niños corren al árbol frente a la parroquia, que llaman el árbol sagrado, por el nombre que se le ha dado en la historia central. Tendremos canciones y bailes, a lo que le seguirá la actuación donde una chica monitora interpreta el papel de Maya la princesa y otro chico monitor el de Alex, el sirviente. Hoy Alex le enseña a la princesa a plantar y cultivar la tierra. Me quedo boca abierta ante la naturalidad de las actuaciones, reconozco que me hubiera encantado que tuviesen disfraces más completos, pues solo tienen puestas las coronas que hicimos durante las sesiones de preparación y las máscaras, pero aún sin el adorno de vestimenta el momento de actuación resulta bastante bien.

Volvemos corriendo a los salones para realizar la manualidad y empiezo a empaparme del ambiente local. Los niños de Ndop son bastante ordenados, un tanto más pacíficos, se nota la diferencia entre niños de ciudad y niños de aldea. Me sorprende que con el joven equipo de monitores, pues algunos rondan entre los 14 años, todo funcione bastante bien, poco a poco, sin mayores disturbios ni retrasos y reconozco que en gran parte es por el dinamismo de Valery, yendo de aquí para allá, explicando, trayendo los materiales, etc.

Cuando terminamos la manualidad son casi cerca de las 12, por lo que salimos a un par de cantos más y anuncios de último momento, los pequeñines parten a casa y los monitores nos quedamos para una evaluación bastante adecuada, un poco más enfocada a los objetivos de la enseñanza, pero repasando también las actividades al exterior, actuaciones y manualidades. Cerramos los salones y andamos a casa.

De la escuela a casa de Valery son unos 25 minutos andando, vamos todos juntos y sobre el camino cada monitor se separa del grupo hacia su compound o hacia otra calle. Llegamos a casa de Valery y nos recibe primero que nadie Desiré, la pequeñina que ya tengo meses de conocer, está también Cinthya, que desborda energía y pláticas por cada poro de sus 10 añitos, Cyril, un sobrino que esta estos días de vacaciones y por último Germma, la hermana menor de Valery, de unos 15 años, sonrisa amplia y de personalidad cálida y servicial.

Mientras esperamos a que pase la lluvia Ronald le dice a Germma que debe enseñarme durante esta semana lo más que pueda respecto a la cocina y ella acepta muy gustosamente. Mientras esperamos la hora de la comida, Valery y yo tomamos una pequeña siesta, que aunque en general no estoy a favor de ellas, reconozco que son el mejor método para pasar el hambre. La comida estará lista sobre las 4pm, hoy hay papas molidas revueltas con frijoles, de bastante buen sabor.

Después de comer-cenar andamos a casa de una hermana mayor de Valery pero al no encontrarla volvemos a casa. Es hora de una ducha. Me muestran el cuarto de baño, un pequeño espacio por un lado de la casa, con paredes formadas por un tapete de palma local colocado en semicírculo contra la pared, una pequeña barra que marca la entrada y sostiene una sábana como puerta. Con mi balde y jabón en mano entro a darme mi primera ducha verdaderamente Camerunesa. Entre las prisas no siento el frio del agua ni el de la noche, me seco rápidamente y me pongo el rapá que me han cocido en Bamenda justo a tiempo el fin de semana.

Para pasar el rato les propongo una película a los pequeñines y terminamos todos en la sala viendo Kung fu panda. Desiré, Cinthya, Germma, Cyril, otros dos chicos que andaban de visita, Valery y yo. Al terminar la película es hora de dormir, por la tarde he rechazado la oferta de Valery de tomar su habitación y me destino al sillón más largo de la sala, con una almohada y una cobija, suficiente considerando que no hace frío, el problema de los mosquitos surge más pronto de lo que esperaba, encuentran el menor espacio de piel que no haya cubierto y lo atacan pero justo cuando creía que el mayor problema serían ellos, me ataca el ruido del radio de una vecina, a todo volumen y con pésima audición.


Martes 26 de Julio

La noche fue algo complicada, entre los mosquitos y la música del radio que han dejado encendido toda la noche, pero amanezco, un ligero dolor de cabeza me indica que algo no anda bien. Después de las oraciones que hacemos en francés, mientras yo trato de seguir un poco la lectura y Valery canta los himnos y salmos, las niñas calientan el desayuno, que es la comida de ayer, y al terminar partimos para la escuela, tomamos una moto y creo que el viento de la moto me agrava la gripa que comienza a tomar forma en mi.

Me entra una llamada al celular, es Justine, la monitora de Futru, que ha venido a Ndop a visitar a un tío y nos alcanza en la escuela. Mientras las clases toman forma vamos a casa de las hermanas y después con los padres. Durante el rato el dolor de cabeza aumenta y la presión en los oídos también, es una gripa declarada y me he dejado el antigripal en Bamenda, no me queda de otra más que vivir de paracetamol. Bajamos a preparar los materiales para la manualidad y vamos junto con los niños al árbol sagrado.

La actuación de hoy es muy buena, todos los monitores actúan, la princesa Maya, Alex el sirviente, los aldeanos y el Rey. Hoy idean el plan para derrotar al Rey de una forma no violenta, le roban la comida y el agua del palacio por lo que después de semanas de hambre decide abandonar el reino, los aldeanos han triunfado y al ejército no le queda más que rendirse y prometer ayudar en la reconstrucción de todo lo que han destruido. Pasamos a los salones a terminar la manualidad de otro día, agregando el hilo a los extremos del dibujo de un pájaro por un lado y una jaula por el otro, de manera que al girarlo pareciera que el pájaro está enjaulado y los niños terminan sorprendiéndose del efecto visual cuando les enseño como girar las cuerdas con los dedos. Después seguiremos con algo de juegos, catch the uncle y duck and goose. Dividimos por practicidad a los pequeñines y a los mayores, y aunque el Sol está fuerte y todos comenzamos a sudar, las gotas de diversión son el principal ingrediente. Terminando damos los anuncios para mañana, que es día de excursión.

Volvemos andando a casa donde hoy más que ayer disfruto de la siesta, y al despertar ya me esperan las niñas para cocinar. Hoy prepararemos casaba y vegetables, o lo que aquí llaman “jaman jaman”, Germma es la directora de la cocina, Cinthya y Desiré las ayudantes. Para cuando despierto la casaba ya está partida y pelada, hay que lavarla y ponerla a hervir con un poco de agua durante una hora. Mientras tanto limpiamos los vegetables, que son un tipo de planta local, hay que cortar las ramas, separar el tronco principalmente, enjuagarlo y ponerlo a hervir con aceite rojo, tomate, un poco de cebolla, sal y cubitos de maggi.

No puedo describir el esfuerzo físico que me ha costado, inmediatamente se nota la diferencia entre las niñas y yo, sus brazos, espaldas, manos, todo es más fuerte. Entre el humo de la leña en los ojos, el calor de las ollas en los pies y las manos, partir con un cuchillo con poco filo los tomates, sobre la palma de la mano, mesclar con el cucharon de hierro, poner más leña, el agua, en fin, es todo un proceso, y eso que yo he llegado a la mitad, y después de cenar no soy la que lava los platos ni esas ollas que pesarán cerca de 15 kilos. Terminaremos de cocinar casi 3 horas después y a comer se ha dicho.

Después de comer-cenar tomaré una ducha y veremos la película de Knight and Day con Camerón Díaz y Tom Cruise, de acción algo exagerada pero que nos entretiene. Cortaremos la película a la hora y media, estamos rendidos, es hora de ir a dormir y la vecina sigue con su propósito de tener el radio a todo volumen. Mientras trato de dormir ruego a Dios por que la radio se apague, necesito descansar, me pongo los audífonos mientras unos cuantos aún ven la televisión en la sala y afortunadamente logro dormir un poco y solo despierto cuando los pequeñines van de salida y me piden que cierre la puerta. En la madrugada la luz nos abandona y la radio se apaga, por lo que puedo dormir mucho mejor.


Miércoles 27 de Julio

No hay luz aún, aunque por primera vez en la vida lo agradezco, así no hay radio de la vecina. Valery está lavando ropa en el patio interno de la casa y me le uno pues he traído la ropa justa y el tiempo durante las tardes en la cocina deja con olor a humo mis pantalones, chamarra, rapa, todo, así que con cubeta y jabón en mano lavo rápidamente lo indispensable. Mi resfriado sigue presente pero parece que no se agrava, solo se mantiene.

Llegamos a la escuela un poco antes de las 8, ya hay varios niños ahí y esperamos a que el chofer llegue, supuestamente debía estar antes de las 8 pero conociendo los tiempos locales, cuando aparece al diez para las nueve, me sorprendo con la puntualidad. Para llevar a los 80 y pico niños al palacio el camión de 16 plazas, tendrá que dar 4 vueltas, lleno a más no poder, en cada viaje acomodamos cerca de 25 niños y un par de monitores. El palacio está a unos 5 minutos en coche, aunque andando haríamos cerca de una hora por los pequeñines. Para las 10 am estamos por fin todos los niños y los monitores a la entrada del palacio de Bamunka.

Bridgette se acerca a saludar al Fon y a distancia observo cómo se inclina un poco para hablar con él, doblando las rodillas y recargando los brazos sobre ellas, después seguirá el turno de Valery y el mío donde tendré que inclinarme también. El Fon de Bamunka es un hombre joven, rondará por los 55 años, alto, fuerte, mirada dura y su voz es grave, no lleva vestimenta tradicional, solo unos pantalones y camisa de vestir color negro. Una vez hechas las introducciones el Fon recibe a los niños, los saluda de lo más natural, sentado en su silla a la entrada del palacio, mientras los niños responden a sus preguntas sobre si lo conocen y si en la calle lo viesen como deben saludar, a lo que los niños responden agachándose un poco y aplaudiendo dos veces, finalmente nos asignará a un señor para el recorrido.

El recorrido por el palacio de Bamunka inicia por la zona de las habitaciones de las esposas, son 3 secciones, la primera construida por el primer fon, tiene alrededor de unos 15 cuartos, paredes de adobo y techo de zinc, la 2da sección construida por el padre del actual fon, con cerca de 10 cuartos más, donde se ven mucho mejor las condiciones sobre todo de las puertas y los marcos de las ventanas y la 3era con solo 3 habitaciones, las 3 esposas directas del actual Fon, que finalmente tienen sus cuartos con suelo en cementado. Cada sección de habitaciones tiene su patio común, con cuerdas atravesadas de aquí para allá donde se puede ver la ropa recién lavada secándose, trozos de leña a las afueras de los cuartos, dos que tres cuartos de cocina, con principitos y princesas comiendo maíz asado, patos y sus patitos de un lado para otro, gallinas, sacos de arroz, en fin, todo un palacio realmente. Nos muestran también la casa de la madre del Fon, es una habitación casi del doble del tamaño de las de las esposas, pero en una zona apartada y con una capa de pintura blanca al exterior.

La siguiente parada es en el salón real, donde el Fon recibe visitas y familiares. A la entrada del cuarto hay 16 piedras que no podemos ni por error pisar o sentarnos sobre ellas, son los asientos del Fon y sus 15 nobles. Los nobles son los consejeros del Fon, le ayudan en la toma de decisiones, visitan los terrenos del Fon, arreglan los asuntos que necesiten supervisión externa, en fin, son su brazo derecho y a cada cambio de Fon hay cambio de nobles.

El guía nos indica que podemos pasar al salón en grupos de 20 en 20, pero hay que quitarnos los zapatos antes de entrar. Entraré con el último grupo y veremos la silla del Fon, sus tapetes de piel de tigre, sillas de madera tallada, esculturas de hierro, un colmillo de elefante de unos 5 metros de largo, tapetes bordados a mano, y otras tantas artesanías más que decoran la sala. Tomo un par de fotos y al voltear veo que Bridgette y Valery platican con una mujer, me acerco a saludarla y me entero que es la 2da esposa del Fon, Reina directa, por lo que le pido una foto que gustosa acepta tomarse conmigo. Su atuendo es de lo más local y sencillo. Rapá, blusa blanca y el cabello atado con la misma tela del rapá, lo único distintivo entre ella y otras mujeres de los alrededores es una pulsera de conchitas blancas en su mano izquierda, que solo portan las Reinas en esta aldea.

Dejaremos el salón y pasaremos a ver la corte, un espacio abierto con un par de desniveles y una conexión directa con el exterior por donde la gente de la aldea entra cada 4to día, o lo que se conoce como el countrysunday, para presentar sus peticiones o problemas al Fon y su corte de nobles, estos escuchan a la gente de la aldea y les ayudan a resolver sus problemas ya sea económicos, discusiones sobre las plantaciones o familiares, entre otros.

Saldremos por una puerta trasera e iremos al cementerio de los Fones, lugar sagrado al que no cualquiera se le permite el paso, pero a nosotros por ser una excursión escolar nos aceptan. En el cementerio hay dos casas separadas unos 5 metros cada una y con sus propias cercas de bambú, en cada casa se encuentra enterrado un Fon y vive un guardián dentro de ellas, hombre, no se permite la entrada a mujeres en las casas-tumba. A los Fon los entierran sentados, al morir antes de que los cuerpos se endurezcan, los sientan en sus sillas reales y los hoyos que excavan en la tierra son lo suficientemente profundos para introducir la silla entera, de manera que un Fon, hasta después de fallecer, permanece sentado representando su poderío y autoridad.

Volvemos al patio exterior donde agradecemos a nuestro guía con un par de aplausos y seguimos con un par de canciones de animación y bailes antes de la hora de la comida, un par de nubes amenazan con regalarnos lluvia por lo que nos apresuramos a repartir el arroz que madame Bridgette a cocinado desde las 5am en su casa y traído en dos hieleras grandes. Sentamos a los niños en pequeños grupos y vamos con las hieleras a cada uno, repartiendo el arroz, mientras otros monitores preparan el agua en polvo de sabor piña y naranja. La lluvia no está con ánimos de esperar y nos cae fuertemente a media comida por lo que corremos a refugiarnos en el techado de la entrada al palacio. A un par de niños se les ocurre sentarse en el escalón frente a la silla real del Fon y el guía los mueve más rápido de lo tarda en caer una gota del cielo al suelo. Terminamos de repartir el Ice, a penas media taza para cada niño y llega el camión para llevarnos de vuelta.

Subir a los niños al camión es un poco más complicado, con la lluvia cayendo fuertemente y el lodo por todas partes, pero ya conociendo la dinámica los ponemos en pares rápidamente para que cada niño entre al camión con su acompañante que llevará en las piernas. De regreso a la escuela damos las últimas indicaciones y dejamos a todos ir a casa. Yo decido quedarme en casa de los padres para arreglar el material que llevaré de vuelta a Bamenda el fin de semana.

Mientras arreglo los materiales platico con Jackson, el cocinero de los Padres y Simón, un seminarista que estas vacaciones está en Ndop de servicio. Entre charla y charla tomo una taza de café mientras ellos disfrutan de un poco de vino de palma. Es la hora de la comida y como no ha parado de llover me invitan a comer en casa, el platillo es Ero, una tipo sopa de pescado de consistencia pegajosa, que se come acompañado de fufú. El sabor es algo amargo para mi gusto por lo que me sirvo solo un poco, por cortesía más que nada. Al terminar de comer lavo los platos y Jackson y yo partimos rumbo al mercado.

Germma está desde en la mañana en el mercado y el día de ayer le he prometido pasar con ella para que me lo muestre, pero la lluvia no cesa y para cuando llegamos ya tengo los tenis y pantalones empapados, no puedo permitir que mi resfriado empeore por lo que mejor tomo una moto y parto a casa. Llegando me cambio inmediatamente a mi rapá y al volver Germma del mercado entramos una vez más a la cocina, hoy prepararemos plantane y frijoles.

Los frijoles estarán cerca de 3 horas en la olla antes de estar listos, mientras tanto pelamos el plantane. Germma ha comprado el racimo de plantane por 600 francos en el mercado, está aun verde, pero así se cocina. Hay que cortar con un cuchillo las orillas y cortar nuevamente por el centro para arrancar con los dedos la cáscara, el plantane desprende un poco de resina que al tiempo y después de unos 30 plátanos que limpio, la resina cubre por completo mis manos y es casi imposible de quitar aún tallando con cepillo. Cuando los frijoles están listos agregamos sal, unos cubitos de maggi y un poco más de agua, probamos y al dar el gusto bueno pasamos al plantane. Una vez pelado hay que partirlo por la mitad y colocarlo en una olla grande, con otro poco de sal y agua, y los dejamos al fuego por media hora, hasta que se ablandan.

Hoy para la ducha me sugieren calentar el agua, por lo del resfriado, y aunque en un principio me niego y considero innecesario, la insistencia se lleva la victoria y Germma me prepara el agua. Al ducharme mis más profundos agradecimientos y sentimientos de alegría surgen, que delicia, aún siendo una ducha a balde. Al terminar el vapor sale de mi cuerpo como si fuera mi espíritu, contento de gusto. Vuelvo a la cocina y pongo un poco de plantane en una olla y otro tanto de frijoles en otra y los llevo al parlo junto con dos platos y dos cucharas, donde Valery y yo comeremos. Después de la cena rezamos y veremos la primera parte de la película “Como entrenar a tu dragón” hasta que el sueño comienza a invadirnos a todos.

Jueves 28 de Julio

Nos levantamos un poco más temprano de lo normal para ir a misa aquí cerca. En casa no hay luz y afuera el sol no ha salido pero empieza a verse el amanecer a lo lejos y bajo esa tenue luz andamos uno 10 minutos hasta la Iglesia, el Padre no aparece por ningún lado y Valery termina dirigiendo el servicio, donde la única diferencia con la misa es que no hay eucaristía, dato curioso, me siento algo incompleta, pero para rellenar el huequito el catequista y un par de señoras me saludan muy alegremente al terminar. Volvemos andando a casa donde ya está recalentado el plantane y los frijoles de ayer para desayunar.

Hoy en la escuela es día de preparativos, los pequeñines junto con sus respectivos monitores preparan las actuaciones y canciones para el gran cierre el día de mañana. Valery busca a un hombre que nos preste un generado para poder tener electricidad mañana para poder conectar unas bocinas y ambientar con música, además de que la mayoría de los grupos están preparando bailes para el día de mañana. Después de los preparativos limpiamos lo salones y vamos al patio a jugar. Valery ambienta con un par de canciones y luego jugaremos el cartero, el rey pide y simón dice. De la nada nos dan pasadas las 12, así que damos los anuncios generales y dejamos partir a los niños. Los monitores nos reunimos una vez más en el salón para la evaluación y últimos preparativos, quien traerá el galón para al agua, los que decorarán, yo que haré las palomitas, etc.

Saliendo vamos directo al mercado para comprar las palomitas, aceite, azúcar, bolsas y todo lo necesario. Al llegar a casa comienzo en la ardua labor de hace palomitas, y digo ardua porque aunque ya había hecho en Bamenda, no es lo mismo hacerlas en estufa de gas que con leña. Lo más complicado es encender el fuego pero Cinthya llama a una vecina que me enseña la técnica local de quemar un poco de una bolsa de plástico, haciendo que gotee y ese poco plástico que se mantiene encendido encenderá los pequeños trozos de madera, después se añaden los más grandes. Apenas hacemos dos bolsitas de palomitas cuando la leña se termina y la que conseguimos con el papá de Valery, está algo húmeda, por lo que nos resulta imposible encenderla.

Entro a la casa y comienza a darme hambre, Germma no ha vuelto por lo que no hay comida y Valery sigue en el mercado, me da un poco de pánico la realidad tan inestable ante mi alimentación el día de hoy, pero me despreocupo más pronto de lo que canta un gallo y duermo. Al despertar Valery ha vuelto y para mi sorpresa una vecina nos trae de comer, mostrándome un poco más de la realidad Camerunesa.

Aquí las familias que viven juntas en un compound se apoyan hasta lo posible, mientras haya una buena relación claro, y no es de sorprender, pues viven casi puerta con puerta, puede que sanguíneamente no estén relacionados, pero el día a día los une tanto o más como a una familia. La comida patrocinada el día de hoy por esta noble y admirable tradición social es fufú y ndole, que es la primera vez que como realmente, y hasta me chupo los dedos. Más tarde llega Germma y nos ayuda a encender el fuego nuevamente y termino las palomitas, con un saldo bastante favorable, solo una ampolla en el dedo gordo, las 100 bolsitas necesarias para la clausura de mañana, unas más que comparto con las nenas de la casa y otra para la vecina que nos ha ayudado con la leña al inicio.

Sigue la hora de cocinar, hoy habrá papas. Germma me enseña la técnica para pelarlas, y me regaña cada que corto de más, hay que cuidar remover solamente la cáscara, pues mientras más papa se cocine pues más se come jeje. El cuchillo no tiene mucho filo por lo que la fuerza principalmente está en los dedos, así que terminaré con un leve dolorcito hasta la muñeca, pero contenta cuando las nenas me aplauden por haber aprendido la técnica tan rápidamente. Ponemos las papas en la olla, añadimos agua y Germma me dice que debo ser yo la que las sazone, añado sal y sazonador maggi a como Dios me da a entender. Cubrimos la olla y esperamos media hora a que estén listas. Para sorpresa de todos, incluso la mía, las papas resultan bastante buenas y el caldito de buen sabor. Terminada la cena caliento un poco de agua y me doy una ducha veloz, para instalarme junto con todos los pequeñines en la sala donde terminaremos de ver la película de “como entrenar a tu dragón”.

Viernes 29 de Julio

La noche de ayer ha sido de las más pesadas, los mosquitos me han picado en la orilla de un ojo y dormida lo he rascado tanto que amanece todo hinchado. Con todo y la molestia me levanto con los ánimos bien arriba pues hoy es la clausura y me encuentro con las niñas rezando el rosario en su habitación, con la poca luz que entra por la puerta y algunas con las caritas aún somnolientas. Otro que se levanta con ánimos es el clima, pero ánimos de lluvia, cuando por fin se calma salimos de casa, cerca de las 7:30 y yo me quedo en la calle principal para imprimir las fotos y los diplomas que daremos de regalo a los monitores, Valery sigue hasta la escuela para tener listo lo del generador y la electricidad.

Cual lo esperaba, por el tiempo que llevo de conocer los imprevistos aquí, todo falla un poco, la impresión de los diplomas, el generador, la lluvia, los monitores algo tarde, los niños más, y de detalle en detalle comenzaremos la clausura cerca de las 10:00am cuando teníamos previsto iniciar a las 8 y media. Afortunadamente al final lo del generador se ha resuelto y gozamos de electricidad para poner la música y ambientar.

Grupo a grupo pasan los niños a presentar sus actos, canciones, bailes, actuaciones y rimas. Las actuaciones son de lo más cómicas, con temas desde los problemas del alcohol o no estudiar en la escuela, desde la perspectiva de los niños claro. Los bailes como siempre sorprendentes, los mejores ritmos y movimientos, pequeñines de unos 6 años moviendo cada fibra de su cuerpo. Después vendrán los discursos de despedida de cada monitor, conmueve inmensamente ver el cariño que le expresan a sus niños a los que les han dado clases y juegos durante 3 semanas, un par de niñitos se paran también para agradecer a sus monitores y Valery los motiva a volver el próximo año, con más amigos y más jóvenes para participar en el programa. Para cerrar llega el momento de compartir las palomitas, las galletas, dulces y las manualidades de cada niño y la tradicional canción de pinguis que bailamos todos juntos.

La limpieza se hace un dos por tres, los niños más grandes ayudan y entre los monitores acomodamos las bancas y desconectamos el sonido para cerca de las 2pm ir a casa de Madame Bridgette que ha cocinado para todos wata fufu, wata es wáter en pidgin, y Ndole. El wata fufu es una masa de maíz con agua y el Ndole son vegetales con trozos de carne de cerdo que no puedo masticar del todo pero de muy buen sabor. En la celebración de los monitores les damos sus diplomas, la foto del recuerdo y postales que me ha dado Pepe Segalés en México, algunas de la Virgen María, otras de San José de Calasanz, con unas líneas de agradecimiento y firmadas por Valery y por mí. Cerramos con una oración y partimos a casa, con el acuerdo de una ligera excursión mañana a la montaña de Ndop, Ngoketunjia que significa “la casa sobre la piedra”.

De vuelta a casa volvemos a cocinar, limpiamos el maíz que han recolectado hoy en la plantación, arrancamos las primeras capas del más fresco y lo echamos a la olla con agua, donde estará por 3 horas para que se ablande. El maíz más seco va arriba del granero para que se termine de secar y en otros días pueda ser asado o con el grano cocinar fufú o wata fufú. Mientras esperamos a que esté listo el maíz las niñas me ayudan a deshacer las mechas del cabello, cortamos las puntas con tijeras y una a una deshacemos las trenzas hasta llegar a la raíz, se afloja un poco el nudo inicial y se retira la mecha casi intacta. Una hora después mi cabeza pesa un par de kilos menos, tengo el cabello rizado y lleno de grasa de 3 semanas sin lavar, ocuparé dos cubetas en lugar de una para bañarme. Cenamos el maíz hervido y vemos la película de Daniel el travieso que los niños han rentado con el vecino.

Sábado 30 de Julio

Hoy salimos temprano para la misa de las 6am en la parroquia, donde por coincidencias es día de bautizos, alargando la misa una media hora más de lo supuesto. Al terminar los monitores nos reunimos en el patio exterior y sobre las 8am salimos para la excursión a la montaña de Ngoketunjia, que se puede ver desde cualquier parte de Ndop, pues la ciudad es plana, y la montaña se eleva a las afueras como un gran punto de referencia.

De camino nos encontramos con casas de los Bororos, musulmanes, sus vacas, caballos, plantaciones y árboles de los que tomaremos un par de guayabas. Nos tomará casi dos horas llegar a la cima, primero por el camino y luego entre las plantaciones y la vegetación local para acortar un poco la distancia. Llegamos todos juntos a la cima donde la neblina aún no se despeja, es como estar parado entre nubes. La altura de poco más de 500 metros nos regala una espectacular vista de toda la ciudad de Ndop, sus escuelas, el mercado, calle principal, la parroquia y al fondo, rodeando todo, las plantaciones de arroz, cultivo particular de la ciudad. Hacemos sesión de fotos, saltando de piedra en piedra, todos en grupo, individuales y del paisaje, después compartiremos agua de sabor, pof pof y una barra de pan con una lata de sardina.

El retorno es más ligero por la ayuda de la gravedad jajá, por no especificar que hubo un par de caídas entretenidas, pero nos desviamos del camino en plan aventurero y terminamos cruzando entre arbustos, rocas, árboles y plantaciones, con un par de raspones en las manos y el dolor en la rodilla que me ha comenzado después de misa sin razón alguna incrementando a cada paso en falso que doy de bajada. Durante las paradas de descanso ponemos un poco de música y bailamos pinguis o sa va sa va, las canciones más populares entre los jóvenes.

Cuando por fin volvemos al camino principal de Ndop llega la hora de la despedida y los jóvenes parten a sus casas. Tiempo total de la excursión, 4 horas, fotos cerca de 100, dolor de la rodilla intenso, bailes y risas al por mayor y por fin una buena caminada que tenía rato sin hacer. Yo sigo con Amado hacia la parroquia donde me han invitado a comer el día de hoy y dado que Jackson va un poco retrasado con la comida Amado y yo nos sentamos en la sala a platicar. Me cuenta de su seminario, de las clases de inglés que está tomando, del tiempo que ha estado en Ndop y yo le cuento de México, del voluntariado y mi próximo retorno ahora en menos de 20 días.

El olor del plantane y el gabage nos indica que todo está listo. Comeremos Simón, Amado, Jackson y yo, para después partir rumbo al mercado y Mile 25. Simón se separa con dirección a la barbería, en Mile 25 Jackson sigue derecho a su casa y Amado y yo llegamos a casa de Valery quien ya nos espera listo para la excursión a las plantaciones de arroz.

Andando media hora se llega a los primeros campos, una mescla entre sembradíos llenos de agua, las montañas al fondo y muchas familias, cada una en sus terrenos, trasplantando el arroz de los lotes originales a nuevas zonas donde se multiplicaran en el lapso de unos 3 meses. De camino nos encontramos con varias familias, mujeres, jóvenes y niños, que vienen de regreso de toda una mañana y media tarde de labor, llenos de barro de pies a cabeza, de caritas cansadas pero aún así cargando bolsas de maíz cultivado, herramientas para la plantación del arroz o tanques de fertilizante, una que otra moto cargando las bolsas más pesadas de maíz y aún siendo cerca de las 4 de la tarde, mucha gente sumergida hasta las rodillas en los campos de arroz.

Paramos en un campo de una familia y Valery me enseña la técnica de trasplantar el arroz y cuando veo que la dificultad se encuentra dentro de mis posibilidades, me remango los pantalones y las mangas y de un brinco estoy hasta las rodillas de lodo plantando y cuidando de no caer con mi torpe equilibrio entre el fango. Los niñitos y las mujeres de los alrededores se ríen de mi cuando al salir me llevo tremendo susto por una lombriz que se ha colado entre los dedos de mi pies.

Me gustaría tomarle foto a todos y a todo, el paisaje, las montañas, las manos desgastadas, los pies llenos de lodo, la ropa toda del mismo color de la tierra y el fango, las gigantescas bolsas llenas de maíz, los canales, mini puentes de un par de tablas de madera inestables que hay que cruzar a tientas para no caer, los gusanos a las orillas de los canales y los renacuajos en el agua, las nubes grises tirando a negras con amenaza de lluvia y nosotros 3, desentonando con el panorama, pues Amado viene de pantalón y camisa de vestir, Valery con un short blanco y limpio y yo.

Después de la clase de plantación volvemos a casa a encender una vez más la leña en la cocina y calentar un poco de agua para el indispensable baño que necesitamos pues el lodo no tiene intenciones de marcharse tan sencillamente de los pies y mi resfriado parece ir de salida. Después de la ducha preparo un café, ante la sorpresa de Cinthya que no me creía capas de encender el fuego, lavar la olla, sacar agua del pozo y calentarla por mí misma, y vaya que me cuesta trabajo y sobre todo tiempo, casi media hora, para una taza de café que como recompensa me lo saboreo con un poco de pan con chocolate que he comprado a una tienda de los vecinos.

Entro a casa y con Valery intercambiaré las fotos y los videos del verano. Termino mostrándole fotos de mi familia, amigos, bailes, graduación, música mexicana, en fin, un poco de todo. Entre charla y rato me ofrecen un maíz asado, una paleta y una guiness smooth, lo regaño diciéndole que me consienten demasiado pero me recuerda que es mi última noche en Ndop, que debemos celebrar, y que mejor celebración que esta tarde en familia, compartiendo anécdotas con Valery, la sala llena con los padres y los niños viendo una película en la televisión.

Durante las charlas y las fotos de la familia recuerdo que hoy se cumplen dos meses de la muerte del abuelo y Valery pide por su descanso durante las oraciones, también pide por mi. Es un momento imposible de describir, estando en la casa de una familia que me ha abierto los brazos más allá de lo imaginable, que me ha enseñado además de la cocina y labores de casa, humildad, esfuerzo, unión, apoyo, confianza en Dios y agradecimiento, pues aún con lo poco que tienen me han dado mucho más de lo que jamás esperé.

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