Miércoles 20 de Julio
Parto para Menteh donde el día de hoy actúan la reina y la princesa al mismo tiempo, por lo que les ayudaré con el papel de la malvada Reina Dalila que con sus malos tratos hace que la princesa se sienta fea y abandone el palacio con el príncipe que conoce. De camino veo a Susan aún en su compound y me dice que se dará una ducha antes de ir, por lo que Adalbert y yo terminamos actuando algo diferente al ver que la hora pasa y Susan no aparece. Los niños ni se enteran del cambio de planes, pero mi improvisación en inglés no es la mejor que digamos, igual es bastante chistoso al ver a los niños con caras de susto cuando aparece el Rey preguntando por su hija y yo miento diciendo que se ha ido de vacaciones jajá.
Termino y voy a Futru, donde parece que este día estarán algo cortos de monitores pues dos se han ido a un campamento juvenil y otra monitora está enferma. No sé si son mis nervios pero cada que aparezco por Futru es un desastre la organización, cada monitor tira para su lado, no se comunican, nadie tiene los materiales listos, en fin, todo es mejorable hasta que veo a un monitor castigando a 4 niños de rodillas, dándoles con una pluma en la cabeza. La escena me hierve la sangre en un segundo pero respiro unas 20 veces hasta que considero que puedo controlarme, me acerco y le digo el monitor que se una a los demás en las actuaciones, mientras yo razono con los niños castigados, les digo que se sienten y hablamos de lo que hicieron, nada realmente, saltar la cerca de la escuela, y les explico el peligro en ello, el mal ejemplo que ponen a los pequeños, en fin, trato un poco de razonar, aunque reconozco que aquí es bastante difícil, los niños están acostumbrados a contestar “Yes” sin si quiera haber escuchado completamente la pregunta.
Cuando creo haber logrado al menos una minima reflexión en ellos, los dejo unirse al resto del grupo y controlo mis ganas de llorar que empiezan a ganarme. Me recorre un sentimiento de enojo, impotencia y protección maternal, una mezcla tan dura y cruel se sentimientos ante una realidad distinta a la que estoy acostumbrada. Al final durante la evaluación seré por demás dura con ellos, les remarco sus errores, su desorganización, por la cual, los niños se quedan sin supervisión y ocurren las cosas que ocurren, solo por nuestra culpa, les prohíbo totalmente el uso de las varas, el castigo de rodillas, nada que implique en el niño un castigo físico, y les aclaro que donde llegue a verlo de nuevo me iré directamente con los Padres, por si mi palabra no les vale.
Un monitor se molesta un poco por mi represalia y me dice que así son las cosas en Camerún, que no puedo comparar con México, y nos entablamos en una larga charla, donde le explico que ni por error estoy comparando con México, comparo con Menteh y Mbelewa, mismo país, misma ciudad, mismos monitores y postulantes, casi mismos niños, donde no he visto castigos físicos y lo invito a explicarme porque está mal pegarle a la gente, primero de rodillas en el suelo y luego sentada en una banca, que vea la diferencia sin sentido del dolor físico ante el razonamiento de la mente.
Se me ha hecho tarde y Clara ya está junto a mí para ir a Mile 4 donde descubro que la impresión de los diplomas es por demás cara, lejos de entrar en mi presupuesto. A la vuelta nos alcanza la lluvia y dado que vamos andando no queda mucho que hacer más que seguir cachando las gotas con los pies. En casa después de secarme y ponerme zapatos cerrados, termino los diplomas y las cartitas de regalo que les daré a los postulantes y monitores en la clausura del viernes.
Jueves 21 de Julio
Paso primero por Mbelewa, donde tenemos la clausura. Los monitores actúan perfectamente el final de la historia, compartimos biscuits, dan su último discurso donde me enternece el de Magdalene, con el bebé a su espalda, agradeciendo a los niños que han sido sus alumnos y prometiendo estar con ellos el próximo año. Después subiremos al campo a tomar fotos en grupo y de los monitores. El aire, los gritos, los colores, las sonrisas, comienzan a ponerme la piel chinita, a sentir la despedida inminente de estos jóvenes y niños que han sido mi fuerza y motivo principal en lo que va de este año.
Al finalizar parto a Menteh donde para mi sorpresa no van ni a la mitad del día. Cuando llego están practicando las presentaciones para mañana, seguiremos con la manualidad de las coronas que han comenzado el día de ayer y comienza el caos pues algunos globos se han estropeado generando escases de coronas y un par de niños comienzan a llorar por ellas, pero afortunadamente encontramos una cartulina y nos las ingeniamos para cortar rápidamente un par de tiras en forma de corona, salvando la situación de pánico.
Cerraremos con los discursos al igual que en Mbelewa y también tomaré fotos de grupo y de los monitores, este grupo tan inestable al inicio, tan inesperado, pero que al final, y reconozco que principalmente por Adalbert, han logrado sacar adelante el verano, manualidades, juegos, clases, todo. Mis mayores respetos. Las últimas fotos entre ellos muestran mejor que nada la cohesión, la diversión de lo vivido, lo aprendido al disfrutar con los niños. Repartimos al igual que en Mbelewa unos lápices de colores entre los niños, con los borradores que mamá me ha mandado hace unos meses.
Terminamos pasadas de la 3 y salgo para Mile 4 donde he quedado con Bon, un amigo de los alrededores, para que me acompañe a un sitio a imprimir las fotos que quiero regalarle a los monitores y postulantes el día de mañana. Bien dice el dicho “Rico es aquel que tiene amigos” y de la amistad con Bon surge un descuento de 500 francos a 200 francos la foto, lo cual me permite imprimir todas las que quería. No puedo evitar recordar la fotografía que me han dado las voluntarias catalanas en aquel verano del 2006, y ahora considero ideal para los jóvenes pues aquí una foto les vale mucho, la realidad sin computadora, sin facebook, sin internet, le da a una foto impresa un valor que tenía años sin ver.
Regreso a casa cerca de las 5, lavo los pies llenos de lodo de la lluvia de la mañana, como un poco de ensalada de coditos y bajo con las Calasancias, me espera Clara para cortar las pañoletas para el campamento en Agosto y gracias a Dios tiene además una empanada, que llenará un poco mi estomaguito que tengo tan abandonado estos días. Cuando terminamos de cortar subo a casa a separar las fotos y cerrar los sobres de cada monitor, termino el diploma de una maestra que me ha faltado.
Después de la cena decido comenzar con la tarea de las palomitas para la clausura, pues no es opción estar el día de mañana a las 5am en ello. Fide amablemente me explica la primera tanda, el aceite, las cantidades, el fuego, etc. Y de ahí continuo yo. Para mi sorpresa aparece uno de los Juniores que están de paso estos días por Bamenda y se queda unos minutos ayudándome con las primeras bolsitas cuando llega Justin y al verme manda a los postulantes a ayudarme jajá.
Terminamos pasadas las 10 de la noche, aún con la implementada sugerencia de Adalbert de utilizar dos ollas en lugar de una. El saldo es favorable respecto a que no hay quemaduras con el aceite ni en las palomitas, es negativo en cantidad, las semillas nos han alcanzado para apenas 150 bolsitas y debemos tener como mínimo unas 230, mañana temprano tendré que partir a primera hora para comprar más.
Viernes 22 de Julio
Desde las 4am ando entre despierta entre dormida, tengo nervios de primer día de clase, esperando que todo salga bien, que los tiempos cuadren, que los niños la pasen bien, que los monitores disfruten, en fin, que el cierre sea un éxito. Me sacudo los nervios con un poco de alegría y una pastilla mental de desconexión y bajo a desayunar. Después de una veloz taza de café y un poco de pan hago un viaje exprés a la ciudad a comprar las palomitas pendientes, Dios me bendice poniéndome en frente un conductor que sabe precisamente a que tienda llevarme, me espera y me regresa a casa, recortando el tiempo de búsqueda y de espera.
Llego a casa y sobre las 8am no hay nada listo, y antes de entrar en crisis primer mundista me tomo un respiro y voy a la cocina a continuar con las palomitas, donde Fide y Cristal a terminar las bolsitas. Justo a las 9:10am aparezco en el hall, con mi falda y pañoleta de flores, para mi sorpresa todo está listo, sillas, niños sentados, Damas animando y un par de chiquillos bailando en el escenario, mejor imposible.
El resto del programa saldrá a la perfección, con modificaciones en tiempo y orden, pero perfecto en diversión para todo mundo. Comienza Mbelewa con un par de bailes y sus canciones, donde particularmente me gusta la que han diseñado los monitores con los niños, que habla del verano, de lo bien que la han pasado. Luego vendrán los niños de Menteh con su canción de entrada y rimas donde comparten a los demás niños lo que han aprendido a través de la historia, son frases cortas que hablan de lo mal que hace la envidia, lo bueno de pedir perdón y perdonar cuando nos ofenden, se me engorda el corazón de gusto. Por último Los niños de Futru con sus bailes, las niñas con vestuarios tradicionales, los niños un poco más elegantes y para cerrar el tradicional fashion parade por los mas pequeñines con lujo de movimientos, vestidos y trajes.
Mientras tanto los monitores de Menteh nos preparamos para la boda real, que resulta increíble. Esta Pascal de obispo, Susan de princesa Joyce, Clinton de príncipe Robín, Adalbert de rey Bell y yo de la reina Dalila. Después de la reconciliación entre Joyce y Dalila, Robín pide la mano de la princesa y el rey Bell acepta, salimos rápidamente del salón, damos la vuelta por fuera y entramos por la puerta principal para representar la tradicional entrada de una boda, con el obispo siguiéndonos detrás. La misa resulta tan real que algunos pequeñines se paran de sus sillas y se acercan al frente del escenario. Después de la entrega de los anillos y la bendición final, comienza la celebración donde los monitores bailamos la famosa y pegajosa canción de pinguis e invitaremos a los niños de Menteh a subir al escenario a bailar con nosotros. Saldremos por el pasillo principal aún con la canción de fondo, junto con aplausos y risas de los pequeñines, ha salido increíble.
Después le siguen los monitores de Futru, donde actúan la reconciliación entre Singmen y su madre, a la que había mandado fuera de la aldea cuando hubo escases de comida. Lo más chistoso ha sido la pequeñina que han puesto a actuar en lugar de Germanie, quien está en el campamento juvenil, la niña está algo perdida ante el ajetreo de la actuación y permanece en su sillita todo el tiempo, lo cual encaja al papel de anciana jajá. Detrás de los monitores seguirán unas niñas de Futru que cantan una canción de despedida para todos.
Comenzaremos con la premiación a los mejores estudiantes de cada clase, en matemáticas e inglés. Los monitores y maestros de cada verano llaman nombre por nombre a los niños y les regalamos un paquete de lápices con borrador muy lindos, donados de la Expo Zaragoza del 2008 jeje. Después de los niños es hora de los reconocimientos a maestros y jóvenes, Justin da unas palabras de agradecimiento y aliento para continuar el próximo año, donde recalca además lo voluntario del programa y la grandeza de ofrecer nuestro tiempo libre a ello. Para todos hay diploma y un sobre con un detallito económico acorde a su participación, maestros, monitores o monitores que a la vez han sido maestros. Para las mujeres unos pantalones deportivos y para los hombres una gorra. A los postulantes y jóvenes les tengo además sus sobre con una imagen de la Virgen María y unas palabras de agradecimiento detrás, además del par de fotos que les he imprimido ayer.
Seguirá la hora de la comida, compartimos de la manera más organizada posible las bolsitas de palomitas con un paquetito de galletas, un chicle y un vaso de Foster Clark para cada niño. Se les da también un paquete de lápices a cada uno. Los niños salen al patio y al salir se ve el ambiente tan similar al de Mexicali, cada niñito con su paquetito de palomitas y galletas, algunos incluso con 3 paquetes de lápices por haber sido de los mejores de la clase en matemáticas, inglés, más el ultimo de regalo.
Ha llegado la hora de despedirse y llevar de vuelta a los niños de Mbelewa y Menteh. La labor más complicada es acomodarlos en el camión, para que entren alrededor de 50 niños donde deberían ir unos 20 jajá y ahora cargados con sus regalos. Un momento cautivador es escuchar a los niños gritando para despedirse de sus monitores, algunos de ellos no pueden contenerse y se acercan a tomar sus manitas por la ventana por última vez.
Los dos trayectos me siento en el último huequito a lado de la puerta y voy cantando con los niños las famosas canciones del verano: la banana, Bingo, tilele ti tilele, are you sleeping, entre otras. Dejar a los niños en Mbelewa y Menteh es difícil, emocionalmente hablando, ver sus caritas y manitas diciendo adiós, algunos con sus coronas y mascaras aún puestas, me rompe en pedacitos, pero era algo que sabía que llegaría, es inevitable decir adiós. De regreso en el camión parpadeo un par de veces, para asegurarme que sigo andando, que no me he quedado atorada en el momento, que en cambio, sí que se ha quedado atorado en mi corazón.
En Futru los monitores han terminado de limpiar el hall y las nubes me indican que la cascada se cancelará, por lo que todos partimos para el salón de televisión a compartir refrescos, palomitas, galletas y una buena tanda de bailes. A media celebración les doy unas palabras de agradecimiento y despedida, los invito a participar el próximo año. Seguiremos bailando y hasta un par de canciones de Salsa, terminamos pasadas las 4pm y algunos decidimos seguir en un bar en Mile 4, para nuestra mala suerte llueve, por lo que llegamos un poco rociados y con los zapatos empapados.
Compartimos una ronda de bebidas y un par de bailes más y nos da la hora de volver, me despido de las chicas con promesas de volver a vernos antes de marchar. En casa llego directo ducharme, tengo olor a palomitas, tierra, sudor, lluvia, Foster Clark, en fin, el día de hoy me ha caído de todo jajá. Ceno un poco y bajo a Center Bol, han abierto un bar nuevo y muero por una cerveza más, unas tirias de carne y un maíz, mi propia y personal celebración. Me acompañan Bon y Steinella que pasaban por ahí y una mama de los quaters vecinos se sentará a la mesa también. En la mesa pasamos del inglés al pidgin y al Nkwen, tintes de francés y por el español con Justin cuando mi mente se cansa. Vuelvo a con un inmenso dolor de cabeza pero al menos el estómago contento y la mente lista para lo que viene la próxima semana en Ndop.
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