miércoles, 6 de julio de 2011

Paso a pasito

Martes 5 de Julio

Hoy me quedo en Futru, ya tienen cerca de 80 niños y sospecho será algo caótico en principio. La sesión de clases funciona, aunque los jóvenes tienen casi nula participación en ella por lo que considero innecesaria su presencia, creo que ya de por si es cansado el ritmo de la mañana, como para que además tengan que estar la primera hora y media sin mucho sentido.

Comienzan con un par de canciones mientras arreglamos un poco el complicado inicio de las actuaciones el día de ayer. Rearmamos los disfraces, repasan la historia, se ponen un poco de acuerdo, les explico la idea del mensaje y sugiero uno que otro plato para a completar la escena. Les va muy bien, Patrick, Sixtus, Germanie y Justin tienen talento para actuar, solo habrá momentos donde es tanta la cantidad de niños, y un poco ausente el control de los monitores, que no se escucharan los diálogos, pero pronto se reponen. Los niños recuerdan bien la historia del día de ayer y respetan bastante la actuación, no se ve a ninguno insistiendo sobre el monitor disfrazado ni nada por el estilo.

Al finalizar las le siguen un par de juegos, donde atinadamente dividimos los dos grupos. La estrella es algo complicada de entender al inicio para algunos niños, pero con los ejemplos de los monitores pronto captan la idea, yo me que he quedado con el grupo de pequeños por aquello de la dificultad al organizar, y cuando comienza a funcionar la dinámica voy para el de los grandes, donde el caos predomina. Niños que no quieren seguir las reglas, que no esperan su turno, etc.… y el resultado finalmente son accidentes, uno que otro golpe en la cabeza y un par de lagrimitas que servirán de recordatorio para los demás niños lo importante de jugar correctamente.

Subimos a los salones donde nos espera el dibujito del maíz para colorear, por números y buscando propiciar que los niños compartan el material. Los monitores se han olvidado del mensaje del día y del objetivo de la actividad por lo que van de aquí para allá repartiendo más colores de los necesarios y generando un poco el desorden entre los niños que por fin estaban sentados, tranquilamente con un color en su mano, conscientes que al terminar de usar ese color debían pedir a su compañero un intercambio.

Aún con la desorganización los niños la pasan bien, claro son niños, y se ven las hojitas del maíz de colores y sus fondos azules, que más adelante me sorprenderé al ver a los monitores calificando, poniendo notas de 6/10 (seis sobre 10) o 8/10 la más alta y cuando les pregunto porque califican, pues no es escuela, es una simple actividad recreativa, uno de los postulantes me explica que a los niños les gusta, que así sienten reconocido su esfuerzo, de no haber calificación sentirían que no han hecho nada de valor. En ese preciso momento se me ocurrieron mil frases y planteamientos psicológicos y sobre la educación que decirle, para ver si al menos concuerda conmigo aunque la norma social sea el calificar, pero no es el momento cuando estamos rodeados de niños.

Repartimos un poco de Foster Clark agrupando a los niños en parejas y recordándoles el compartir la taza y seguimos con el juego de dos líneas y números, que idealmente debimos partir en dos pues la cantidad de niños es inmensa, pero los monitores no recuerdan el juego, así que todos a dos líneas. Hay descontrol, aburrimiento en los niños, desgane en alguno monitores, sobre esfuerzo de mi garganta y la de Germanie, impaciencia, etc.… el juego termina, al final todos los niños han corrido alguna vez, también reído y aplaudido por ratos, animando al competidor de su equipo, pero no ha sido del todo un buen juego.

Terminamos con la evaluación donde me veo obligada a hacerles ver los puntos a mejorar, que no les gusta del todo pues implica principalmente más preparación, repasar los juegos, tener orden en el cuarto de materiales, tener listo el bocadillo antes de terminar la actividad, etc.… en general creo que captan la idea, pero reconozco que es exhaustivo el horario que tienen, levantarse parar andar y estar en la escuela a las 8, terminar el verano hasta la una y hoy por mi detallada evaluación hasta las 2, luego por la tarde estarán de vuelta sobre las 5 o 6 para la semana cultural que va terminando pasadas las 10 de la noche, pero bueno así es esto de ser joven, además es el mejor momento para ello.

Llego a la comida casi arrastrándome y con una temblorina en las manos muy chistosa, no sé si por la adrenalina, porque no he tomado agua en toda la mañana, por la asoleada que ya comienzo a sentir en mis cachetitos ardiendo, o por el coraje que me han hecho pasar un par de monitores al final de la sesión cuando abandonan la evaluación sin ninguna pena. En fin, comemos, y para alegrarme el momento llega Adalbert, con sus detallitos por mejorar de Menteh, pero en general muy contento pues ya son 35 niños, casi el doble de los de ayer.

Después de comer subo a sacar un par de copias para Menteh que ha sobrepasado el límite de lo fotocopiado y aprovecho para pasar a ver la final de voleibol del rally de jóvenes, aunque parece que no será disputada ante la ausencia del equipo contrario. A las 4 tengo clase de Excel con Godlove y aunque es algo pesado después de la mañana dos horas a computadora, hablar en español me refresca el rato.

Terminamos justo a tiempo y subo al campo ante la excesiva necesidad de despejarme la mente. Me pongo mis tenis y salgo a trotar, apenas una vuelta y un poco de voleibol para volver a la ducha y las oraciones. En la mesa peco y como demás, pero la pasta de hoy esta deliciosa. Bajo a la semana cultural de los jóvenes, a ver un poco el ambiente y es un poco más tranquilo que ayer, hacen preguntas sobre conocimientos generales, de Camerún, de la diócesis, etc. En casa vuelvo a sacar las copias pendientes y bajo a terminar unos documentos en la computadora.

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