jueves, 7 de julio de 2011

Día #4 Boda Real

Jueves 7 de Julio

En el desayuno los postulantes me sobrecargan con sus necesidades de cada verano, que entiendo y escucho, pero lo que me encantaría un desayuno tranquilo, en silencio. Hoy tengo todo un recorrido de pendientes, esto de no poder sacar copias en la casa me aniquila, aunque Mile 4 está a 15 minutos andando, pero igual te roba casi la hora en ir, sacar copias y volver. Llego a Futru y les dejo las copias que tenían pendientes, parto para Mbelewa donde hoy la mala nota es que están talando árboles, justo al lado de la escuela, por lo que la parte de las clases se vuelve imposible, no se escucha nada más que la sierra tirando abajo los árboles.

Salgo para Menteh donde me espera la noticia de que Kevin uno de los monitores a partido para Yaundé de vacaciones y tenemos hoy la boda del Rey Bell. Mientras Clinton pone a los niños a jugar Ángeles y Demonios los actores nos preparamos. Mi papel de la Reina Briggs no está nada practicado y la improvisación en inglés es más difícil que en español. Pascal ha venido de Futru para hacerla de Obispo, es todo un personaje, ahí con su túnica, el gorrito, un bastón en la mano, cruz y todo, ha traído hasta un par de anillos y un misal.

La pareja hace la entrada nupcial y detrás el obispo, mientras los niños cantan y aplauden. El obispo de Polonia inicia la misa y me quedo pasmada al ver a todos los niños haciendo la señal de la cruz y rezando el ¨yo confieso¨, luego pasamos directamente a las palabras de “Yo Rey Bell, te tomo a ti Reina Briggs como esposa” mientras Adalbert pone un anillo en mi dedo, cuando es mi turno casi olvido como decir esposo en inglés, pero la libro. Al final el Rey y la Reina se dan un abrazo enredado para cerrar la unión y es hora de la fiesta.

Salimos del salón para tomar un poco de aire, mi vestuario de Jujus es asfixiante, y cuando escuchamos que Leonard pone la música El Rey, el Obispo y la Reina entran al salón bailando. Los niños nos tiran papelitos representando dinero, a la manera tradicional de los bailes aquí, y luego se nos unen a bailar. Cada uno baila a su estilo, brincando, girando, moviendo los pies y brazos sin ton ni son, hasta el Obispo rapea un poco.

Los niños salen a una sesión de charla, bajo la sombra de los inmensos árboles que rodean el campo de futbol, cantamos la Banana, donde Adalbert olvida la parte de digeriré y pasa directamente del mangerire al vomitara jajaja y solo los monitores que nos sabemos bien la canción nos reímos al respecto. Al volver compartimos Foster Clark, hecho con el agua de la llave cerca de la escuela, que es pura, fresca y bastante higiénica dicen, viene de arriba, de las montañas. Pienso en los veranos en la Ladrillera, tener agua o no hace una inmensa diferencia.

Cerramos con la manualidad de las cadenitas de papel, donde en general la organización es buena, el problema es la diferencia de edades que hay en Menteh, nos han venido niñitos desde 4 años y a la hora de recortar o pegar es difícil para ellos, eso sumado a que también tenemos un par de niños más grandes, de From 1 o From 2 probablemente y en lugar de ayudar a los pequeños, al contrario.

Toda la manualidad hay que andar apagando fuegos de discusiones entre los pequeñines, sobre todo por las tijeras, mugrosas tijeras, me gustaría multiplicarlas como Jesús a los panes y peces jeje. En uno de esos pleitos un niño le pega a otro en la cara con las tijeras en la mano y mi corazón casi se muere del infarto, inmediatamente le quito las tijeras y lo saco del salón donde hablo con el acerca de la seriedad y lo peligroso de lo que ha hecho, después de unos minutos intentando obtener de él una respuesta honesta o al menos captar si ha entendido el mensaje, lo dejo volver al salón.

Antes de dejarlos ir les hago una foto de grupo, hasta para una foto es algo difícil ponerse de acuerdo hay que acomodar casi niño por niño pues no les importa mucho taparse los unos con los otros jeje. La lluvia que ha comenzado a media manualidad cae con más fuerza y es hora de dejar ir a los niños, antes de que se vuelva tormenta.

De regreso a casa Clinton y yo hablamos. Clinton es un corazón con patas, se desvive por los niños, yo le sumaria unos kilitos de autoestima y sería ideal, pero el mismo reconoce que poco a poco se siente más seguro y se lo noto, lo veo ahí trabajando como hormiguita, rodeado de niñitos, sobre todo los medianos, poco a poco haciendo lo suyo, fuera de focos de atención o liderazgo, pero bien comprometido. Lo invito a animarse más, a pasar al centro, a dirigir una canción una manualidad y promete que lo intentará pronto. La próxima semana son los campamentos vocacionales de la diócesis y me confiesa que en principio tenía pensado ir, pero que estos días con los niños lo han convencido de quedarse, mi corazón llora de gusto por dentro.

Cuando Clinton toma su camino a casa yo tomo una moto, la lluvia aunque ligera pero constante ya me está sobre mojando. Llegaré a casa oliendo a perro mojado, cansada y hambrienta, pero con el corazón hinchado de gusto, los niños durante los bailes, la actuación y las palabras de Clinton me han hecho el día. Después de comer descanso un poco y espero a que la lluvia pare para ir a Mile 4 por otro paquete de copias, afortunadamente Diodoné vuelve con el Nissan y puedo ir en coche, pues la lluvia no ha parado del todo y yo ya siento el resfriado tocando mi puerta.

Antes de salir me he puesto mi mascada al estilo musulmán que me ha enseñado Julie el otro día, para cubrirme un poco la cabeza del frío. En Mile 4 la vestimenta causa conmoción, sumando el color de mi piel y que voy manejando uno de los carros de los Padres, lo bueno es que debajo de la mascada me he ajustado los audífonos y bloqueo casi el 90% del ruido exterior, Belanova me aligera el rato.

Al volver a casa bajo con las Calasancias, Clara me ha invitado a la adoración en Manda y creo que me vendría bien un ratito de paz mental y recapitulación de ideas y pensamientos, entiendo que por el cansancio y los tiempos las cosas se me acumulen, así que hoy haré un borrón y cuenta nueva espiritual. Cierro los ojos y desacelero mi respiración, el rato se me pasa volando, en una charla continua conmigo y contigo.

Por la noche bajo por un maíz asado y subo a la semana cultural, me encuentro a Clinton y nos quedamos viendo los bailes y las actuaciones. Cuando hacen las preguntas de conocimientos generales Clinton prueba ser un chico bastante inteligente, conociendo todas las respuestas, pero solo se anima a levantar la mano casi hasta el final y se hace merecedor de un calendario de la Sociedad Nkwen, donde la foto más grande es la del Fon por supuesto y debajo en el calendario se marcan en rojo los countrysunday, mañana será uno.

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