Viernes 8 de Julio
Voy andando a Mile 4 por copias y llego justo a tiempo a Futru, Patrick no ha llegado, Justin está como ausente, Emma sacando puntas y los demás en la nube también, Futru no termina de balancearse. Reorganizan la actuación en lo que Innocent y yo tratamos de levantar un poco el momento de animación, que es un tanto complicado pues hoy ya soy 110 niños y entre dos intentando contagiarlos a todos suele no surtir mucho efecto en ciertos puntos, Godlove nos ayuda y los niños de aquí son increíbles, debajo del sol, con apenas dos monitores cantando y haciendo el tonto, ellos aplauden, ríen, bailan, me encantan.
Durante la actuación esconden a la mama de Mussi, Germanie, en el árbol frente a la escuela primaria. Han traído una escalera y la escena es bastante buena, aún falta un poco de convivencia entre los personajes y los niños, pero Innocent aun con lo inesperado de tener que interpretar el papel de Mussi, lo hace excelentemente bien.
Seguimos al juego de buscar la piedra, que solo se nos complica al inicio, en la repartición de los niños, pero salgo al quite y divido rápidamente los 6 grupos y el juego continua. En cada grupo hay unos 20 niños, se les da una piedra a cada uno y deben memorizarla con los ojos cerrados, su contorno, su peso, etc.… luego se reúnen todas las piedras en una cubeta y cada niño trata de buscar la suya. Lamentablemente por el retraso de la división de los grupos y que las piedras no estaban identificadas, robando tiempo del juego para que los monitores las marquen con un crayola o raspando otra piedra sobre ella, algunos niños no alcanzan a jugar.
Son las 11am y hay que pasar a la manualidad diseñada para una hora pero que se llevará media más, el móvil de peces, donde de nuevo la limitante son las tijeras. El día de hoy Emma ha preparado muy bien el material desde el inicio, los colores, los palillos, la cuerda, las copias listas desde ayer, me alegra ver un pequeño fruto de las evaluaciones diarias. Repartimos a los niños en los tres salones, donde ya les espera el material, y los monitores comienzan a explicar las instrucciones. Yo voy de grupo en grupo haciendo sugerencias, ayudando a los niños a recortar, explicándole a los monitores como no podemos ponernos a pintar nuestros propios dibujos si vemos que hay niños que van un poco más retrasados en los suyos, etc..
El ambiente con los niños es dulce, pero a ratos difícil, cuando empiezan a pedirte las tijeras, que les recortes aquí, que pintes allá, y los entiendo, entiendo que se desesperen si no tienen tijeras o si no pueden atar sus dibujos, pero algunos abusan, se pelean en lugar de ayudarse, esperan que les hagas todo y bueno, poco a poco hay que ir explicándoles la dinámica del compartir, de ayudar al vecino para más pronto terminar con lo suyo.
Como era de esperarse terminamos rozando la 1 de la tarde y aún nos falta la evaluación. Durante los comentarios intento darles su espacio, pero cuando pasan minutos y nadie dice algo constructivo les expreso mi opinión, sugerencias de mejora, aplausos a los buenos momentos, etc.… Terminamos de revisar y preparar para el lunes.
Bajo a comer, pero no como, solo hay papas y fufú y no tengo ni ganas ni apetito ni nada. Tomo mis cosas y me voy a Foncha Junction, donde Steinella me espera para arreglarnos el cabello. El salón de belleza es apenas un cuarto de 2 metros por 5, un espejo, un par de sillas y bancas a los lados donde están sentadas unas 6 mujeres con vestimenta tradicional, solo la chica que peina a Steinella lleva pantalones. Cuando entro con mis prisas de mexicana no me doy cuenta pero todas las sandalias están fuera del cuarto, y todas las mujeres adentro descalzas, me disculpo y saco mis sandalias. Salgo por un yogurt, galletas para compartir y una paleta para un bebito que le da el toque maternal a todo ese grupo de mujeres.
Steinella lleva desde las 8am y van a la mitad del proceso, aunque su peinado es diferente. Su cabello es corto, como de medio centímetro, se lo han atado con cuerda formando unas mini trencitas, en caminito circular alrededor de su cabeza, sobre estas trenzas con un hilo atan las extensiones de colores que ha escogido, apenas dos capas alrededor de las orillas, como una diadema, terminan tirando hacia atrás las extensiones y atándolas en una colita de caballo, bastante práctica y ligera, llena de estilo, el tono de las mechas es café oscuro y ha escogido un par de rayitos color purpura y rojo.
A mí me lo trenzarán, con mechas color café y otro tono más claro. Al inicio no duele mucho, pero la parte de arriba de la cabeza es insoportable hacia el final, las puntas las sumergen en agua caliente y se enchinan. Tardan 3 horas y salgo con la cabeza el triple de pesada a como entré y un dolor increíble, aunque reconozco que el estilo me gusta, tiene volumen, tiene vida y además me siento menos ajena a los alrededores. La experiencia ha sido interesante, sobre todo el ambiente, las charlas de las mujeres, los temas, las preguntas que me hacen, estar sentada 3 horas entre las piernas de una mujer a la que acabo de conocer, a ratos recargando mi cabeza sobre su rodilla para descansar.
Mientras la mujer ataba el inicio de las extensiones a mi cabello, iba dejando los mechones a medias y otras mujeres alrededor los continuaban, junto con Steinella. Hubo momentos en que tuve a 4 mujeres trenzando mi cabello, cada una jalando a su extremo y yo al centro del suelo rodeada de sus rodillas y faldas tradicionales, increíblemente acogedor debo reconocerlo, la clave está en soltarse mentalmente y se te olvida lo claustrofóbico de la situación y el concepto de espacio personal desaparece, tus pies están entre los de todas, las clientes que entran y salen con la otra chica, te pasan por encima, toda aquella que se interesa te toca el cabello, en fin, ha sido una tarde llena de contacto femenino y la he pasado bien.
Vuelvo a casa a tomarme un paracetamol para el dolor de cabeza y cenar. Durante la cena hay un par de comentarios pesados e imagino que es el cansancio de la semana y el dolor de cabeza, que mi paciencia no anda bien y más tarde termino sacando mi frustración con Justin, sobre temas diversos, entre ellos la carencia de compromiso de los jóvenes que han fallado esta semana.
Sábado 9 de Julio
Amanezco refrescada, aunque he dormido poco, pero el dolor de cabeza se ha ido y es más digerible el peinado. Desayuno, subo a preparar unas cosas en la computadora y al ver que me será imposible imprimir decido arreglar mi maleta y todos los materiales para Ndop y la maleta de Valery, voy cargada a más no poder. Corro con suerte, Bridgette una señora que nos ayudará como monitora en Ndop está en Futru de visita con su hermana, viajaremos juntas. Llegamos a Ndop después del tradicional viaje apachurrado en taxi, donde a mitad del camino el conductor se detiene para que una muchacha sentada a mi lado compre mangos, yo preguntándome donde en el poco espacio que de por si existe meterá los mangos, pero les hace hueco en su bolsa que para variar va sobre mí y continuamos el trayecto.
En casa de los padres están 3 jóvenes del seminario menor que pasarán el mes de Julio y Agosto en trabajo vocacional. Una chica entra a esperar a Cosmas y mientras trabajo en la computadora se entablan en una discusión sobre si la iglesia debería permitir que los sacerdotes se casen. Hay puntos buenos de ambas partes, pero al final el chico pierde un poco el temperamento, sobre todo porque la chica tiene mejores puntos en la discusión y les recomiendo que terminen por la paz la conversación. Llegan los otros dos chicos y comemos arroz.
Salgo al salón donde comenzamos Valery, otros dos monitores y yo, a repasar los cantos y la planeación y juegos de cada día. Al inicio de la sesión no veo muy seguros a los jóvenes, pareciera que las sesiones que hemos tenido han sido en vano pues recuerdan muy pocas cosas, pero con el paso de la tarde todo mejora. Llegan más monitores, repasamos más juegos, recuerdan muy bien los cantos y en general el ambiente se ve listo, veremos el lunes que tal nos va.
Sobre la marcha voy corrigiendo la planeación, a base precisamente de la experiencia de la primera semana en Bamenda. Alargo los tiempos de las manualidades, recorto a uno o dos juegos por día y un canto, me han quedado claro que el ritmo es diferente, también prevengo ya el caos de las tijeras y les adelanto unos consejos sobre cómo dividir los grupos y qué hacer para que no haya tanto descontrol. Al final creo que la que más aprende soy yo, aprendo su ritmo finalmente, espero la próxima semana estar más relajada en los veranos de Bamenda, dejar por fin que las cosas fluyan acorde a las capacidades y la realidad de aquí, sin frustrarme o intentar corregir de tajo todos los pormenores de cada realidad y situación fuera de mi control.
A media sesión nos cae la lluvia, tormenta prácticamente, y hay que gritar las instrucciones, pero sobrevivimos. El frío es insoportable y caminando de vuelta mi sombrilla no logra más que cubrir mi cabeza, justo lo necesario pues las mechas no deben mojarse. En el taxi me pongo mis audífonos y por primera vez aprecio lo congestionado del viaje, al menos genera calor, pongo mis brazos bajo la mochila, recargo la cabeza y duermo, la mejor solución para evitar pensar en lo riesgoso del camino húmedo por la lluvia y el vidrio empañado del conductor.
Llego a Futru en una pieza, para encontrarme con que no hay luz, saludo a Emilio y Justin, está el dilema de que hoy es el último día de la semana cultural de los jóvenes y no tienen luz en el hall, el generador no funciona y el técnico no aparece por ningún lado. Después de las oraciones y la cena seguimos en penumbra y no hay realmente nada que hacer, unos postulantes bajan al hall, que está lleno de jóvenes esperando la luz para poder bailar, otros padres en la banquita comentan sobre la misa de mañana que será la primer misa del Padre Benjamín, ordenado recientemente en Bafussam, para mí no queda más que escribir hasta que la batería de la computadora lo permita.
Domingo 10 de Julio
La misa comienza a las 9am, me he puesto los pantalones que Julia me ha regalado y con mi nuevo estilo de cabello me siento totalmente Camerunesa. Para variar la misa está a reventar y cuando una señora mayor insiste en apretujarnos en la banca para poder sentarse decido dejarle mi lugar. La suerte está de mi lado y aunque es una primer misa dura solo dos horas y media, que entre el baile en el ofertorio aprovecho para salir y descansar un poco las piernas y resisto la agonía de los tacones durante tanto tiempo.
Le sigue la celebración en el hall y cuando llega mi turno de comer no hay cubiertos, le pido su cuchara a una señora y la limpio con una servilleta, pero el arroz está demasiado picoso como para comerlo, así que lo cedo a una niña a mi lado, quien accidentalmente rompe la cuchara y al caer al suelo se rehúsa a utilizarla, por más que la limpie con la servilleta y le explique que no pasa nada, tampoco acepta mi sugerencia de comer con las manos, al contrario se ríe de mi y dado que no hay más que hacer salgo del hall. Cuando veo que no hay comida en casa pido asilo alimenticio con las Calasancias.
La lluvia comienza por lo que espero a que baje un poco antes de volver a casa. Más tarde Clara pasa por mi y pasamos por Mile 4 para intentar sacar copias, pero olvidamos el factor de que en domingo, cualquier negocio aparte de los bares, están cerrados. Aquí la gente no necesita copias ni nada por el estilo, en domingo solo el alcohol es requisito general.
De vuelta a casa me encuentro con unos postulantes y dado que es día de outing los invito a que salgamos. Paramos en Foncha Junction por unas bebidas y un poco de carne asada. Volvemos a casa y después de la cena nos espera el cierre de la semana cultural con los jóvenes. La reunión que debía comenzar a las 7pm no ha comenzando aún a las 9pm. Emilio se retira del salón y Justin les hecha todo un discurso que genera principalmente descontento, les apaga la fiesta, les dice que la noche seguirá con la entrega de premios, rezar y a casa, nada de bailes ni presentaciones, por no saber respetar los tiempos.
Durante la premiación algunos jóvenes muestran su descontento al no recibir dinero, pues Justin ha dicho que el dinero pertenece al grupo de la Iglesia y que entre todos se decidirá que hacer con él, que no será una repartición como si fuera un salario, pues toda la idea de la semana cultural y los eventos deportivos es principalmente la unificación de los grupos. Algunos jóvenes comienzan a abandonar el hall a mitad de la oración y cuando uno de los postulantes les cierra la puerta la cosa se pone violenta al punto de empujones, gritos, un par de pies pisados y casi mi mano aplastada. El momento es algo caótico, decido moverme a un rincón y esperar a que pase la tormenta, se despeje el salón y el aire. Cuando terminamos de acomodar las sillas y cerrar las puertas son pasadas las 11 de la noche.
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