Viernes 15 de Julio
En lugar de un gallo, o mi alarma, me levantan los rezos de una mezquita, a las 4:59am, eso es tener ganas de rezar. Sin ninguna otra opción más que ponerme en pie tomo una ducha fresca, por decirle así, a balde, y agradezco tener el cabello trenzado, se me disculpa lavarlo jeje. Partimos andando y más adelante tomaremos una moto, para estar en la Iglesia a las 6am, donde Romeo celebrará misa con su hermano. La misa aún en francés, es un momento lindo, hay poca gente, pero amable, mamas con trajes locales y hombres con ropa de trabajo.
Terminando la misa volvemos para tomar nuestras cosas, el ritmo de la ciudad comienza a ponerse en pie, puestos, sombrillas de MTN, motos y más taxis. Llegamos a la estación de autobuses y tomamos en lugar de autobús un taxi, lo cual resulta bastante cómodo pues ahora sí que nos respetan los lugares y vamos 3 personas en el asiento de atrás, piloto y copiloto al frente. Llegamos a Yaundé justo para la hora de la comida y nos recibe una lluvia bastante fuerte.
En el comedor están los juniores y viceprovinciales de todos lados, las Californias, Aragón, Guinea, Camerún, además del Padre General. Compartiré con ellos la comida y una plática en español. Entre charla y charla hablamos de Mexicali, de sus tacos, de su calor, pero sobre todo de la maravilla de los programas de verano, me preguntan cómo vamos en Bamenda y me llena de gusto poder decir que tenemos más de 200 niños, con todo y las dificultades que nos hemos encontrado de camino.
Después de comer pasará Paco por mí, tenía desde Marzo que no lo veía y en menos de un minuto me recuerda lo fuertes que son las raíces mexicanas, todo él me lo recuerda, sus gestos como abrirme la puerta del taxi, frases y palabras mexicanas, formas de pensar. Paramos por la zona de Bastos, una de las mejores de Yaundé pues es donde se localizan las embajadas, y tomamos una cervecita en lo que esperamos a Meri y Danny, otro voluntario Español que parte mañana.
Cuando llegan nos tomamos una ronda más antes de partir al mercado. En la conversación surgen todos los puntos de vista, estamos un religioso, dos españoles, uno por irse y otra que viene llegando, una mexicana ya en cuenta regresiva, unos con monjas, yo con padres, Paco seminarista, en fin, las opiniones varían y las experiencias mucho más, pero en general todos coincidimos en que aquí se viene a ayudar pero no a sacrificar la felicidad total por ello, aprender a llevar las dificultades día a día y distinguir nuestro límite personal es parte de la experiencia de un voluntariado.
Partimos para el mercado donde se arma las de siempre, los hombres llamándote, gritos de “la blange!” a cada segundo, regateo de precios, en fin, toda una comedia. Danny y Paco andan por su lado y Meri y yo por el nuestro, además que los locales son tan chicos que no caben más de dos personas dentro. Saldremos después de unos minutos yo con unos aretes y Danny con recuerditos para casa. Paco y Danny deben regresar a sus respectivas comunidades y después de una sesión de debate termino convenciendo a Meri que nos vayamos a cenar por la zona, trae consigo la dirección de un restaurante que decidimos buscar.
Nos cae la noche en plena zona de Bastos y el restaurante no aparece, por lo que entramos al de mejor infraestructura que vemos cerca. El menú es primero una hamburguesa que no llena ni como entrada, por lo que pediremos también pollo rostizado y papas fritas. El restaurante es de primer nivel, loseta, luz, baño con agua, cerveza fría y hasta tienen una nevera con nieves de postre. Al fondo cae una tormenta eléctrica y uno de los rayos cae tan cerca del restaurante que deja sin luz a los locales continuos durante unos minutos y al volver la luz es hora de volver a casa, mañana espera un largo día para ambas.
Sábado 16 de Julio
Estoy decidida a irme al Zoo aunque sea sola. Paco se ha ocupado con lo del viaje al Chad y entre boletos y compras de última hora no puede alcanzarme, Danny desaparece también, pero ya estoy viendo el primer animalito cuando realmente me planteo que estoy sola en el zoológico de la capital de Camerún. La entrada no ha sido del todo barata, pero bueno, he pensado que es uno de esos gastos que no puedes tampoco negarte, como una góndola en Venecia por 17 euros, pues hoy los 4,000 francos de entrada me los permito, que traducido a pesos no llegan ni a 100 jeje.
Cuando el primer venadito me regala una sonrisa me pregunto si la cámara estará lo suficientemente cargada, y me lo demuestra apagándose, me entra uno de esos momentos de molestia encabronada por no haber previsto eso antes y me cabrea pensar que no tendré ni una foto con animalitos en África jajá, de suerte, si algo tiene este mundo, esta sociedad, todo es posible, y encuentro al chico que al llegar al zoológico se ha ofrecido ser mi guía pero me he rehusado muy cruelmente para ser sincera, le planteo mi problema y dado que no hay un cargador cerca me consigue que otro chico que trabaja en el zoológico tomando fotos a los turistas, me preste su cámara.
El resto del recorrido lo haremos los 3 juntos, el chico de la cámara siguiéndonos únicamente, mientras Marius, el chico guía que además es quien alimenta a los animales, me da el tour con explicaciones en cada especie, cuanto hace que los tienen en el zoológico, y mil detalles más. Al ser quien alimenta a los animales estos lo reconocen y a jaula que llegamos se acercan, brincan, toman las frutas que él les da y me regalan una cercanía y unas fotos increíbles. Termino rascándole el cuello a una Hiena, el lomo a una vaca y con una Boa entre mis hombros. Al final del recorrido el mismo chico consigue que en las oficinas del zoológico nos presten una computadora para intercambiar de tarjeta a tarjeta las fotos y me acompaña a tomar el taxi de vuelta. Yo estoy que no me lo creo, le confieso que mi primer reacción tan rotunda a mi llegada ha sido más que nada por estar acostumbrada al general acoso de los hombres en estos rumbos pero que él ha venido a ser la excepción a la regla y se lo agradezco, el chico me da su número para compartirlo con otros amigos que gusten ir al zoológico y les dé un tour también y cerramos la tarde y el intercambio con 1,000 francos, que hasta disfruto pagando.
Al volver a casa reviso un poco el correo y me alisto para salir a comer. Después de ser incapaz de entenderme con el taxista y de ser abandonada en una Iglesia distinta a la que debía llegar, sin crédito ni capacidad de ubicación geográfica, Paco aparece para mi rescate y comemos en su comunidad, donde se habla por supuesto francés, pero nos entendemos, hay además otra religiosa mexicana que vive en el Chad y 3 brasileños, por lo que entre el francés, español y entendimientos con el portugués, la comida y el cafecito seguido son agradables.
Llevamos a las religiosas a su casa y Paco me deja en la comunidad, la despedida me sabe triste, con solo habernos visto dos veces y un par de llamadas telefónicas, Paco ha llegado a ser un excelente compañero en esos momentos. Las conversaciones con él han sido increíbles, comparando nuestras realidades, compartiendo la visión mexicana, el toque de nuestra gente, los recuerdos de esa tierra que nos espera tarde o temprano. El beso y el abrazo de despedida no bastan y me siento despidiendo a medias, con la esperanza de volver a verlo, y creo que él también se siente algo así, pues su mirada no disimula ese brillo particular que tienen los ojos al borde de un sentimiento. Pareciera que el cielo nos entiende y al salir el coche de la comunidad, rompe a llover una tormenta tan fuerte que nos retrasará para la boda de la hermana de Romeo una hora.
La misa comienza por fin sobre las 4pm y cuando el francés me hace pesado el rato juego con Jean Ernest, un pequeñín de 3 años a lado mío que hasta me comparte galletitas. Bailamos, cantamos, intento descifrar el francés durante la homilía y casi lloro cuando el coro canta en Español “Señor danos la Paz”. Durante los discursos le regalan a la pareja una biblia para aconsejar su caminar en esta nueva etapa y una vela para iluminar el camino, no puedo evitar pensar en mis amigas casadas y las que van para allá. Romeo presenta unas hermanas religiosas entre los invitados y a mí, causándome unos nervios de secundaria, también a los padres que lo han acompañado en la celebración, además de su hermano hay dos diocesanos más y otros 4 escolapios, vaya boda real con tanto sacerdote, pero como Francis me ha contado en la tarde, aquí la gente considera que mientras más sacerdotes detrás del altar es más importante la boda y más bendita.
Volvemos a la comunidad a cenar, cosa que me sorprende dado que en teoría se cena en las celebraciones de boda, pero por si las moscas y bajo mi comprobada teoría de imitar a la gente que conoce, pues ceno. Y vaya que ha sido correcta la teoría, partiremos para la celebración hasta las 10pm, esperando todavía una media hora en el coche pues la lluvia no para. Los bailes de entrada y presentación serán hasta las 11pm y la cena vendrá siendo pasadas las 12am.
Es la primer boda a la que asisto de inicio a fin y ha sido todo un evento, hay bailes, interpretaciones musicales de dos sobrinitas que se paran sin pena alguna frente a todos los invitados a seguir la letra de una canción, meneando sus caderitas, mientras tíos, tías y demás invitados pasan a darles dinero mientras bailan, como la tanda del dólar. El cortejo de 16 primos y primas bailaran también un par de veces, el animador hará bastantes chistes, que algunos hasta me los traduce Romeo, cenaremos al tradicional estilo bufet, y luego seguiremos con el baile general. Tengo el gusto de bailar con el padre de la novia, ósea el papá de Romeo, también el hermanito menor de 12 años, que me enseña sus mejores pasos y al cabo de un par de bailes volvemos a casa.
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