Domingo 31 de Julio
Me levanto para ir a la misa de 6am en la parroquia y Valery me acompaña hasta asegurarse de que tomo una moto no se fía que yo ande a pie a las 5:30am por Ndop, con mi rapá y mis chanclitas jajá. Después de misa paso a casa de los Padres donde saboreo un café en compañía de Simon que se apresura pues lo espera la misa de 9am, arreglo los materiales que han sobrado del programa, para poder cargarlos todos al mismo tiempo, y salgo para casa. Afortunadamente cuando comenzaba a sentir la pesadez en los brazos, me encuentro con una moto y el joven conductor toma una de las bolsas mientras yo sostengo las otras dos detrás, intentando no resbalar al ir sentada de lado por el rapá jeje, dificultades técnicas de la vestimenta local.
En casa esta solo Germma, que ha despertado con filiaría por lo que no ha ido a misa, y mientras espero escribo un poco más, arreglo la maleta y firmo las ultimas postales de despedida para esta linda familia que me ha dado tanto durante esta semana. Al llegar Valery desayunamos un poco de papa con frijoles y comenzamos la retirada, esperaremos un poco sobre el camino y al ver que no pasa ningún coche saldremos a buscar uno en la estación a unos metros. Volvemos a casa y comienzan las despedías, Germma me da un abrazo que me parte en pedacitos el espíritu aventurero y me invita a quedarme por siempre con ella, Cinthya y sus ojitos llorosos casi me tiran pero llega Desiré, que al ser tan pequeña no se entera de mucho, y su sonrisota y sus besos me reparan, una fuerte sacudida de manos por parte del Padre me dan el último empujón emocional para continuar este viaje que ya se está empapando de despedías.
Media hora después iremos rumbo a Bamenda y entre el conglomerado del coche me quedo dormida, despierto justo cuando estamos pasando Bambui, vaya que se me ha ido rápido el trayecto. Llegamos a casa sobre la 1:30 directo a comer. Hoy la casa está llena, han venido todos los Juniores de la escolástica en Yaundé para un curso sobre educación que estará impartiendo esta semana una teóloga Española, Carmen Pellicer, que ha venido con su hijo Santiago, quien de paso nos ayudará en el campamento la próxima semana.
Inmediatamente después de comer vamos al partido de futbol en Nebung, que una llamada de Bon y un comentario de Justin me han recordado. En el campo están empezando a penas el primer juego y Bon jugará hasta el 2do y durante la espera Bamenda me recibe de Ndop con una lluvia-tormenta que durará casi la primera mitad, de suerte logramos refugiarnos bajo un puestecito de palos de bambú y una manta roja como techo, que tiene además goteras jajá. Desafortunadamente el equipo de Bon pierde, la lluvia no beneficia a nadie es cierto, pero además Bon, que es el jugador estrella de su equipo, anda lastimado y todos sospechamos que los árbitros están algo comprados pues pasan por alto varias infracciones y para colmo el supuesto gol que le da la victoria al equipo de Mbelewa, es la cosa más imposible del mundo, un tiro directo que ha dado en el palo derecho y rebota incluso hasta los brazos del portero, efecto imposible pero alégale al árbitro.
Regresamos a casa donde me cambio la ropa a algo más calientito, pues la falda el día de hoy no fue la mejor elección dado las condiciones climáticas. Bajaremos a Center Bol donde cenaremos Steinella, Bon y yo, un pescadito asado y al terminar vuelvo a casa un rato al cuarto de tele repleto de los juniores de Senegal, que ven una pelea estilo lucha libre, precisamente de su país.
Lunes 1ro de Agosto
Después de desayunar invito a Santi a correr al campo, debo volver al deporte aunque sea estos últimos días, siento el cuerpo y las piernas pesadísimas, reconozco que he recuperado bastante bien lo perdido en Enero, los pantalones me cierran con ajuste jeje, ni modo a volver llenita de experiencias y de comida local. Después de la trotada limpiamos el cuarto de materiales, que por los veranos a quedado sin principio ni fin, gomas por aquí, tijeras por allá, cubetas, balones, tierra y más tierra. Lo que hubiera sido una mañana entera de talache se reduce a la mitad de tiempo con la ayuda de Santi que me ha caído esta semana como anillo al dedo.
Al terminar de limpiar el cuartito sigo con el baño, que esta semana de mí ausencia han seguido utilizando pero sin tomarse la molestia de limpiar, por lo que cubeta y trapo en mano me doy a la tarea, ya estoy sucia de todas formas, así que de una vez mejor. Una ducha a detalle me deja limpia, hasta las uñas que tanto había batallado en limpiarme desde Ndop y después bajare junto con Justin hasta Mile 2 para un par de pendientes como crédito al celular y pasta de dientes. Volvemos a casa justo a la hora de la comida y más tarde bajaré a saludar a las Calasancias, Mary está por irse, la inminente despedida se acerca.
Volviendo de con las Calasancias estaremos otro tanto en el internet y reviso los correos de una semana que tenía pendientes, bajo a las oraciones y al terminar la cena recuerdo que Manuel me ha llamado el día de ayer, tengo más de dos meses sin verlo y realmente me apena. Le llamo y se encuentra en Mile 3, con unos amigos, donde lo alcanzó para compartir una cervecita, actualizarnos y casi que despedirnos pues sabrá Dios si podré verlo después del campamento, ahí va otra despedida para este día. Al llegar a casa entro directamente a dormir, mañana tengo todas las intenciones de ir a las oraciones.
Martes 2 de Agosto
El gallo me hace el favor de pre-despertarme a las 5am, por si no lo había comentado antes, hay gallo de nuevo en la casa. La alarma a las 5:20am no hará más que confirmar mis sospechas, es hora de levantarse. Entro a las oraciones y después tomo mi librito de “Teología de la liberación” de Gustavo Gutiérrez, que ahora más que nunca se torna demasiado interesante. Después de las oraciones, misa, desayuno y es hora de partir. Santi y yo bajaremos al centro de las hermanas a hacer el encargo de bolsas y la encargada de los bolsos no ha llegado, por lo que partimos a Menteh.
Llegando reviso el biodigestor, encargo un par de arreglillos por aquí y por allá, le menciono a Wilfred que necesito el quemador y me propone vayamos a Mile 2 a encargarlo. Kingsley nos deja en Mile 2 mientras Wilfred pasa por Futru por unos pendientes y la lluvia nos cae con todo. Aprovecho para hacer un encargo de unas fotografías que necesito impresas y volvemos en a Center Bol donde por fin encontramos a la mamá de las bolsas para hacerle el encargo, cuando volvemos a Mile 2 Wilfred ya ha resuelto lo del quemador, ahora solo falta que lo fabriquen.
No queda entonces más que esperar a Bon, con quien hemos quedado para comer, pero debido a la tormenta que cae se retrasa un poco. Cuando disminuye la lluvia llega y partimos para el restaurante de hace unas semanas, Elvis Salat, donde disfrutamos por fin del merecido omelette, ensalada y papas fritas después de esta mañana de arriba para abajo, de taxi en taxi, de charco en charco, mojados, empapados, secos, vueltos a mojar, jeje. A media comida la lluvia aumenta su intensidad y nos regala un rayo que hace brotar chispas de la bombilla sobre nosotros, sacándonos tremendo susto, que después hasta risa nos causará por la cara de susto con la que hemos dejado hasta al cocinero.
Afortunadamente cuando pintaba para ser un encierro natural en el restaurante, un jovencillo llega con un mazo de cartas y se nos pasa la hora de la tormenta entre risa y risa, mientras intento explicarles como jugar manotazo y debo empezar desde enseñarles el orden de las cartas, de la A, los números, la J, Q y K, hasta después de un par de jugadas que noto que no entienden el flujo del juego y Santi y yo les ponemos el ejemplo, aún con todos los esfuerzos didácticos, los primeros 20 minutos el joven dueño de las cartas pensará que el que tiene más cartas gana, por lo que siempre es el último en poner la mano cuando la carta cantada es la que surge sobre la mesa Jajajajaja, vaya que me he querido reír y tuve que contenerme.
A medio camino del retorno Bon nos abandona pues se ha dejado la cartera en el sitio y me burlo de él, pues trae ese despiste desde hace unas semanas. Llegamos a Bamenda y después de un café con Carmen y Santi caigo en cuenta que me he dejado la tarjeta de la cámara en el sito de impresión de fotos, “Ashiaaaaa” eso me pasa por burlarme de Bon jajá. Hay que tomar las chamarras, volver al leve chispeo de lluvia y tomar otro taxi hasta Foncha Junction donde por suerte el joven de la tienda peca de honestidad y me tiene la tarjeta bien cuidada.
De regreso a casa es hora de despedirse. Le entrego a Mari las fotos que he revelado y una de las postales de la Virgen María con un par de líneas escritas por detrás. Cuando llega el último de los momentos para decir adiós y un par de palabras con poesía, me trabo y no sale nada, realmente es un bloqueo el que tengo echado al hombro, eso de despedirse cada semana de alguien me está aniquilando jeje pero segura estoy que uno de estos días me entrará de súbito la inspiración, escribiré un correo y le diré más largo y tendido a Mary lo increíblemente agradecida que estaré toda la vida por haberla conocido, lo que siempre pediré a Dios por ella y lo mucho que la estimo, además de admiro, por su forma de ser y su valentía siendo tan joven.
Entro a las oraciones, ahora sí que está llena la capilla. Durante la cena las risas están a la orden del día, entre las anécdotas de Santi y mías sobre la tarde, las de Carmen y el curso, Felicien y Emilio y sus narraciones sobre extraños insectos que tiran ácido jajaja. Cierro con una tasita de té y parto al cuarto.
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