Miércoles 17 de Agosto
La fiebre me despierta primero incluso que la alarma y el malestar general que traigo me retrasa para la misa, parece que todo mi cuerpo está en huelga por la partida. Terminando la misa me encuentro con Clara y bajo con ella a casa para las ultimas despedidas, aunque sigo sin sentir que me voy. Los últimos abrazos de Marta y Clara, así como sus sonrisas y buenos deseos, me indican que todo irá bien, que el retorno será ligero y dulce como lo vivido con la ayuda de ellas. Siento dejar a las novicias y postulantes como si dejara a un monton de amigas de infancia.
Subo a casa y me esperan los jóvenes de Futru, para mi sorpresa realmente pues pensé que nos habíamos despedido ayer. Unas lindas palabras de agradecimiento leídas por Justine me ponen al borde del llanto, me rematan con un pañuelo y un regalo local que me hacen sentir por demás apreciada, es que sigo boca abierta de todo lo que esta gente me ha bendecido, con su compañía, sus palabras, su aliento, en fin, una pasada!
Tomo mi último desayuno en esta casa de Bamenda; creo que el cafê hoy no le pide nada a ninguno de otros mundos, y mis primeras lagrimas brotan al tener que decir adiós al buen Fidelis, siempre ahí, sereno, paciente, escuchándome, luego compartiéndome, para al final reír y hasta llorar juntos, vaya que pasamos de todo, siempre con una taza de café lista para levantar el ánimo una mala tarde o un omelette mexicano para dar ánimos a una semana sin días descanso, fuimos un súper equipo de cocina, alimentándonos el espíritu también.
Las maletas están listas, sospecho sobre peso jajá, y en lo que espero decido probarme el vestido que me han regalado ayer por la noche, vaya atinada! es justo mi talla y me encanta, el estilo, la tela, lo que significa, todo, es amor a primera vista. Kingsley llega para despedirse y me parte el corazón la sorpresa pues por teléfono no me confirmo que pudiera venir, promete que seguirá con el biodigestor y le prometo que seré la madrina de su primer hijo jeje, veremos cual se cumple primero.
Las maletas al coche, el corazón sigue con los pies en Bamenda, es hora de ir desprendiéndolo, como una flor, con cuidado para no romper todos los pétalos, pero inevitablemente dejo unos cuantos, sobre todo con el abrazo de Emilio y esa mirada tan particular que tiene haciéndome sentir tristemente que me voy, pero se quedan mi corazón y mi abrazo con él, a donde quiera que el vaya. El adiós a Moses me sabe a platica pendiente y el abrazo de Bon me recuerda que siempre habrá un momento para volver a charlar, lo importante es vivir plenamente en el que estas.
El coche se enciende y la primera de mis lagrimitas cae cuando cierro la puerta. En un parpadeo estamos pasando Center Bol y recuerdo a una mama de la que no alcance a despedirme y le debere siempre una cerveza jeje, adelante nos encontramos a Steinella, que mas ahora que ayer me cuesta soltar, le hago prometer que terminara la escuela para que podamos festejar juntas y me regala la última de sus sonrisas, igual de bella como la primera que me regalo hace meses.
El viaje por carretera se vuelve algo pesado, entre la fiebre, el dolor de cuerpo y malestar estomacal que me cargo, no sé cómo hacer, ni que tomar. Termino durmiendo un rato y cuando despierto Bafia nos recibe con su particular calor, pero hoy lo siento menos, hoy hasta los dos mosquitos que me pican los disfruto.
Los buenos deseos, regalitos y últimas charlas no se hacen esperar, es como ir brincando de emoción a emoción, de ser objetivo en resultados a subjetivo en sentimientos, de buenos deseos, de preguntas a futuro, de añoranza por el tiempo que ha volado. Comemos, recordando Mariano y yo mi primer comida de pescado en Yaundé a unos días de llegar, donde un ataque de risa por los nervios al pescado me impidió comer, y ahora chupándome hasta los dedos.
Llega otra despedida, Wilfred que ha venido para una reunión va de vuelta a Bamenda, y le robo un último abrazo y risas antes de verlo partir. Seguirán Mariano y George, que al verlos por última vez desde la ventana del coche, siento que no los dejo, que los llevo conmigo, que la risa de Mariano seguirá haciéndome reír con solo recordarla.
Por llegar a Yaundé tengo todo el cuadro de una gripe fuertísima o malaria jajá y recuerdo el viernes pasado y el ataque de mosquitos en el campamento, por lo que le pido a Justin parar y eliminar la posibilidad con un análisis……………… puntos suspensivos……….. NA LIE ! o sea: mentira en pidgin, NO es malaria! Jejeje pero aaahhh que gripa más pesada entonces.
Llegaremos a la escolástica en Yaundé donde literalmente cenare y después de un par de llamada, sobre todo a Clara y Marta, que extraño el mundo entero, me retiro al cuarto, tomo un par de medicinas para la gripa y me preparo para sudar con gusto la enfermedad.
Jueves 18 de Agosto
Parece que el largo sueño me ayuda un poco, al menos ya puedo hablar sin sufrir y me duele menos el cuerpo, lo suficiente para ponerme en pie y desayunar una taza de café y un pedazo de pan, volver al cuarto y comenzar la ardua pero necesaria tarea de rehacer las maletas, madre mía la que me espera el resto de la mañana.
Uno no se da cuenta de la inmensidad de cosas con las que carga, unas cuantas bastante inútiles, otras muy lindas, hasta que lo tiene todo junto en un mismo sitio y ese sitio pesa más de lo que debe pesar jajá, así que fuera ropa vieja, cobija, repelente, botellas a medias, en fin, a liberar peso se ha dicho. Al final creo que consigo dejarlas en 23 y 23 kilos o eso espero jajá, pues la bascula que me han prestado resulta tener tinte camerunés también y ni siquiera sabe si yo peso 60 o 64 kilos, no termina de decidirse, así que espero que la del aeropuerto opte por tomar el menor peso jajá.
Bajo a imprimir los boletos y subo a tomarme una ducha, ahora que el Sol pega un poco mas y espero al menos el agua no esté helada o este catarro no se irá antes de Mexicali. Después de comer descansaré un poco y por la tarde saldremos a buscar un regalito que tengo pendiente y a una visita amistosa a una madre que acaba de dar a luz a su bebe hace dos semanas, cosita divina color nutella que no puedo ni acercarme a ver pues me temo mi catarro no es el mejor amigo de sus pequeño y nuevo sistema inmunológico jeje.
Viendo las calles y la gente me vuelvo a sentir extraña, como fuera de sitio, pero emocionada, con la esperanza de que el panorama puede no haber cambiado mucho desde que llegue, o nada, pero cambio inmensamente mi manera de percibirlo, de ver la basura sobre las aceras, ahora noto las flores que crecen entre ella, de ver los tejados de lamina, veo las lindas familias que cubre y así inmensidad de ejemplos. Que dulzura irse, siendo consciente de la realidad, pero eligiendo guardar lo lindo dentro y buscarle una solución a lo otro.
De vuelta a casa nos espera una rica cena en comunidad, para un par de risas entre la hermana que nos acompaña este viaje, Justin y yo, cuando les cuento la agonía que pasara la persona que sea mi vecino en el avión durante el vuelo de 12 horas jajaja, cuando vea mi cabello y pregunte de donde vengo, habrá firmado su sentencia de muerte, pues hablare tanto que el pobre deseara haber nacido ciego para no ver el cabello o mudo para no haber preguntado jajaja.
Cuando creo que puedo dormir llegan más llamadas, el celular no ha parado en todo el día, jóvenes, amigos, hermanas, seminaristas, es increíble, a cada llamada se me parte el corazón, se me ha perdido la cuenta de las bendiciones y los buenos deseos, se me han borrado los nervios, me han llenado el corazón de alegría, de compañía, de ansias por llamarles de vuelta desde mi tierra y decir, gracias! gracias por todo! Y me asombro una vez, de lo fácil que se pasan los momentos tristes, despedidas o soledad, cuando se sabe uno rodeado de gente que lo quiere aun que sea en corazón y en espíritu.
Leo un poco el libro que me ha regalado Marta, Jesús me quiere, de David Safier el autor del best seller Maldito Karma, e inmediatamente me cautiva, vaya Marta que gusto y que bien que me conoce. El librito me aligera el malestar físico también, hasta que llega Meri, quien viene de vuelta de unas semanas de turisteo, a media voz y totalmente cansada, por lo que solo nos actualizamos un poco y quedamos en seguir la charla mañana, ninguna de las dos estamos para desvelos.
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