Viernes 20 de Mayo
Hoy se festejan 50 años de la independencia de Camerún y 29 de la unificación de la zona francesa y la inglesa. Después de un debate entre sí irían los postulantes o no, pues no quería ir sola al desfile, demasiada gente, policías y militares para mi gusto solitario, parto con Innocent al desfile, los demás irán por su lado por malentendidos en la organización.
Llegamos bastante a tiempo, aún no hay mucha gente, los militares ya están formados, cada grupo con su uniforme, escudo característico y boina de color, ya sean los encargados de protección civil, del agua, de los bosques, etc. Hay más de 20 grupos diferentes de militares, también está la policía y los bomberos, con todo y los carros que causan unas caritas de sorpresa en los niños y aplausos en los adultos a la hora de pasar.
Damos un par de vuelta y cuando comienza el acto académico encontramos un muy buen lugar donde pararnos, completamente del otro lado de las gradas oficiales, donde se encuentra el alcalde y el resto de oficiales y cargos de niveles superiores en gobierno.
Tomo un par de fotos al acto en general, los uniformes, las banderas por todos lados, la banda, la gente y de la nada aparece frente a mí un militar que me grita en francés y me arrebata la cámara de las manos. Lo sigo detrás mientras vuelve a la calle y cuando intento cruzar me cierran el paso otros dos militares, observo cómo le da mi cámara a otro hombre vestido de traje quien ahora vuelve a donde estoy a gritarme nuevamente en francés.
Cuando se calla le hablo en inglés y le digo que me devuelva mi cámara y me comenta que está prohibido tomar fotos, le pregunto ¿en qué sitio dice que está prohibido? Y me responde que debería saberlo, le digo –no soy de aquí por si no lo ha notado- y me comenta que seguramente como en mi país hago lo que se me da la gana creo que puedo ir a otros a hacer lo mismo. No me lo puedo creer pero estoy en pleno pleito y debate contaminado de racismo y abuso de autoridad, claro una mujer, blanca, que en teoría está acompañada, pero el pobre Inno se ha quedado helado ante los primeros gritos de los militares y se queda un par de metros atrás, no puedo evitar pensar en todos los abusos de autoridad que probablemente se cometen aquí, como los de México también.
Logro explicarle al hombre que se pueden borrar las fotos y me puede regresar la cámara, astutamente borro un par y recupero mi cámara, logrando mantener unas pocas. Vuelvo al sitio donde estaba parada y termino de ver el acto, un par de conmemoraciones para algunos funcionarios, el desfile de los diferentes escuadrones militares, de la policía, los bomberos y se termina. Siguen los estudiantes pero falta rato, se tienen que acomodar las escuelas y es un mundo de jóvenes y niños. Cuando por fin empiezan a pasar es algo tarde y debo parar por Menthe.
Inno vuelve a Futru y yo llego a Menthe a comer, acuerdo con Romero vernos mañana para remplazar el plástico dañado por el nuevo y comenzar a cargarlo lo antes posible. Vuelvo a casa y apenas alcanzo a darme un regaderazo cuando tengo a las chicas de Mbelewa muy puntuales para una sesión más, terminaremos sobre las 6:30.
Para la cena llegan visitas, están aquí más Escolapios de otras comunidades, el internet nos bendice con una excelente calidad para el Skype y papá conoce a muchas personas que me acompañan en esta casa, mis Padres Cameruneses, mis Padres españoles, mis Padres postizos jeje. Más tarde se conectará Paula y luego llegará con ella Borja, llegan de ellos increíbles noticias, relatos y sentimientos de esperanza, de alegría, de empatía. Qué bonito se siente, estas casualidades de la vida que resultan en conexiones que rompen la barrera de la distancia y te tocan el corazón con dos frases de aliento, dos sonrisas y una que otra carcajada.
Sábado 21 de Mayo
Menthe me recibe temprano, justo después del desayuno, me recibe también el entusiasmo de Romero por acelerar el proyecto y la mañana es muy útil. Junto con dos estudiantes de Mente re hacemos la bolsa principal y comenzamos a cargarla, mis hombros terminan rojo encendido de estar todo el rato bajo el sol, cortando plástico, midiendo, doblando, pegando, etc. Pero que divertido ha sido, una mañana soleada pero fresca, con la comunidad de Menthe que en su particular espíritu y estilo siempre me están haciendo reír.
Mientras cargamos el biodigestor con la mierda del cerdo jajaja, pienso en Paula, lo que le gustaría estar aquí, con todo y que el olor es insoportable, la pasamos muy bien, poco a poco, cubeta a cubeta, hasta que me animo y termino tomando un poco con las manos para responder al ¨Bushy Mexican people¨ que ha dicho Romeo.
Vuelvo andando a casa y a mitad del camino cuando suplicaba por un milagro un conductor de moto accede a llevarme hasta Futru sin pago alguno, jamás pensé que añoraría tanto un par de Francos en el bolsillo. Al llegar a casa el pago se traslada a la época del trueque y por el aventón le correspondo con un par de plátanos y una papaya.
La ducha que me doy se acerca mucho a una detallada desintoxicación de cada poro de mi ser lleno de tierra y de mierda, pobre conductor, lo que ha de haber pensado, olido, durante el camino jajá. Para la comida estoy brillocita, reluciente. Una charla muy amena con un Padre de Bamenjou me saca un par de lagrimitas de felicidad cuando me pregunta -¿y cómo te sientes con lo que has vivido hasta ahora?- no tengo palabras para responderle pero creo que mi sonrisa y la lágrima que recorre mi mejilla explica la mezcla de sentimientos, increíbles todos, apreciados, agradecidos.
Bajo a saludar a Clara que escucho ya está mucho mejor, mientras le comento de la nota de mi universidad aclamando a un egresado que ha escalado el Everest y yo me pregunto si la sociedad ha ganado algo con semejante hazaña y si es posible que mi universidad promueva también otros logros y méritos con tintes más humanistas.
Comienza la tarde con los niños, cantamos, bailamos y terminamos jugando un poco. Es una locura, todos corriendo por todos lados, trepándose a mis piernas, aventando el balón más allá de lo posible, gritos, jalones, llantos, mocos, más cantos, más bailes, brincos y miles de gritos de –sista!- para las novicias Calasanzias y para mi, solo el postulante se salva, que con una rama de un árbol impone, no pega, pero la pura imagen mantiene a los chiquitines en línea, que tarde más llena de vida, de tierra también, de manitas, de caritas, de besitos (estoy implementando toda una moda de dar un beso en el cachete y recibir uno de vuelta), de gritos y caritas contentas. Estoy agotada!
Qué bonito es cuando uno se agota de felicidad. Me da mucho gusto leerte, y verte tan tú, enfrentándote al militar por tu cámara, y cogiendo mierda con tus manos. Yo, no tengo palabras para describir la valentía con la que te enfrentas a la vida.
ResponderBorrarYo creo que la valentia suele rayar en locura, pero igual es una delicia :)
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