“No hay remedio para el nacimiento y la muerte, excepto el disfrutar el intervalo” George Santayana
Pensaba en el fin del intervalo, en los últimos sucesos, esporádicos momentos de vida por extinguirse, por caducar, o comenzar en otro plano aún desconocido ante la metodología científica. ¿Qué te estarás preguntando? ¿andarás en pleno resumen? ¿recapitulas?
Imagino que es como tomar el índice del libro y saltar directamente a aquel capitulo, el más vivido, el que más ha marcado, pensaba ¿Cuál será el tuyo? ¿Por qué ese? Después pensé en el mio y no lo encontré, no pude identificar uno como ¨especial¨.
Encontré en cambio que la última pagina de uno era la primera del siguiente, que la fuerza de un capitulo bien o mal vivido, de cualquier momento de la vida, dependía en cierta manera del anterior y haría depender al consiguiente, como si aplicáramos la teoría del big bang llegando a la conclusión de que el libro de esta vida, la mia, la tuya y la de él, es un incremento de sucesos que expanden la experiencia, lo vivido, hasta este momento, donde tu punto final, un poco más cerca que el mio, empieza a rozar la blancura de la última página, que incluso a ella le sigue un epílogo, que seguramente será mejor que el prólogo pues así decidiste vivir, porque lo has hecho bien, te has expandido, de tantas formas y en tantas vidas, que soy parte de esa práctica de expansión, descansa que yo leeré una y mil veces tu epílogo, formando con el un lindo capítulo más en mi propio libro.
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