viernes, 27 de mayo de 2011

Widikum

Jueves 26 de Mayo

Me duelen las muñecas, pero la mañana valió la pena, entre correos, traducciones, planificaciones y diagramas de juegos que me queda muy claro que la mejor manera de aprender es jugando, pero el ingenio me demanda plasmar algo en papel, porque como me han dicho el otro día, las palabras se pierden, las ideas también, solo lo plasmado permanece.

Logro llegar a Misspa, aunque los últimos metros he tenido que correr pues lo que era un inminente diluvio cobró vida en dos parpadeos. Me encuentro con que hay un evento “social” para los niños y entre la música, los bailes y el impresionante ruido que genera la lluvia cayendo en los tejados de lámina, hablar y esperar que te escuchen a más de un metro de distancia es imposible, aunado a que mi clase entera se encuentra en el evento.

La tormentilla, por desempolvar mi sarcasmo que se aburre y se pierde en el idioma ingles, me destina a pasar la próxima hora observando los bailes de las niñas con sus pasos rítmicos y caderas bien coordinadas, los bailes de los niños que pareciera son de hule y sus piernas pintan movimientos y curvas que a los 10 años no me explico de donde surgen, luego le sigue un poco de actuación donde el tema central es un estudiante solicitando una visa para estudiar en el extranjero, reconozco que la visión es buena, el dialogo básico, pero la visión bastante buena. Por último un desfile de modas, bajo la frase del animador de “todos somos hermosos, pues Dios nos ha hecho iguales” me abre los ojos y descubro a todos nosotros en esos niños, que con sus ropitas sucias, rotas, zapatos mugrosos y lentes chinos, andan a su paso, con su estilo, una sonrisa y un gesto al final del trayecto que hace reír al público, demostrándome de golpe que lo que se lleva dentro es más que suficiente para pedirle a Naomi Campbell un retiro de las pasarelas.

Al terminarse la lluvia aprovecho para volver a casa antes de que el H2O me bautice de nuevo. Por la noche, aprovechando el cielo despejado voy a cenar a un sitio un poco más arriba, en la montaña para ser más concretos, donde el panorama de Bamenda se vuelve un mosaico, entre el verde de las plantas, la tierra roja oscura por el agua que la baña, lo plateado de tejados con reflejos anaranjados del Sol que se despide, curiosamente no detrás de las montañas de fondo, si no de una cordillera de nubes aun densas que le anteceden, de fondo hay un concierto naturalmente musical, un par de perros ladrando y una cascada que ya marca su fuerza y torrente, como otras tantas que empiezan a surgir por aquí y por allá.

Viernes 27 de Mayo

Una avena y un café madrugador me levantan y ponen a punto para salir temprano a Widikum, pueblo a dos horas y media de Bamenda. Las hermanas de la congregación de María de Soledad, que dirigen centros de salud, uno de ellos el St.Mary, que me ha sacado del apuro de la Tifoidea hace unos meses, celebran el 25 aniversario de su presencia en Camerún con una misa y una comida. La ambientación en el coche son cantos, primero en español, donde hay uno que me conmueve y termino chapuceando un poco el de ¨La Guadalupana, la Guadalupana, la guadalupana bajo al Tepeyac…¨, luego le siguen en ingles, es un carro trilingüe, pero no cantamos en francés.

El trayecto es similar al de Kumbo, en brincos, botes, hoyos y resbalones, pero con la novedad tecnológica de que hay máquinas de excavación por todos lados, pues está en marcha el plan de pavimentación, y la novedad racial de que la empresa encargada es China, así que hay ¨amigos Lee¨ por todos lados jajá, junto con inmensas rocas raspadas, troncos mutilados y cerros cortados por la mitad, exponiendo la tierra roja casi como si fuera la sangre de un lomo. En el coche comentan que una vez listo el camino el trayecto será mejor, yo imagino que más rápido sí, pero dudo igual de natural, de imponente.

Imponente es el verbo del viaje, imponente es la selva que nos acompaña, tan espesa que me intriga dar un brinco y averiguar si toco el suelo, tan altos los árboles que el sol no toca a los pobres arbustos en los primeros niveles, tan curiosas las plantas que no entienden que a la carretera no hay que entrar y dejan en mínimo espacio para que pase el coche, curvando sus ramitas por encima de nosotros.

Imponentes son también las montañas, que a esta hora de la mañana las veo a medias pues la neblina aún las cubre, pareciera que es el aliento de la selva despertando, o un diálogo caluroso entre montañas que se dicen “buenos días, ¿Cuántos troncos te tiraron hoy?” mientras la otra le responde “bueno unos cuantos, por aquí donde pasará la carretera, pero mira que detrás tengo el triple” y así es, rodeando una montaña se abre otro paisaje que me deja boquiabierta y con la duda sobre cómo es posible que entre tanto árbol, lianas, arbustos y demás, haya casitas esparcidas por aquí y por allá, el inicio de Widikum.

El centro es muy similar a Ndop o Kumbo, una calle principal, puestecitos a los lados de carpintería, plomería, computadoras, café internet y los interminables abarrotitos, dos que tres ramificaciones del camino principal, una al hospital de las hermanas, otra a la Iglesia y alguna más por el mercado principal. Después de parar a saludar en el hospital, donde las festejadas andan como es Ley de Murphy, correteando los últimos detalles, partimos a la Iglesia, que muy adecuadamente se encuentra en una loma unos metros más arriba del nivel del resto de Widikum, proveyendo de un paisaje panorámico inigualable.

La misa es corta, dos horas y media, considerando que la oficia el Obispo de Bamenda, es corta, muy corta. Digerible y disfrutada en los coros y los bailes, sufrida y maldecida cuando el viento no sopla y las pequeñas ventanas me hacen sentir más encerrada que cualquier alemán en un Bunker, con la presión del calor expedido por todos y cada uno de los presentes que nos hemos parado al ofertorio, unos como yo caminando con un ligero meneo en los hombros, otros como el 98% restante, moviendo cada articulación posible. La última persona en pasar es una mujer ciega, que le toma un poco más de tiempo llegar a la canasta, pero llega, sin ver por donde pisa, siguiendo la intención de dar.

Los discursos finales agradecen todos primeramente a Dios, por la misión, la vocación, la fuerza en las dificultades y la guía en momentos de duda, al Obispo por la colaboración y apoyo en la apertura de los diferentes centros de salud que tienen por Camerún, 3 hasta la fecha, por construir el 4to, a las hermanas de congregación por la labor y el esfuerzo diario, el constante caminar a lado de uno de los carismas más difíciles, la ayuda al enfermo, y a la gente, de Widikum, de Bamenda, de Dschang, de Camerún, por abrir las puertas, extender las manos y ayudar a estas hermanas de María de Soledad, a ayudar.

Se cierra el orden del día con la comida, detrás de la Iglesia, la escuela la hace de comedor principal, el coro a la clase 3, los niños al preescolar, los empleados de los centros de salud a la clase 5 y así van repartiendo poco a poco, por grupos, a la gente. Las religiosas comerán en la casa de los Padres junto a la Iglesia, yo es que no encajo en ninguno de los grupos por lo que me rio imaginándome comiendo en plena selva. Obviamente al llegar en el carro de las Calasanzias, ser blanca y todas esas ligeras coincidencias pues me abren el buffet en la sección de religiosas jajá, hay entonces algunos de los 12 Padres que han estado en la misa, hermanas de diferentes congregaciones y yo.

Comemos rápido para volver antes de que la lluvia caiga, pero se retrasa un poco el dueño de nuestro rumbo, Fabián el chofer, quien pertenece al grupo de los que comen en el convento, un sito más alejado y bueno, con un ritmo más lento, vuelve entonces por nosotras, come pronto y partimos, aunque ya es tarde, la lluvia tiene 20 minutos de haber bajado a saludar y nos acompañará casi la mitad del trayecto. Afortunadamente los charcos son superables y la tracción del coche funciona bien, permitiéndonos hacer un tiempo record y volver a Bamenda a las 5 de la tarde.

Me espera un plan para salir a buscar un maíz asado y durante la cena no me espero un cambio de plan, que hará que el viaje de mañana previsto con compañía hasta cierto punto, sea sencillamente conmigo misma como pasajera, igual me lanzo, ayer por la tarde he confirmado con los jóvenes de Ndop y la tarde del sábado es toda y enteramente para ellos, la noche en cambio será para el Barcelona, solo está el diminuto detalle de la mañana en soledad, pero ¡va! ¿Que son un par de horitas a platica interna? El ipod tiene batería y yo tengo muchas ganas de caminar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario