viernes, 6 de mayo de 2011

Un poco más de cumpleaños y de malaria

5 de Mayo

La diferencia de horas entre Mexicali y Camerún me regalan un par de horas más de cumpleaños. Babis llama y me regala otro feliz cumpleaños que más adelante pensaré ha sido un sueño. Sospecho además que los postulantes han matado al gallo pues hoy no me despierta, quien me despierta hoy es papá, ha conseguido conectarse desde el hospital y tiene el Skype listo para platicar y saludar al abuelo, en México son las 11pm, para mí las 5am.

De un brinco estoy en pie y subo a casa de los padres a conectarme. No tengo palabras para describir lo que sentí al ver a mi papá y segundos después al abuelo, fue una mezcla como cuando sueñas que el tiempo se detiene o si cayeras de un edificio muy alto, no podía creerlo, pudiera ser que seguía algo dormida, además del hecho de que desde Bamenda, Camerún hasta la Ciudad de México, pudiera el internet reunir a 3 generaciones bajo una misma línea, mismos sentimientos y emoción.

Saludo al abuelo y reconozco su tono de voz, su temple, su semblante fuerte, pero lo noto más delgado y por primera vez, lo reconozco humano, con un límite, como todos nosotros, ha dejado de ser el concepto de abuelo eterno con el que crecí y se vuelve mi abuelo en el ¨aquí y el ahora¨ con todo el cariño que puedo intentar transmitirle, sin que quiebre mi voz, platicamos por unos minutos, me despido consciente de la situación, contenta de la oportunidad.

Llego justo para la misa y luego bajo a desayunar. Nota interesante: el gallo sigue sin cantar hoy, que buenísima manera de comenzar mis 24 añitos. Uno de los Padres me dice que los animales son necesarios, verlos por ahí, el ruido que hacen, la compañía, y le reconozco que en todos los casos menos en el del gallo, existiendo alarmas despertadoras que obedecen mi voluntad, no necesito un animal que no obedezca ni su propia naturaleza de cantar cuando COMIENZA a amanecer, no durante la noche, madrugada, mañana y tarde.

Alcanzó a Sister Mary y nos vamos para el St.Mary con Clara quien ya lleva su 2do suero con Quinina, el antídoto para la malaria. Se ve bien, contenta, con todo y que en el caso de la malaria el remedio es muchas veces peor que la enfermedad, te aniquila el cuerpo. Charlamos un rato y luego vuelvo con Mary a casa, pero quedo en pasar la noche con Clara, justo esta semana Martha se ha ido con las Novicias a un retiro en Ndop y pues Mary entre la escuela y las niñas no tiene oportunidad.

Saboreamos un delicioso espagueti y parto para Misspa, la humedad está insoportable, estos días entre que llueve y no llueve me vuelven loca, no sale uno de bañarse cuando ya esta sudando, te vas a la cama y sigues sudando, despiertas y las sábanas empapadas, al menos de camino a Misspa tomo los vientos de la montaña y el paisaje que sigue siendo, aun después de 4 meses, algo cautivador.

Hoy aprendemos más adjetivos y practicamos armando frases, cambiando el género o el número. El papá, la mamá, es bonito, es bonita, los abuelos son bonitos, etc.… es un momento para recordar y volver a vivir a la familia, con un pizarrón y gis en la mano y treinta caritas sucias poniendo atención a la pronunciación de a-bue-lo. Jejeje. Al volver la canción – Te regalo amores- de Ivy Queen me pone a bailar en pleno camino, entre árboles de plátano y unos cuantos de mango que ya están dando frutos, Ashia por Paula que ama los mangos! Apenas comienza la temporada.

Vuelvo a casa, tomo una ducha y arreglo la maleta para pasar la noche con Clara, adelanto mi cena y me preparo una avena para aplacar el hambre de aquí a mañana, tomo dos mangos y bajo a casa de las Calasanzias, donde justo viene saliendo Mary con la cena para Clara, una botella de agua y al hospital se ha dicho. En el hospital Clara tiene un cuarto para ella sola, a diferencia de los cuartos comunes de 10 o 15 camas, aquí hay 2 camas, una para Clara y una cama para mí, además de un baño. Los familiares de los enfermos en cuartos comunes duermen en los pasillos, en colchonetas o sentados en las salas de espera, desde adultos hasta niños, cada quien a su manera.

Clara y yo charlamos un poco, me cuenta de sus experiencias con la Malaria en Guinea Ecuatorial, es prácticamente como tener gripa, o sea muy común. Dice que los primeros años podía pasarla de pie, tomando el medicamento y siguiendo su día con normalidad, pero después de una Hepatitis y por la edad estas últimas veces la ha tenido que pasar en cama y de preferencia en el hospital pues vía intravenosa le causa menos estragos que con las pastillas, pues los efectos secundarios van desde mareos, vómitos, dolores de cabeza, etc.

Ponemos la película de Shakespeare Enamorado, en español claro, y después de ella cenamos, Mary ha preparado plátano en salsa de tomate y están los mangos de postre, descubro que soy una inútil a la hora de comer mangos, me es imposible terminar limpia.

El último tercio del suero le han aumentado la velocidad del goteo a Clara por lo que le cae algo pesado y el mejor remedio es irse a dormir, yo me quedo escribiendo un poco en la cama de alado, hasta que la oscuridad del cuarto y el increíble silencio del hospital me arrullan.

Sábado 6 de Mayo

La noche ha sido buena, ignorando el hecho de que la almohada no era nada cómoda, agradezco que los mosquitos se hayan apiadado de mí, tampoco hubo mucho ruido de otros cuartos. Nos despierta a las 5am la limpieza y recuerdo que he dejado el ordenador en el suelo, lo levanto y lo abrazo como si fuera una almohada más. Más tarde entra otra chica al cuarto, con el cerebro dormido tardo en entender su inglés Camerunés, nos pide una cubeta con agua para bañar al familiar que tiene enfermo pues no ha encontrado la suya en el cuarto. Le digo que puede tomar la que se encuentra en nuestro baño, más tarde la devuelve muy honestamente.

Comienzan a escucharse los sonidos del hospital, la gente levantando sus tendidos de los pasillos, la campanilla que anuncia el cambio de turno, las enfermeras por aquí y por allá. No hay sol que nos levante, llueve desde temprano hasta media mañana. Las hermanas del convento de María de Soledad, que dirigen el hospital, nos traen el desayuno, esto es claro entre congregaciones religiosas, no es que todos en el hospital tengan desayuno, el resto de la gente trae su comida de casa o sale a la cocina exterior a comprar alguna tortilla de huevo o pan, con todo y eso el hospital no huele mal, debo reconocerles a las hermanas que mantienen la higiene mucho mejor que otros sitios.

Pasan a revisar el médico y el enfermero, dan de alta a Clara. Al poco tiempo llega Mary y esperamos en el cuarto hasta que todo el papeleo esté listo, una dada de alta que tarda alrededor de 3 horas durante las cuales platicamos desde la historia Española, los movimientos independientes como el de Catalunya, los cambios en las congregaciones religiosas, como el hábito ha sido remplazado poco a poco y la dificultad de ciertas culturas como aquí en Bamenda de entender que una religiosa no deja de ser menos monja por no traer el hábito puesto.

Estoy en casa a las 12pm, hoy tenía pensado limpiar a fondo el cuarto y el baño pero reduzco la labor a trapear y tallar las paredes del baño, tomo una ducha veloz y bajo a comer. Emilio me acepta la petición de llevarme a Menthe, el Sol por fin ha salido y está bastante pesadito. Debo ver a Kingsley para ver cómo nos arreglamos, en cuestión de espacio principalmente, para almacenar las 2 toneladas de caca de cerdo que se ocupan para la primera carga del biodigestor jajá. Me encuentro con Romeo que ha vuelto de España y platicamos un rato, me pregunta cómo ha ido mi cumpleaños y casi vuelvo a llorar contándole que la comida han sido 3 plantan, una especie de plátano local.

Hablamos también del biodigestor, las siguientes sesiones con los alumnos y el manual. Me da la sorpresa de un par de chocolates enviados desde España y un turrón! En estos momentos admiro y agradezco a la persona que haya inventado el turrón, pues me lo saboreo andando de vuelta a casa y claro está a la española que los ha mandado.

Llego justo a tiempo para las SCC (small Christian comunity)donde pido por la salud de los enfermos, otros piden también por fortaleza en los momentos de duda y siguiendo la línea del evangelio de hoy pedimos por fe y aprender a escuchar al prójimo, tener confianza en las palabras de la gente.

Antes de ir a cenar llama papá, está conectado al Skype desde el hospital de nuevo. Hoy el internet me regala la bendición de saludar al abuelo, a la tía Vicky y a mi tío Héctor. El acento chilango me causa risa, pero no se compara con la alegría de verlos, de platicarles de aquí, de la economía de micro negocios, las vacas cruzando por las calles impidiendo el tráfico y que no se encuentra queso por ningún lado.

Bajo a cenar con los ojitos algo rojos y la nariz de reno, las últimas palabras de Papá son notas alegres, recuerdos felices de buenos tiempos con el abuelo, veo en él un increíble esfuerzo y ejemplo de fortaleza, no sé como lo logra, no sé qué pasará por su mente, pero hoy mi papá me enseña a sonreír, no pensar en la vida que está dando sus últimos momentos, si no en la increíble sucesión de momentos que nos ha regalado la vida del abuelo.

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