domingo, 31 de julio de 2011

Dejándome conquistar en Ndop

Lunes 25 de Julio

Con la maleta al hombro salgo para Ndop y llego a la escuela donde Valery y los jóvenes monitores llevan ya dos semanas del programa de verano. Cuando llego los niños están en clase y aprovecho para pasar y presentarme, al terminar las clases pasamos al momento de animación y todos los niños corren al árbol frente a la parroquia, que llaman el árbol sagrado, por el nombre que se le ha dado en la historia central. Tendremos canciones y bailes, a lo que le seguirá la actuación donde una chica monitora interpreta el papel de Maya la princesa y otro chico monitor el de Alex, el sirviente. Hoy Alex le enseña a la princesa a plantar y cultivar la tierra. Me quedo boca abierta ante la naturalidad de las actuaciones, reconozco que me hubiera encantado que tuviesen disfraces más completos, pues solo tienen puestas las coronas que hicimos durante las sesiones de preparación y las máscaras, pero aún sin el adorno de vestimenta el momento de actuación resulta bastante bien.

Volvemos corriendo a los salones para realizar la manualidad y empiezo a empaparme del ambiente local. Los niños de Ndop son bastante ordenados, un tanto más pacíficos, se nota la diferencia entre niños de ciudad y niños de aldea. Me sorprende que con el joven equipo de monitores, pues algunos rondan entre los 14 años, todo funcione bastante bien, poco a poco, sin mayores disturbios ni retrasos y reconozco que en gran parte es por el dinamismo de Valery, yendo de aquí para allá, explicando, trayendo los materiales, etc.

Cuando terminamos la manualidad son casi cerca de las 12, por lo que salimos a un par de cantos más y anuncios de último momento, los pequeñines parten a casa y los monitores nos quedamos para una evaluación bastante adecuada, un poco más enfocada a los objetivos de la enseñanza, pero repasando también las actividades al exterior, actuaciones y manualidades. Cerramos los salones y andamos a casa.

De la escuela a casa de Valery son unos 25 minutos andando, vamos todos juntos y sobre el camino cada monitor se separa del grupo hacia su compound o hacia otra calle. Llegamos a casa de Valery y nos recibe primero que nadie Desiré, la pequeñina que ya tengo meses de conocer, está también Cinthya, que desborda energía y pláticas por cada poro de sus 10 añitos, Cyril, un sobrino que esta estos días de vacaciones y por último Germma, la hermana menor de Valery, de unos 15 años, sonrisa amplia y de personalidad cálida y servicial.

Mientras esperamos a que pase la lluvia Ronald le dice a Germma que debe enseñarme durante esta semana lo más que pueda respecto a la cocina y ella acepta muy gustosamente. Mientras esperamos la hora de la comida, Valery y yo tomamos una pequeña siesta, que aunque en general no estoy a favor de ellas, reconozco que son el mejor método para pasar el hambre. La comida estará lista sobre las 4pm, hoy hay papas molidas revueltas con frijoles, de bastante buen sabor.

Después de comer-cenar andamos a casa de una hermana mayor de Valery pero al no encontrarla volvemos a casa. Es hora de una ducha. Me muestran el cuarto de baño, un pequeño espacio por un lado de la casa, con paredes formadas por un tapete de palma local colocado en semicírculo contra la pared, una pequeña barra que marca la entrada y sostiene una sábana como puerta. Con mi balde y jabón en mano entro a darme mi primera ducha verdaderamente Camerunesa. Entre las prisas no siento el frio del agua ni el de la noche, me seco rápidamente y me pongo el rapá que me han cocido en Bamenda justo a tiempo el fin de semana.

Para pasar el rato les propongo una película a los pequeñines y terminamos todos en la sala viendo Kung fu panda. Desiré, Cinthya, Germma, Cyril, otros dos chicos que andaban de visita, Valery y yo. Al terminar la película es hora de dormir, por la tarde he rechazado la oferta de Valery de tomar su habitación y me destino al sillón más largo de la sala, con una almohada y una cobija, suficiente considerando que no hace frío, el problema de los mosquitos surge más pronto de lo que esperaba, encuentran el menor espacio de piel que no haya cubierto y lo atacan pero justo cuando creía que el mayor problema serían ellos, me ataca el ruido del radio de una vecina, a todo volumen y con pésima audición.


Martes 26 de Julio

La noche fue algo complicada, entre los mosquitos y la música del radio que han dejado encendido toda la noche, pero amanezco, un ligero dolor de cabeza me indica que algo no anda bien. Después de las oraciones que hacemos en francés, mientras yo trato de seguir un poco la lectura y Valery canta los himnos y salmos, las niñas calientan el desayuno, que es la comida de ayer, y al terminar partimos para la escuela, tomamos una moto y creo que el viento de la moto me agrava la gripa que comienza a tomar forma en mi.

Me entra una llamada al celular, es Justine, la monitora de Futru, que ha venido a Ndop a visitar a un tío y nos alcanza en la escuela. Mientras las clases toman forma vamos a casa de las hermanas y después con los padres. Durante el rato el dolor de cabeza aumenta y la presión en los oídos también, es una gripa declarada y me he dejado el antigripal en Bamenda, no me queda de otra más que vivir de paracetamol. Bajamos a preparar los materiales para la manualidad y vamos junto con los niños al árbol sagrado.

La actuación de hoy es muy buena, todos los monitores actúan, la princesa Maya, Alex el sirviente, los aldeanos y el Rey. Hoy idean el plan para derrotar al Rey de una forma no violenta, le roban la comida y el agua del palacio por lo que después de semanas de hambre decide abandonar el reino, los aldeanos han triunfado y al ejército no le queda más que rendirse y prometer ayudar en la reconstrucción de todo lo que han destruido. Pasamos a los salones a terminar la manualidad de otro día, agregando el hilo a los extremos del dibujo de un pájaro por un lado y una jaula por el otro, de manera que al girarlo pareciera que el pájaro está enjaulado y los niños terminan sorprendiéndose del efecto visual cuando les enseño como girar las cuerdas con los dedos. Después seguiremos con algo de juegos, catch the uncle y duck and goose. Dividimos por practicidad a los pequeñines y a los mayores, y aunque el Sol está fuerte y todos comenzamos a sudar, las gotas de diversión son el principal ingrediente. Terminando damos los anuncios para mañana, que es día de excursión.

Volvemos andando a casa donde hoy más que ayer disfruto de la siesta, y al despertar ya me esperan las niñas para cocinar. Hoy prepararemos casaba y vegetables, o lo que aquí llaman “jaman jaman”, Germma es la directora de la cocina, Cinthya y Desiré las ayudantes. Para cuando despierto la casaba ya está partida y pelada, hay que lavarla y ponerla a hervir con un poco de agua durante una hora. Mientras tanto limpiamos los vegetables, que son un tipo de planta local, hay que cortar las ramas, separar el tronco principalmente, enjuagarlo y ponerlo a hervir con aceite rojo, tomate, un poco de cebolla, sal y cubitos de maggi.

No puedo describir el esfuerzo físico que me ha costado, inmediatamente se nota la diferencia entre las niñas y yo, sus brazos, espaldas, manos, todo es más fuerte. Entre el humo de la leña en los ojos, el calor de las ollas en los pies y las manos, partir con un cuchillo con poco filo los tomates, sobre la palma de la mano, mesclar con el cucharon de hierro, poner más leña, el agua, en fin, es todo un proceso, y eso que yo he llegado a la mitad, y después de cenar no soy la que lava los platos ni esas ollas que pesarán cerca de 15 kilos. Terminaremos de cocinar casi 3 horas después y a comer se ha dicho.

Después de comer-cenar tomaré una ducha y veremos la película de Knight and Day con Camerón Díaz y Tom Cruise, de acción algo exagerada pero que nos entretiene. Cortaremos la película a la hora y media, estamos rendidos, es hora de ir a dormir y la vecina sigue con su propósito de tener el radio a todo volumen. Mientras trato de dormir ruego a Dios por que la radio se apague, necesito descansar, me pongo los audífonos mientras unos cuantos aún ven la televisión en la sala y afortunadamente logro dormir un poco y solo despierto cuando los pequeñines van de salida y me piden que cierre la puerta. En la madrugada la luz nos abandona y la radio se apaga, por lo que puedo dormir mucho mejor.


Miércoles 27 de Julio

No hay luz aún, aunque por primera vez en la vida lo agradezco, así no hay radio de la vecina. Valery está lavando ropa en el patio interno de la casa y me le uno pues he traído la ropa justa y el tiempo durante las tardes en la cocina deja con olor a humo mis pantalones, chamarra, rapa, todo, así que con cubeta y jabón en mano lavo rápidamente lo indispensable. Mi resfriado sigue presente pero parece que no se agrava, solo se mantiene.

Llegamos a la escuela un poco antes de las 8, ya hay varios niños ahí y esperamos a que el chofer llegue, supuestamente debía estar antes de las 8 pero conociendo los tiempos locales, cuando aparece al diez para las nueve, me sorprendo con la puntualidad. Para llevar a los 80 y pico niños al palacio el camión de 16 plazas, tendrá que dar 4 vueltas, lleno a más no poder, en cada viaje acomodamos cerca de 25 niños y un par de monitores. El palacio está a unos 5 minutos en coche, aunque andando haríamos cerca de una hora por los pequeñines. Para las 10 am estamos por fin todos los niños y los monitores a la entrada del palacio de Bamunka.

Bridgette se acerca a saludar al Fon y a distancia observo cómo se inclina un poco para hablar con él, doblando las rodillas y recargando los brazos sobre ellas, después seguirá el turno de Valery y el mío donde tendré que inclinarme también. El Fon de Bamunka es un hombre joven, rondará por los 55 años, alto, fuerte, mirada dura y su voz es grave, no lleva vestimenta tradicional, solo unos pantalones y camisa de vestir color negro. Una vez hechas las introducciones el Fon recibe a los niños, los saluda de lo más natural, sentado en su silla a la entrada del palacio, mientras los niños responden a sus preguntas sobre si lo conocen y si en la calle lo viesen como deben saludar, a lo que los niños responden agachándose un poco y aplaudiendo dos veces, finalmente nos asignará a un señor para el recorrido.

El recorrido por el palacio de Bamunka inicia por la zona de las habitaciones de las esposas, son 3 secciones, la primera construida por el primer fon, tiene alrededor de unos 15 cuartos, paredes de adobo y techo de zinc, la 2da sección construida por el padre del actual fon, con cerca de 10 cuartos más, donde se ven mucho mejor las condiciones sobre todo de las puertas y los marcos de las ventanas y la 3era con solo 3 habitaciones, las 3 esposas directas del actual Fon, que finalmente tienen sus cuartos con suelo en cementado. Cada sección de habitaciones tiene su patio común, con cuerdas atravesadas de aquí para allá donde se puede ver la ropa recién lavada secándose, trozos de leña a las afueras de los cuartos, dos que tres cuartos de cocina, con principitos y princesas comiendo maíz asado, patos y sus patitos de un lado para otro, gallinas, sacos de arroz, en fin, todo un palacio realmente. Nos muestran también la casa de la madre del Fon, es una habitación casi del doble del tamaño de las de las esposas, pero en una zona apartada y con una capa de pintura blanca al exterior.

La siguiente parada es en el salón real, donde el Fon recibe visitas y familiares. A la entrada del cuarto hay 16 piedras que no podemos ni por error pisar o sentarnos sobre ellas, son los asientos del Fon y sus 15 nobles. Los nobles son los consejeros del Fon, le ayudan en la toma de decisiones, visitan los terrenos del Fon, arreglan los asuntos que necesiten supervisión externa, en fin, son su brazo derecho y a cada cambio de Fon hay cambio de nobles.

El guía nos indica que podemos pasar al salón en grupos de 20 en 20, pero hay que quitarnos los zapatos antes de entrar. Entraré con el último grupo y veremos la silla del Fon, sus tapetes de piel de tigre, sillas de madera tallada, esculturas de hierro, un colmillo de elefante de unos 5 metros de largo, tapetes bordados a mano, y otras tantas artesanías más que decoran la sala. Tomo un par de fotos y al voltear veo que Bridgette y Valery platican con una mujer, me acerco a saludarla y me entero que es la 2da esposa del Fon, Reina directa, por lo que le pido una foto que gustosa acepta tomarse conmigo. Su atuendo es de lo más local y sencillo. Rapá, blusa blanca y el cabello atado con la misma tela del rapá, lo único distintivo entre ella y otras mujeres de los alrededores es una pulsera de conchitas blancas en su mano izquierda, que solo portan las Reinas en esta aldea.

Dejaremos el salón y pasaremos a ver la corte, un espacio abierto con un par de desniveles y una conexión directa con el exterior por donde la gente de la aldea entra cada 4to día, o lo que se conoce como el countrysunday, para presentar sus peticiones o problemas al Fon y su corte de nobles, estos escuchan a la gente de la aldea y les ayudan a resolver sus problemas ya sea económicos, discusiones sobre las plantaciones o familiares, entre otros.

Saldremos por una puerta trasera e iremos al cementerio de los Fones, lugar sagrado al que no cualquiera se le permite el paso, pero a nosotros por ser una excursión escolar nos aceptan. En el cementerio hay dos casas separadas unos 5 metros cada una y con sus propias cercas de bambú, en cada casa se encuentra enterrado un Fon y vive un guardián dentro de ellas, hombre, no se permite la entrada a mujeres en las casas-tumba. A los Fon los entierran sentados, al morir antes de que los cuerpos se endurezcan, los sientan en sus sillas reales y los hoyos que excavan en la tierra son lo suficientemente profundos para introducir la silla entera, de manera que un Fon, hasta después de fallecer, permanece sentado representando su poderío y autoridad.

Volvemos al patio exterior donde agradecemos a nuestro guía con un par de aplausos y seguimos con un par de canciones de animación y bailes antes de la hora de la comida, un par de nubes amenazan con regalarnos lluvia por lo que nos apresuramos a repartir el arroz que madame Bridgette a cocinado desde las 5am en su casa y traído en dos hieleras grandes. Sentamos a los niños en pequeños grupos y vamos con las hieleras a cada uno, repartiendo el arroz, mientras otros monitores preparan el agua en polvo de sabor piña y naranja. La lluvia no está con ánimos de esperar y nos cae fuertemente a media comida por lo que corremos a refugiarnos en el techado de la entrada al palacio. A un par de niños se les ocurre sentarse en el escalón frente a la silla real del Fon y el guía los mueve más rápido de lo tarda en caer una gota del cielo al suelo. Terminamos de repartir el Ice, a penas media taza para cada niño y llega el camión para llevarnos de vuelta.

Subir a los niños al camión es un poco más complicado, con la lluvia cayendo fuertemente y el lodo por todas partes, pero ya conociendo la dinámica los ponemos en pares rápidamente para que cada niño entre al camión con su acompañante que llevará en las piernas. De regreso a la escuela damos las últimas indicaciones y dejamos a todos ir a casa. Yo decido quedarme en casa de los padres para arreglar el material que llevaré de vuelta a Bamenda el fin de semana.

Mientras arreglo los materiales platico con Jackson, el cocinero de los Padres y Simón, un seminarista que estas vacaciones está en Ndop de servicio. Entre charla y charla tomo una taza de café mientras ellos disfrutan de un poco de vino de palma. Es la hora de la comida y como no ha parado de llover me invitan a comer en casa, el platillo es Ero, una tipo sopa de pescado de consistencia pegajosa, que se come acompañado de fufú. El sabor es algo amargo para mi gusto por lo que me sirvo solo un poco, por cortesía más que nada. Al terminar de comer lavo los platos y Jackson y yo partimos rumbo al mercado.

Germma está desde en la mañana en el mercado y el día de ayer le he prometido pasar con ella para que me lo muestre, pero la lluvia no cesa y para cuando llegamos ya tengo los tenis y pantalones empapados, no puedo permitir que mi resfriado empeore por lo que mejor tomo una moto y parto a casa. Llegando me cambio inmediatamente a mi rapá y al volver Germma del mercado entramos una vez más a la cocina, hoy prepararemos plantane y frijoles.

Los frijoles estarán cerca de 3 horas en la olla antes de estar listos, mientras tanto pelamos el plantane. Germma ha comprado el racimo de plantane por 600 francos en el mercado, está aun verde, pero así se cocina. Hay que cortar con un cuchillo las orillas y cortar nuevamente por el centro para arrancar con los dedos la cáscara, el plantane desprende un poco de resina que al tiempo y después de unos 30 plátanos que limpio, la resina cubre por completo mis manos y es casi imposible de quitar aún tallando con cepillo. Cuando los frijoles están listos agregamos sal, unos cubitos de maggi y un poco más de agua, probamos y al dar el gusto bueno pasamos al plantane. Una vez pelado hay que partirlo por la mitad y colocarlo en una olla grande, con otro poco de sal y agua, y los dejamos al fuego por media hora, hasta que se ablandan.

Hoy para la ducha me sugieren calentar el agua, por lo del resfriado, y aunque en un principio me niego y considero innecesario, la insistencia se lleva la victoria y Germma me prepara el agua. Al ducharme mis más profundos agradecimientos y sentimientos de alegría surgen, que delicia, aún siendo una ducha a balde. Al terminar el vapor sale de mi cuerpo como si fuera mi espíritu, contento de gusto. Vuelvo a la cocina y pongo un poco de plantane en una olla y otro tanto de frijoles en otra y los llevo al parlo junto con dos platos y dos cucharas, donde Valery y yo comeremos. Después de la cena rezamos y veremos la primera parte de la película “Como entrenar a tu dragón” hasta que el sueño comienza a invadirnos a todos.

Jueves 28 de Julio

Nos levantamos un poco más temprano de lo normal para ir a misa aquí cerca. En casa no hay luz y afuera el sol no ha salido pero empieza a verse el amanecer a lo lejos y bajo esa tenue luz andamos uno 10 minutos hasta la Iglesia, el Padre no aparece por ningún lado y Valery termina dirigiendo el servicio, donde la única diferencia con la misa es que no hay eucaristía, dato curioso, me siento algo incompleta, pero para rellenar el huequito el catequista y un par de señoras me saludan muy alegremente al terminar. Volvemos andando a casa donde ya está recalentado el plantane y los frijoles de ayer para desayunar.

Hoy en la escuela es día de preparativos, los pequeñines junto con sus respectivos monitores preparan las actuaciones y canciones para el gran cierre el día de mañana. Valery busca a un hombre que nos preste un generado para poder tener electricidad mañana para poder conectar unas bocinas y ambientar con música, además de que la mayoría de los grupos están preparando bailes para el día de mañana. Después de los preparativos limpiamos lo salones y vamos al patio a jugar. Valery ambienta con un par de canciones y luego jugaremos el cartero, el rey pide y simón dice. De la nada nos dan pasadas las 12, así que damos los anuncios generales y dejamos partir a los niños. Los monitores nos reunimos una vez más en el salón para la evaluación y últimos preparativos, quien traerá el galón para al agua, los que decorarán, yo que haré las palomitas, etc.

Saliendo vamos directo al mercado para comprar las palomitas, aceite, azúcar, bolsas y todo lo necesario. Al llegar a casa comienzo en la ardua labor de hace palomitas, y digo ardua porque aunque ya había hecho en Bamenda, no es lo mismo hacerlas en estufa de gas que con leña. Lo más complicado es encender el fuego pero Cinthya llama a una vecina que me enseña la técnica local de quemar un poco de una bolsa de plástico, haciendo que gotee y ese poco plástico que se mantiene encendido encenderá los pequeños trozos de madera, después se añaden los más grandes. Apenas hacemos dos bolsitas de palomitas cuando la leña se termina y la que conseguimos con el papá de Valery, está algo húmeda, por lo que nos resulta imposible encenderla.

Entro a la casa y comienza a darme hambre, Germma no ha vuelto por lo que no hay comida y Valery sigue en el mercado, me da un poco de pánico la realidad tan inestable ante mi alimentación el día de hoy, pero me despreocupo más pronto de lo que canta un gallo y duermo. Al despertar Valery ha vuelto y para mi sorpresa una vecina nos trae de comer, mostrándome un poco más de la realidad Camerunesa.

Aquí las familias que viven juntas en un compound se apoyan hasta lo posible, mientras haya una buena relación claro, y no es de sorprender, pues viven casi puerta con puerta, puede que sanguíneamente no estén relacionados, pero el día a día los une tanto o más como a una familia. La comida patrocinada el día de hoy por esta noble y admirable tradición social es fufú y ndole, que es la primera vez que como realmente, y hasta me chupo los dedos. Más tarde llega Germma y nos ayuda a encender el fuego nuevamente y termino las palomitas, con un saldo bastante favorable, solo una ampolla en el dedo gordo, las 100 bolsitas necesarias para la clausura de mañana, unas más que comparto con las nenas de la casa y otra para la vecina que nos ha ayudado con la leña al inicio.

Sigue la hora de cocinar, hoy habrá papas. Germma me enseña la técnica para pelarlas, y me regaña cada que corto de más, hay que cuidar remover solamente la cáscara, pues mientras más papa se cocine pues más se come jeje. El cuchillo no tiene mucho filo por lo que la fuerza principalmente está en los dedos, así que terminaré con un leve dolorcito hasta la muñeca, pero contenta cuando las nenas me aplauden por haber aprendido la técnica tan rápidamente. Ponemos las papas en la olla, añadimos agua y Germma me dice que debo ser yo la que las sazone, añado sal y sazonador maggi a como Dios me da a entender. Cubrimos la olla y esperamos media hora a que estén listas. Para sorpresa de todos, incluso la mía, las papas resultan bastante buenas y el caldito de buen sabor. Terminada la cena caliento un poco de agua y me doy una ducha veloz, para instalarme junto con todos los pequeñines en la sala donde terminaremos de ver la película de “como entrenar a tu dragón”.

Viernes 29 de Julio

La noche de ayer ha sido de las más pesadas, los mosquitos me han picado en la orilla de un ojo y dormida lo he rascado tanto que amanece todo hinchado. Con todo y la molestia me levanto con los ánimos bien arriba pues hoy es la clausura y me encuentro con las niñas rezando el rosario en su habitación, con la poca luz que entra por la puerta y algunas con las caritas aún somnolientas. Otro que se levanta con ánimos es el clima, pero ánimos de lluvia, cuando por fin se calma salimos de casa, cerca de las 7:30 y yo me quedo en la calle principal para imprimir las fotos y los diplomas que daremos de regalo a los monitores, Valery sigue hasta la escuela para tener listo lo del generador y la electricidad.

Cual lo esperaba, por el tiempo que llevo de conocer los imprevistos aquí, todo falla un poco, la impresión de los diplomas, el generador, la lluvia, los monitores algo tarde, los niños más, y de detalle en detalle comenzaremos la clausura cerca de las 10:00am cuando teníamos previsto iniciar a las 8 y media. Afortunadamente al final lo del generador se ha resuelto y gozamos de electricidad para poner la música y ambientar.

Grupo a grupo pasan los niños a presentar sus actos, canciones, bailes, actuaciones y rimas. Las actuaciones son de lo más cómicas, con temas desde los problemas del alcohol o no estudiar en la escuela, desde la perspectiva de los niños claro. Los bailes como siempre sorprendentes, los mejores ritmos y movimientos, pequeñines de unos 6 años moviendo cada fibra de su cuerpo. Después vendrán los discursos de despedida de cada monitor, conmueve inmensamente ver el cariño que le expresan a sus niños a los que les han dado clases y juegos durante 3 semanas, un par de niñitos se paran también para agradecer a sus monitores y Valery los motiva a volver el próximo año, con más amigos y más jóvenes para participar en el programa. Para cerrar llega el momento de compartir las palomitas, las galletas, dulces y las manualidades de cada niño y la tradicional canción de pinguis que bailamos todos juntos.

La limpieza se hace un dos por tres, los niños más grandes ayudan y entre los monitores acomodamos las bancas y desconectamos el sonido para cerca de las 2pm ir a casa de Madame Bridgette que ha cocinado para todos wata fufu, wata es wáter en pidgin, y Ndole. El wata fufu es una masa de maíz con agua y el Ndole son vegetales con trozos de carne de cerdo que no puedo masticar del todo pero de muy buen sabor. En la celebración de los monitores les damos sus diplomas, la foto del recuerdo y postales que me ha dado Pepe Segalés en México, algunas de la Virgen María, otras de San José de Calasanz, con unas líneas de agradecimiento y firmadas por Valery y por mí. Cerramos con una oración y partimos a casa, con el acuerdo de una ligera excursión mañana a la montaña de Ndop, Ngoketunjia que significa “la casa sobre la piedra”.

De vuelta a casa volvemos a cocinar, limpiamos el maíz que han recolectado hoy en la plantación, arrancamos las primeras capas del más fresco y lo echamos a la olla con agua, donde estará por 3 horas para que se ablande. El maíz más seco va arriba del granero para que se termine de secar y en otros días pueda ser asado o con el grano cocinar fufú o wata fufú. Mientras esperamos a que esté listo el maíz las niñas me ayudan a deshacer las mechas del cabello, cortamos las puntas con tijeras y una a una deshacemos las trenzas hasta llegar a la raíz, se afloja un poco el nudo inicial y se retira la mecha casi intacta. Una hora después mi cabeza pesa un par de kilos menos, tengo el cabello rizado y lleno de grasa de 3 semanas sin lavar, ocuparé dos cubetas en lugar de una para bañarme. Cenamos el maíz hervido y vemos la película de Daniel el travieso que los niños han rentado con el vecino.

Sábado 30 de Julio

Hoy salimos temprano para la misa de las 6am en la parroquia, donde por coincidencias es día de bautizos, alargando la misa una media hora más de lo supuesto. Al terminar los monitores nos reunimos en el patio exterior y sobre las 8am salimos para la excursión a la montaña de Ngoketunjia, que se puede ver desde cualquier parte de Ndop, pues la ciudad es plana, y la montaña se eleva a las afueras como un gran punto de referencia.

De camino nos encontramos con casas de los Bororos, musulmanes, sus vacas, caballos, plantaciones y árboles de los que tomaremos un par de guayabas. Nos tomará casi dos horas llegar a la cima, primero por el camino y luego entre las plantaciones y la vegetación local para acortar un poco la distancia. Llegamos todos juntos a la cima donde la neblina aún no se despeja, es como estar parado entre nubes. La altura de poco más de 500 metros nos regala una espectacular vista de toda la ciudad de Ndop, sus escuelas, el mercado, calle principal, la parroquia y al fondo, rodeando todo, las plantaciones de arroz, cultivo particular de la ciudad. Hacemos sesión de fotos, saltando de piedra en piedra, todos en grupo, individuales y del paisaje, después compartiremos agua de sabor, pof pof y una barra de pan con una lata de sardina.

El retorno es más ligero por la ayuda de la gravedad jajá, por no especificar que hubo un par de caídas entretenidas, pero nos desviamos del camino en plan aventurero y terminamos cruzando entre arbustos, rocas, árboles y plantaciones, con un par de raspones en las manos y el dolor en la rodilla que me ha comenzado después de misa sin razón alguna incrementando a cada paso en falso que doy de bajada. Durante las paradas de descanso ponemos un poco de música y bailamos pinguis o sa va sa va, las canciones más populares entre los jóvenes.

Cuando por fin volvemos al camino principal de Ndop llega la hora de la despedida y los jóvenes parten a sus casas. Tiempo total de la excursión, 4 horas, fotos cerca de 100, dolor de la rodilla intenso, bailes y risas al por mayor y por fin una buena caminada que tenía rato sin hacer. Yo sigo con Amado hacia la parroquia donde me han invitado a comer el día de hoy y dado que Jackson va un poco retrasado con la comida Amado y yo nos sentamos en la sala a platicar. Me cuenta de su seminario, de las clases de inglés que está tomando, del tiempo que ha estado en Ndop y yo le cuento de México, del voluntariado y mi próximo retorno ahora en menos de 20 días.

El olor del plantane y el gabage nos indica que todo está listo. Comeremos Simón, Amado, Jackson y yo, para después partir rumbo al mercado y Mile 25. Simón se separa con dirección a la barbería, en Mile 25 Jackson sigue derecho a su casa y Amado y yo llegamos a casa de Valery quien ya nos espera listo para la excursión a las plantaciones de arroz.

Andando media hora se llega a los primeros campos, una mescla entre sembradíos llenos de agua, las montañas al fondo y muchas familias, cada una en sus terrenos, trasplantando el arroz de los lotes originales a nuevas zonas donde se multiplicaran en el lapso de unos 3 meses. De camino nos encontramos con varias familias, mujeres, jóvenes y niños, que vienen de regreso de toda una mañana y media tarde de labor, llenos de barro de pies a cabeza, de caritas cansadas pero aún así cargando bolsas de maíz cultivado, herramientas para la plantación del arroz o tanques de fertilizante, una que otra moto cargando las bolsas más pesadas de maíz y aún siendo cerca de las 4 de la tarde, mucha gente sumergida hasta las rodillas en los campos de arroz.

Paramos en un campo de una familia y Valery me enseña la técnica de trasplantar el arroz y cuando veo que la dificultad se encuentra dentro de mis posibilidades, me remango los pantalones y las mangas y de un brinco estoy hasta las rodillas de lodo plantando y cuidando de no caer con mi torpe equilibrio entre el fango. Los niñitos y las mujeres de los alrededores se ríen de mi cuando al salir me llevo tremendo susto por una lombriz que se ha colado entre los dedos de mi pies.

Me gustaría tomarle foto a todos y a todo, el paisaje, las montañas, las manos desgastadas, los pies llenos de lodo, la ropa toda del mismo color de la tierra y el fango, las gigantescas bolsas llenas de maíz, los canales, mini puentes de un par de tablas de madera inestables que hay que cruzar a tientas para no caer, los gusanos a las orillas de los canales y los renacuajos en el agua, las nubes grises tirando a negras con amenaza de lluvia y nosotros 3, desentonando con el panorama, pues Amado viene de pantalón y camisa de vestir, Valery con un short blanco y limpio y yo.

Después de la clase de plantación volvemos a casa a encender una vez más la leña en la cocina y calentar un poco de agua para el indispensable baño que necesitamos pues el lodo no tiene intenciones de marcharse tan sencillamente de los pies y mi resfriado parece ir de salida. Después de la ducha preparo un café, ante la sorpresa de Cinthya que no me creía capas de encender el fuego, lavar la olla, sacar agua del pozo y calentarla por mí misma, y vaya que me cuesta trabajo y sobre todo tiempo, casi media hora, para una taza de café que como recompensa me lo saboreo con un poco de pan con chocolate que he comprado a una tienda de los vecinos.

Entro a casa y con Valery intercambiaré las fotos y los videos del verano. Termino mostrándole fotos de mi familia, amigos, bailes, graduación, música mexicana, en fin, un poco de todo. Entre charla y rato me ofrecen un maíz asado, una paleta y una guiness smooth, lo regaño diciéndole que me consienten demasiado pero me recuerda que es mi última noche en Ndop, que debemos celebrar, y que mejor celebración que esta tarde en familia, compartiendo anécdotas con Valery, la sala llena con los padres y los niños viendo una película en la televisión.

Durante las charlas y las fotos de la familia recuerdo que hoy se cumplen dos meses de la muerte del abuelo y Valery pide por su descanso durante las oraciones, también pide por mi. Es un momento imposible de describir, estando en la casa de una familia que me ha abierto los brazos más allá de lo imaginable, que me ha enseñado además de la cocina y labores de casa, humildad, esfuerzo, unión, apoyo, confianza en Dios y agradecimiento, pues aún con lo poco que tienen me han dado mucho más de lo que jamás esperé.

domingo, 24 de julio de 2011

Otra despedida con sabor

Sábado 23 de Julio

Después de semejante semana me regalo una mañana excepcional. Bajo a desayunar tranquilamente pasadas las 7 y media, cuando ya no se escucha el bullicio de los Padres y aun no llega el de los postulantes, disfruto tranquilamente de un café y pan tostado, mordida a mordida, sorbo a sorbo, me desprendo del estrés de los últimos días. Vuelvo al cuarto y me dedico a escribir, arreglar las fotos de toda la semana pasada aclararlas y clasificarlas por verano, igual con los videos agregándoles título y subo al internet a compartir un poco de lo último estos días.

Bajo al cuarto a darme una ducha y prepararme para salir a comer con Bon, hemos quedado sobre la 1:30 pero por error de comunicación yo lo espero en Center Bol y el arriba en el compound cerca de 20 minutos. Cuando baja tomamos un taxi y paramos por la Iglesia en Bayele, donde el mini local de nombre Elvis Salat nos recibe. Es un sitio pequeño pero acogedor, la cocina se encuentra dentro de un contenedor metálico, como muchos locales de aquí, pero el dueño ha forrado por dentro con tablas de madera, mismas con las que ha formado un perímetro alrededor del contenedor, donde hay un par de mesas y sillas que pudieran recibir a lo mucho 10 personas, el local completo debe medir unos 3 metros de ancho y 8 de largo, cortinas tradicionales como puertas y solo un foco dentro de la cocina.

Aún siendo pequeño y sencillo, la comida resulta excelente, nos sirven un plato a tope, la mitad con ensalada de lechuga, tomate, repollo y aguacate, la otra mitad de papas fritas y sobre ellas un omelette doblado por la mitad, exquisito. Bien dirán por ahí que la envoltura no es necesariamente equivalente al contenido, pues este localito aplica la idea perfectamente y nos brinda una deliciosa comida, acompañada con agua y pan baguette, estilo francés.

Volviendo a Futru paramos en Mile 4 donde un costurero me ayuda a pasar la maquina por las orillas de una tela que me ha regalado Clara y usaré como rapá ahora que vaya para Ndop, he descubierto el secreto local de cambiar los pantalones por rapás, a la hora de lavar a mano, esta tela pesa muchísimo menos que un levis, así que renunció a mis pantalones hasta que no haya nuevamente lavadora.

Llegando a Futru subimos al compound de Bon, donde saludo a su madre que se encuentra preparando Achú, me explica un poco sobre la preparación. Primero hay que hervir el plantane y cocoyam para después molerlos juntos con un poco de agua hasta formar la pasta que se envuelve en hojas de plátano, después con las mismas cenizas de la madera coladas con un poco de agua logras que se desprenda el potasio que se mezcla con aceite de palma hirviendo y especies locales, hasta que adquiere el color amarillento y el sabor indicado, una hora después del reposo de la pasta, a disfrutar. Parece sencillo le digo, pero de ahí a poder cocinarlo hay un inmenso océano de diferencia jeje. Alfonse el sobrinito anda por ahí correteando y una de las sobrinas me enseña la técnica para atar los rapás sin temor a perder la tela a mitad del camino jeje. Entre charla y convivio entra una llamada de casa y me encanta escuchar la voz de mamá con el panorama de Futru delante, pues el compound de Bon se encuentra a espaldas de la parroquia, pero a un nivel más elevado.

Bajaré para saludar a Clara que ha vuelto de dejar a las niñas en Widikum, he recordado que volvían a sus casa de vacaciones a media mañana y he sentido un huequito por haber olvidado despedirme ayer de ellas, pero recuerdo el último beso de las pequeñinas cuando volví de Yaundé y recuerdo los de las mayores, Cinthya y Lucy, ayer en la clausura de los cursos de verano. Finalmente creo que me ha sabido mejor esa despedida sin sabor a despedida, lo último que me gustaría es ver sus caritas tristes al decir adiós, mejor así, que la vida nos despida sin que ellas ni yo nos demos del todo cuenta.

Subo a casa para lo que serán las últimas oraciones de los postulantes y la última cena que compartiremos juntos. Al final Pascal habla por todos y agradece a la comunidad por este primer año de formación y Emilio les dedica también unas palabras breves pero muy simbólicas. Mañana me he propuesto levantarme para la primera misa y poder despedirme de ellos al salir.

Domingo 24 de Julio

A las 6am estoy africana de pies a cabeza, bien lista para la misa, con mi falda, blusa y pañoleta de la última tela que compre hace unas semanas, mis sandalias blancas y aretitos locales. Ayer me he trenzado las trenzas, y hoy por la mañana después de la ducha fría, pues me olvidé de prender el calentador, me agrego un poco de color en los labios para cerrar el atuendo más Camerunés que pudiera ponerme.

La misa de 6:30 pasa rápido y es hasta el final donde comienza el dolor de cabeza exigiéndome café. Saliendo bajo a desayunar y a compartir unas últimas risas y frases, además de pan y café, con los postulantes, quienes ya tienen las maletas listas y los ánimos a tope, imagino lo que extrañan su casa, su familia, sus amigos. Después del desayuno traerán sus maletas a la entrada y dos taxis suben para cargar con las cerca de 18 maletas.

Es hora de los últimos abrazos, palabras de despedida y buenos deseos, en un parpadeo están los 6 en los coches y parten. Me quedo sentada en la banquita como esperando a que alguno vuelva por si olvidó algo, imagino que mi cara expresa un poco el vació que siento porque uno de los Juniores me lo pregunta, pero ya que salgo del momento interno, no quedan rastros de tristeza, escojo sentirme de lo más feliz, por el tiempo que compartimos, las charlas, lo aprendido, por aquellos que se volvieron casi hermanos y en quienes encontré un inmenso apoyo en momentos difíciles también.

Subo a esperar a que termine la segunda misa y saludo a los Padres que andan por la casa, bajaré al campo detrás donde Bon juega en la liga de veteranos y me dedica el primer gol que anota. Aunque el cielo está algo nublado, entre los huecos surge el sol, que hoy está algo fuerte, por lo que al terminarse la primera mitad subo a casa de las Calasancias para literalmente presumir mi atuendo a Clara, cual niña con juguete nuevo. Hogareñamente me recibe, platicamos y le ayudo a partir papas para la comida.

Decido subir a casa y comer con lo que queda de la comunidad, que aún sigue llenando una mesa, ente los padres, los juniores y uno que otro invitado por ser domingo, al menos el ambiente no se siente vacío aún. La comida es excelente, como cada domingo, hay un par de bebidas también y de postre piña.

Vuelvo al cuarto a preparar la maleta, mañana muy atinadamente ahora que la casa comienza a vaciarse, partiré para Ndop por una semana, por lo que la soledad se desvanecerá una vez más entre niños, juegos, cantos y demás actividades que me esperan en el curso de verano allá. Lo único que me tiene algo inquieta es la cuestión del café, pues imagino que en la familia que me reciben no se acostumbra, pero ya veré como lo resuelvo, de ahí en fuera no hay nada que me preocupe, ni la ducha a balde, ni la comida local, ni nada, estos meses aquí me han preparado de sobra para la semana que viene, que ansío vivir al máximo, como niño esperando su cumpleaños o navidad.

sábado, 23 de julio de 2011

El inevitable fin

Miércoles 20 de Julio

Parto para Menteh donde el día de hoy actúan la reina y la princesa al mismo tiempo, por lo que les ayudaré con el papel de la malvada Reina Dalila que con sus malos tratos hace que la princesa se sienta fea y abandone el palacio con el príncipe que conoce. De camino veo a Susan aún en su compound y me dice que se dará una ducha antes de ir, por lo que Adalbert y yo terminamos actuando algo diferente al ver que la hora pasa y Susan no aparece. Los niños ni se enteran del cambio de planes, pero mi improvisación en inglés no es la mejor que digamos, igual es bastante chistoso al ver a los niños con caras de susto cuando aparece el Rey preguntando por su hija y yo miento diciendo que se ha ido de vacaciones jajá.

Termino y voy a Futru, donde parece que este día estarán algo cortos de monitores pues dos se han ido a un campamento juvenil y otra monitora está enferma. No sé si son mis nervios pero cada que aparezco por Futru es un desastre la organización, cada monitor tira para su lado, no se comunican, nadie tiene los materiales listos, en fin, todo es mejorable hasta que veo a un monitor castigando a 4 niños de rodillas, dándoles con una pluma en la cabeza. La escena me hierve la sangre en un segundo pero respiro unas 20 veces hasta que considero que puedo controlarme, me acerco y le digo el monitor que se una a los demás en las actuaciones, mientras yo razono con los niños castigados, les digo que se sienten y hablamos de lo que hicieron, nada realmente, saltar la cerca de la escuela, y les explico el peligro en ello, el mal ejemplo que ponen a los pequeños, en fin, trato un poco de razonar, aunque reconozco que aquí es bastante difícil, los niños están acostumbrados a contestar “Yes” sin si quiera haber escuchado completamente la pregunta.

Cuando creo haber logrado al menos una minima reflexión en ellos, los dejo unirse al resto del grupo y controlo mis ganas de llorar que empiezan a ganarme. Me recorre un sentimiento de enojo, impotencia y protección maternal, una mezcla tan dura y cruel se sentimientos ante una realidad distinta a la que estoy acostumbrada. Al final durante la evaluación seré por demás dura con ellos, les remarco sus errores, su desorganización, por la cual, los niños se quedan sin supervisión y ocurren las cosas que ocurren, solo por nuestra culpa, les prohíbo totalmente el uso de las varas, el castigo de rodillas, nada que implique en el niño un castigo físico, y les aclaro que donde llegue a verlo de nuevo me iré directamente con los Padres, por si mi palabra no les vale.

Un monitor se molesta un poco por mi represalia y me dice que así son las cosas en Camerún, que no puedo comparar con México, y nos entablamos en una larga charla, donde le explico que ni por error estoy comparando con México, comparo con Menteh y Mbelewa, mismo país, misma ciudad, mismos monitores y postulantes, casi mismos niños, donde no he visto castigos físicos y lo invito a explicarme porque está mal pegarle a la gente, primero de rodillas en el suelo y luego sentada en una banca, que vea la diferencia sin sentido del dolor físico ante el razonamiento de la mente.

Se me ha hecho tarde y Clara ya está junto a mí para ir a Mile 4 donde descubro que la impresión de los diplomas es por demás cara, lejos de entrar en mi presupuesto. A la vuelta nos alcanza la lluvia y dado que vamos andando no queda mucho que hacer más que seguir cachando las gotas con los pies. En casa después de secarme y ponerme zapatos cerrados, termino los diplomas y las cartitas de regalo que les daré a los postulantes y monitores en la clausura del viernes.


Jueves 21 de Julio

Paso primero por Mbelewa, donde tenemos la clausura. Los monitores actúan perfectamente el final de la historia, compartimos biscuits, dan su último discurso donde me enternece el de Magdalene, con el bebé a su espalda, agradeciendo a los niños que han sido sus alumnos y prometiendo estar con ellos el próximo año. Después subiremos al campo a tomar fotos en grupo y de los monitores. El aire, los gritos, los colores, las sonrisas, comienzan a ponerme la piel chinita, a sentir la despedida inminente de estos jóvenes y niños que han sido mi fuerza y motivo principal en lo que va de este año.

Al finalizar parto a Menteh donde para mi sorpresa no van ni a la mitad del día. Cuando llego están practicando las presentaciones para mañana, seguiremos con la manualidad de las coronas que han comenzado el día de ayer y comienza el caos pues algunos globos se han estropeado generando escases de coronas y un par de niños comienzan a llorar por ellas, pero afortunadamente encontramos una cartulina y nos las ingeniamos para cortar rápidamente un par de tiras en forma de corona, salvando la situación de pánico.

Cerraremos con los discursos al igual que en Mbelewa y también tomaré fotos de grupo y de los monitores, este grupo tan inestable al inicio, tan inesperado, pero que al final, y reconozco que principalmente por Adalbert, han logrado sacar adelante el verano, manualidades, juegos, clases, todo. Mis mayores respetos. Las últimas fotos entre ellos muestran mejor que nada la cohesión, la diversión de lo vivido, lo aprendido al disfrutar con los niños. Repartimos al igual que en Mbelewa unos lápices de colores entre los niños, con los borradores que mamá me ha mandado hace unos meses.

Terminamos pasadas de la 3 y salgo para Mile 4 donde he quedado con Bon, un amigo de los alrededores, para que me acompañe a un sitio a imprimir las fotos que quiero regalarle a los monitores y postulantes el día de mañana. Bien dice el dicho “Rico es aquel que tiene amigos” y de la amistad con Bon surge un descuento de 500 francos a 200 francos la foto, lo cual me permite imprimir todas las que quería. No puedo evitar recordar la fotografía que me han dado las voluntarias catalanas en aquel verano del 2006, y ahora considero ideal para los jóvenes pues aquí una foto les vale mucho, la realidad sin computadora, sin facebook, sin internet, le da a una foto impresa un valor que tenía años sin ver.

Regreso a casa cerca de las 5, lavo los pies llenos de lodo de la lluvia de la mañana, como un poco de ensalada de coditos y bajo con las Calasancias, me espera Clara para cortar las pañoletas para el campamento en Agosto y gracias a Dios tiene además una empanada, que llenará un poco mi estomaguito que tengo tan abandonado estos días. Cuando terminamos de cortar subo a casa a separar las fotos y cerrar los sobres de cada monitor, termino el diploma de una maestra que me ha faltado.

Después de la cena decido comenzar con la tarea de las palomitas para la clausura, pues no es opción estar el día de mañana a las 5am en ello. Fide amablemente me explica la primera tanda, el aceite, las cantidades, el fuego, etc. Y de ahí continuo yo. Para mi sorpresa aparece uno de los Juniores que están de paso estos días por Bamenda y se queda unos minutos ayudándome con las primeras bolsitas cuando llega Justin y al verme manda a los postulantes a ayudarme jajá.

Terminamos pasadas las 10 de la noche, aún con la implementada sugerencia de Adalbert de utilizar dos ollas en lugar de una. El saldo es favorable respecto a que no hay quemaduras con el aceite ni en las palomitas, es negativo en cantidad, las semillas nos han alcanzado para apenas 150 bolsitas y debemos tener como mínimo unas 230, mañana temprano tendré que partir a primera hora para comprar más.

Viernes 22 de Julio

Desde las 4am ando entre despierta entre dormida, tengo nervios de primer día de clase, esperando que todo salga bien, que los tiempos cuadren, que los niños la pasen bien, que los monitores disfruten, en fin, que el cierre sea un éxito. Me sacudo los nervios con un poco de alegría y una pastilla mental de desconexión y bajo a desayunar. Después de una veloz taza de café y un poco de pan hago un viaje exprés a la ciudad a comprar las palomitas pendientes, Dios me bendice poniéndome en frente un conductor que sabe precisamente a que tienda llevarme, me espera y me regresa a casa, recortando el tiempo de búsqueda y de espera.

Llego a casa y sobre las 8am no hay nada listo, y antes de entrar en crisis primer mundista me tomo un respiro y voy a la cocina a continuar con las palomitas, donde Fide y Cristal a terminar las bolsitas. Justo a las 9:10am aparezco en el hall, con mi falda y pañoleta de flores, para mi sorpresa todo está listo, sillas, niños sentados, Damas animando y un par de chiquillos bailando en el escenario, mejor imposible.

El resto del programa saldrá a la perfección, con modificaciones en tiempo y orden, pero perfecto en diversión para todo mundo. Comienza Mbelewa con un par de bailes y sus canciones, donde particularmente me gusta la que han diseñado los monitores con los niños, que habla del verano, de lo bien que la han pasado. Luego vendrán los niños de Menteh con su canción de entrada y rimas donde comparten a los demás niños lo que han aprendido a través de la historia, son frases cortas que hablan de lo mal que hace la envidia, lo bueno de pedir perdón y perdonar cuando nos ofenden, se me engorda el corazón de gusto. Por último Los niños de Futru con sus bailes, las niñas con vestuarios tradicionales, los niños un poco más elegantes y para cerrar el tradicional fashion parade por los mas pequeñines con lujo de movimientos, vestidos y trajes.

Mientras tanto los monitores de Menteh nos preparamos para la boda real, que resulta increíble. Esta Pascal de obispo, Susan de princesa Joyce, Clinton de príncipe Robín, Adalbert de rey Bell y yo de la reina Dalila. Después de la reconciliación entre Joyce y Dalila, Robín pide la mano de la princesa y el rey Bell acepta, salimos rápidamente del salón, damos la vuelta por fuera y entramos por la puerta principal para representar la tradicional entrada de una boda, con el obispo siguiéndonos detrás. La misa resulta tan real que algunos pequeñines se paran de sus sillas y se acercan al frente del escenario. Después de la entrega de los anillos y la bendición final, comienza la celebración donde los monitores bailamos la famosa y pegajosa canción de pinguis e invitaremos a los niños de Menteh a subir al escenario a bailar con nosotros. Saldremos por el pasillo principal aún con la canción de fondo, junto con aplausos y risas de los pequeñines, ha salido increíble.

Después le siguen los monitores de Futru, donde actúan la reconciliación entre Singmen y su madre, a la que había mandado fuera de la aldea cuando hubo escases de comida. Lo más chistoso ha sido la pequeñina que han puesto a actuar en lugar de Germanie, quien está en el campamento juvenil, la niña está algo perdida ante el ajetreo de la actuación y permanece en su sillita todo el tiempo, lo cual encaja al papel de anciana jajá. Detrás de los monitores seguirán unas niñas de Futru que cantan una canción de despedida para todos.

Comenzaremos con la premiación a los mejores estudiantes de cada clase, en matemáticas e inglés. Los monitores y maestros de cada verano llaman nombre por nombre a los niños y les regalamos un paquete de lápices con borrador muy lindos, donados de la Expo Zaragoza del 2008 jeje. Después de los niños es hora de los reconocimientos a maestros y jóvenes, Justin da unas palabras de agradecimiento y aliento para continuar el próximo año, donde recalca además lo voluntario del programa y la grandeza de ofrecer nuestro tiempo libre a ello. Para todos hay diploma y un sobre con un detallito económico acorde a su participación, maestros, monitores o monitores que a la vez han sido maestros. Para las mujeres unos pantalones deportivos y para los hombres una gorra. A los postulantes y jóvenes les tengo además sus sobre con una imagen de la Virgen María y unas palabras de agradecimiento detrás, además del par de fotos que les he imprimido ayer.

Seguirá la hora de la comida, compartimos de la manera más organizada posible las bolsitas de palomitas con un paquetito de galletas, un chicle y un vaso de Foster Clark para cada niño. Se les da también un paquete de lápices a cada uno. Los niños salen al patio y al salir se ve el ambiente tan similar al de Mexicali, cada niñito con su paquetito de palomitas y galletas, algunos incluso con 3 paquetes de lápices por haber sido de los mejores de la clase en matemáticas, inglés, más el ultimo de regalo.

Ha llegado la hora de despedirse y llevar de vuelta a los niños de Mbelewa y Menteh. La labor más complicada es acomodarlos en el camión, para que entren alrededor de 50 niños donde deberían ir unos 20 jajá y ahora cargados con sus regalos. Un momento cautivador es escuchar a los niños gritando para despedirse de sus monitores, algunos de ellos no pueden contenerse y se acercan a tomar sus manitas por la ventana por última vez.

Los dos trayectos me siento en el último huequito a lado de la puerta y voy cantando con los niños las famosas canciones del verano: la banana, Bingo, tilele ti tilele, are you sleeping, entre otras. Dejar a los niños en Mbelewa y Menteh es difícil, emocionalmente hablando, ver sus caritas y manitas diciendo adiós, algunos con sus coronas y mascaras aún puestas, me rompe en pedacitos, pero era algo que sabía que llegaría, es inevitable decir adiós. De regreso en el camión parpadeo un par de veces, para asegurarme que sigo andando, que no me he quedado atorada en el momento, que en cambio, sí que se ha quedado atorado en mi corazón.

En Futru los monitores han terminado de limpiar el hall y las nubes me indican que la cascada se cancelará, por lo que todos partimos para el salón de televisión a compartir refrescos, palomitas, galletas y una buena tanda de bailes. A media celebración les doy unas palabras de agradecimiento y despedida, los invito a participar el próximo año. Seguiremos bailando y hasta un par de canciones de Salsa, terminamos pasadas las 4pm y algunos decidimos seguir en un bar en Mile 4, para nuestra mala suerte llueve, por lo que llegamos un poco rociados y con los zapatos empapados.

Compartimos una ronda de bebidas y un par de bailes más y nos da la hora de volver, me despido de las chicas con promesas de volver a vernos antes de marchar. En casa llego directo ducharme, tengo olor a palomitas, tierra, sudor, lluvia, Foster Clark, en fin, el día de hoy me ha caído de todo jajá. Ceno un poco y bajo a Center Bol, han abierto un bar nuevo y muero por una cerveza más, unas tirias de carne y un maíz, mi propia y personal celebración. Me acompañan Bon y Steinella que pasaban por ahí y una mama de los quaters vecinos se sentará a la mesa también. En la mesa pasamos del inglés al pidgin y al Nkwen, tintes de francés y por el español con Justin cuando mi mente se cansa. Vuelvo a con un inmenso dolor de cabeza pero al menos el estómago contento y la mente lista para lo que viene la próxima semana en Ndop.

miércoles, 20 de julio de 2011

Bye Yaundé, Hola Futru! :D

Domingo 17 de Julio

Me levanto algo tarde, bueno equitativo a la hora a la que hemos llegado ayer. La ducha fría con balde termina de despertarme el espíritu y disfruto de un café con la vista de toda la ciudad de Yaundé a los pies de la Escolástica. Escribo un poco y reviso el correo, en lo que llega la hora de la comida, después bajaré por crédito a la primera zona comercial cerca de casa, unas galletas y un chocolate. El Padre acepta mi invitación por una nieve y junto con una amiga suya compartimos un buen rato entre francés e inglés y con los enormes edificios de la ciudad capital de fondo en la famosa nevería Dolce Vita. A pesar del lento servicio de las meseras, terminamos justo a tiempo para volver a la parroquia, a diferencia de la zona anglófona, aquí en Yaundé el Obispo si permite las misas por la tarde, por lo que asistiré a la de las 6:30pm.

Para hacer un poco de tiempo camino por los alrededores de la parroquia que está rodeada de un complejo de edificios departamentales de cerca de 5 pisos y me detengo a verlos como si fuera el primer edificio alto que veo en años. En la esquina paro por un café en un puestecito de musulmanes, que se rehúsan un poco en atenderme, entre ausente francés y ser mujer imagino, hasta que un chico local me ayuda a traducir, pide y paga el café por mí. Entra una llamada de casa y los escucho como si estuviéramos a unas cuadras de distancia, y es que el tiempo se acorta, cada vez menos para vernos.

Durante la misa platico a medias tintas con unas chicas a lado mío que traen a un bebé, que a ratos me permiten cargar, como todo mundo permite por estos lados con sus hijos, y mientras el bebé tira de mis aretes intento escuchar y descifrar la homilía del Padre cachando un par de palabras por aquí y por allá por lo que terminaré pidiéndole un resumen de vuelta a casa. En casa cenamos y partimos a visitar a la familia del Padre Romeo, que se encuentra en reunión familiar. Las familias aquí suelen reunirse de vez en cuando, especialmente después de eventos como las bodas, para evaluar cómo ha ido todo, la participación de los miembros familiares, los aciertos y los fallos.

Mientras terminan su junta yo juego con los sobrinitos, enseñándoles a llamarme por mi nombre y no “La Blange”, robándole el osito a una pequeña hasta que le gano un beso, haciendo cosquillas a los otros e intercambiando palabras y frases en francés y en español con las sobrinas más grandes. Volveremos a cenar un poco al terminar la junta, es imposible negarse el menú es todo un buffet y además se ve mal si lo haces. En casa copio un CD de un grupo local que he tomado del coche del Padre, para llevarme un poquito más de música en Francés.


Lunes 18 de Julio

Partiremos con el carro de la comunidad de Bandjou, retrasándonos un poco un par de pendientes, saldremos por fin cerca de las 9 y media. Durante el trayecto platicamos a ratos y me quedo dormida a otros, me es imposible mantenerme despierta en estos viajes, sin saber precisamente porque, aunque sospecho indicios de algún malestar general pues traigo náuseas. En la comunidad de Bandjou nos reciben para comer y nos acompañan a tomar un autobús que me sorprende al no ir a reventar, cada quien en su sitio, la tapicería completa, las paredes limpias, incluso con altavoces y música.
Sobre mis piernas mi mochila y mi bolsa, llena de cocos y frutas que hemos comprado sobre el camino, mi suéter y la botella de agua, serán unos 15 kilos que cargo durante las 2 horas y media que dura el viaje hasta Bamenda, que duermo a ratos y en otros disfruto de la música local que ya me conozco. Al llegar a Bamenda tomamos un taxi, Romeo baja en Mile 4 y yo sigo hasta Futru, donde para mi mala suerte no está Justin y es quien tiene mi llave del cuarto. Tomo la ducha casi a oscuras y bajo a cenar por pura inercia de movimiento. Después de la cena tenemos junta con los postulantes para planear el evento final de cierre de los veranos este viernes.

La junta que debía ser rápida y sencilla termina durando dos horas y media. Entre discusiones sin sentido, apatía de participación al inicio, si los niños esto, si los jóvenes aquello, en fin, hay momentos donde me dan ganas de sacudirlos a todos, pero es cuando recuerdo que estoy en Camerún, no en México, que se haga acorde a su cultura, su programa, sus jóvenes, yo estoy de paso y como le diré a Emma que tengo a mi izquierda “me reservaré mis comentarios para un libro” Me alegro al menos de que Justin cierra la junta con un rezo, donde sus palabras son las necesarias para el momento.

Martes 19 de Julio

Nada, mi cuerpo sigue sin responder, el viaje me ha dejado por demás exhausta. Abandono la idea de las oraciones y la misa, me quedo en cama hasta el desayuno, necesitaré de dos tazas de café para empezar a reaccionar. Lavo un poco de ropa y ayudo a Emma con unos arreglos de música para el verano en Futru.

Bajo a la costurera para hacer el último encargo del viaje y de camino escucho el peculiar “Antie Andrea” de las niñas de las Calasancias. Sandra, Delfín y Marie Clare me reciben con unos abrazos y besos que aún sin irme ya comienzo a extrañar, imagino que pudiera meterlas en la maleta o disfrazarlas de muñequitas tradicionales para que cada mañana no me faltara un beso de ellas al comenzar el día.

Paro por el taller de costura y al salir al otro lado de la calle me encuentro a Sista Mari, a quien también extrañaba ya, charlaremos un poco, el viaje resumido, las anécdotas de la boa y la cámara, la junta de ayer en la noche, en fin. Ella ha tenido otra semanita pesada y se le ve por todos lados, anda también en las últimas de encargos antes de partir para España. Nos despedimos y parto para Menteh.

Llego justo para la actuación donde Leonard y Susan lo hacen increíblemente bien, le seguirá la manualidad de las máscaras. Susan y yo nos quedamos con los pequeñines, que tienen su lado bueno al ser más obedientes, pero la paciencia al recortarles y ayudarles con la goma y nudos es primordial, brotan nuevamente tantas carencias educativas. Al terminar las máscaras, casi hora y media después, bajo a Nazareth Center donde reviso el biodigestor, parece que la presión del gas no es suficiente para el quemador y me estoy quedando de ideas.

Comeré un poco de frutas y vuelvo a Futru, justo pasada la hora de la comida, para tomar una larga siesta. Siento el cuerpo aún bastante cansado y los postulantes se burlan de mi cuando les comento que no entiendo porque estoy tan cansada si el viaje no me pareció pesado y me explican que parezca o no, los viajes en Camerún pesan, y les creo. Se cancela la sesión de Excel por complicaciones de los asistentes, lo cual me viene a la perfección para arreglar los lápices que regalaremos en la clausura y comenzar a escribir cartas de despedida pues este viernes veré por última vez a todos los monitores y el domingo parten también los postulantes. Aún siendo escritos cortos, detrás de las postales de San José de Calasanz o la Virgen María, termino con la muñeca adolorida pero satisfecha de las palabras escritas.

domingo, 17 de julio de 2011

Tarde de voluntarios, Zoo y Boda :)

Viernes 15 de Julio

En lugar de un gallo, o mi alarma, me levantan los rezos de una mezquita, a las 4:59am, eso es tener ganas de rezar. Sin ninguna otra opción más que ponerme en pie tomo una ducha fresca, por decirle así, a balde, y agradezco tener el cabello trenzado, se me disculpa lavarlo jeje. Partimos andando y más adelante tomaremos una moto, para estar en la Iglesia a las 6am, donde Romeo celebrará misa con su hermano. La misa aún en francés, es un momento lindo, hay poca gente, pero amable, mamas con trajes locales y hombres con ropa de trabajo.

Terminando la misa volvemos para tomar nuestras cosas, el ritmo de la ciudad comienza a ponerse en pie, puestos, sombrillas de MTN, motos y más taxis. Llegamos a la estación de autobuses y tomamos en lugar de autobús un taxi, lo cual resulta bastante cómodo pues ahora sí que nos respetan los lugares y vamos 3 personas en el asiento de atrás, piloto y copiloto al frente. Llegamos a Yaundé justo para la hora de la comida y nos recibe una lluvia bastante fuerte.

En el comedor están los juniores y viceprovinciales de todos lados, las Californias, Aragón, Guinea, Camerún, además del Padre General. Compartiré con ellos la comida y una plática en español. Entre charla y charla hablamos de Mexicali, de sus tacos, de su calor, pero sobre todo de la maravilla de los programas de verano, me preguntan cómo vamos en Bamenda y me llena de gusto poder decir que tenemos más de 200 niños, con todo y las dificultades que nos hemos encontrado de camino.

Después de comer pasará Paco por mí, tenía desde Marzo que no lo veía y en menos de un minuto me recuerda lo fuertes que son las raíces mexicanas, todo él me lo recuerda, sus gestos como abrirme la puerta del taxi, frases y palabras mexicanas, formas de pensar. Paramos por la zona de Bastos, una de las mejores de Yaundé pues es donde se localizan las embajadas, y tomamos una cervecita en lo que esperamos a Meri y Danny, otro voluntario Español que parte mañana.

Cuando llegan nos tomamos una ronda más antes de partir al mercado. En la conversación surgen todos los puntos de vista, estamos un religioso, dos españoles, uno por irse y otra que viene llegando, una mexicana ya en cuenta regresiva, unos con monjas, yo con padres, Paco seminarista, en fin, las opiniones varían y las experiencias mucho más, pero en general todos coincidimos en que aquí se viene a ayudar pero no a sacrificar la felicidad total por ello, aprender a llevar las dificultades día a día y distinguir nuestro límite personal es parte de la experiencia de un voluntariado.

Partimos para el mercado donde se arma las de siempre, los hombres llamándote, gritos de “la blange!” a cada segundo, regateo de precios, en fin, toda una comedia. Danny y Paco andan por su lado y Meri y yo por el nuestro, además que los locales son tan chicos que no caben más de dos personas dentro. Saldremos después de unos minutos yo con unos aretes y Danny con recuerditos para casa. Paco y Danny deben regresar a sus respectivas comunidades y después de una sesión de debate termino convenciendo a Meri que nos vayamos a cenar por la zona, trae consigo la dirección de un restaurante que decidimos buscar.

Nos cae la noche en plena zona de Bastos y el restaurante no aparece, por lo que entramos al de mejor infraestructura que vemos cerca. El menú es primero una hamburguesa que no llena ni como entrada, por lo que pediremos también pollo rostizado y papas fritas. El restaurante es de primer nivel, loseta, luz, baño con agua, cerveza fría y hasta tienen una nevera con nieves de postre. Al fondo cae una tormenta eléctrica y uno de los rayos cae tan cerca del restaurante que deja sin luz a los locales continuos durante unos minutos y al volver la luz es hora de volver a casa, mañana espera un largo día para ambas.


Sábado 16 de Julio


Estoy decidida a irme al Zoo aunque sea sola. Paco se ha ocupado con lo del viaje al Chad y entre boletos y compras de última hora no puede alcanzarme, Danny desaparece también, pero ya estoy viendo el primer animalito cuando realmente me planteo que estoy sola en el zoológico de la capital de Camerún. La entrada no ha sido del todo barata, pero bueno, he pensado que es uno de esos gastos que no puedes tampoco negarte, como una góndola en Venecia por 17 euros, pues hoy los 4,000 francos de entrada me los permito, que traducido a pesos no llegan ni a 100 jeje.

Cuando el primer venadito me regala una sonrisa me pregunto si la cámara estará lo suficientemente cargada, y me lo demuestra apagándose, me entra uno de esos momentos de molestia encabronada por no haber previsto eso antes y me cabrea pensar que no tendré ni una foto con animalitos en África jajá, de suerte, si algo tiene este mundo, esta sociedad, todo es posible, y encuentro al chico que al llegar al zoológico se ha ofrecido ser mi guía pero me he rehusado muy cruelmente para ser sincera, le planteo mi problema y dado que no hay un cargador cerca me consigue que otro chico que trabaja en el zoológico tomando fotos a los turistas, me preste su cámara.

El resto del recorrido lo haremos los 3 juntos, el chico de la cámara siguiéndonos únicamente, mientras Marius, el chico guía que además es quien alimenta a los animales, me da el tour con explicaciones en cada especie, cuanto hace que los tienen en el zoológico, y mil detalles más. Al ser quien alimenta a los animales estos lo reconocen y a jaula que llegamos se acercan, brincan, toman las frutas que él les da y me regalan una cercanía y unas fotos increíbles. Termino rascándole el cuello a una Hiena, el lomo a una vaca y con una Boa entre mis hombros. Al final del recorrido el mismo chico consigue que en las oficinas del zoológico nos presten una computadora para intercambiar de tarjeta a tarjeta las fotos y me acompaña a tomar el taxi de vuelta. Yo estoy que no me lo creo, le confieso que mi primer reacción tan rotunda a mi llegada ha sido más que nada por estar acostumbrada al general acoso de los hombres en estos rumbos pero que él ha venido a ser la excepción a la regla y se lo agradezco, el chico me da su número para compartirlo con otros amigos que gusten ir al zoológico y les dé un tour también y cerramos la tarde y el intercambio con 1,000 francos, que hasta disfruto pagando.

Al volver a casa reviso un poco el correo y me alisto para salir a comer. Después de ser incapaz de entenderme con el taxista y de ser abandonada en una Iglesia distinta a la que debía llegar, sin crédito ni capacidad de ubicación geográfica, Paco aparece para mi rescate y comemos en su comunidad, donde se habla por supuesto francés, pero nos entendemos, hay además otra religiosa mexicana que vive en el Chad y 3 brasileños, por lo que entre el francés, español y entendimientos con el portugués, la comida y el cafecito seguido son agradables.

Llevamos a las religiosas a su casa y Paco me deja en la comunidad, la despedida me sabe triste, con solo habernos visto dos veces y un par de llamadas telefónicas, Paco ha llegado a ser un excelente compañero en esos momentos. Las conversaciones con él han sido increíbles, comparando nuestras realidades, compartiendo la visión mexicana, el toque de nuestra gente, los recuerdos de esa tierra que nos espera tarde o temprano. El beso y el abrazo de despedida no bastan y me siento despidiendo a medias, con la esperanza de volver a verlo, y creo que él también se siente algo así, pues su mirada no disimula ese brillo particular que tienen los ojos al borde de un sentimiento. Pareciera que el cielo nos entiende y al salir el coche de la comunidad, rompe a llover una tormenta tan fuerte que nos retrasará para la boda de la hermana de Romeo una hora.

La misa comienza por fin sobre las 4pm y cuando el francés me hace pesado el rato juego con Jean Ernest, un pequeñín de 3 años a lado mío que hasta me comparte galletitas. Bailamos, cantamos, intento descifrar el francés durante la homilía y casi lloro cuando el coro canta en Español “Señor danos la Paz”. Durante los discursos le regalan a la pareja una biblia para aconsejar su caminar en esta nueva etapa y una vela para iluminar el camino, no puedo evitar pensar en mis amigas casadas y las que van para allá. Romeo presenta unas hermanas religiosas entre los invitados y a mí, causándome unos nervios de secundaria, también a los padres que lo han acompañado en la celebración, además de su hermano hay dos diocesanos más y otros 4 escolapios, vaya boda real con tanto sacerdote, pero como Francis me ha contado en la tarde, aquí la gente considera que mientras más sacerdotes detrás del altar es más importante la boda y más bendita.

Volvemos a la comunidad a cenar, cosa que me sorprende dado que en teoría se cena en las celebraciones de boda, pero por si las moscas y bajo mi comprobada teoría de imitar a la gente que conoce, pues ceno. Y vaya que ha sido correcta la teoría, partiremos para la celebración hasta las 10pm, esperando todavía una media hora en el coche pues la lluvia no para. Los bailes de entrada y presentación serán hasta las 11pm y la cena vendrá siendo pasadas las 12am.

Es la primer boda a la que asisto de inicio a fin y ha sido todo un evento, hay bailes, interpretaciones musicales de dos sobrinitas que se paran sin pena alguna frente a todos los invitados a seguir la letra de una canción, meneando sus caderitas, mientras tíos, tías y demás invitados pasan a darles dinero mientras bailan, como la tanda del dólar. El cortejo de 16 primos y primas bailaran también un par de veces, el animador hará bastantes chistes, que algunos hasta me los traduce Romeo, cenaremos al tradicional estilo bufet, y luego seguiremos con el baile general. Tengo el gusto de bailar con el padre de la novia, ósea el papá de Romeo, también el hermanito menor de 12 años, que me enseña sus mejores pasos y al cabo de un par de bailes volvemos a casa.

viernes, 15 de julio de 2011

La mejora y la novedad

Martes 12 de Julio

Hoy toca Futru de nueva cuenta. Los cantos resultan muy bien, pero las actuaciones surgen algo tarde pues Sixtus ha estado enfermo y se retrasa. Hoy les he aconsejado el actuar de la nada, interrumpiendo los cantos, tomando de sorpresa a los niños, y funciona bastante bien, Patrick y Sixtus explican a los niños todo lo que puede hacerse con la leche de la vaca y porque es bueno cuidarlas, de ahí, el mismo Mussi, personaje de Patrick, envía a los niños a la siguiente actividad.

El juego del doctor parece no funcionar con todos los niños, acostumbrados a juegos en donde corren o brincan o pelean por algo, este juego que requiere paciencia y trabajo en equipo se les complica un poco. Unos monitores en sus grupos terminan cambiando de juego y el tiempo se pasa, seguirán las máscaras.

Bajo a tomar mis cosas y ando a Menteh a trabajar en el biodigestor, después de muchos intentos, logramos finalmente con la lógica de Romeo, comprobar que el quemador funciona. Después de comer comprobamos que el gas fluye por las tuberías y encendemos un poco en una de ellas, ver la flama azul es la mejor recompensa de la tarde. De vuelta a casa tengo clase de Excel con Godlove, y más tarde bajo por un maíz en Center Bol. Bajaré con las Calasancias a cenar, hay de cenar una deliciosa pizza, legumbres y yogurt de postre.

Miércoles 13 de Julio


Hoy cumple años Emilio, me he enterado ayer en casa de las Calasancias y aunque mi intención era levantarme temprano para las oraciones mi celular se queda sin batería a media noche y se me pasa la hora. Cuando abro los ojos gracias a la luz, son las 6:15am, tengo apenas 10 minutos para bañarme y salir corriendo a felicitar a Emilio antes de que entre a misa, olvidando por las prisas que los miércoles parte para Manda. De suerte lo alcanzo y lo felicito, quedándome ninguna opción más que entrar a la misa en Futru, con poco convencimiento, pero mucho gusto después de escuchar la homilía de Justin recordándonos fortaleza en momentos de dificultad y ánimo ante los caminos empedrados de la vocación, casi pudiera apostar que tiene algo que ver con nuestra charla de ayer.

Después del desayuno parto para Mbelewa, mi equipo favorito de monitores. Charlando con Magdalene cuando termina sus sesión de clase me doy cuenta de lo cruel y difícil que es la vida para muchos de estos jóvenes, me encuentro escuchando sus problemas sin ninguna posibilidad de ayudarla, sin ningún consejo valido en mi baúl de experiencias, sin nada de utilidad que aportarle, estoy en blanco ante ciertas situaciones, ante la vida aquí.

La dedicación tanto de los postulantes como de los jóvenes en Mbelewa es increíble, me contagia, me revive. Ya sea en clase o en los juegos, el ambiente entre ellos es padrísimo. Durante los cantos me sorprendo al ver lo bien que han aprendido la letra de ¨todos los niñitos¨ incluso llegamos al paso en el que nos sentamos en las rodillas del niño detrás y terminamos con muy pocas caídas. Reconozco que la actuación no es su fuerte pero van mejorando. El juego de ángeles y demonios funciona muy bien cuando dividimos los grupos y el de ¨catch the uncle¨ es muy bueno también, sobre todo la primera parte, cuando alcanzan a Alex y entre todos los niños le hacen bolita hasta terminar en el suelo.

Le sigue una hora de deporte, futbol todos, luego las niñas cambiarán por gusto al hándbol, mientras tanto las monitoras y yo platicamos de el viernes final, ideas para los juegos y la animación, así como el viaje a la cascada de Menteh. Me despido de ellas prometiéndoles algún regalito de Yaundé, debo ir para Mile 3 a la oficina de Nazareth Center, para robar un poco de internet y terminar pendientes.

Decido parar a comer en Menteh para revisar el biodigestor y vuelvo a Futru justo a tiempo para la sesión de lavandería que tendré con Alex, le he pedido la semana pasada que me enseñe a lavar la ropa a mano, al estilo local, sin saber que la labor está por demás fuera de mis capacidades físicas. He lavado solo 3 pantalones, unas 7 camisetas y 3 pares de calcetines y termino exhausta. Después de enjabonar y tallar con mis propias manos como nunca en la vida, apenas me quedan fuerzas para exprimir la ropa, pero Alex se apiada de mí y me ayuda con los pantalones. Entre las pláticas le reconozco que ahora más que nunca entiendo porque ni los niños ni los jóvenes aceptan aquellos juegos o actividades que involucran sentarse en el suelo. Tan tonta me he sentido…

Vuelvo al cuarto y Emilio llama para invitarme a cenar fuera con toda la comunidad, para celebrar su cumpleaños, me hace sentir parte de algo, como en casa. Hoy estamos todos y más. Cenamos pescado asado con yaman yaman y plantane, tomamos un par de cervezas y las charlas van desde el obispo, las vocaciones, cuestiones de física, latín y mil más. El ambiente es relajado, alegre, bromista, contento y sonriente, me encanta la noche.

Jueves 14 de Marzo

Temprano hago mi maleta y arreglo todo antes de partir para Menteh. Hoy curiosamente y por pura casualidad, la reina y la princesa se presentan. Susan será la Reina, pidiéndole a Clinton el sirviente, que trate mal a la princesa y los niños me ayudan cuando el sirviente me dice que soy fea y tonta. Después de la actuación nos dividiremos y decido trabajar con los más pequeños, coloreando un maíz, una luna con un par de estrellas y una mama africana. Los pequeñines son encantadores, aunque les cuesta mucho mantenerse sentaditos y en orden, pero poco a poco nos entendemos, son 15 niños entre 4 y 6 años, que por arte de magia logro controlar y poner a pintar a un cierto nivel de orden.

Por terminar la actividad me llama Romeo, es hora de partir a Bafussam, pasaremos ahí la noche, en casa de su familia. En la estación de autobuses esperaremos un poco más de una hora antes de salir. Al llegar a Bafussam tomamos un taxi y luego andamos a su casa, su hermano esta fuera por lo que dejamos las maletas con una vecina y andamos al mercado. Observo los alrededores y me pregunto si algún día me acostumbraré a la vista, las calles de tierra, los puestos de pescado frito en plena avenida, los mercados llenos de puestos de mil cosas, los hombres gritando “ la blange” los niños corriendo por todos lados o vendiendo comida en las esquinas, el cableado eléctrico caído en algunas zonas, edificios abandonados y los charcos de agua estancada o basura acumulada.

En el mercado Romeo compra un celular para su hermano y yo doy la vuelta de puesto en puesto, observando las marcas, los relojes piratas, los mp3 de 5 dlls, las bolsas y mil cosas más que puedes encontrarte a precios increíblemente baratos, hechos en china o en indonesia, triados algunos hasta ilegalmente jeje, platicando con la gente, los hombres que me gritan en francés y yo les respondo en español, para terminar riendo con algunos de ellos.

Salimos y paramos por un pescado frito y unas cervezas, que poco a poco sueltan mi lengua, la conversación es llenadora, viva, comparaciones de realidades, intercambio de experiencias y perspectivas. Donde finalmente llegamos al punto en que la realidad económica y visual podrá ser difícil, desencantadora en algunas ocasiones, pero el contacto con la gente, el calor humano que se percibe en el día a día, es incomparable, inigualable a otros países de primer mundo, cerrados en calidad humana. Volvemos a casa donde ya nos espera su hermano, platicaremos un poco más y me retiro al cuarto a escribir y permitirles actualizarse. Duermo en una recámara que tiene una cama matrimonial y gracias a Dios un mosquitero, suficiente para esta noche.

miércoles, 13 de julio de 2011

Vengaaaaaaa la 2da ronda!

Lunes 11 de Julio

Desde ayer he decidido que no iría a Ndop, me hubiera encantando ver el arranque pero la realidad aquí me necesita más. El día amanece lluvioso, en Mile 4 no hay luz y debo esperar casi media hora por las copias. Cuando está todo listo parto para Menteh y al llegar mi sorpresa es que ha vuelto Susane, la monitora, por lo que me da un respiro la situación, veremos que tantos días puede mantenerse.

Vuelvo a Futru, con la lluvia a mis espaldas, y es necesario cambiarme de ropa para no ganarme un resfriado. La lluvia el día de hoy nos favorece, curiosamente nos obliga a mantener a los niños en los salones, dividir, cancelar un par de juegos grandes y atenernos a canciones y la manualidad. Hoy la lluvia nos enseña lo útil de la división de grupos, de manera inconsciente, pero que al final en la evaluación les hago ver y los monitores mismos lo reconocen.

Al inicio del día les hemos enseñado la canción de ¨Todos los niñitos¨ y al final del día, cuando la lluvia ha parado y solo brisea, salimos todos juntos a bailar. Con las típicas complicaciones de lograr que los niños se abracen, pero en general la canción funciona y todos se ven contentos, por evitar caídas y raspones nos saltamos el paso en el que deben sentarse en las rodillas del niño detrás.

Durante la evaluación, que hoy dirige Germanie, hay pocos comentarios constructivos, a los jóvenes les sigue costando la parte del autoanálisis, pero ¨poco a poco¨ me repito, pongo la cabeza en blanco y me recuesto para permitirles el silencio y los espacios en blanco, por lo que la evaluación dura más de 20 minutos y al final hemos de practicar el juego del Doctor. Cuando terminamos bajo al cuarto a cambiarme la ropa húmeda por 2da vez.


Fide me ha cocinado papas con huevos estrellados, lo que alegra mi lluviosa y accidentada mañana. Espero a Clara pues la he invitado a andar conmigo hasta Menteh. Ella necesita un consejo en sus repollos, yo revisar la última conexión del biodigestor. Con Kingsley logramos conectar el quemador pero no hacer la prueba de encendido, tiene prisa para una junta en Futru. Andamos de vuelta, comienza a chispear y justo a metros de casa cae la lluvia como tormenta nuevamente. Llegando al cuarto me cambio por 3ra vez en el día, trabajo en la planeación de Dschang, voy a las oraciones y bajo a cenar.

Cierre de la primer Semana

Viernes 8 de Julio


Voy andando a Mile 4 por copias y llego justo a tiempo a Futru, Patrick no ha llegado, Justin está como ausente, Emma sacando puntas y los demás en la nube también, Futru no termina de balancearse. Reorganizan la actuación en lo que Innocent y yo tratamos de levantar un poco el momento de animación, que es un tanto complicado pues hoy ya soy 110 niños y entre dos intentando contagiarlos a todos suele no surtir mucho efecto en ciertos puntos, Godlove nos ayuda y los niños de aquí son increíbles, debajo del sol, con apenas dos monitores cantando y haciendo el tonto, ellos aplauden, ríen, bailan, me encantan.

Durante la actuación esconden a la mama de Mussi, Germanie, en el árbol frente a la escuela primaria. Han traído una escalera y la escena es bastante buena, aún falta un poco de convivencia entre los personajes y los niños, pero Innocent aun con lo inesperado de tener que interpretar el papel de Mussi, lo hace excelentemente bien.

Seguimos al juego de buscar la piedra, que solo se nos complica al inicio, en la repartición de los niños, pero salgo al quite y divido rápidamente los 6 grupos y el juego continua. En cada grupo hay unos 20 niños, se les da una piedra a cada uno y deben memorizarla con los ojos cerrados, su contorno, su peso, etc.… luego se reúnen todas las piedras en una cubeta y cada niño trata de buscar la suya. Lamentablemente por el retraso de la división de los grupos y que las piedras no estaban identificadas, robando tiempo del juego para que los monitores las marquen con un crayola o raspando otra piedra sobre ella, algunos niños no alcanzan a jugar.

Son las 11am y hay que pasar a la manualidad diseñada para una hora pero que se llevará media más, el móvil de peces, donde de nuevo la limitante son las tijeras. El día de hoy Emma ha preparado muy bien el material desde el inicio, los colores, los palillos, la cuerda, las copias listas desde ayer, me alegra ver un pequeño fruto de las evaluaciones diarias. Repartimos a los niños en los tres salones, donde ya les espera el material, y los monitores comienzan a explicar las instrucciones. Yo voy de grupo en grupo haciendo sugerencias, ayudando a los niños a recortar, explicándole a los monitores como no podemos ponernos a pintar nuestros propios dibujos si vemos que hay niños que van un poco más retrasados en los suyos, etc..

El ambiente con los niños es dulce, pero a ratos difícil, cuando empiezan a pedirte las tijeras, que les recortes aquí, que pintes allá, y los entiendo, entiendo que se desesperen si no tienen tijeras o si no pueden atar sus dibujos, pero algunos abusan, se pelean en lugar de ayudarse, esperan que les hagas todo y bueno, poco a poco hay que ir explicándoles la dinámica del compartir, de ayudar al vecino para más pronto terminar con lo suyo.

Como era de esperarse terminamos rozando la 1 de la tarde y aún nos falta la evaluación. Durante los comentarios intento darles su espacio, pero cuando pasan minutos y nadie dice algo constructivo les expreso mi opinión, sugerencias de mejora, aplausos a los buenos momentos, etc.… Terminamos de revisar y preparar para el lunes.

Bajo a comer, pero no como, solo hay papas y fufú y no tengo ni ganas ni apetito ni nada. Tomo mis cosas y me voy a Foncha Junction, donde Steinella me espera para arreglarnos el cabello. El salón de belleza es apenas un cuarto de 2 metros por 5, un espejo, un par de sillas y bancas a los lados donde están sentadas unas 6 mujeres con vestimenta tradicional, solo la chica que peina a Steinella lleva pantalones. Cuando entro con mis prisas de mexicana no me doy cuenta pero todas las sandalias están fuera del cuarto, y todas las mujeres adentro descalzas, me disculpo y saco mis sandalias. Salgo por un yogurt, galletas para compartir y una paleta para un bebito que le da el toque maternal a todo ese grupo de mujeres.

Steinella lleva desde las 8am y van a la mitad del proceso, aunque su peinado es diferente. Su cabello es corto, como de medio centímetro, se lo han atado con cuerda formando unas mini trencitas, en caminito circular alrededor de su cabeza, sobre estas trenzas con un hilo atan las extensiones de colores que ha escogido, apenas dos capas alrededor de las orillas, como una diadema, terminan tirando hacia atrás las extensiones y atándolas en una colita de caballo, bastante práctica y ligera, llena de estilo, el tono de las mechas es café oscuro y ha escogido un par de rayitos color purpura y rojo.

A mí me lo trenzarán, con mechas color café y otro tono más claro. Al inicio no duele mucho, pero la parte de arriba de la cabeza es insoportable hacia el final, las puntas las sumergen en agua caliente y se enchinan. Tardan 3 horas y salgo con la cabeza el triple de pesada a como entré y un dolor increíble, aunque reconozco que el estilo me gusta, tiene volumen, tiene vida y además me siento menos ajena a los alrededores. La experiencia ha sido interesante, sobre todo el ambiente, las charlas de las mujeres, los temas, las preguntas que me hacen, estar sentada 3 horas entre las piernas de una mujer a la que acabo de conocer, a ratos recargando mi cabeza sobre su rodilla para descansar.

Mientras la mujer ataba el inicio de las extensiones a mi cabello, iba dejando los mechones a medias y otras mujeres alrededor los continuaban, junto con Steinella. Hubo momentos en que tuve a 4 mujeres trenzando mi cabello, cada una jalando a su extremo y yo al centro del suelo rodeada de sus rodillas y faldas tradicionales, increíblemente acogedor debo reconocerlo, la clave está en soltarse mentalmente y se te olvida lo claustrofóbico de la situación y el concepto de espacio personal desaparece, tus pies están entre los de todas, las clientes que entran y salen con la otra chica, te pasan por encima, toda aquella que se interesa te toca el cabello, en fin, ha sido una tarde llena de contacto femenino y la he pasado bien.

Vuelvo a casa a tomarme un paracetamol para el dolor de cabeza y cenar. Durante la cena hay un par de comentarios pesados e imagino que es el cansancio de la semana y el dolor de cabeza, que mi paciencia no anda bien y más tarde termino sacando mi frustración con Justin, sobre temas diversos, entre ellos la carencia de compromiso de los jóvenes que han fallado esta semana.


Sábado 9 de Julio


Amanezco refrescada, aunque he dormido poco, pero el dolor de cabeza se ha ido y es más digerible el peinado. Desayuno, subo a preparar unas cosas en la computadora y al ver que me será imposible imprimir decido arreglar mi maleta y todos los materiales para Ndop y la maleta de Valery, voy cargada a más no poder. Corro con suerte, Bridgette una señora que nos ayudará como monitora en Ndop está en Futru de visita con su hermana, viajaremos juntas. Llegamos a Ndop después del tradicional viaje apachurrado en taxi, donde a mitad del camino el conductor se detiene para que una muchacha sentada a mi lado compre mangos, yo preguntándome donde en el poco espacio que de por si existe meterá los mangos, pero les hace hueco en su bolsa que para variar va sobre mí y continuamos el trayecto.

En casa de los padres están 3 jóvenes del seminario menor que pasarán el mes de Julio y Agosto en trabajo vocacional. Una chica entra a esperar a Cosmas y mientras trabajo en la computadora se entablan en una discusión sobre si la iglesia debería permitir que los sacerdotes se casen. Hay puntos buenos de ambas partes, pero al final el chico pierde un poco el temperamento, sobre todo porque la chica tiene mejores puntos en la discusión y les recomiendo que terminen por la paz la conversación. Llegan los otros dos chicos y comemos arroz.

Salgo al salón donde comenzamos Valery, otros dos monitores y yo, a repasar los cantos y la planeación y juegos de cada día. Al inicio de la sesión no veo muy seguros a los jóvenes, pareciera que las sesiones que hemos tenido han sido en vano pues recuerdan muy pocas cosas, pero con el paso de la tarde todo mejora. Llegan más monitores, repasamos más juegos, recuerdan muy bien los cantos y en general el ambiente se ve listo, veremos el lunes que tal nos va.

Sobre la marcha voy corrigiendo la planeación, a base precisamente de la experiencia de la primera semana en Bamenda. Alargo los tiempos de las manualidades, recorto a uno o dos juegos por día y un canto, me han quedado claro que el ritmo es diferente, también prevengo ya el caos de las tijeras y les adelanto unos consejos sobre cómo dividir los grupos y qué hacer para que no haya tanto descontrol. Al final creo que la que más aprende soy yo, aprendo su ritmo finalmente, espero la próxima semana estar más relajada en los veranos de Bamenda, dejar por fin que las cosas fluyan acorde a las capacidades y la realidad de aquí, sin frustrarme o intentar corregir de tajo todos los pormenores de cada realidad y situación fuera de mi control.

A media sesión nos cae la lluvia, tormenta prácticamente, y hay que gritar las instrucciones, pero sobrevivimos. El frío es insoportable y caminando de vuelta mi sombrilla no logra más que cubrir mi cabeza, justo lo necesario pues las mechas no deben mojarse. En el taxi me pongo mis audífonos y por primera vez aprecio lo congestionado del viaje, al menos genera calor, pongo mis brazos bajo la mochila, recargo la cabeza y duermo, la mejor solución para evitar pensar en lo riesgoso del camino húmedo por la lluvia y el vidrio empañado del conductor.

Llego a Futru en una pieza, para encontrarme con que no hay luz, saludo a Emilio y Justin, está el dilema de que hoy es el último día de la semana cultural de los jóvenes y no tienen luz en el hall, el generador no funciona y el técnico no aparece por ningún lado. Después de las oraciones y la cena seguimos en penumbra y no hay realmente nada que hacer, unos postulantes bajan al hall, que está lleno de jóvenes esperando la luz para poder bailar, otros padres en la banquita comentan sobre la misa de mañana que será la primer misa del Padre Benjamín, ordenado recientemente en Bafussam, para mí no queda más que escribir hasta que la batería de la computadora lo permita.


Domingo 10 de Julio


La misa comienza a las 9am, me he puesto los pantalones que Julia me ha regalado y con mi nuevo estilo de cabello me siento totalmente Camerunesa. Para variar la misa está a reventar y cuando una señora mayor insiste en apretujarnos en la banca para poder sentarse decido dejarle mi lugar. La suerte está de mi lado y aunque es una primer misa dura solo dos horas y media, que entre el baile en el ofertorio aprovecho para salir y descansar un poco las piernas y resisto la agonía de los tacones durante tanto tiempo.

Le sigue la celebración en el hall y cuando llega mi turno de comer no hay cubiertos, le pido su cuchara a una señora y la limpio con una servilleta, pero el arroz está demasiado picoso como para comerlo, así que lo cedo a una niña a mi lado, quien accidentalmente rompe la cuchara y al caer al suelo se rehúsa a utilizarla, por más que la limpie con la servilleta y le explique que no pasa nada, tampoco acepta mi sugerencia de comer con las manos, al contrario se ríe de mi y dado que no hay más que hacer salgo del hall. Cuando veo que no hay comida en casa pido asilo alimenticio con las Calasancias.

La lluvia comienza por lo que espero a que baje un poco antes de volver a casa. Más tarde Clara pasa por mi y pasamos por Mile 4 para intentar sacar copias, pero olvidamos el factor de que en domingo, cualquier negocio aparte de los bares, están cerrados. Aquí la gente no necesita copias ni nada por el estilo, en domingo solo el alcohol es requisito general.

De vuelta a casa me encuentro con unos postulantes y dado que es día de outing los invito a que salgamos. Paramos en Foncha Junction por unas bebidas y un poco de carne asada. Volvemos a casa y después de la cena nos espera el cierre de la semana cultural con los jóvenes. La reunión que debía comenzar a las 7pm no ha comenzando aún a las 9pm. Emilio se retira del salón y Justin les hecha todo un discurso que genera principalmente descontento, les apaga la fiesta, les dice que la noche seguirá con la entrega de premios, rezar y a casa, nada de bailes ni presentaciones, por no saber respetar los tiempos.


Durante la premiación algunos jóvenes muestran su descontento al no recibir dinero, pues Justin ha dicho que el dinero pertenece al grupo de la Iglesia y que entre todos se decidirá que hacer con él, que no será una repartición como si fuera un salario, pues toda la idea de la semana cultural y los eventos deportivos es principalmente la unificación de los grupos. Algunos jóvenes comienzan a abandonar el hall a mitad de la oración y cuando uno de los postulantes les cierra la puerta la cosa se pone violenta al punto de empujones, gritos, un par de pies pisados y casi mi mano aplastada. El momento es algo caótico, decido moverme a un rincón y esperar a que pase la tormenta, se despeje el salón y el aire. Cuando terminamos de acomodar las sillas y cerrar las puertas son pasadas las 11 de la noche.

jueves, 7 de julio de 2011

Día #4 Boda Real

Jueves 7 de Julio

En el desayuno los postulantes me sobrecargan con sus necesidades de cada verano, que entiendo y escucho, pero lo que me encantaría un desayuno tranquilo, en silencio. Hoy tengo todo un recorrido de pendientes, esto de no poder sacar copias en la casa me aniquila, aunque Mile 4 está a 15 minutos andando, pero igual te roba casi la hora en ir, sacar copias y volver. Llego a Futru y les dejo las copias que tenían pendientes, parto para Mbelewa donde hoy la mala nota es que están talando árboles, justo al lado de la escuela, por lo que la parte de las clases se vuelve imposible, no se escucha nada más que la sierra tirando abajo los árboles.

Salgo para Menteh donde me espera la noticia de que Kevin uno de los monitores a partido para Yaundé de vacaciones y tenemos hoy la boda del Rey Bell. Mientras Clinton pone a los niños a jugar Ángeles y Demonios los actores nos preparamos. Mi papel de la Reina Briggs no está nada practicado y la improvisación en inglés es más difícil que en español. Pascal ha venido de Futru para hacerla de Obispo, es todo un personaje, ahí con su túnica, el gorrito, un bastón en la mano, cruz y todo, ha traído hasta un par de anillos y un misal.

La pareja hace la entrada nupcial y detrás el obispo, mientras los niños cantan y aplauden. El obispo de Polonia inicia la misa y me quedo pasmada al ver a todos los niños haciendo la señal de la cruz y rezando el ¨yo confieso¨, luego pasamos directamente a las palabras de “Yo Rey Bell, te tomo a ti Reina Briggs como esposa” mientras Adalbert pone un anillo en mi dedo, cuando es mi turno casi olvido como decir esposo en inglés, pero la libro. Al final el Rey y la Reina se dan un abrazo enredado para cerrar la unión y es hora de la fiesta.

Salimos del salón para tomar un poco de aire, mi vestuario de Jujus es asfixiante, y cuando escuchamos que Leonard pone la música El Rey, el Obispo y la Reina entran al salón bailando. Los niños nos tiran papelitos representando dinero, a la manera tradicional de los bailes aquí, y luego se nos unen a bailar. Cada uno baila a su estilo, brincando, girando, moviendo los pies y brazos sin ton ni son, hasta el Obispo rapea un poco.

Los niños salen a una sesión de charla, bajo la sombra de los inmensos árboles que rodean el campo de futbol, cantamos la Banana, donde Adalbert olvida la parte de digeriré y pasa directamente del mangerire al vomitara jajaja y solo los monitores que nos sabemos bien la canción nos reímos al respecto. Al volver compartimos Foster Clark, hecho con el agua de la llave cerca de la escuela, que es pura, fresca y bastante higiénica dicen, viene de arriba, de las montañas. Pienso en los veranos en la Ladrillera, tener agua o no hace una inmensa diferencia.

Cerramos con la manualidad de las cadenitas de papel, donde en general la organización es buena, el problema es la diferencia de edades que hay en Menteh, nos han venido niñitos desde 4 años y a la hora de recortar o pegar es difícil para ellos, eso sumado a que también tenemos un par de niños más grandes, de From 1 o From 2 probablemente y en lugar de ayudar a los pequeños, al contrario.

Toda la manualidad hay que andar apagando fuegos de discusiones entre los pequeñines, sobre todo por las tijeras, mugrosas tijeras, me gustaría multiplicarlas como Jesús a los panes y peces jeje. En uno de esos pleitos un niño le pega a otro en la cara con las tijeras en la mano y mi corazón casi se muere del infarto, inmediatamente le quito las tijeras y lo saco del salón donde hablo con el acerca de la seriedad y lo peligroso de lo que ha hecho, después de unos minutos intentando obtener de él una respuesta honesta o al menos captar si ha entendido el mensaje, lo dejo volver al salón.

Antes de dejarlos ir les hago una foto de grupo, hasta para una foto es algo difícil ponerse de acuerdo hay que acomodar casi niño por niño pues no les importa mucho taparse los unos con los otros jeje. La lluvia que ha comenzado a media manualidad cae con más fuerza y es hora de dejar ir a los niños, antes de que se vuelva tormenta.

De regreso a casa Clinton y yo hablamos. Clinton es un corazón con patas, se desvive por los niños, yo le sumaria unos kilitos de autoestima y sería ideal, pero el mismo reconoce que poco a poco se siente más seguro y se lo noto, lo veo ahí trabajando como hormiguita, rodeado de niñitos, sobre todo los medianos, poco a poco haciendo lo suyo, fuera de focos de atención o liderazgo, pero bien comprometido. Lo invito a animarse más, a pasar al centro, a dirigir una canción una manualidad y promete que lo intentará pronto. La próxima semana son los campamentos vocacionales de la diócesis y me confiesa que en principio tenía pensado ir, pero que estos días con los niños lo han convencido de quedarse, mi corazón llora de gusto por dentro.

Cuando Clinton toma su camino a casa yo tomo una moto, la lluvia aunque ligera pero constante ya me está sobre mojando. Llegaré a casa oliendo a perro mojado, cansada y hambrienta, pero con el corazón hinchado de gusto, los niños durante los bailes, la actuación y las palabras de Clinton me han hecho el día. Después de comer descanso un poco y espero a que la lluvia pare para ir a Mile 4 por otro paquete de copias, afortunadamente Diodoné vuelve con el Nissan y puedo ir en coche, pues la lluvia no ha parado del todo y yo ya siento el resfriado tocando mi puerta.

Antes de salir me he puesto mi mascada al estilo musulmán que me ha enseñado Julie el otro día, para cubrirme un poco la cabeza del frío. En Mile 4 la vestimenta causa conmoción, sumando el color de mi piel y que voy manejando uno de los carros de los Padres, lo bueno es que debajo de la mascada me he ajustado los audífonos y bloqueo casi el 90% del ruido exterior, Belanova me aligera el rato.

Al volver a casa bajo con las Calasancias, Clara me ha invitado a la adoración en Manda y creo que me vendría bien un ratito de paz mental y recapitulación de ideas y pensamientos, entiendo que por el cansancio y los tiempos las cosas se me acumulen, así que hoy haré un borrón y cuenta nueva espiritual. Cierro los ojos y desacelero mi respiración, el rato se me pasa volando, en una charla continua conmigo y contigo.

Por la noche bajo por un maíz asado y subo a la semana cultural, me encuentro a Clinton y nos quedamos viendo los bailes y las actuaciones. Cuando hacen las preguntas de conocimientos generales Clinton prueba ser un chico bastante inteligente, conociendo todas las respuestas, pero solo se anima a levantar la mano casi hasta el final y se hace merecedor de un calendario de la Sociedad Nkwen, donde la foto más grande es la del Fon por supuesto y debajo en el calendario se marcan en rojo los countrysunday, mañana será uno.