Lunes 29 de Marzo
Tengo la clase de Monitores con los postulantes, sorprendentemente todos han hecho su tarea, vamos en el día 8 de la planeación, falta terminar unos 5 días más del centro de interés y empezaremos con las actividades diarias. Hacemos un plan de actividades para los meses que restan pues abril es algo inestable. La próxima semana se irán a Kumbo a un retiro de silencio, la semana entera. Los novicios en Kumbo vienen para Bamenda y creo que también harán retiro de silencio. Les digo en broma y con tintes de honestidad que probablemente me suicide esa semana jajaja, ¿Qué diablos haré una semana sin postulantes y con novicios en silencio?
Después de comer bajo al ¨town¨ jeje y entro a una cabina de llamadas internacionales. Consigo llamar a USA por 50FCA el minuto y a México por 125FCA, cuando desde el celular cuesta 150 y 300 respectivamente. Traigo una lista larga de personas a llamar, solo puedo con dos jajá pues me paso media hora en cada llamada y debo volver a casa, he quedado con las novicias Calasanzias de enseñarles a jugar voleibol.
En la práctica de voleibol descubro que –o soy muy mala maestra- o –aquí eso de la coordinación también está en proceso de desarrollo-. Es hasta que dos chicos de fuera se ofrecen para ayudarnos que logramos avanzar un poco en la técnica y los golpes, pues yo sola no me daba abasto corriendo por el balón a cada golpe mal dirigido jajá.
La prima de Justin que está de paso, me cuenta que ella asistió a Starlight, el internado, durante la secundaria, sus padres la enviaron ahí por rebelde y reconoce que le sirvió mucho. Me cuenta como el 1er año es el más difícil, pero después te acostumbras al ritmo, haces amigos y dejas de extrañar a tu familia, además hay días de visitas y las vacaciones. Le confieso que yo no podría enviar a un internado a mis hijos, no imagino la situación, ella dice que es una buena manera d enseñarles a estar lejos de los padres, saber valerse por sí mismos. Es un buen punto, pero no una ley, toda mi educación viviendo con mis padres e igual vine a Camerún.
Martes 29 de Marzo
Hay días en que la realidad de te pega porque te pega, hoy es uno de ellos. A pesar de haber dormido bien me levante hasta el desayuno con un huequito en el corazón, creo que serían los efectos retardados de las llamadas de ayer, de escuchar a esas amigas que me entienden, me aconsejan, me animan con la distancia, con la situación. También es que soñé contigo, tenía mucho sin hacerlo, por las noches es inevitable bloquear mi mente de todo lo que añoro. Estábamos en ese bar de siempre, con los amigos y las charlas casuales, esa vida que hoy siento tan lejos pero añoro igual que aquel 7 de enero.
Después de desayunar subo a la banca frente a la casa de los Padres. Empiezan a pasar frente a la casa varios niños con cubetas de agua sobre sus cabezas o cargándolas con los brazos, parece que hoy no hay presión en los pozos de los alrededores y suben a tomar del de casa escolapia. Pasa una chica cargando una cubeta en una mano y un galón de unos 10 litros en la otra, trae además a su bebito amarrado sobre la espalda, se detiene a tomar aliento y se limpia el sudor.
Dice que vive cerca, lo que no me dice es que la cubeta pesa un mundo, más el galón. Bajamos a su casa, a unos 50 metros y siento como el brazo se me entumece y la espalda se me llena de nudos, no entiendo como ella puede con ambas cosas y el bebé. Mientras caminamos me platica que tiene cuates, la que trae en la espalda es la niña, el niño está en casa con su hermana, no pregunto por el marido.
Decido bajar a correr al campo pues la tarde la tendré llena. Hay un hombre que con su sierra tira un árbol de unos 10 metros de alto sin ningún problema, sin casco ni guantes, sin delimitar que nadie esté pasando por los alrededores, por ejemplo yo. La imagen es algo nueva para mí, es inquietante, todo el día se escuchan sierras a la distancia pero no había visto caer un árbol, esas figuras resistentes, eternas, se vienen abajo igual que cualquier cosa.
Subo y me encuentro con el carpintero que debe arreglar mi clóset pues una puerta se ha descompuesto, donde está la ropa para los domingos, la ropa presentable por así decirlo, queda en volver a las 10am y nunca llega. Preparo las clases de español, de monitores y subo a imprimir unos juegos para los niños.
Parto para Misspa, aunque sé que están de vacaciones algunos niños debe haber y siempre están dispuestos a aprender. Sobre el camino me llaman de casa, mamá me cuenta de la boda, los amigos que ha visto, quienes la han saludado con gusto y quienes pasaron de largo, entiendo que es el reflejo de lo que significo para ellos, me brinca el corazón del gusto de saber quienes le han ofrecido una sonrisa a mi mamá pues sea como sea ella también pasa por momentos difíciles sin mí y como dicen ¨lo que hagas por el prójimo, lo haces también por mi¨.
Me da risa cuando me pregunta -¿Dónde estás?- y le respondo –literalmente en la selva jajá- pues el camino a Misspa es entre sembradíos y vegetación a más no poder, con montañas verdes de fondo y sin ningún sonido más que el del viento o las charlas de las mujeres sembrando.
La clase en Misspa es mucho más tranquila, en lugar de 40 niños tengo 15 hoy, pues los demás se han ido de vacaciones. Podemos repasar con más calma un par de verbos y una dinámica de presentación y sobre la familia. He traído la cámara, que por cierto está por descomponerse, y les tomo un par de fotos mientras estudian, me afecta ver sus lápices viejos, con poca punta, semi rotos, las bancas flojas y sus cuadernos y mochilas sucias, rotas y con el clásico ¨Made in China¨ por el costado, me gustaría que China tuviera más calidad, entonces estás mochilas que seguramente iniciaron en el 1er mundo y después de un par de años terminaron aquí, tendrían un mejor aspecto o al menos servirían los zippers.
A la vuelta grabo unos videos de los alrededores, el camino, la vegetación, las casas típicas, la carretera y el atajo que tomo para la casa de los Padres. El sol está bastante fuerte, aunque la temporada de lluvia debió de comenzar el 15 de marzo ya van dos días que no llueve y al menos hoy está caliente y seco, pero hay días con una humedad considerable.
Llego a casa y preparo el salón para la sesión con jóvenes, bajo por un poco de arroz y al subir me entero que el Padre Justin tiene junta con ellos también, a las 4pm, y acorde a los horarios locales, seguramente empezará sobre las 5pm terminando cerca de las 6:30pm, me emberrincho un poco y el ¨Ashia¨ de Justin a tono de disculpa me hace reír. Me siento en el suelo a comer mi arroz mientras los postulantes pasan frente a mi hacia el patio frente al cementerio donde otro hombre serrucha 3 árboles y luego secciona. Uno a uno los postulantes toman los troncos, los colocan en una carretilla y los llevan al cuartito detrás de la cocina donde se guarda la leña. No quiero ni pensar lo que pesa la carretilla.
Hay un chico sentado en la misma banquita y me pregunta si es que nunca he visto como serruchan. Se llama Joel y pronuncia su nombre como ¨Juel¨ y me río, le explico que si nombre tiene o no u y le repito su nombre ¨Joel¨, se ríe, dice que no sabía que toda la vida lo ha pronunciado mal. Tiene 19 años y está estudiando una técnica en ingeniería civil aquí en Bamenda, pues no hay Universidad en la zona Noroeste de Camerún, si quisiera ir a la Universidad debe de mudarse a Yaundé.
Me platica de política, como después de la independencia de Camerún en 1960 el primer presidente electo, Ahidjo Amadu, gobernó por 22 años hasta que enfermó y cedió su lugar al segundo al mando en aquel entonces, el actual presidente Paul Biya quien está por cumplir 30 años en el poder y este próximo Octubre seguramente ganará las elecciones para otros 7 años. Le cuento de Porfirio Díaz en México y le sugiero una revolución para deshacerse del presidente, se ríe, me dice que los Cameruneses nos son violentos, que aquí no pasaría como el Libya o Egipto, además no tienen armas para ello.
Hay además del partido gobernante el CPDM, hay 14 partidos más, pero en los escaños en el congreso el CPDM tiene cerca del 70% bajo su control por lo que todas las leyes que propone o reformas para mantenerse en el poder se aprueban. Joel espera que Biya muera pronto, ya tiene 80 años jajá, lástima que la expectativa de vida de 65 años aquí no aplique para él.
Hablamos también del clima, le explico que en mi ciudad hay 4 estaciones aunque realmente sean 2, invierno y verano. Cuando el comento que llueve unos 10 días al año no puede creerlo, me pregunta cómo hacemos para plantar y de donde sacamos agua. Le explico de los ríos subterráneos. También le cuento de los techos en Mexicali, son diferentes a los de lámina aquí, que debemos impermeabilizarlos cada año para tan pocas lluvias y lo costoso que es. Me platica lo que cuesta una barra de madera de 4mts de largo, 15cm de ancho y 5cm de grueso, alrededor de 3,000 francos, 6 dólares. Ese es el precio de fábrica por lo que muchas familias prefieren cortar sus propios árboles y hacer sus propios barrotes en el caso de las casas, solo cuando se construyen escuelas, hospitales u oficinas más formales se compra la madera en fábrica. No me imagino el trabajo que toma transformar manualmente el tronco de un árbol en barrotes.
Joel debe volver a casa lo acompaño hasta el campo, su casa queda por detrás de la primer colina rumbo a Mount Calvary, me impresiona, además de lejos, el camino es una pendiente que cruza para venir a la biblioteca de la Iglesia a estudiar, su principal motivo, en su quater hay muchos niños y el ruido lo distrae. Me pregunto cuantas veces no quise estudiar por pretextos de distancia o cansancio.
De regreso subo por la cancha y hay unos jóvenes jugando un poco de basquetbol y juego con ellos, mientras el resto de los postulantes y otros chicos de los alrededores juegan voleibol. Uno de los chicos con los que estoy jugando se tropieza, me frustra que jueguen con las chanclas ¨Made in China¨, se raspa y tuerce el pie derecho. El raspón no es tan grave aunque sí bastante sangriento, pero la torcedura es la que me asusta, el pie se hincha en un dos por tres, se puede ver su cara de sufrimiento ¿y a donde va uno? Sin carro cerca, sin medicamentos adecuados. Subo a casa de los Padres y encuentro un curita, paracetamol y agua. Le lavo la herida y le doy la pastilla para el dolor mientras le cuento que yo me he lastimado ambos tobillos por jugar basquetbol, le digo que vaya a casa y se ponga hielo, me ve y se ríe, y se me sale un español tan florido –Chingado porque no hay hielo en Bamenda!- pues ni en casa de los padres tenemos. A los pocos minutos se le pasa un poco el dolor y logra ponerse en pie, su amigo lo toma por el brazo y veo como se alejan caminando poco a poco rumbo a la colina detrás del campo de futbol.
Pienso en las veces que me he lastimado los tobillos o la rodilla, con algún entrenador o médico cerca, mis padres, carro, hospital en buenas condiciones, seguro, vendas, medicamentos, farmacias a una cuadra, ¿Qué será lastimarse aquí? Aguantarse porque sabes que no hay de otra, hasta que el dolor se vuelva insoportable y entonces al hospital esperando haya un médico y las posibilidades de una radiografía. Como el hospital St.Mary donde Borja estuvo unas semanas y era el único médico, el segundo mejor preparado un enfermero de aquí, con toda la experiencia local, pero nada de formación médica formal. Maldito sistema médico local.
Salto las oraciones para escribir un poco y sufro un ataque masivo de mosquitos en menos de 5 minutos, piquetes en ambos codos, dos en la espalda, 2 en la pierna izquierda, 4 en la derecha y uno en el dedo gordo. Entro al cuarto resignada y a los 5 minutos bajo a la cena con una comezón insoportable y mis medicamentos están en el lado del closet que aún no puedo abrir porque el carpintero seguramente entiende las 10am como las 10pm o yo de plano no entiendo los tiempos aquí.
Después de cenar subo a ver la tele a casa de los Padres, pero me encuentro con que todos están fuera. Abro la puerta y sobre la banca exterior hay una chica acostada con una maleta a su lado. Los Padres hablan con ella y me siento un rato a unos metros de ahí. Me cuentan que la chica es de Ndop, vivía con su tía y esta la ha corrido de la casa, viajo en autobús a Bamenda y al llegar alguien le aconsejó que viniera a casa de los Padres pues no tiene donde quedarse ni un franco tampoco. No hay mucho que yo pueda hacer por lo que bajo con los postulantes en lo que los padres dialogan con ella, pasará la noche en el cuarto junto al mío. Bajo a la cocina y ella viene subiendo con Charles, ha cenado algo, me entero de que llevaba un día y medio sin comer. Nos presentamos, se llama Rita y tiene la mirada triste. Me saca unos 20 centímetros pero es más chica que yo, tiene 16 años y no puede verme a los ojos, encorva los hombros y habla casi susurrando.
Le muestro donde está el baño y le recomiendo tome una ducha para descansar, le parece buena idea. Cuando sale del baño le pregunto como esta y a duras penas logra esbozar un –fine- le ofrezco hablar e incluso un abrazo, pero no quiere nada, me responde –i want to sleep-, igual le recuerdo que toque la puerta si necesita algo. Cuando cierra la puerta noto un rosario sobre su cuello.
Me voy a dormir y pido por ella, y todas las chicas que han pasado por una situación así. Ella llegó al lugar correcto, a una Iglesia, ¿pero qué hay de todas las que no llegan? Sobre la banquita de fuera, unos minutos antes, Charles me ha contado como muchas chicas al huir de casa o después de una discusión con sus padres hacen la maleta y se marchan, cuando se quedan sin rumbo alguien les ofrece alojamiento, en muchos casos hombres, y como no tienen que pagar, la moneda universal del sexo es la que se concede.
Jueves 31 de Marzo
Por la mañana Rita está despierta cuando bajo de misa y espera a que tome una ducha para bajar a desayunar. Sigue sin decir poco, ha dormido bien y le gusta el café, le cuento de México, hablamos de los bailes y cantos de aquí, logro sacarle una que otra risa. Una hora más tarde salimos para Ndop. La veo cabeceando en el carro por lo que imagino no ha dormido mucho.
Mientras esperamos que la tía vuelva del campo nos sentamos en una banca de afuera y el llanto inconsolable de un niño interrumpe la conversación, me desespera escuchar esos llantos en medio de la nada y que pase el tiempo y no se ningún adulto cerca. Encuentro a los niños en una cocina exterior, de las de leña, todo el cuarto lleno de tizne y una gallina dando vueltas, el mayor de los niños tendrá unos 5 años y me mira con los ojos abiertos de par en par mientras juega con una bolsa se plástico, el pequeño de unos 2 años está llorando, sentado en el suelo. Trato de descifrar sus susurrantes respuestas, aquí todos los niños hablan a susurros, me pregunto qué pasa que cuando son adultos gritan como si tuvieran un altavoz. Parece que se ha tropezado, lo levanto, le sobo la pierna que se agarra y le limpio los mocos y las lagrimas. El olor de la cocina es insoportable, hay comida tirada por el suelo, agua estancada y esa maldita gallina que me pone de malas con su cacareo, aunque no todo es culpa suya, me molesta que los niños estén solos, cuando les pregunto por ¨Pa¨ y ¨Ma¨ en Pigin, me responden que están en el campo, -bien gracias el cuidado de los hijos- me digo a mi misma, imagino debe haber un vecino cerca, pero poco le importa el llanto, o es sordo.
Llega la tía de Rita. La casa es una de las mejores que he visto, pórtico, puerta de madera con decoración talladas y rejas. Dentro las paredes tienen color, hay un mueble para la tele y que sirve también de librero y trastero. El juego de sillones es de madera con relleno y tapiz sin roturas, hay una alfombra que cubre el suelo, para sentarnos nos quitamos los zapatos.
Justin es el mediador, la siguiente hora escucha la versión de la tía, que cuadra bastante con la de Rita y en general todo parece un malentendido. Al volver del campo unos días antes la tía no encuentra a Rita y cuando esta vuelve y le explica donde ha estado no le cree, cansada por el funeral de una amiga al que ha asistido la tía le dice a Rita que no va a tolerar sus mentiras y que se vaya a donde estaba antes de volver a casa. Rita le toma la palabra y se va, a casa de un primo. Por las 11 de la noche vuelven pero la tía no abre la puerta con la escusa de que a esas horas solo los ladrones tocan las puertas y a la mañana siguiente Rita hace su maleta y se marcha, se lleva consigo 6,000 Francos que le da una vecina de un dinero que le debía a su tía y toma un camión a Bamenda, el resto de la historia es donde la encontramos una noche anterior.
Parece que no hay violencia familiar en esta historia, la tía dice que no la ha golpeado y Rita asiente con la cabeza. Justin les recuerda que deben ser pacientes, tolerantes, estar unidas. La señora ha perdido a su marido en Diciembre y está a penas saliendo del duelo. Rita lleva solo un año viviendo con ella, jamás conoció a su padre y su madre murió en el 2004, después de esto vivió con su abuela hasta el año pasado que falleció y entonces la hermana mayor de su madre la acogió.
Rita promete no huir de su casa a la primer pelea, la tía promete no echarla tampoco, la prioridad son sus estudios, dos años más e irá a la universidad o una técnica. Quedan de llamar a Justin para saludar y nos invitan a comer Achú el próximo fin de semana, es el plato favorito de Rita y me ha dicho que lo preparará para mí. La tía nos da una botella de vino en agradecimiento.
Salimos y Rita toma su maleta, sigue sin sonreír. Moses le da unas últimas palabras y percibo una sonrisa en sus labios, solo espero que sea feliz, ella y solo ella entiende su realidad, yo jamás entenderé como a los 16 años una chica toma su maleta y se va sin ningún impedimento, cruza dos pueblos en autobús sin comida y sin dinero y por gracia divina llega a dormir a una banca en una Iglesia, donde la acogen unos padres, hoy los escolapios ¿y mañana?
De vuelta a Bamenda les digo que la culpa es de su cultura infantil, los hacen demasiado adultos, demasiado pronto. Niños por la carretera que tendrán un año de haber aprendido a caminar, niños cargando galones de agua de su mismo peso o mayor, niños solos en cocinas de leña, niños solos en los patios de la casa, niños enfrentándose a la vida como adultos genera jóvenes como adultos, dejando la casa con la valentía de un adulto, con la mente de un niño, consientes tal vez de los peligros pero importándoles poco, acorde a su verdadera edad, adolescentes al fin.
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