miércoles, 13 de abril de 2011

Ndop, Susane, futbol y colitis

Sábado 9 de Marzo

Partimos temprano a Ndop, hay misa con los postulantes, mientras Valery reúne a los jóvenes para la sesión que comenzamos sobre las 9am. Les doy la primera introducción, de mí, de los Cachiveranos y de la planeación. Es un grupo de 9: 7 jóvenes, Valery y Bridgette, la señora que nos ha dado de comer el martes pasado en su casa.

En la dinámica de presentación tenemos un denominador común, todos están aquí por los niños, por su educación y pasar un buen rato, es el motivo perfecto. Este nuevo grupo me renueva las energías, los motivos, ver sus caritas atentas, sus risas cuando trato de explicar sentimientos en inglés y no lo logro. Me cuentan de la realidad aquí, de los niños, acordamos que yo podré darles lo teórico, pero la realidad la conocen ellos y juntos podemos planear mejor que nunca un buen verano, para Ndop y sus niños.

Hemos pactado las siguientes 3 fechas de reunión y ya se llevan de tarea el plasmar los objetivos de este verano. Las siguientes sesiones serán los viernes por la tarde para facilidad de todos. En Ndop no hay escolapios, si estamos aquí es por Valery, es su pueblo natal, me emociona ver que las raíces impulsen a la gente. El párroco, Cosmas, nos recibe con mucho gusto después de la sesión con los jóvenes, nos alienta a seguir.

Durante la charla nos ha relatado como hace 2 noches han intentado robar la casa de los Padres, era un grupo de 10 ladrones armados. Los padres dormían salvo Cosmas que estaba escribiendo, a las 2am. Antes de entrar a la casa han atado a un grupo vocacional que rezaba en la iglesia de junto y utilizado a una señora para que tocara el timbre pretendiendo hacer salir a los padres con engaños, pero Cosmas los ha visto desde una ventana y no abre. A la señora la regresan junto con los cautivos en la iglesia y comienzan a romper la puerta.

Cuando logran entrar a la casa Cosmas toca una trompeta que alerta a los veladores del convento de las hermanas detrás y unas parcelas a otro lado, todos los perros de la zona ladran, hacia 15 minutos que había llamado al comandante de la policía y este llega justo a tiempo, los ladrones huyen por tanto ruido y los primer balazos al aire del comandante.

Me cuenta como el apoyo de la policía es difícil de conseguir, muchas veces en las comandancias solo hay un policía y no puede salir y dejar el lugar solo, otras veces son menos los policías que los asaltantes, hoy han tenido suerte, pues aunque los sobrepasaban en número los ladrones se han dispersado por el ruido de los vecinos, la gente tocando con ollas o los veladores soplando los silbatos de alerta.

Le pregunto si ha tenido miedo, confiesa que si, al pensar en la gente de la Iglesia, pero que él estaba tranquilo, los padres en estos rumbos están acostumbrados a situaciones así. Le comento que eso de andar rezando a las 2am es arriesgarse demasiado, que a Dios igual le gustan las oraciones de día y sin poner en riesgo a nadie, me responde que tampoco podemos dejar de orar por miedo, me callo ha ganado el debate.

Andamos un par de kilómetros a casa de Valery para saludar a su familia, sobre el camino lo saludan amigos y conocidos, cada que encontramos un joven de la parroquia lo invitamos a las sesiones, vamos cual el evangelio ¨como pescadores de hombres¨. En su casa, su padre de 97 años nos recibe con una sonrisa y un saludo fuerte, demasiado fuerte para su edad. Hay 3 sobrinitas con una hiperactividad impresionante, una se me lanza en un abrazo que me retumba hasta el corazón, Desiré, me cautiva en un segundo ya espero con ansias la siguiente reunión en Ndop para pasar y saludar a esas niñas de nuevo, compartir Fufú o Achú o lo que sea que me pongan en un plato, la mejor de las comidas es compartir la vida de la gente aquí.

Con suerte encontramos pronto un coche que se dirija a Bamenda, el conductor resulta ser conocido de un Padre escolapio en Yaundé. Llegando a Bambili bajamos del coche pues ellos tomarán una desviación, tomamos un taxi y estamos en casa para comer. El comedor está lleno, hoy han venido aspirantes, serán unos 12, más los postulantes, más los padres. Valery y yo esperamos a que se despeje y comemos lo sobrante del arroz, pongo a hervir un par de huevos y compartimos un pedazo de pan duro que ha sobrado del desayuno. Después de platicar un poco con los postulantes, que vienen ansiosos de charla después de una semana de retiro en silencio, partimos para comercial Street.

Valery compra unas biblias y velas, yo pasta de dientes Colgate con sabor yerbabuena que me ha costado trabajo encontrar. Ha chispeado un poco antes de llegar a comercial Street y la humedad levanta los olores de comida y mugre, se pone muy denso el ambiente, el mercado está lleno, toda la gente a empujones, su particular tono de hablar a gritos y los jaloneos de hombres que intentan venderme algo me desatan un dolor de cabeza, un carrito donde transportan mercancía me ha golpeado la pierna y estuve a punto de perder mi temple y gritarles a todos en español jajá.

Volvemos a casa, vengo con escalofríos y sudando, no aguanto la cabeza, le comento a Valery que no entiendo porque estoy tan cansada y se ríe –tu tienes problemas para reconocer el esfuerzo, llevas levantada desde las 5am, una hora de camino en coche, 3 horas de sesión con jóvenes, otra hora andando, una más de vuelta en coche, comida a medias y empujones y gritos de comercial Street- y es cierto, ya que lo menciona.

Llegando a casa dos tazas de café y un par de aspirinas ayudan, pero cuando pasa Justin a saludar me dice que estoy hirviendo y contra mi voluntad me manda a tomar una ducha fría, o me traerá un termómetro y medicinas. La ducha hace lo suyo y me baja la temperatura, imagino que es también por el clima de estos últimos días, no ha llovido y se concentra la humedad, largas caminatas bajo el sol y agua al tiempo, nunca fría. Para la cena Fidelis se luce y hace mi platillo favorito, papas con huevo estrellado revuelto y cebolla, ya sé que suena de lo más raro, pero una vez que lo prueben se enamorarán.


Domingo 10 de Abril

Durante la misa en Nebung llama mi atención una chica de estatura alta, agregado a esto con sus tacones, le llego al cuello, su nombre es Susane. Tiene 16 años, vive con 3 medias hermanas en una cuartería cerca. Me cuenta que ha venido a Bamenda desde Duoala para estudiar, pues la escuela aquí es mejor. Su padre y su madrastra viven en Duoala, su madre también.

Nos sentamos juntas en la misa y poco antes de pasar a la comunión me entero de que es protestante, dice que no le gusta esa religión pero asistía por sus padres, pero ahora que vive sola puede elegir la que guste.

Al final de la misa un niño pequeño se acerca a saludar, tendrá unos 3 años, y lo siento en mis piernas, juega con mi celular, mis pulseras y mis manos, le da curiosidad el color de piel. Su cabecita huele a bebe, no a tierra como normalmente, sus ojitos están limpios y brillosos, me sonríe y sus dientes blancos me sorprenden. Después de jugar un rato se queda dormido en mis brazos, no sé donde estará su madre o su hermana, lo que noto es que varias señoras alrededor me observan. Me entran unas ganas de ser madre de golpe, inesperadas, así a la de ¡YA! Me despierta del sueño Marcel, están dando la bendición final y termina la misa. Como por arte de magia el niñito despierta, se baja de mis piernas y se marcha, me dice adiós con su manita, se lleva otro cachito de mi corazón y mi instinto maternal.

Susane me invita a conocer su cuartería, está a unos 5 minutos andando, bastante cerca de la Iglesia y a dos brincos de su escuela que lamentablemente está cerrada y no podemos ver. Mientras caminamos me platica que la renta es de 5,000 francos al mes, unos 10dlls, -que barato- le digo, me dice que es el precio normal, que no tiene mucho pero está cerca de la escuela y eso le ayuda.

Cuando entramos a la cuartería un conteo rápido me da 12 cuartos, ella vive en uno con una hermana y las otras dos en otro. Dentro de los cuartos cabe un colchón matrimonial al fondo, solo el colchón, nada de mueble, luego le sigue una sábana dividiendo el área, un escritorio y una silla. El cuarto medirá 5x5 mts a lo mucho, no hay ventanas, no hay más que un foco al centro del techo, sobre el escritorio libros y cuadernos. Los zapatos de las chicas están afuera de los cuartos, sobre el patio central una línea común para secar ropa y ollas donde preparan la comida, boca abajo, recién lavadas.

No imagino viviendo ahí, cocinando, lavando, durmiendo, ni siquiera pregunto por el baño, seguramente es una letrina en la parte de atrás de la cuartería. Los 12 cuartos forman 3 de los 4 lados que dan la forma a la cuartería, la última pared la forma la casa del dueño de la cuartería. Vamos a pie rumbo a Futru, la he invitado a conocer la parroquia y donde vivo. Platicamos un poco en la banca, quedamos en vernos el próximo sábado. Toma una moto y vuelve a casa.

Después de comer bajo a ver un juego de futbol de 1ra división, Bamenda contra Yaundé. El estadio está atrás de Comercial Avenue, hay muchos jóvenes parados alrededor de la cerca y al fondo visualizo una zona techada gracias a Dios, pues hoy el calor está insoportable, no pesan tanto los 28-35 grados que tenemos por las tardes, el problema es la humedad debido a la lluvia que no llega, ya hasta yo me estoy impacientando ante eso, con todo y que no soy yo la que tiene plantaciones secándose.

Al llegar a la zona techada el guardia a la entrada verifica que tu boleto sea correspondiente a esa zona, otro hombre te da una silla de plástico y subes a unas gradas de cemento donde colocas tu silla y te sientas. El juego es bastante bueno, novedoso por describirlo mejor, aquí se dan más patadas que en algún torneo de full contact y el balón anda más por el aire que en un juego de voleibol. El marcador termina 0-0 aunque el equipo local ha jugado mucho mejor. Detrás de mí un señor discute con otro y no entiendo más que la frase: ¨A Blackman is a Blackman, and Whiteman can not be Blackman¨ jajaja sabrá Dios de que sería la conversación pero Justin y yo morimos de la risa.

Al final del juego llaman de casa, mamá da las noticias buenas y las malas a su muy particular estilo, aunque creo que es lo mejor, los tonos fúnebres hay que dejarlos para situaciones sin remedios, mientras haya vida hay esperanza y hay que sonreír aun que sea a través de las palabras. Pongo al Padre al teléfono y plática primero con mamá y luego papá, me da una sensación de irrealismo increíble, nunca se habían saludado ni conectado mis mundos tan paralelos que hoy Camtel unifica.

Vamos por unas cervezas. El bar que nos recibe esta casi lleno, mucha gente saliendo del juego ha venido aquí, también se ven un par de mesas de lo que parece una reunión familiar, dos señoras dentro del Bar cargan con sus bebitos, la música a todo volumen y las luces neón. Hay que pelear por conseguir una cerveza fría y el baño es al mismo tiempo el cuarto del generador de luz, la escoba y un orificio al fondo en una esquina.

Poco antes de irnos entra un niñito vendiendo carne en presentación brochetas, bastante buena debo admitir, asada, aunque sabrá Dios lo paseada o reciclada. Tomo una por probar y otra por gusto, la 3ra me la reservo cuidando el factor salud. Mientras los demás comen platico con el niño, tiene 12 años y vive con su hermano de 18, va a la escuela por las mañanas y ahora que son vacaciones aprovecha también las noches para vender brochetas de carne de bar en bar, quiere ser médico cuando crezca, le digo que hoy sus brochetas de carne me han resucitado, su sonrisa contrastando la oscuridad de su rosto y del lugar me conquistan.

Salimos y acompañamos a un amigo a su casa, vamos andando pues es una cuartería a unos pocos metros. Los cuartos están un poco más amplios que los de otras cuarterías, pero la distribución es un poco claustrofóbica pues en lugar de tener un patio central son solo dos hileras de cuarto cuartos con un espacio de unos dos metros entre la parte trasera de uno y la frontal del que le sigue, de lado a lado están prácticamente juntos. Dentro de la casa caben dos sillones con una mesita en medio, la mesa del comedor justo al lado y después de una pared la recámara, cama matrimonial y unas repisas para la ropa.

De camino a casa paramos a cenar en un a lo alto de la colina, se puede ver todo Bamenda de noche, los caminos principales iluminados y luces esporádicas en las zonas de cuarterías. El pollo con plátano está delicioso, lamentablemente la cerveza caliente. Comenzamos una conversación de esas que clasifico como ¨cambia vidas¨, saco todo lo que traigo dentro, mis dudas ante la situación del mundo, lo que me duele ver niñitos de 12 años vendiendo carne en bares, la frustración de entender que uno solo no cambia a veces nada, lloro sin ningún problema, sin vergüenza, consciente de que me entiende y que él también se ha sentido así, en sus viajes a España y volviendo siempre a su difícil realidad en Camerún.



Lunes 11 de Abril

No sé si serían las cervezas, las brochetas, el pollo, los cigarros o el llanto, o todo, pero hoy amanezco a duras penas. La noche la he pasado con pesadillas, dolor de estómago y temperatura. En cuanto canta el gallo, 4:30am me tomo un omeprazol y una pastilla para la colitis sospecho que no pinta bien mi cuadro intestinal.

Me levanto a desayunar, a preparar la clase de Monitores con los postulantes, lavar ropa y traducir un poco de la película Africana. Al medio día mi estómago ya está inflamado y el dolor se está volviendo insoportable, como poco y vuelvo a la cama, enroscarme y dormir siempre funciona en estos casos, tampoco hay mucho más que pueda hacer pues las pastillas son cada 24 o 12 hrs.

El resto de la tarde me acompañan dolores, temperatura, escalofríos y un poco de diarrea. Logro levantarme un poco y voy a las oraciones, durante la cena hay hot cake pero enrolladito, delicioso, tomo solo un rollito y un poco de ensalada. Me arrastro al cuarto y me tiro en la cama, tomo mis pastillas otra vez y leo para distraer el dolor. Kisito pasa a saludar antes de volver a Menthe y me recomienda un baño frio para la temperatura, pero no tengo las fuerzas para levantarme.

Martes 12 de Abril

Ayer he pasado la que es hasta ahora la peor de mis noches. El dolor es más intenso que la noche anterior, mi estómago está del tamaño de un embarazo de 8 meses y entre la menstruación y la temperatura es imposible dormir más de una hora seguida. El gallo me despierta cada hora después de las 2am y cuando dan las 7 para el desayuno me aniquila un dolor de cabeza pues tengo un día sin tomar café por precaución.

Logro llegar al desayuno pero no tengo ni un gramo de hambre, tomo una taza con leche y vuelvo al cuarto, duermo entrecortado hasta las 9am, Justin pasa y me pregunta como sigo, me recomienda que descanse, ¿como le explico que estoy cansada de descansar? Me muero por salir, hacer deporte, preparar las clases, ir a Misspa, que para las 10am estoy convencida que no iré, no puedo ni descolgar la ropa del tendedero sin sufrir un ataque de dolores intestinales.

Después de un baño me siento un poco a seguir con la película, pero cada hora debo acostarme por los dolores. Como un poco de ensalada, un poco de arroz y una piernita de pollo, antes de llegar al cuarto ya me salen lagrimitas de los ojos, ¡maldita seas colitis! Me tiro a leer y a escribir a ratos. Me bajan los dolores y subo a imprimir unos formatos para la sesión con los jóvenes a las 4pm.

Empezamos sobre las 4:30pm y me cuesta mucho hablar en voz alta durante largo tiempo, los dolores me dejan sin aire, me siento y sigo poco a poco con la explicación, creo que los jóvenes lo notan pues hoy trabajan más tranquilos y sin necesidad de que esté detrás de ellos, lo agradezco.

Antes de las oraciones el dolor disminuye y he bajado a saludar a las Calasanzias y me declaro incapaz de caminar largas distancias aún, ¡me aniquila no poder caminar! Mañana debía ir a Menthe. Aquí es tan diferente la sensación del uso de las piernas, las rodillas, los pies. Recuerdo cuando después de mi operación de rodilla me sentía tan torpe, ocupando raites, sin poder levantarme por las cosas, comiendo a lado del escritorio por no poder ir al comedor, etc.… Pero aquí, ¡si no caminas es que te mueres! Que raite ni que mis polainas, ¿Quién diablos me va a subir la comida a mi cuarto? O ¿Quién me va a ayudar a colgar las sábanas que tengo en la lavadora? El espíritu santo seguramente, Dios me perdone por andar de blasfema pero estoy muy molesta, por inútil, por inepta, por terca, por fumar, por pistear, por creer que mi cuerpo era inmortal, ¡tómala! Por chistosa... si, si, ya sé que estas pensando ma, yo también lo pienso, así que mejor vamos a reírnos y a decir ¨Ashia, por mensa¨ y ya está.

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