viernes, 15 de abril de 2011

Análisis en St.Mary y la vocación religiosa

Miércoles 13 de Abril

El internet nos abandona y no logro felicitar a Pedro por su cumpleaños, pero lo recuerdo e incluso pedimos por él en las oraciones de la noche.

La mañana me he dedicado a cuerpo y alma a terminar la traducción de la película, un peso menos de encima, necesito librarme de esos pendientes pues me esperan otros como limpiar un cuarto de juegos para los monitores y acomodar todo el material didáctico que ha llegado la semana pasada en un contenedor desde Estados Unidos.

Las últimas tardes después de comer los postulantes se han pasado abriendo las cajas como si fueran cofres de tesoros y la verdad es que yo también lo siento así, encontrarse diccionarios Webster, enciclopedias Larousse, cuentos infantiles y libros de matemáticas con la guía para maestros incluida, es una delicia, como se disfruta tener todo ese material.

Algunas enciclopedias irán a la biblioteca junto a la Iglesia, los libros más técnicos a Banjou a la escuela técnica y los cuentos y material didáctico para niños aquí. Me gustaría ver si pudiéramos acercarlo más a los niños de St.Michael, pero se necesita aparte del espacio, la persona que controle y mantenga un orden ahí, los libros y cuadernos en estos rumbos duran lo que un soplo de aire fresco en Mexicali, o sea, nada jajá.

Por la tarde como arroz y un té de manzanilla, seguro que si la colitis no me mata al menos me quitará unos kilitos de encima que no me vendrían mal, el otro día un postulante me ha dicho muy tiernamente que ya tengo más redonda la cara, supongo que su intención era un cumplido, pero por si acaso le huyo a la báscula últimamente, no quiero una decepción del estilo masa-peso jajá.

Tuve un poco de temperatura y terminando de comer volvieron los dolores abdominales, Justin insiste en que vaya al hospital pero solo pensar en cruzar la ciudad hasta el St.Mary y estar ahí como hongo en pleno aburrimiento y a la espera de un buen doctor, no me apetece aún. Más tarde me he enterado por las Calasanzias que están 10 médicos de España estos días, probablemente me decida y vaya, más movida por ver un hombre blanco con un rango de edad próximo al mío, que por la enfermedad en sí.

Entrego las calificaciones de Español a los postulantes y me rio de ellos mientras toman sus bicicletas de los 90´s que han llegado con el contenedor, los colores van desde el pistache hasta amarillo piolín, con diseños que le causarían una jaqueca a Lance Armstrong. Toman también cascos, por aquello de la seguridad como les ha dicho Emilio hace unos días, los diseños de flores son los más populares, pero cuando veo pasar a Pascal con su casco de Barbie, rosa y la cara de esta famosa muñeca por todos lados, lentes de aviador, bicicleta color pistache y su metro y medio de estatura, rio sin parar, rio como creo que no reía en una semana, él ni se ofende, al contrario posa, se siente como todo un galán con tanto adorno. Después de reír vuelven los dolores de estómago.

Durante la cena como un poco de Papaya y arroz, no hay de otra, por más que se me antoje el espagueti y el pollo asado estoy decidida a salir de este estatus de inválida intestinal a la de ¡YA! La próxima semana los postulantes se van de vacaciones y yo iré a saludar a unas hermanas Mexicanas en Buya, así que hay que reponerse antes de viajar.

Jueves 14 de Marzo

Ayer dormí temprano con toda la intención de levantarme a la misa, y descubro que al gallo le vale madres que yo esté enferma, el igual canta, creo que está bien, también me muestra que la vida sigue y las responsabilidades también, estés enfermo o mejor que nunca.

Hoy en misa están todos los padres, tenía mucho que no veía a los 4 juntos en el altar, que bonitos se ven todos de morado. Disfruto la misa aún estando en Pigin, las oraciones en general son en Inglés. De salida me encuentro a Sister Martha de las Calasanzias, me comenta que va para el St.Mary pues Sandra anda malita y me ofrece llevarme para una revisión en general.

Llegar al St.Mary es como pisar un poquito de civilización, pisos limpios, paredes con color, jardines con pasto y flores cuidadas. Pero también hay largas filas, gente enferma y niños llorando. A poco de llegar, yo sin entender el sistema, nos encontramos a Sor Margarita que nos recibe con su habitual prisa y charlas de apuros en los que anda metida. Martha y Sandra se quedan en la banca esperando a la doctora mientras Margarita y yo platicamos un poco, tenía más de un mes sin verla y hacemos un recuento veloz de todo, cuando le cuento de mis últimos días me manda directo a un análisis de sangre.

Dado que el ritmo de los laboratoristas no es el de urgencia, que es como el segundo nombre de Sor Margarita, ella misma me saca la muestra de sangre, sin decir –agua va- toma una jeringa, un algodón con alcohol y un guante, pienso que el guante es un detallazo de higiene por esos rumbos, ¡ah que ilusa sigo siendo!, el guante viene a ser atado en mi brazo para hinchar la vena, no hay suficientes cuerdas de hule por el momento. Entrega la muestra a una enfermera y le dice mi nombre, espero no haya confusiones, igual no hay muchas Andreas por aquí. Mientras tanto llena mi librito médico con datos generales, no sé porque pero no hay un apartado para las alergias, y anota los síntomas.

Salimos y me dice que la acompañe mientras están los resultados, sin pudor alguno entra a la sala de operación. Están 7 de los 11 médicos de España, unos realizando una operación de tiroides y otros en un embarazo ectópico, Gracias a Dios todo suficiente cubierto para ahorrarme impresiones visuales.

Me cuenta que es un programa de una Universidad de Medicina en España que ha iniciado una maestra ahí y vuelve cada año con diferentes alumnos. La maestra se acerca a saludar, de acento español y ojos azules turquesa. Me invita a quedarme, agradezco la oferta pero me declaro incapaz de prometer no estorbar si me desmayara por tanta sangre. Dice que vuelva un día por la tarde, para saludar y platicar, si supiera que ya me lo he propuesto tan solo al ver los ojos y el perfil de uno de los médicos al fondo del quirófano, y eso que están forrados, Dios que desesperación jajá.

Una hora después están los resultados de sangre, negativo para Malaria, positivo para Tifo, pero en un grado muy bajo al menos. La pediatra se desocupa de la operación y atiende a Sandra que suelta una lloradera de fin de mundo cuando le tocan su pancita. Lleva toda la mañana adormilada, quejumbrosa, sin ganas, ni siquiera una galleta le levanta el ánimo.

Después de los análisis de sangre, que la hacen llorar menos aún, Martha y yo nos vemos en la complicada tarea de hacer que haga del baño. ¿Cómo le pides a una niña de 2 años que haga del baño YA porque lo ocupas para una muestra? Pues sonará de risa pero ahí nos ven, Sandra en una silla y Martha y yo diciendo ¨push¨ y haciendo caras que no pienso poner en papel, imagínense.

El problema es que a Sandra ya no le gusta mucho el pañal, lo usa solo al salir de casa y cuando quiere hacer avisa para que la lleven a un baño, le sugiero a Martha que la metamos a un baño y la engañemos con el pañal puesto, algo tonta la idea del engaño pero funciona, a los pocos minutos de que Martha está ahí sosteniéndole el vestidito mientras Sandra en cuclillas hace su esfuerzo tenemos la muestra para el laboratorio, yo estoy que no me lo creo, Martha ríe y me dice –bueno con los años uno adquiere algo de práctica en esto de ser madre-.

En paralelo las pruebas de Sandra salen, yo recojo mis medicamentos, luego vamos por los de Sandra y así. Entre rato y rato Martha me cuenta de cómo decidió volverse monja. Ahora está aquí, cuidando de una Sandra y otras 4 niñas que podrán no ser sus hijas naturales, pero las quiere como tal, viviendo una maternidad desde otro ángulo le podemos decir.

Platicamos de otras voluntarias españolas que han venido, de experiencias de otros jóvenes en otros años y descubro que cada año, cada historia es diferente, finalmente porque cada persona es diferente y las circunstancias cambian de segundo a segundo, por más estructurado que se pueda intentar hacer de una experiencia de voluntarios, siempre los resultados son desconocidos.

Por ahora yo me siento bien, más que bien, excelente, me aterra pensar en que el relato de Martha me ha hecho vibrar, miro años atrás y recapitulo tantos momentos tan buenos, tantas oportunidades y vivencias, pero siempre con un pie en mi Ladrillera, en mis Cachiveranos, que en las buenas, malas y las no tan malas o buenas, ahí están y me siguen llamando, la gente, los niños, ese darse a ellos y por ellos.

No cunda el pánico, no seré monja, reconozco sentimientos en común con ellas hoy como nunca, digamos que las madres del Colegio Villlafontana o Colegio Frontera a distancia no eran de inspirar, los hábitos, rezos y seriedad desde donde yo lo veía, no eran el mejor camino, seguro otras personas con una relación más cercana tendrán un concepto diferente, pero el mío así era.

Hoy aquí reconozco a las monjas mujeres, hermanas, amigas, aliadas, confidentes y con una elección de vida y vocación de admirar, de aplaudir, como a otras madres, profesionistas o solteras, con el derecho que tiene cada mujer en este mundo de decir –esto me gusta, esto me hace vibrar, esto quiero para mi vida- ya sea construyendo un biodigestor, teniendo un consultorio dental en casa, casándose a los 23 años, embarazándose antes de la boda, peleando por los derechos de los niños, dando clases de karate, expeditando órdenes de empaque o de plumas, revisando un año fiscal entero o respondiendo un teléfono ¨Logística de Mexicana, buenas tardes¨.

Yo hoy se que lo de monja no es lo mío, reconozco que esta edad, además de mi gente, también me hace vibrar salir de fiesta, bailar, amar, estar con mis amigos, ir por un café, gozar de una buena tarde de cine y una cena romántica de vez en cuando, consentirme con un vestido y unos tacones para una noche donde sabes que no hay nadie esperándote, pero igual te arreglas por ti.

Me hace vibrar pensar en una familia, un esposo que abrazar por las noches y con quien discutir si quiero ver una película y él el futbol, unos niños con quienes jugar en el parque volviéndome una niña más con ellos y a quienes regañar por no terminarse la comida diciéndoles la típica frase de – hay niños en África que quisieran lo que no te comes- solo que para desgracia de mis hijos probablemente tendré un PowerPoint para mostrárselos, pues lo estoy viviendo.

Por eso hoy le aplaudo a las Calasanzias y a todas las hermanas y congregaciones que andan por ahí, cuidando niños, enfermos, o voluntarias mexicanas, dando clases de catecismo, dirigiendo escuelas y hospitales, en las mil y un labores que hacen por el puro amor al prójimo, dejando de lado probablemente otras cosas que también las hacen vibrar.

Volvemos a casa justo para la comida, vaya mañana de hospital, creo que me han sanado más en mente y alma que en Tifo jajá. Traigo mi paquetito de medicinas, antibiótico, vermox, omeprazol, multivitaminico y otra cosa no se para que, en fin, una semanita de chocheo y estaré cual rosal después de una lluvia fuerte, expidiendo color y salud por los poros.

Por la tarde Clara y yo bajamos a Misspa, cuando comenzaba a hablar de mi mamá y su habilidad para llamar en los momentos necesarios suena mi número, es mamá. Me pregunta cómo va la salud y ya le tengo todo el panorama controlado. Clara me pide hablar con ella, le manda saludos y unas felicitaciones por la hija que tiene, si a mí me da un brinco el corazón no me imagino el de mi madre, que bien, ella también se merece unas vitaminas a distancia, por su increíble labor de madre, que aunque no le guste que me extrañe al andar por acá, me ha hecho quien soy y por lo que estoy aquí.


La clase en Misspa ¡es la bomba de diversión! Hoy vemos las preposiciones y aprovecho el paraguas de Clara que afortunadamente ha traído pues a medio camino no ha caído una lluvia amazónicamente fuerte, pero corta gracias a Dios. Junto con el paraguas, un balón y una silla me las ingenio para repasar el ¨adelante, detrás, debajo, encima¨ y otras más.

Los niños de la clase anterior pasan a mostrar sus dibujos de familia y hablan de ellas en español, frases cortas donde nos dan el nombre y una que otra característica física. Un par de niños no saben el nombre de su papa, otros no saben qué decir del físico de su mamá pues no la conocen, creo que soy la única tonta que pone cara de ¨Ashia¨ porque el resto de los niños ni se inmutan, ser huérfano de padre o madre o ambos en Misspa es de lo más normal, es como tener un gato de mascota o un perro, así que la dinámica sigue, sin lagrimitas ni nada, de frente a lo que la vida es.

Terminamos bailando ¨yo tengo un tallarín, tengo otro tallarín….¨ encantados, aunque no me entienden nada, pero al final la traduzco y se ríen por que la letra de la canción habla de comida y ahora que pienso es cierto, no muchas letras infantiles hablan de comida jajá. 7 años cantando esa canción y no lo había notado.

Durante las oraciones miro a todos los postulantes, mañana se van de vacaciones dos semanas, puede que algunos no vuelvan, no lo sé aún. A la noche otra lluvia amazónica me arrulla para dormir, con todo y que los días lluviosos en Mexicali me causan ganas de café, una película y alguien a quien abrazar, hoy no hay café por la gastritis, no hay película porque se ha ido la luz y mi computadora no tiene batería y mucho menos hay alguien a quien abrazar, bueno mi almohadita de corazón, roja y con una sonrisa y ojitos cosidos.

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