miércoles, 27 de abril de 2011

Pascua y Kumbo

Sábado 23 de Abril

Hoy paso la mañana traduciendo, enviando correos y buscando como conseguir los sacapuntas metálicos que quiero para las escuelitas de aquí. Para la misa de vigilia voy a Mandah, la procesión con las velas es espectacularmente bella esta noche que comienza a lloviznar.

Cuando estamos tomando nuestros asientos un señor llega y mueve a una señora que está sentada a mi lado con su bebé, ¿Por qué la mueve? Simple y sencillamente porque quiere sentarse a mi lado, a mi me enfurece y le pido que se mueva para cederle mi asiento a la señora, la gente alrededor nos observa pues he alzado un poco la voz, el hombre se toma el atrevimiento de cerrarme el paso para salir y me dice ¨no, you stay¨ y veo como la mujer con el bebe en un brazo y la vela en la otra comienza a tomar su bolso, con toda la pena del mundo, por la gente que nos observa y David, paso usando la fuerza y salgo de la banca, al hombre no le queda de otra más que recorrerse y a la mujer le digo que se siente, y busco un sitio en una banca enfrente para mí, la gente alrededor observan pasmados.

Comenzando la misa se va a la luz pero no estamos en penumbra, las velas de todas las personas crean un brillo dentro de la Iglesia bellísimo, al fondo Moses canta una oración y afuera la lluvia pareciera que le responde. Es un momento lleno de paz, de esperanza, de luz.

La homilía más adelante habla precisamente de eso, de un ciego que al volver a casa por las noches cargaba una lámpara, no precisamente para ver, si no para que la demás gente lo viera y no chocaran con él. Un día un señor choca con él y el ciego molesto le pregunta que si no ha visto la luz de la lámpara y el hombre le responde que la lámpara está apagada. La reflexión que da Moses es perfecta para la ocasión, nos recuerda a todos como en la vida habrá siempre momentos de luz y de oscuridad, y lo más normal es que en la oscuridad caigamos, tropecemos, perdamos el rumbo y la fe, pero ante todo debemos recordar, que la lámpara la tenemos, es cuestión de volver a encenderla, ser luz en nuestra vida, en nuestras familias y en nuestra comunidad.

Mis momentos de oscuridad son las noches, o los momentos de soledad, es cuando me alcanzan miedos tontos, dudas y la debilidad que se siente al añorar un abrazo o una charla entre amigos, pero entonces pienso, que vendrá un mañana, vendrá una reunión con jóvenes o clases con los postulantes o niños, que viene el verano, que viene el plástico para el biodigestor, que vienen tantas y tan buenas cosas, entonces los 5 o 20 minutos de oscuridad, se vuelven nada, apenas un parpadeo y estoy de pie, siento luz de nuevo y sigo adelante.

Hoy les deseo lo mismo a todos, que dejen de pensar en la oscuridad, que ahí no se encuentra la salida tan fácilmente, que en cambio recuerden que tienen la lámpara, la enciendan, y entonces sonrían ante las oportunidades y lo bello que tienen, y lo que está por venir, pues eso es la fe, la fe en un bello porvenir.

Durante el ofertorio pasan señoras con racimos de plátanos en la cabeza, no grandes, inmensos, también llevan un par de gallinas, sacos de arroz y papaya, es como si pasara la Comercial Mexicana desfilando frente a mis ojos, todas las señoras van con su atuendo típico, conjunto de blusa y falda larga, de telas de flores o de aniversarios de algún evento y los sobreros amortiguadores que se ponen antes de cargar las cosas a la cabeza, van bailando, moviendo las caderas, los brazos, las piernas, impresionante el equilibrio.

Al salir de misa la fogata donde hemos encendido las velas sigue un poco prendida, los jóvenes del coro sacan los bongos y la marimba y empiezan a bailar, se les unen niños, más jóvenes y una que otra señora, todos bailan en círculo alrededor de la fogata, no hay luz en la calle, solo las estrellas, no veo ni reconozco las caras, solo las sonrisas y las manitas de unas niñas que me invitan a bailar, de pronto estoy en el circulo y voy junto con todos bailando a como mi ritmo alcanza, el de ellos es mucho mejor obviamente.

Quisiera quedarme la noche entera pero hay que volver a casa, cuando terminan de subir las ofrendas al coche partimos para Futru, donde nos espera una tranquila cena en comunidad, llena de charlas y de experiencias pues cada Padre platica como ha ido su misa, sobre los coros, las ofrendas y uno que otro error de desafinación al cantar o de los acólitos al no tener el altar listo.

Es tan chistoso escuchar todas sus anécdotas, siempre había visto las misas y a los padres como un evento perfecto, sin errores ni fallas, aquí me encuentro con que fallan también, por más que se pasen la mañana entera practicando el canto, desafinan, se les cae la copa o se queman con la cera, es tan chistoso verlos reírse de sus errores y al final compartir una rica sandía, deseando a todos que la misa de Pascua salga mejor.

Domingo 24 de Abril

¡Que gozada de Pascua! Las Calasanzias y yo vamos a pie a Starlight, una hora de camino, pero el cielo está un poco nublado permitiéndonos no sufrir tanto el sol en la cara. Llegamos a la misa que es en lo que normalmente sería el comedor de los niños. El edificio está hecho de bloques de cemento y el techo de madera, no hay entretecho por lo que se ven directamente los barrotes.

Esta misa es diferente a la de ayer, los jóvenes de Starlight cantan más, bailan mucho más. Hoy además hay bautizos, las 10 personas bautizadas van desde los 8 años hasta una señora de edad avanzada, aquí algunas familias no bautizan a sus hijos de chicos, los dejan crecer y que ellos decidan ya que son adultos, algunas personas entonces se vuelven católicos, otros presbiterianos, testigos, etc.… pues no hay precisamente una formación religiosa en casa, solo se siguen las tradiciones de las tribus.

Al terminar la misa caminamos un poco más y volvemos con Justin que está en Mbelem, a unos 20 minutos. En casa la comida es abundante, está toda la comunidad reunida, la prima de Justin y yo. Hay de menú, ensalada, arroz, pollo, cerdo, Achú, plátano frito, pastel, sandía y bebidas, todo un banquete.

Tomo un taxi y llego a Mile 3. Ando un poco y conozco a la familia de un David, 3 hermanas y un hermano, su otro hermano mayor esta en Senegal, estudiando el 2do año de filosofía. La casa es similar a las de los alrededores, paredes de adobo y el suelo también, tienen una televisión, una sala y un comedor. Inmediatamente nos sirven de comer, por más que insisto en que ya he comido antes aquí es como un insulto no aceptar la comida de la gente, por lo que pruebo el plantane.

Después de disfrutar la comida partimos a casa de una amiga de Celestine, donde de nuevo nos sirven de comer, pasa que hoy es pascua, entonces de por sí ya hay banquete en cada casa. Aquí nos ofrecen espagueti, uno de los mejores que he probado, pan y plátano frito, también hay vino y un refresco de sabor. Nos quedamos un rato platicando con la chica, sus dos hermanas y su madre. Hablamos de las escuelas, de los estudios, les cuento un poquito de mí y ellas de su familia, el papa no lo veo por ningún lado.

El resto de la tarde caminamos por los alrededores. David me platica de lo que le gusta, del futbol, de su vocación. Más tarde cambiamos lugares y ahora platico con Celestine, cuenta de su familia, del divorcio de sus padres cuando pequeño, de que su padre no apoya su decisión de entrar a los escolapios. Extraña mucho a sus amigos y a su familia, extraña la vida que tenía antes pero siente que ha tomado la decisión correcta, aunque le resulta muy difícil.

Le recuerdo que la vida cristiana es un constante sacrificio, sufrimiento, buscando el bien del prójimo, buscando ser felices también, es un ir y venir, es un viacrucis diario, y que haga lo que haga, sea sacerdote, banquero o granjero, siempre extrañará algo, añorará algo o buscara algo más en la vida, porque esa es la naturaleza del ser humano.

Es hora de partir, voy tarde a casa, debía estar a las 7:15pm para la renovación de votos de la comunidad, llego 7:30, pues a pesar de que hemos partido tarde, el primer taxi que tomamos nos baja a mitad del camino pues decide bajarse a tomar algo en un bar y encontrar un taxi vacio en domingo de pascua a esas horas no es nada sencillo.

Al llegar a casa los padres me reclaman muy paternalmente que he faltado, me dicen que me esperaban y hasta habían preparado unas líneas especiales por mi presencia, mi corazoncito se infla de gozo, me siento mal además, siento que les fallara como si llegara tarde con mis padres en México, hoy me siento totalmente en familia, en esta mesa de comunidad.

Lunes 25 de Abril

Adiós cuaresma, adiós viacrucis diario, ¡hola clases en Starlight! El domingo nos han cambiado el horario, la clase será a las 7:45am en lugar de las 8:15am originales, pero sabe bien la hora, sabe bien volver a ver a los niños, algunos de los cuales vi en la misa de domingo, hoy me reciben esta mañana de cielo despejado con una sonrisa casi tan grande como las montañas al fondo del colegio.

Hoy hablamos de los cambios, del mundo y en nosotros como personas, cuando participan hablan del cambio en países desarrollados, de nuevas tecnologías, cuando les pregunto de cambios en su país, en su comunidad, no tienen mucho que opinar, solo de pensar que el presidente aquí lleva 30 años, entiendo que la palabra cambio no sea algo normal en esta cultura, sobre todo en Bamenda, donde muchas mujeres aún llevan la vestimenta tradicional y los hombres representan el concepto de machismo mejor que en México.

Después de la clase tengo sesión con las Novicias y Postulantas Calasanzias, Martha la superiora, me ha pedido que les de clases de juegos y dinámicas, además de ayudarle a planear el campamento que harán la 2da semana de Agosto en Menthe, con alrededor de 100 niños, durante 5 días.

La sesión con las Calasanzias es buenísima, pasamos dos horas primero presentando a los Cachiveranos, el modelo educativo, los valores, etc. Luego pasamos a hablar de los niños con los que trabajaran, las edades, las diferentes actividades acorde a las edades y comenzamos a ver los objetivos que se quieren cumplir este verano. Las postulantes y novicias Calasanzias necesitan de esto tanto como los Postulantes en casa, ambos se dedican a niños, la diferencia es que ellas si lo entienden, desde el día uno, y me preguntan, me comentan, toda la sesión se vuelve tan enriquecedora, por una actitud tan dispuesta.

Después de comer partimos a Kumbo, a conocer el sitio donde construirán el nuevo Noviciado. Yo voy meramente por paseo local y a saludar a Pedro. Llegamos por la tarde, con el cuello y la espalda un poco descompuestas, con todo y que gracias a la lluvia el camino es más sencillo de recorrer, menos polvo y tierra suelta, pero aún con eso, el relieve hace lo suyo.

En Kumbo no hay luz cuando llegamos, así que me ocupo en llamar uno por uno a los jóvenes para recordarles de la siguiente sesión de monitores, el próximo martes. Pedro y yo hacemos intercambio de películas, me encuentro con que tiene un par del CHE y me vienen perfectas pues me estoy devorando el libro. La cena es completamente a oscuras, no hay arroz, como un poco de plantane y logro hacerme más tarde un café.


Martes 26 de Abril

Con escasas horas de sueño me levanto a la misa, después de un baño de agua fría, Kumbo aún no me regala una bienvenida con luz o agua caliente. Durante las primeras horas de la mañana se ocupan en juntas de Itaka, yo escribo y leo la revisa de la BBC de África, me impresiona al enterarme de todos los países que tienen Dictaduras en este momento en África, Camerún con 29 años, pero están también Muammar Gaddafi en Libia desde 1969, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo en Guinea Ecuatorial desde 1979, José Eduardo dos Santos en Angola desde 1979, Robert Mugabe en Zimbabwe desde 1980, Omar Hasan Ahmad al-Bashir en Sudán desde 1989, Idriss Déby en Chad desde 1990, Meles Zenawi en Etiopia desde 1991 y el del momento Hosni Mubarak desde 1981 en Egipto, a mí se me hace increíble pensar en que haya gente con más años en el poder que yo de vida.

Ya no pienso en los derechos civiles, en las constituciones, en los abusos de poder, manipulación de leyes, mercados y masas, es una realidad muy por arriba de mi comprensión, de mi entendimiento, es como si fuera el Porfiriato, pero más sanguinario, largo y desesperanzador.

Volvemos a Bamenda sobre las 11 y llegamos directo a comer. Pedro y yo hacemos planes para salir a Comercial Avenue, el trae sus pendientes de compras y yo los míos, la compañía es muy agradable en estos casos, pues el compraría solo en Kumbo y yo sola en Bamenda, pero ya juntos la tarde se disfruta mejor. Cambio dinero y pongo crédito en el Camtel que el muy chistoso decidió quedarse sin crédito justo cuando hablaba con el abuelo Lara después de comer, lo escuché bien, me confesó sentirse cansado, pero su espíritu sigue fuerte.

Al volver a casa apresuro el paso para las oraciones, tomo el librito del evangelio diario que me ha dado Paula y me actualizo, tenía desde el 11 de Abril sin leerlo, me da risa como en un par de días me coincide muchísimo el mensajito del librito, basado en el evangelio del día, con lo que he vivido ese día.

Después de cenar Pedro y yo vemos el inicio de una película y tomamos un té, mientras seguimos la plática de la tarde, sobre como la diferencia de culturas se aprecia también en las conversaciones, igual me pasa en Bamenda, pocas personas son para charlas profundas y de temas que no tengan relación eclesiástica.

Le digo a Pedro que me siento como una paralítica mental, sin poder hablar de libros o películas, o teatro y danza, mucho menos de leyes, sociedades, derechos de la mujer, pero entiendo, Pedro lo entiende también, no se puede pedir lo mismo de todas las culturas, o de todas las personas, ni en tu mismo país, ciudad o familia.

sábado, 23 de abril de 2011

Regresando de vacaciones

Martes 19 de abril

Durante el desayuno me han roto un poco el corazón, un chico que conocí el año pasado, se casa en Julio. Me sentí dolida, era algo que eventualmente pasaría pero igual no esperaba, se me murió una fantasía, un anhelo, uno más de esos terrenitos mentales y emocionales que tenía guardados en mi, reservados para momentos de pánico, la idea de él era algo posible, algo alcanzable, creíble, tangible, hasta hoy en el desayuno.

Así pasé la mañana, pensando en amores pasados, en lo que me depara el futuro, en todo lo que estoy viviendo sola y me gustaría vivir en pareja, cual Paula y Borja, pero bien dice la Kathy, Dios sabe porque hace las cosas, todo a su tiempo.

Justin sale a visitar a unos amigos, mientras yo nado un poco, leo y escucho música mientras tomo el sol en la alberca del hotel. Mientras Justin trabaja en la computadora y más tarde reviso correos y FB. Tomando el sol en la alberca me pregunto una y mil cosas sobre mi vida, mi forma de ser, hoy no me encuentro, me siento algo perdida en un hotel que pareciera de 4 estrellas en México, en un país donde a 10 metros me encuentro hambre y calles sin pavimentar, ironías de la vida, ironías de experiencias y yo me siento algo irónica hoy.

Después de comer un delicioso bistec similar a la arrachera, acompañado con papas en rodajas y fritas, partimos para la playa. A una media hora del hotel nos recibe la playa SEMME, donde por 1,500 FCA te permiten entrar a un mini hotel Resort con comodidades de primer mundo, palmeras, sillas plegables, columpios, cancha de voleibol, cancha de tenis y un bar restaurante.

Antes de llegar a la playa hay que pasar por un puente, por debajo pasa un río, hay un par de canoas de colores y niños remando en ellas. A primera vista veo bastantes blancos, al acercarme más escucho un poco los acentos, la mayoría Francés y uno que otro Americano. Dejamos las cosas sobre una silla y al agua se ha dicho. La siguiente media hora la paso jugando en las olas, recuerdo todas esas veces en que mi papá me enseño a tomar las olas de frente o por debajo y me doy cuenta que pareciendo fácil es una enseñanza de la que no todos gozan, Justin ha salido del mar casi inmediatamente, el oleaje está algo fuerte por lo que no me separo mucho de la orilla, unos metros adelante se encuentra un americano enseñando a su hija el mismo procedimiento y vuelvo a pensar en papá.

El agua del Atlántico es una delicia, temperatura perfecta, templada, y aunque el día está nublado se siente el calor del sol, corre una brisa ligera, en fin, perfecta simplemente. La arena de la playa es oscura y hay muchas piedritas oscuras también, por lo que el mar se ve más oscuro de lo normal, da risa pero soy un puntito blanco aún en el mar.

Más tarde volvemos al Hotel para tomar una ducha rápida y salir a conocer las calles de Limbe. Veo más glorietas, calles pavimentadas y con las líneas blancas pintadas, cruces de cebra que además utiliza la gente, semáforos y estacionamientos. Paramos en un bar que tiene un molino iluminado con foquitos que al fin no son de navidad.

Poco a poco voy entendiendo más la mentalidad de las parejas aquí, la gente ama diferente, los abrazos, besos y caricias quedan por detrás, los noviazgos no van al parque o por una nieve, tampoco se hablan por celular un par de veces al día, la vida es diferente, no pueden permitirse ese lujo tampoco.

Justin se burla del amor al estilo ¨Western¨, yo le digo que ese me gusta y además considero el correcto ¿pero quién tiene la razón? ¿Quién decide cual es la forma correcta de amar? Si el amor no fuera un concepto tan amplio como lo es, no veríamos casos de europeas casándose con cameruneses o con lancheros en Cancún.

Pasamos a conocer otro bar donde lo más sensacional, aparte de los foquitos navideños y sillones de cuerhule, son un par de chicos cantando con playback, vestidos a lo que vendría ser un estilo fashionista, lentes, levis ajustados, cinturones, camisas entalladas y peinados extravagantes. Las canciones son en francés por lo que me entero poco.


Miércoles 20 de Abril

Desayunamos temprano con las hermanas de la congregación Sta. Anna y volvemos a Bamenda. El trayecto de 9 horas es insoportable a ratos, siento el calor más denso y llevo además los últimos días sudando las 24 horas, incluso en la noche, pues aunque el cuarto tiene aire acondicionado resulta que cuando se va la luz se apaga y al volver se debe encender manualmente, pero estando dormida ni me entero.

Pasamos por los pueblitos que recorrimos de ida. Tiko, Santchou, Mbanga, Matazem, Manjo y Dschang. Esta vez paramos a “comer” en Matazem, compro un par de yogurths y un jugo de naranja, no sé porque pero el lugar está mucho más sucio que Makenene, que queda de ida a Bafia, por lo que no me arriesgo ni con la fruta ni la carne.

Al igual que la ida, en el regreso nos detienen en un punto re revisión y piden mi pasaporte, revisan el visado y sin ningún problema nos dejan ir. Al llegar a Bamenda Susane está en mi puerta con una de sus hermanas, ha venido a visitar. Me cuenta que su hermana esta en el hospital por tifoidea, le platico que yo tuve un poco hace unas semanas, su madre viene esta noche para cuidar a la hermana pues ella y las demás están estudiando para los exámenes, más tarde las acompaño a la calle para que tomen un taxi y quedamos en vernos pronto.

Cuando subo a casa están Emilio y Justin platicando del Capítulo en España, quienes han quedado en que puestos, nuevos proyectos y responsabilidades. Me impresiona la estructura de la congregación, como en otras instituciones, solo que aquí son Padres y laicos, trabajando en conjunto.

Jueves 21 de Abril

Me siento la mañana trabajar en el biodigestor y me invaden dudas de fórmulas, conversiones y unidades que no puedo resolver sin internet, sin libros de ingeniería a la mano, sin pensar en llamar a Paula, al final llego a unos resultados pero la extraña cifra obtenida me indica que algo no anda bien, mi certificado de estudios superiores en Ingeniería hoy se ha quedado algo corto.

Hoy es jueves Santo y me siento más en contacto con Dios que nunca, si no fuera así ¿Por qué sigo aquí? El panorama no está sencillo, los jóvenes quieren aprender pero la vida les ha enseñado poco sobre ello, entre la escuela y las labores en casa, sin computadora ni dinero para materiales, todo se complica, los niños ocupan más amor y la gente de aquí no tiene el tiempo ni las ganas de darlo, las parejas necesitan del trato amoroso, de las caricias y aquí lo ven como una cursilería inventada por Hollywood.

Después de comer quedo con Emilio de ir a Mandah con él para el lavatorio, comienza a llover y para las 3pm que estamos en Mandah el cielo es gris, el viento fuerte y la lluvia aumentando. La misa me reconforta mucho, es como un mini retiro, mi banca está casi vacía a comparación de otras en la Iglesia, solo hay un par de niños a mi derecha y un señor a mi izquierda que no se atreve a verme a los ojos mientras me da la señal de la Paz. No es la primera vez que ocurre, incluso un par de veces eh sostenido un poco más la mano de la persona, para invitarlos a verme a la cara, que me den la paz de frente, no de protocolo.

Emilio lava los pies de 12 personas, con su característica prisa, los acólitos tratan de seguirle el paso con el agua y la toalla. Una señora mete ambos pies en la cubeta y salpica un poco a Emilio, considerando que la señora mide el doble que él y probablemente pesa el triple imagino a Emilio algo intimidado, pero el cual pájaro en el aire lava ambos pies y sigue con los demás. Hay unos niñitos contentísimos, no sé de qué se estarán riendo pero la alegría los invade viendo como Emilio lava los pies de los demás y cuando lava los de ellos.

Me alegra ver a David a la salida, Patrick de los jóvenes está también y pronto les comento los planes de que trabajen juntos, de todo lo que viene para el verano de Futru que tendrán que dirigir ellos, sin voluntarios españoles y sin mí, pues yo me enfocaré más en Nebung y Menthe, los que pensamos inaugurar este año.

David me invita a rezar un poco, hoy hasta las 11 de la noche diferentes quaters se turnan para cuidar al santísimo. Mientras Emilio confiesa un par de niños decido acompañar a David, hasta que el celular suena. Justo en ese instante donde comenzaba a entrarme una ansiedad por mi gente, la lluvia ha caído tan fuerte durante la misa que me altera los nervios, tengo que trabajar mentalmente en eso, en quitarme de la cabeza que la lluvia representa nostalgia o me voy a volver loca.

Al teléfono están mis amigas en Newell B2B, reímos a carcajadas, con mis historias, con mi risa nerviosa que espero no noten del todo, esas risas que están a punto de un llanto, porque traigo un torbellino de emociones indescriptible, mesclas de esperanza, desesperanza, fortaleza, debilidad, abandono, ansias por seguir aquí, ansias por gritarles a uno que otro lo que pasa por mi mente cuando estoy cansada y mis filtros de respeto a otras realidades y tradiciones se cae.

Gracias a Dios la llamada me salva, me recuerda que mi mundo sigue ahí, intacto, sano, tal como lo conozco, con leyes que aún se respetan y con tanto de mí para dar ahí también. Pero me mantengo firme, cuando la vocación no me alcanza, cuando se me opaca el cariño por la causa, cuando la lluvia me susurra pensamientos de tristeza y abandono, me tomo el papel de profesional, hay que trabajar, terminar y volver.

Le cuento a las chicas del puerquito, ese globo rosa que surgió de una dinámica y que ahora se ha vuelto mi mascota, tal como Tom Hanks tuvo a Wilson en la película del Náufrago, yo tengo al ¨puerquito¨, un globo rosa con la cara y cuerpo de un puerquito pintado con marcador. El puerquito me da los buenos días y las buenas noches, al puerquito le grito cuando estoy molesta y le canto cuando ando alegre, el puerquito toma la palabra y me habla en representación de mi consciencia, el puerquito me mantiene cuerda, es más digerible mentalmente hablarle al puerquito que hablarme a mí misma, o a la pared.

Vuelvo a casa con Emilio, cenamos y subo a tomar internet. Me encuentro a papá y más tarde a mamá también, Tony está en la casa con ella. Después de hablar con ellos trabajo en la búsqueda de dinámicas para jóvenes, el manual que quiero preparar, pues aunque hay material similar de otros voluntarios españoles que han venido antes, no está ni organizado, ni accesible, ni en ingles, con todo respeto a esos voluntarios pero ¿qué caso tiene dejar dinámicas en español aquí?

Viernes 22 de Abril

He quedado con las Calasanzias de ir con ellas al viacrucis, partimos de casa a la 1:15pm. Otras comunidades vienen de un poco más atrás, la última estación la rezaremos juntos en el cementerio de Futro, pero Menthe y otras dos comunidades se reúnen en Mandah.

Llegamos a Mile 6 y nos unimos al grupo. Vamos hasta atrás de unas 50 personas y no alcanzo a escuchar lo que dicen en cada estación, no conozco tampoco las respuestas, ni las oraciones, pero el libro de cantos no falla, todo el trayecto lo comparto con una de las postulantes Calasanzias que además de tener buen oído para detectar los cantos, tiene una voz divina. Me descubro cantando a pulmón durante todo el trayecto, cantar hoy me salva, me distrae del calor, de los taxis que pasan a altas velocidades sin ninguna consideración por los que transitamos la calle siguiendo la pasión de Cristo. El viacrucis dura una hora y media.

-Hoy no hay misa- me ha dicho Emilio durante la comida, solo adoración y comunión de las ostias consagradas y acompañadas por la gente el día de ayer. Lo que no me dice es que igual pasaré 2 horas y media sentada en la Iglesia pues todo termina a las 5pm. Para mi fortuna están las niñas de las Calasanzias y Delfín se sienta en mi regazo, entre los cantos y sentirla jugando con mis manos, se me aligera todo. Más tarde se queda dormida y la cuido en mi regazo.

El calor es insoportable y la pobre empieza a sudar, intento abanicar un poco de aire que creo que ayuda pues su respiración se calma. Delfín tiene 5 años y ya debe pesar unos 15 kilos si no es que un poco más, aunque es bajita de estatura está algo llenita, aunque mis piernas me duelan y los brazos se me cansen al sostenerla me llena tenerla entre mis brazos mientras canto junto con las 300 personas que estamos hoy reunidas, pensando en lo que Jesucristo sufrió por nosotros, y descubro que mi dolor físico hoy queda muy por detrás, hasta lo olvido.

Cuando nos llega el turno de pasar a adorar la cruz beso los pies de Jesús, como tenía años sin hacerlo, hoy le entrego todo mi cariño, todo mi amor y agradecimiento, por mi persona, por la familia y los amigos, por la bendición de vida que me ha dado, no tengo nada que no sea amor para él, mi cansancio mental de estos días y el físico de esta tarde son cosas que puedo manejar, que acepto como parte de la cruz que tenemos que cargar buscando el bien del prójimo, la mejora de este mundo. Hoy entiendo más a Jesús, lo siento, lo veo, lo palpo y lo vivo, en cada poro de mi ser vive su mensaje.

Volviendo a mi lugar veo a la Virgen María aún cubierta con la tela morada y se me atora el corazón, me ataca el pensamiento de que el sufrimiento de ella sigue siendo inimaginable para mí y espero siempre lo sea. No concibo ver morir a un hijo algún día. Pido por todas esas madres que han vivido el calvario que ella vive hoy.

Al salir escucho a lo lejos un poco de español, son 3 chicas de Guinea Ecuatorial que han venido por confesión pues saben que aquí hay un Padre que habla español, charlamos un poco en la banquita de afuera. Me cuentan de Guinea, de lo diferente que es, sobre todo en mentalidad. Las chicas visten diferente, levis mas entallados y una con falda corta incluso, más estilo Europeo, llevan aretes, collares y las uñas pintadas, me cuentan que en Guinea han adoptado mucho el estilo de vestimenta Español, que ya es raro ver algún traje tradicional y ahora que están aquí en Camerún les ha costado trabajo adaptarse, no pueden vestirse igual, pues la gente las ve raro, las mujeres mayores se escandalizan y los hombres les gritan cuando pasan por la calle, una de ellas me dice –bueno tu lo has de saber mejor, por ser blanca- y coincido.

Una de las chicas me presta sus tacones y camino un poco sobre ellos, que gusto, es como comerse un raspado en pleno verano en Mexicali, o ir por un masaje después de una semana de estrés, es una delicia. Se ríen cuando ven lo mucho que los disfruto y dicen que lo entienden también, como aquí no hay tanta pavimentación no usan tanto los tacones como en Guinea. Una de ellas ha vivido también en Madrid y dice que extraña salir con amigos por un café en la plaza Mayor, mis recuerdos me transportan a esa plaza que casualmente conocí sola, un viaje de fin de semana, aquella vez tenía años sin estar en silencio y recuerdo que el trayecto se me hizo insoportable, pero la ciudad lo compensó todo, hoy en este mes de Abril, el trayecto a solas está difícil, pero la experiencia con la gente como estas charlas lo compensa.

martes, 19 de abril de 2011

Buea y Limbe

Domingo 17 de Abril

El día comienza a las 5am, quiero asistir a la misa de 6:30. Bajo a desayunar mi jugo recuperador de gastritis, tomo mi palma y subo a la Iglesia. En el patio de alado está ya una gran cantidad de personas, señoras, señores, jóvenes y niños, todos con sus palmas, algunas de dos metros, otros niñitos que apenas caminan pero con sus ramitas también. Me cautiva un niñito que por evitar mojarse usa la palma que es casi de su tamaño como escudo, poniéndola completamente enfrente de su carita mientras cierra los ojitos, igual le caen un poco de gotitas y se ríe.

He aprendido el truco para no ser aplastado conforme se van llenando las bancas en misa, sentarse en la orilla con suficiente espacio de manera que cuando más personas se van sentando, en este caso a mi izquierda, siempre puedes terminar con media nalga de fuera, pero no aplastado jajá, me tomo tiempo descubrir el truco. La misa pasa ligera, igual dura las 2 horas como otros días, pero el sermón de Emilio es rápido, preciso.

Bajo a la cocina para hacerme una avena, los padres desayunan Pap, una estilo papilla a base de harina de maíz, como si fuera literalmente maicena, tiene cara de engrudo y la consistencia también, me burlo de su comida para bebé y penen cara de guacala con mi avena jajá. Me cuenta de Mount Cameron y de Lymbe, me desea buen viaje.

Alcanzo a subir a revisar correos, saludar a uno que otro desvelado Mexicalense que siendo mis 11am serán sus 3am y está conectado, pero me alegra la mañana con sus frases tan peculiares y pensamientos similares a los míos.

El camino a Buya, ciudad justo alado de Mount Camerún, es una maravilla de paisaje, si creía que Bamenda era verde y selvático, esto redefine los conceptos. Aquí la selva se te viene a la cara, los árboles se vuelven más altos, los arbustos más repletos y hay lianas estilo Tarzan por todos lados, hay tanta vegetación que ya no veo la tierra roja.

Paramos un par de veces en algunos poblados para tomar jugo Tampico, de un sabor exacto al americano, o un yogurt natural, sobre el camino comemos los huevos duros que he preparado y me saboreo las galletitas. Hablamos de mil cosas, con Justin no se acaba el tema ni las historias y me alegro porque de ir con una persona más seria, el viaje de 8 horas se hubiera vuelto un infierno.

Rumbo a Buya se pasa por la zona Francófona, cambian las casas, ahora de madera y no de adobe como en Bamenda, cambia la gente, las mujeres vestidas menos tradicional, aquí llevan más pantalones y levis, sus cabellos trenzados o alaciados, sin cubrirlos con telas ni gorros como en la zona Anglófona. Los taxis tienen sus leyendas en la defensa en francés y las calles son un poco más sucias y el tráfico más alocado.

De camino pasamos por plantaciones de plátano, aquellas que tanto describía Gabriel García Márquez en sus libros y hasta ahora puedo entender, árboles tras árboles, hasta donde el horizonte termina, cuidadosamente plantados en hileras bien definidas. Le siguen plantaciones de piña y árboles de papaya, es casi una hora de camino y las plantaciones no terminan, que impresión. Todas son de compañías francesas, nada nacional. – Francia nos está chupando como los mosquitos la sangre – me dice Justin y vaya que si, le sugiero que aprendan algo de Fidel Castro, expropien todo y manden a los franceses a tomar café con pan bajo la torre Eiffel, se ríe, me río, ¿de saber que es casi imposible? ¿De entender que la realidad dista del ideal?

Después de unas horas acercándose a la ciudad de Duoala se toma una desviación a la derecha y vuelves a entrar a la zona Anglófona, tendría que ver un mapa para entender el recorrido que hemos hecho. Vuelven las casas de adobo, los letreros en ingles, calles más limpias y vestimentas tradicionales. Al fondo, una montaña, la ¨small mount cameroon¨ pues Mount Camerún está unos kilómetros detrás de ella, aun imperceptible, si eso es ¨small¨ mi concepto ¨big¨ no es imaginable aún, la montaña es tan alta que las nubes la cubren y tan ancha que de extremo a extremo de la calle y con las casas a las orillas no veo el inicio o el fin.

Buya es una ciudad de estudiantes, aquí está la primer escuela Universitaria Anglófona, por las calles se ve el ambiente más juvenil que he visto en Camerún. Ya es de noche por lo que los bares están llenos, sobre las aceras jóvenes a más no poder, caminando, charlando. Música que me invita a bailar y muchas caras contentas, se respira ese aire de juventud, me recuerda al malecón en Puerto Peñasco, aquella noche entre amigas y bandas norteñas, me recuerda también a las Ramblas en Barcelona, aquella gloriosa noche en que el Barcelona se llevó la Eurocopa. Me da gusto ver que el espíritu de juventud se respira igual, sin importar latitud, altitud, 1er o 3er mundo.

De pronto dejamos la ciudad atrás y empezamos a subir la montaña, por una ladera, se acaba el pavimento y empieza la terracería, el paisaje se vuelve campos de té. Tras unos 20 minutos pasamos un internado de niños, aún siendo de noche se aprecia bastante bien pues hay tormenta eléctrica y nos ilumina rayo a rayo el panorama. Precioso edificio estilo colonia Inglesa, blanco, de columnas anchas, 3 pisos, salones con pizarrones verdes, niños leyendo, otros por los pasillos, patios verdes y una distribución de hacienda.

Más arriba el convento de las Carmelitas, destino final por hoy, son las 8 de la noche. La lluvia amenaza con caer, la selva nos rodea, el ruido, de la vegetación por el viento y los insectos cantando, es tan fuerte. El panorama aún siendo tan natural, se impone a golpe, con cada rayo se ve la parte alta de la montaña a la derecha y la terracería, que ya no lleva a ningún lado, el último punto de civilización es justo donde estamos parados.

Compartimos la cena con otros 3 padres que han venido al convento de retiro mientras platico con Edith, la hermana Mexicana, nos reímos al coincidir en que el inglés de aquí, por más que sepas inglés en México, es algo inentendible.

Terminando de cenar Edith les explica a los padres donde están sus cuartos y me intriga que no me asigne el mío, cuando voltea y me dice – tú te quedas en otro cuarto más abajo – y entro en pánico.

¿Abajo donde? ¿Sola? ¿En plena tormenta eléctrica amenazando de lluvia intensa? Y para rematar, se va la luz en ese instante. Saco mi lámpara e ilumino a Justin directamente a la cara, creo que entiende mi gesto y dice –Ashia-, le digo que si no me ve a las 7am en la misa que no se moleste en buscar mucho, seguro estoy colgada del closet.

Salimos de la casa donde se quedan los padres, que comparte pared con el convento y bajamos unos 30 metros a los límites de la propiedad, antes de llegar a la cerca que da a la terracería por dónde veníamos la hermana abre una puerta metálica, después de quitar una cadena que me dice es solo por precaución ¿precaución de qué? ¿Tengo que estar enterada de algo? ¿Qué la selva entra a cuartos con candado?

Escribo todas estas líneas mientras transcurre una de las noches más terroríficas por las que he pasado. Al cruzar por la puerta de metal entramos a un patio interno, sin techo, comienzan a caer las primeras gotas, apresurada la hermana por no mojarse me muestra mi habitación, me enciende dos velas, me da las llaves, desea buenas noches y parte señalándome a la esquina del patio un cuarto que es el baño, lejos del cuarto, y diciéndome que cierre por dentro la puerta metálica.

En dos segundos arrecia la lluvia con todo, alcanzo a entrar al cuarto que consta de una sala en común, dos cuartos con literas, el mío tiene además una cama individual que es la que han preparado para mí. Cierro el otro cuarto, cierro ventanas y cortinas, prendo mi lámpara y respiro lento, profundo, me invade un pánico infantil que tenía años sin sentir, de repente en pleno Monte siento que los fantasmas existen, que las películas de guerras en el Congo tienen escenarios selváticos similares al que me encuentro, que la siguiente persona a quien acudir ante pánico me queda 30 metros arriba en el convento y que la pared de mi cuarto tiene a espaldas una montaña que se reiría de el Centinela en Mexicali.

No sé cómo explicarlo pero la naturaleza cuando es tanta, cuando no estás acostumbrada a tanto verde, tanto árbol, tantas sombras, tanta lluvia, tanto silencio, nada de luz y cero civilización, da miedo. Me armo de valor y voy al baño, más por necesidad que por fortaleza mental.

Vuelvo al cuarto y tomo un cigarro, me repito que ultimadamente no hay mucho que pueda hacer, me espera una larga, lluviosa, solitaria noche, así que o me amarro la imaginación y el miedo o nada, no dormiré. Fumo el cigarro, parada de frente al patio, con nada que ver más lo que alcancen a iluminar los truenos. Cierro la puerta, pongo llave y una silla, dentro de todos los sonidos que pueda escuchar a través de la ventana me queda claro que el de una silla al ser empujada es inconfundible, y pido a Dios no escuchar ese sonido esta noche.

Ya más tranquila, pues me he resignado, llamo a casa. Platicar con mamá me termina de aplacar los nervios, ella también entiende el trasfondo de lo que la lluvia significa para mí, en general creo que para muchos Mexicalenses seria igual. Me cuenta que mi hermano ganó la carrera de off road en la que participó y de la boda de la hija del doctor Williams, saludos a mi blog fan, ánimo! Es la primera vez que escucho reconocer a mi mamá que se fue muy joven de casa, con 19 años cruzo México y los sentimientos de los abuelos al dejar partir una hija fueron lo único que cruzó su mente, me reconozco igual, aquel día en el aeropuerto de SD.

Termino la llamada con mamá, su frase de ¨no tengas miedo, estás bien cuidada¨ me da un respiro de alivio, finalmente todo esto que estoy viviendo, toda mi vida y mis acciones, dentro de mi fe y muy personal creencia, traen un angelito, o dos, por ahí, allá arriba, cuidándome. Hoy dormiré tan tranquila como si fuese mamá la que me abrazara en una noche lluviosa en Mexicali. Me acompaña un poco de batería en la computadora y Luis Miguel canta – bésame mucho, como si fuera esta noche la ultima vez-

Lunes 17 de Abril

Me levanto y por un instante olvido donde estoy, al salir del cuarto la small mount Cameron me lo recuerda. Después de un regaderazo, no frío, helado, a baldazos, subo a la misa. La capilla de las Carmelitas es muy bonita, bancas de madera brillosas, todo tan limpio, al frente del altar se sientan ellas, pero la entrada para la gente que visita es a la izquierda del altar, se me hace algo rara la distribución pero recuerdo que son de Claustro, por lo que la separación es necesaria.

Después del desayuno nos reciben en la entrada el resto de las hermanas, hay una banca divisora entre ellas y nosotros, la virgen de Guadalupe a sus espaldas, frente a mí, grande, hermosa, protectora como siempre. Platicamos cerca de media hora, sin parar, en español puro y Mexicano, a una velocidad que no me reconocía hace tiempo, me sorprendo de mi voz en español, tenía mucho que no la escuchaba, me sorprendo de lo mucho que me entienden las hermanas, de las similitudes en sus experiencias. Les platico de mí, como llegué aquí y en que ando. Me cuentan de ellas también.

Edith tiene en Camerún 3 años, su hermana mayor ya lleva más aquí, ambas son de Guadalajara pero entraron al convento de las Carmelitas en Querétaro y cuando iniciaron el convento aquí en Camerún y pidieron voluntarias, primero vino una de las hermanas y años después la otra. Ella está sola ahora pues su hermana ha vuelto a cuidar a su madre en Guadalajara que está muy enferma, me reconoce que no es fácil quedarse sola, mucho menos al saber que los tuyos te esperan, pero así es su vocación y así lo decidió.

Silvia tiene ya 10 años en Camerún, ella de Monterrey, hablamos de estados unidos, de la cercanía, de las inmensas, por no decir inagotables, diferencias entre estados unidos y Camerún. Comenta que alguna vez fue a un cumpleaños en casa de una amiga suya y tenían cucharitas de plástico de colores para el pastel, cuando la gente terminó de usarlos los tiraban y ella los recolectó pensando en África, cuando volvió los trajo consigo y les duraron años en el convento.

Me cuentan de la vida de Claustro, sus actividades desde preparar Ostias para venta, manualidades, biblias, rosarios, repujado, sesiones de oración y las labores diarias en las plantaciones. Después de una sesión exprés de cómo hacer tortillas, tanto de harina o de maíz, es hora de despedirnos pues deben volver al convento. Sus sonrisas me hacen sentir como en casa y cuando Edith me da un abrazo de despedida, de esos mexicanos, fuertes, que te envuelven de hombro a hombro, no puedo evitar soltar un par de lagrimitas mientras le agradezco por el gesto. Se quedan pasmadas viéndome, me sonríe y vuelve a darme otro abrazo.

Tomamos las cosas de los cuartos y partimos para Limbe, pasando nuevamente por Buea, no Buya jajá, aquí es imposible atinarle a la ortografía de los nombres. Buea de día nos muestra su otro lado, el comercial, hay más empresas, más edificios, cooperativas y salones de belleza por todos lados. Entramos a la Universidad de Buea, tantos jóvenes por todos lados, mujeres vestidas modernamente, faldas ajustadas, blusas de colores, cinturones, aretes y tacones, ¡muchos tacones! Que agradable desfile de modas mañanero.

Al llegar a Limbe la ciudad cambia también, por ser puerto hay más movimiento, más economía, más edificios, un par de semáforos incluso, el pavimento en las calles es mucho mejor. El hotel al que entramos es el Holiday Inn Resort, alberca, varios cuartos, restaurante y hasta un salón de belleza donde ofrecen desde faciales hasta masajes.

Comemos después de haber desayunado hace 7 horas. El servicio es excelente, la mesera hasta da las buenas tardes, la comida a tiempo, de buen sabor y con todo lo que se pudiera esperar en un hotel de 5 estrellas. Salimos a la ciudad, recorremos el malecón, visitamos una Iglesia, pasamos una tarde tranquila, de buenas charlas.

domingo, 17 de abril de 2011

Bendita tecnologia

Sábado 16 de Abril

Para mi sorpresa ha venido Cele a la misa, aún siendo sus vacaciones y llevando toda la cuaresma asistiendo al viacrucis y misa diaria, hoy en su primer mañana libre asiste de nuevo. Al terminar la misa platicamos un rato fuera, me pregunta que tal la casa, le pregunto por sus padres y me platica que vive con su padre solamente, y que ayer comenzó a plantar su pedacito de tierra que tiene.

En Menthe tomo fotos de unos materiales, calculo la tubería que hay que comprar y acordamos Kingsley y yo ir la próxima semana pues mañana salgo para Buya. En Buya hay unas hermanas mexicanas, no se aún de que congregación y Justin ha quedado con ellas de pasar a saludar, también se encuentra ahí Mount Cameron, la montaña más alta de Cameron, volcán activo precisamente hablando, sitio turístico y de ahí a Lymbe, una playa. Vuelvo el miércoles, no planeo llevar laptop así que los escritos pararan estos días, pero en cuanto vuelva habrá mucho que contar, pero si gustan les paso un poquito de info…. http://en.wikipedia.org/wiki/Mount_Cameroon

Por la tarde el internet es excelente, tanto que Skype nos regala una buena platicada a papá, mamá y a mí. Rigo y Benito también aparecen por la pantalla. Les presento al Padre Kisito y al Padre Moses, que risa escuchar a mis padres en inglés y los Padres de aquí diciendo ¨buenos días¨ jajaja. Papá marca a méxico y me pone al abuelo por el teléfono, a mi que me cuenten pero que delicia es la tecnología en estos casos.


Emilio llega con sus prisas y correderas como siempre, me pregunta si estoy lista para el domingo de ramos y le cuento que no tengo una palma, en dos segundos toma unas pinzas, salimos al patio y me corta una palma, me encanta este Emilio, con gestos tan paternales de vez en tanto.

Durante la cena el tema candente es el futbol, hoy juegan el Barcelona contra el Real Madrid, están todos los padres, ha venido Wilfred de Menthe también. Antes de comenzar el juego suena el celular, es cinthya :) mi loca! que clarita esta la señal de la llamada, la escucho como si llamara de su casa a la mia en mexicali, me renueva el corazón escucharla contenta, enamorada. El juego comienza sobre las 9 y para las 11 estamos muertos, ha sido demasiado emocionante el encuentro, resultado final 1-1. Me he pasado todo el juego peleando con mi compadre Ponsho por FB jajaja, gracias Bamenda por una buena tarde de tecnología.

sábado, 16 de abril de 2011

Limpiando cuartos y desempolvando ánimos

Viernes 15 de Abril

Hoy fue día de limpieza, comencé por mi cuarto, seguí al baño y luego pasé al cuarto de materiales y juegos. Entre barrer, trapear, sacudir, mover cajas, acomodar material, limpiar el escusado, tallar las paredes del baño, quitar telarañas, quitas MAS telarañas, volver a barrer, exprimir el trapo, cargar cubetas de agua, y volver a barrer, me llevé literalmente 5 horas, terminé justo para darme una ducha e ir a comer.

Me dolían las manos como nunca en la vida, la espalda y las pantorrillas, pero descubrí muchísimo material en ese cuartito empolvado, también descubrí que la gente no sabe donar cosas, por favor la próxima que donen algo que tenga utilidad, que sea ropa en buen estado, libros en buen estado, me pueden explicar ¿de qué sirve un libro para colorear que ya esta coloreado? Digo claro que le puedo meter imaginación y recortar dibujos y todo eso, pero en el 3er mundo o eres práctico o se empolva igual que el desarrollo en general, un libro para colorear ya coloreado aquí no saldrá del librero hasta que alguien lo mande a quemar, África no es para usarse de basurero. La mejor nota es que el baño esta de 1er mundo al fin, descubrí que el tile podía volver a ser blanco y no color tierra roja jajá.

La comida estuvo ligera, por aquello de la tifoidea, malditos dolores abdominales, no me dejan, ya al menos no arde el estomago y los dolores de cabeza también pasaron ya. Ashia por todo el polvo que me estoy tragando estos últimos días, pero de suerte comienza a llover y no para hasta entrada la noche.

Justin y yo platicamos, hoy se han ido los postulantes por dos semanas de vacaciones. Arthur, Herman y Desmond no volverán. Me apena un poco porque al despedirme de ellos fue una despedida pensada en dos semanas de vacaciones y probablemente no vuelva a verlos, no son de Bamenda, son de otras ciudades, pero a la vez me alegro pues tuvimos muy buenos momentos, Herman y sus clases extra de español, Arthur y sus niñerías y los consejos entre ambos, Desmond que tuvo un inicio complicado, después del retiro de Ndop cambio mucho su actitud hacia mí.

La luz se va una y mil veces, justo este día que volvía el internet, cuando se va la primera vez aún tengo batería en la computadora, pero luego va y vuelve tantas veces que no logro cargarla hasta que se termina la batería, no hay internet porque no hay luz, tampoco hay nadie en casa, que estrés, que soledad, intento leer pero esta atardeciendo y no veo bien. Bajo a la cocina y le propongo a Fidelis que hagamos tortillas, Ashia no hay harina.

Pienso en llamar a casa pero no tengo el mejor estado de ánimo del mundo y no quiero preocupar a nadie, me siento en la banquita con el ipod, lo único que queda disponible con batería y en pleno momento de melancolía aparece la canción de Try de Nelly Furtado, justo cuando me preguntaba ¿qué tanto puedo aguantar? se atravesó esta canción, la frase ¨then i see u standing there, wanting more from me, and all i can do is try¨ me toma por completo, ni modo así es esto, hay momentos y días pesados, pero la mayoría son momentos de gozo, de compartir con los niños en Misspa, con mis postulantes, con los jóvenes en Bamenda o Ndop, con la vida en comunidad que me encanta. Unas por otras, escuchen la canción si pueden, piensen que en lugar de cantársela a un hombre como da a entender el video, se la estoy dedicando a África.

All I know is everything is not as it's sold
But the more I grow the less I know

And I have lived so many lives though I'm not old
And the more I see the less I grow
The fewer the seeds the more I sow

Then I see you standing there
Wanting more from me a
And all I can do is try

Then I see you standing there
Wanting more from me
And all I can do is try

I wish I hadn't seen all of the realness
And all the real people are really not real at all

The more I learn the more I learn
The more I cry the more I cry
As I say goodbye to the way of life I thought I had designed for me

Then I see you standing there
Wanting more from me
And all I can do is try

Then I see you standing there
I'm all I'll ever be but all I can do is try

All of the moments that already passed
We'll try to go back and make them last
All of the things we want each other to be
We never will be

And that's wonderful
And that's life
And that's you baby
This is me baby
And we are
We are free in our love
We are free in our love

Cuando se acabó la canción volvió la luz y subí a buscar sacapuntas metálicos en internet para las escuelas de aquí, coincidencias o diocidencias, no lo sé, pero me salvo está tarde. Nos abandona la luz de nuevo por lo que terminamos de cenar a la luz de una vela.

Platicando me cuentan de los ladrones y las veces que han entrado a robar a casa, hace más de 5 años que no lo hacen, pero los ladrones por aquí son demasiado violentos, tengas o no el dinero te golpean y matan a la gente si se ponen de malas o aún después de obtener lo que quieren. Por la tarde me había dado un poco de miedo, después del relato decido que no volveré a quedarme sola en esta casa, ¡jamás! Tenga que ir a la celebración que sea, donde sea. Duermo temprano, mañana planeo ir a misa y a Menthe.

viernes, 15 de abril de 2011

Análisis en St.Mary y la vocación religiosa

Miércoles 13 de Abril

El internet nos abandona y no logro felicitar a Pedro por su cumpleaños, pero lo recuerdo e incluso pedimos por él en las oraciones de la noche.

La mañana me he dedicado a cuerpo y alma a terminar la traducción de la película, un peso menos de encima, necesito librarme de esos pendientes pues me esperan otros como limpiar un cuarto de juegos para los monitores y acomodar todo el material didáctico que ha llegado la semana pasada en un contenedor desde Estados Unidos.

Las últimas tardes después de comer los postulantes se han pasado abriendo las cajas como si fueran cofres de tesoros y la verdad es que yo también lo siento así, encontrarse diccionarios Webster, enciclopedias Larousse, cuentos infantiles y libros de matemáticas con la guía para maestros incluida, es una delicia, como se disfruta tener todo ese material.

Algunas enciclopedias irán a la biblioteca junto a la Iglesia, los libros más técnicos a Banjou a la escuela técnica y los cuentos y material didáctico para niños aquí. Me gustaría ver si pudiéramos acercarlo más a los niños de St.Michael, pero se necesita aparte del espacio, la persona que controle y mantenga un orden ahí, los libros y cuadernos en estos rumbos duran lo que un soplo de aire fresco en Mexicali, o sea, nada jajá.

Por la tarde como arroz y un té de manzanilla, seguro que si la colitis no me mata al menos me quitará unos kilitos de encima que no me vendrían mal, el otro día un postulante me ha dicho muy tiernamente que ya tengo más redonda la cara, supongo que su intención era un cumplido, pero por si acaso le huyo a la báscula últimamente, no quiero una decepción del estilo masa-peso jajá.

Tuve un poco de temperatura y terminando de comer volvieron los dolores abdominales, Justin insiste en que vaya al hospital pero solo pensar en cruzar la ciudad hasta el St.Mary y estar ahí como hongo en pleno aburrimiento y a la espera de un buen doctor, no me apetece aún. Más tarde me he enterado por las Calasanzias que están 10 médicos de España estos días, probablemente me decida y vaya, más movida por ver un hombre blanco con un rango de edad próximo al mío, que por la enfermedad en sí.

Entrego las calificaciones de Español a los postulantes y me rio de ellos mientras toman sus bicicletas de los 90´s que han llegado con el contenedor, los colores van desde el pistache hasta amarillo piolín, con diseños que le causarían una jaqueca a Lance Armstrong. Toman también cascos, por aquello de la seguridad como les ha dicho Emilio hace unos días, los diseños de flores son los más populares, pero cuando veo pasar a Pascal con su casco de Barbie, rosa y la cara de esta famosa muñeca por todos lados, lentes de aviador, bicicleta color pistache y su metro y medio de estatura, rio sin parar, rio como creo que no reía en una semana, él ni se ofende, al contrario posa, se siente como todo un galán con tanto adorno. Después de reír vuelven los dolores de estómago.

Durante la cena como un poco de Papaya y arroz, no hay de otra, por más que se me antoje el espagueti y el pollo asado estoy decidida a salir de este estatus de inválida intestinal a la de ¡YA! La próxima semana los postulantes se van de vacaciones y yo iré a saludar a unas hermanas Mexicanas en Buya, así que hay que reponerse antes de viajar.

Jueves 14 de Marzo

Ayer dormí temprano con toda la intención de levantarme a la misa, y descubro que al gallo le vale madres que yo esté enferma, el igual canta, creo que está bien, también me muestra que la vida sigue y las responsabilidades también, estés enfermo o mejor que nunca.

Hoy en misa están todos los padres, tenía mucho que no veía a los 4 juntos en el altar, que bonitos se ven todos de morado. Disfruto la misa aún estando en Pigin, las oraciones en general son en Inglés. De salida me encuentro a Sister Martha de las Calasanzias, me comenta que va para el St.Mary pues Sandra anda malita y me ofrece llevarme para una revisión en general.

Llegar al St.Mary es como pisar un poquito de civilización, pisos limpios, paredes con color, jardines con pasto y flores cuidadas. Pero también hay largas filas, gente enferma y niños llorando. A poco de llegar, yo sin entender el sistema, nos encontramos a Sor Margarita que nos recibe con su habitual prisa y charlas de apuros en los que anda metida. Martha y Sandra se quedan en la banca esperando a la doctora mientras Margarita y yo platicamos un poco, tenía más de un mes sin verla y hacemos un recuento veloz de todo, cuando le cuento de mis últimos días me manda directo a un análisis de sangre.

Dado que el ritmo de los laboratoristas no es el de urgencia, que es como el segundo nombre de Sor Margarita, ella misma me saca la muestra de sangre, sin decir –agua va- toma una jeringa, un algodón con alcohol y un guante, pienso que el guante es un detallazo de higiene por esos rumbos, ¡ah que ilusa sigo siendo!, el guante viene a ser atado en mi brazo para hinchar la vena, no hay suficientes cuerdas de hule por el momento. Entrega la muestra a una enfermera y le dice mi nombre, espero no haya confusiones, igual no hay muchas Andreas por aquí. Mientras tanto llena mi librito médico con datos generales, no sé porque pero no hay un apartado para las alergias, y anota los síntomas.

Salimos y me dice que la acompañe mientras están los resultados, sin pudor alguno entra a la sala de operación. Están 7 de los 11 médicos de España, unos realizando una operación de tiroides y otros en un embarazo ectópico, Gracias a Dios todo suficiente cubierto para ahorrarme impresiones visuales.

Me cuenta que es un programa de una Universidad de Medicina en España que ha iniciado una maestra ahí y vuelve cada año con diferentes alumnos. La maestra se acerca a saludar, de acento español y ojos azules turquesa. Me invita a quedarme, agradezco la oferta pero me declaro incapaz de prometer no estorbar si me desmayara por tanta sangre. Dice que vuelva un día por la tarde, para saludar y platicar, si supiera que ya me lo he propuesto tan solo al ver los ojos y el perfil de uno de los médicos al fondo del quirófano, y eso que están forrados, Dios que desesperación jajá.

Una hora después están los resultados de sangre, negativo para Malaria, positivo para Tifo, pero en un grado muy bajo al menos. La pediatra se desocupa de la operación y atiende a Sandra que suelta una lloradera de fin de mundo cuando le tocan su pancita. Lleva toda la mañana adormilada, quejumbrosa, sin ganas, ni siquiera una galleta le levanta el ánimo.

Después de los análisis de sangre, que la hacen llorar menos aún, Martha y yo nos vemos en la complicada tarea de hacer que haga del baño. ¿Cómo le pides a una niña de 2 años que haga del baño YA porque lo ocupas para una muestra? Pues sonará de risa pero ahí nos ven, Sandra en una silla y Martha y yo diciendo ¨push¨ y haciendo caras que no pienso poner en papel, imagínense.

El problema es que a Sandra ya no le gusta mucho el pañal, lo usa solo al salir de casa y cuando quiere hacer avisa para que la lleven a un baño, le sugiero a Martha que la metamos a un baño y la engañemos con el pañal puesto, algo tonta la idea del engaño pero funciona, a los pocos minutos de que Martha está ahí sosteniéndole el vestidito mientras Sandra en cuclillas hace su esfuerzo tenemos la muestra para el laboratorio, yo estoy que no me lo creo, Martha ríe y me dice –bueno con los años uno adquiere algo de práctica en esto de ser madre-.

En paralelo las pruebas de Sandra salen, yo recojo mis medicamentos, luego vamos por los de Sandra y así. Entre rato y rato Martha me cuenta de cómo decidió volverse monja. Ahora está aquí, cuidando de una Sandra y otras 4 niñas que podrán no ser sus hijas naturales, pero las quiere como tal, viviendo una maternidad desde otro ángulo le podemos decir.

Platicamos de otras voluntarias españolas que han venido, de experiencias de otros jóvenes en otros años y descubro que cada año, cada historia es diferente, finalmente porque cada persona es diferente y las circunstancias cambian de segundo a segundo, por más estructurado que se pueda intentar hacer de una experiencia de voluntarios, siempre los resultados son desconocidos.

Por ahora yo me siento bien, más que bien, excelente, me aterra pensar en que el relato de Martha me ha hecho vibrar, miro años atrás y recapitulo tantos momentos tan buenos, tantas oportunidades y vivencias, pero siempre con un pie en mi Ladrillera, en mis Cachiveranos, que en las buenas, malas y las no tan malas o buenas, ahí están y me siguen llamando, la gente, los niños, ese darse a ellos y por ellos.

No cunda el pánico, no seré monja, reconozco sentimientos en común con ellas hoy como nunca, digamos que las madres del Colegio Villlafontana o Colegio Frontera a distancia no eran de inspirar, los hábitos, rezos y seriedad desde donde yo lo veía, no eran el mejor camino, seguro otras personas con una relación más cercana tendrán un concepto diferente, pero el mío así era.

Hoy aquí reconozco a las monjas mujeres, hermanas, amigas, aliadas, confidentes y con una elección de vida y vocación de admirar, de aplaudir, como a otras madres, profesionistas o solteras, con el derecho que tiene cada mujer en este mundo de decir –esto me gusta, esto me hace vibrar, esto quiero para mi vida- ya sea construyendo un biodigestor, teniendo un consultorio dental en casa, casándose a los 23 años, embarazándose antes de la boda, peleando por los derechos de los niños, dando clases de karate, expeditando órdenes de empaque o de plumas, revisando un año fiscal entero o respondiendo un teléfono ¨Logística de Mexicana, buenas tardes¨.

Yo hoy se que lo de monja no es lo mío, reconozco que esta edad, además de mi gente, también me hace vibrar salir de fiesta, bailar, amar, estar con mis amigos, ir por un café, gozar de una buena tarde de cine y una cena romántica de vez en cuando, consentirme con un vestido y unos tacones para una noche donde sabes que no hay nadie esperándote, pero igual te arreglas por ti.

Me hace vibrar pensar en una familia, un esposo que abrazar por las noches y con quien discutir si quiero ver una película y él el futbol, unos niños con quienes jugar en el parque volviéndome una niña más con ellos y a quienes regañar por no terminarse la comida diciéndoles la típica frase de – hay niños en África que quisieran lo que no te comes- solo que para desgracia de mis hijos probablemente tendré un PowerPoint para mostrárselos, pues lo estoy viviendo.

Por eso hoy le aplaudo a las Calasanzias y a todas las hermanas y congregaciones que andan por ahí, cuidando niños, enfermos, o voluntarias mexicanas, dando clases de catecismo, dirigiendo escuelas y hospitales, en las mil y un labores que hacen por el puro amor al prójimo, dejando de lado probablemente otras cosas que también las hacen vibrar.

Volvemos a casa justo para la comida, vaya mañana de hospital, creo que me han sanado más en mente y alma que en Tifo jajá. Traigo mi paquetito de medicinas, antibiótico, vermox, omeprazol, multivitaminico y otra cosa no se para que, en fin, una semanita de chocheo y estaré cual rosal después de una lluvia fuerte, expidiendo color y salud por los poros.

Por la tarde Clara y yo bajamos a Misspa, cuando comenzaba a hablar de mi mamá y su habilidad para llamar en los momentos necesarios suena mi número, es mamá. Me pregunta cómo va la salud y ya le tengo todo el panorama controlado. Clara me pide hablar con ella, le manda saludos y unas felicitaciones por la hija que tiene, si a mí me da un brinco el corazón no me imagino el de mi madre, que bien, ella también se merece unas vitaminas a distancia, por su increíble labor de madre, que aunque no le guste que me extrañe al andar por acá, me ha hecho quien soy y por lo que estoy aquí.


La clase en Misspa ¡es la bomba de diversión! Hoy vemos las preposiciones y aprovecho el paraguas de Clara que afortunadamente ha traído pues a medio camino no ha caído una lluvia amazónicamente fuerte, pero corta gracias a Dios. Junto con el paraguas, un balón y una silla me las ingenio para repasar el ¨adelante, detrás, debajo, encima¨ y otras más.

Los niños de la clase anterior pasan a mostrar sus dibujos de familia y hablan de ellas en español, frases cortas donde nos dan el nombre y una que otra característica física. Un par de niños no saben el nombre de su papa, otros no saben qué decir del físico de su mamá pues no la conocen, creo que soy la única tonta que pone cara de ¨Ashia¨ porque el resto de los niños ni se inmutan, ser huérfano de padre o madre o ambos en Misspa es de lo más normal, es como tener un gato de mascota o un perro, así que la dinámica sigue, sin lagrimitas ni nada, de frente a lo que la vida es.

Terminamos bailando ¨yo tengo un tallarín, tengo otro tallarín….¨ encantados, aunque no me entienden nada, pero al final la traduzco y se ríen por que la letra de la canción habla de comida y ahora que pienso es cierto, no muchas letras infantiles hablan de comida jajá. 7 años cantando esa canción y no lo había notado.

Durante las oraciones miro a todos los postulantes, mañana se van de vacaciones dos semanas, puede que algunos no vuelvan, no lo sé aún. A la noche otra lluvia amazónica me arrulla para dormir, con todo y que los días lluviosos en Mexicali me causan ganas de café, una película y alguien a quien abrazar, hoy no hay café por la gastritis, no hay película porque se ha ido la luz y mi computadora no tiene batería y mucho menos hay alguien a quien abrazar, bueno mi almohadita de corazón, roja y con una sonrisa y ojitos cosidos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Ndop, Susane, futbol y colitis

Sábado 9 de Marzo

Partimos temprano a Ndop, hay misa con los postulantes, mientras Valery reúne a los jóvenes para la sesión que comenzamos sobre las 9am. Les doy la primera introducción, de mí, de los Cachiveranos y de la planeación. Es un grupo de 9: 7 jóvenes, Valery y Bridgette, la señora que nos ha dado de comer el martes pasado en su casa.

En la dinámica de presentación tenemos un denominador común, todos están aquí por los niños, por su educación y pasar un buen rato, es el motivo perfecto. Este nuevo grupo me renueva las energías, los motivos, ver sus caritas atentas, sus risas cuando trato de explicar sentimientos en inglés y no lo logro. Me cuentan de la realidad aquí, de los niños, acordamos que yo podré darles lo teórico, pero la realidad la conocen ellos y juntos podemos planear mejor que nunca un buen verano, para Ndop y sus niños.

Hemos pactado las siguientes 3 fechas de reunión y ya se llevan de tarea el plasmar los objetivos de este verano. Las siguientes sesiones serán los viernes por la tarde para facilidad de todos. En Ndop no hay escolapios, si estamos aquí es por Valery, es su pueblo natal, me emociona ver que las raíces impulsen a la gente. El párroco, Cosmas, nos recibe con mucho gusto después de la sesión con los jóvenes, nos alienta a seguir.

Durante la charla nos ha relatado como hace 2 noches han intentado robar la casa de los Padres, era un grupo de 10 ladrones armados. Los padres dormían salvo Cosmas que estaba escribiendo, a las 2am. Antes de entrar a la casa han atado a un grupo vocacional que rezaba en la iglesia de junto y utilizado a una señora para que tocara el timbre pretendiendo hacer salir a los padres con engaños, pero Cosmas los ha visto desde una ventana y no abre. A la señora la regresan junto con los cautivos en la iglesia y comienzan a romper la puerta.

Cuando logran entrar a la casa Cosmas toca una trompeta que alerta a los veladores del convento de las hermanas detrás y unas parcelas a otro lado, todos los perros de la zona ladran, hacia 15 minutos que había llamado al comandante de la policía y este llega justo a tiempo, los ladrones huyen por tanto ruido y los primer balazos al aire del comandante.

Me cuenta como el apoyo de la policía es difícil de conseguir, muchas veces en las comandancias solo hay un policía y no puede salir y dejar el lugar solo, otras veces son menos los policías que los asaltantes, hoy han tenido suerte, pues aunque los sobrepasaban en número los ladrones se han dispersado por el ruido de los vecinos, la gente tocando con ollas o los veladores soplando los silbatos de alerta.

Le pregunto si ha tenido miedo, confiesa que si, al pensar en la gente de la Iglesia, pero que él estaba tranquilo, los padres en estos rumbos están acostumbrados a situaciones así. Le comento que eso de andar rezando a las 2am es arriesgarse demasiado, que a Dios igual le gustan las oraciones de día y sin poner en riesgo a nadie, me responde que tampoco podemos dejar de orar por miedo, me callo ha ganado el debate.

Andamos un par de kilómetros a casa de Valery para saludar a su familia, sobre el camino lo saludan amigos y conocidos, cada que encontramos un joven de la parroquia lo invitamos a las sesiones, vamos cual el evangelio ¨como pescadores de hombres¨. En su casa, su padre de 97 años nos recibe con una sonrisa y un saludo fuerte, demasiado fuerte para su edad. Hay 3 sobrinitas con una hiperactividad impresionante, una se me lanza en un abrazo que me retumba hasta el corazón, Desiré, me cautiva en un segundo ya espero con ansias la siguiente reunión en Ndop para pasar y saludar a esas niñas de nuevo, compartir Fufú o Achú o lo que sea que me pongan en un plato, la mejor de las comidas es compartir la vida de la gente aquí.

Con suerte encontramos pronto un coche que se dirija a Bamenda, el conductor resulta ser conocido de un Padre escolapio en Yaundé. Llegando a Bambili bajamos del coche pues ellos tomarán una desviación, tomamos un taxi y estamos en casa para comer. El comedor está lleno, hoy han venido aspirantes, serán unos 12, más los postulantes, más los padres. Valery y yo esperamos a que se despeje y comemos lo sobrante del arroz, pongo a hervir un par de huevos y compartimos un pedazo de pan duro que ha sobrado del desayuno. Después de platicar un poco con los postulantes, que vienen ansiosos de charla después de una semana de retiro en silencio, partimos para comercial Street.

Valery compra unas biblias y velas, yo pasta de dientes Colgate con sabor yerbabuena que me ha costado trabajo encontrar. Ha chispeado un poco antes de llegar a comercial Street y la humedad levanta los olores de comida y mugre, se pone muy denso el ambiente, el mercado está lleno, toda la gente a empujones, su particular tono de hablar a gritos y los jaloneos de hombres que intentan venderme algo me desatan un dolor de cabeza, un carrito donde transportan mercancía me ha golpeado la pierna y estuve a punto de perder mi temple y gritarles a todos en español jajá.

Volvemos a casa, vengo con escalofríos y sudando, no aguanto la cabeza, le comento a Valery que no entiendo porque estoy tan cansada y se ríe –tu tienes problemas para reconocer el esfuerzo, llevas levantada desde las 5am, una hora de camino en coche, 3 horas de sesión con jóvenes, otra hora andando, una más de vuelta en coche, comida a medias y empujones y gritos de comercial Street- y es cierto, ya que lo menciona.

Llegando a casa dos tazas de café y un par de aspirinas ayudan, pero cuando pasa Justin a saludar me dice que estoy hirviendo y contra mi voluntad me manda a tomar una ducha fría, o me traerá un termómetro y medicinas. La ducha hace lo suyo y me baja la temperatura, imagino que es también por el clima de estos últimos días, no ha llovido y se concentra la humedad, largas caminatas bajo el sol y agua al tiempo, nunca fría. Para la cena Fidelis se luce y hace mi platillo favorito, papas con huevo estrellado revuelto y cebolla, ya sé que suena de lo más raro, pero una vez que lo prueben se enamorarán.


Domingo 10 de Abril

Durante la misa en Nebung llama mi atención una chica de estatura alta, agregado a esto con sus tacones, le llego al cuello, su nombre es Susane. Tiene 16 años, vive con 3 medias hermanas en una cuartería cerca. Me cuenta que ha venido a Bamenda desde Duoala para estudiar, pues la escuela aquí es mejor. Su padre y su madrastra viven en Duoala, su madre también.

Nos sentamos juntas en la misa y poco antes de pasar a la comunión me entero de que es protestante, dice que no le gusta esa religión pero asistía por sus padres, pero ahora que vive sola puede elegir la que guste.

Al final de la misa un niño pequeño se acerca a saludar, tendrá unos 3 años, y lo siento en mis piernas, juega con mi celular, mis pulseras y mis manos, le da curiosidad el color de piel. Su cabecita huele a bebe, no a tierra como normalmente, sus ojitos están limpios y brillosos, me sonríe y sus dientes blancos me sorprenden. Después de jugar un rato se queda dormido en mis brazos, no sé donde estará su madre o su hermana, lo que noto es que varias señoras alrededor me observan. Me entran unas ganas de ser madre de golpe, inesperadas, así a la de ¡YA! Me despierta del sueño Marcel, están dando la bendición final y termina la misa. Como por arte de magia el niñito despierta, se baja de mis piernas y se marcha, me dice adiós con su manita, se lleva otro cachito de mi corazón y mi instinto maternal.

Susane me invita a conocer su cuartería, está a unos 5 minutos andando, bastante cerca de la Iglesia y a dos brincos de su escuela que lamentablemente está cerrada y no podemos ver. Mientras caminamos me platica que la renta es de 5,000 francos al mes, unos 10dlls, -que barato- le digo, me dice que es el precio normal, que no tiene mucho pero está cerca de la escuela y eso le ayuda.

Cuando entramos a la cuartería un conteo rápido me da 12 cuartos, ella vive en uno con una hermana y las otras dos en otro. Dentro de los cuartos cabe un colchón matrimonial al fondo, solo el colchón, nada de mueble, luego le sigue una sábana dividiendo el área, un escritorio y una silla. El cuarto medirá 5x5 mts a lo mucho, no hay ventanas, no hay más que un foco al centro del techo, sobre el escritorio libros y cuadernos. Los zapatos de las chicas están afuera de los cuartos, sobre el patio central una línea común para secar ropa y ollas donde preparan la comida, boca abajo, recién lavadas.

No imagino viviendo ahí, cocinando, lavando, durmiendo, ni siquiera pregunto por el baño, seguramente es una letrina en la parte de atrás de la cuartería. Los 12 cuartos forman 3 de los 4 lados que dan la forma a la cuartería, la última pared la forma la casa del dueño de la cuartería. Vamos a pie rumbo a Futru, la he invitado a conocer la parroquia y donde vivo. Platicamos un poco en la banca, quedamos en vernos el próximo sábado. Toma una moto y vuelve a casa.

Después de comer bajo a ver un juego de futbol de 1ra división, Bamenda contra Yaundé. El estadio está atrás de Comercial Avenue, hay muchos jóvenes parados alrededor de la cerca y al fondo visualizo una zona techada gracias a Dios, pues hoy el calor está insoportable, no pesan tanto los 28-35 grados que tenemos por las tardes, el problema es la humedad debido a la lluvia que no llega, ya hasta yo me estoy impacientando ante eso, con todo y que no soy yo la que tiene plantaciones secándose.

Al llegar a la zona techada el guardia a la entrada verifica que tu boleto sea correspondiente a esa zona, otro hombre te da una silla de plástico y subes a unas gradas de cemento donde colocas tu silla y te sientas. El juego es bastante bueno, novedoso por describirlo mejor, aquí se dan más patadas que en algún torneo de full contact y el balón anda más por el aire que en un juego de voleibol. El marcador termina 0-0 aunque el equipo local ha jugado mucho mejor. Detrás de mí un señor discute con otro y no entiendo más que la frase: ¨A Blackman is a Blackman, and Whiteman can not be Blackman¨ jajaja sabrá Dios de que sería la conversación pero Justin y yo morimos de la risa.

Al final del juego llaman de casa, mamá da las noticias buenas y las malas a su muy particular estilo, aunque creo que es lo mejor, los tonos fúnebres hay que dejarlos para situaciones sin remedios, mientras haya vida hay esperanza y hay que sonreír aun que sea a través de las palabras. Pongo al Padre al teléfono y plática primero con mamá y luego papá, me da una sensación de irrealismo increíble, nunca se habían saludado ni conectado mis mundos tan paralelos que hoy Camtel unifica.

Vamos por unas cervezas. El bar que nos recibe esta casi lleno, mucha gente saliendo del juego ha venido aquí, también se ven un par de mesas de lo que parece una reunión familiar, dos señoras dentro del Bar cargan con sus bebitos, la música a todo volumen y las luces neón. Hay que pelear por conseguir una cerveza fría y el baño es al mismo tiempo el cuarto del generador de luz, la escoba y un orificio al fondo en una esquina.

Poco antes de irnos entra un niñito vendiendo carne en presentación brochetas, bastante buena debo admitir, asada, aunque sabrá Dios lo paseada o reciclada. Tomo una por probar y otra por gusto, la 3ra me la reservo cuidando el factor salud. Mientras los demás comen platico con el niño, tiene 12 años y vive con su hermano de 18, va a la escuela por las mañanas y ahora que son vacaciones aprovecha también las noches para vender brochetas de carne de bar en bar, quiere ser médico cuando crezca, le digo que hoy sus brochetas de carne me han resucitado, su sonrisa contrastando la oscuridad de su rosto y del lugar me conquistan.

Salimos y acompañamos a un amigo a su casa, vamos andando pues es una cuartería a unos pocos metros. Los cuartos están un poco más amplios que los de otras cuarterías, pero la distribución es un poco claustrofóbica pues en lugar de tener un patio central son solo dos hileras de cuarto cuartos con un espacio de unos dos metros entre la parte trasera de uno y la frontal del que le sigue, de lado a lado están prácticamente juntos. Dentro de la casa caben dos sillones con una mesita en medio, la mesa del comedor justo al lado y después de una pared la recámara, cama matrimonial y unas repisas para la ropa.

De camino a casa paramos a cenar en un a lo alto de la colina, se puede ver todo Bamenda de noche, los caminos principales iluminados y luces esporádicas en las zonas de cuarterías. El pollo con plátano está delicioso, lamentablemente la cerveza caliente. Comenzamos una conversación de esas que clasifico como ¨cambia vidas¨, saco todo lo que traigo dentro, mis dudas ante la situación del mundo, lo que me duele ver niñitos de 12 años vendiendo carne en bares, la frustración de entender que uno solo no cambia a veces nada, lloro sin ningún problema, sin vergüenza, consciente de que me entiende y que él también se ha sentido así, en sus viajes a España y volviendo siempre a su difícil realidad en Camerún.



Lunes 11 de Abril

No sé si serían las cervezas, las brochetas, el pollo, los cigarros o el llanto, o todo, pero hoy amanezco a duras penas. La noche la he pasado con pesadillas, dolor de estómago y temperatura. En cuanto canta el gallo, 4:30am me tomo un omeprazol y una pastilla para la colitis sospecho que no pinta bien mi cuadro intestinal.

Me levanto a desayunar, a preparar la clase de Monitores con los postulantes, lavar ropa y traducir un poco de la película Africana. Al medio día mi estómago ya está inflamado y el dolor se está volviendo insoportable, como poco y vuelvo a la cama, enroscarme y dormir siempre funciona en estos casos, tampoco hay mucho más que pueda hacer pues las pastillas son cada 24 o 12 hrs.

El resto de la tarde me acompañan dolores, temperatura, escalofríos y un poco de diarrea. Logro levantarme un poco y voy a las oraciones, durante la cena hay hot cake pero enrolladito, delicioso, tomo solo un rollito y un poco de ensalada. Me arrastro al cuarto y me tiro en la cama, tomo mis pastillas otra vez y leo para distraer el dolor. Kisito pasa a saludar antes de volver a Menthe y me recomienda un baño frio para la temperatura, pero no tengo las fuerzas para levantarme.

Martes 12 de Abril

Ayer he pasado la que es hasta ahora la peor de mis noches. El dolor es más intenso que la noche anterior, mi estómago está del tamaño de un embarazo de 8 meses y entre la menstruación y la temperatura es imposible dormir más de una hora seguida. El gallo me despierta cada hora después de las 2am y cuando dan las 7 para el desayuno me aniquila un dolor de cabeza pues tengo un día sin tomar café por precaución.

Logro llegar al desayuno pero no tengo ni un gramo de hambre, tomo una taza con leche y vuelvo al cuarto, duermo entrecortado hasta las 9am, Justin pasa y me pregunta como sigo, me recomienda que descanse, ¿como le explico que estoy cansada de descansar? Me muero por salir, hacer deporte, preparar las clases, ir a Misspa, que para las 10am estoy convencida que no iré, no puedo ni descolgar la ropa del tendedero sin sufrir un ataque de dolores intestinales.

Después de un baño me siento un poco a seguir con la película, pero cada hora debo acostarme por los dolores. Como un poco de ensalada, un poco de arroz y una piernita de pollo, antes de llegar al cuarto ya me salen lagrimitas de los ojos, ¡maldita seas colitis! Me tiro a leer y a escribir a ratos. Me bajan los dolores y subo a imprimir unos formatos para la sesión con los jóvenes a las 4pm.

Empezamos sobre las 4:30pm y me cuesta mucho hablar en voz alta durante largo tiempo, los dolores me dejan sin aire, me siento y sigo poco a poco con la explicación, creo que los jóvenes lo notan pues hoy trabajan más tranquilos y sin necesidad de que esté detrás de ellos, lo agradezco.

Antes de las oraciones el dolor disminuye y he bajado a saludar a las Calasanzias y me declaro incapaz de caminar largas distancias aún, ¡me aniquila no poder caminar! Mañana debía ir a Menthe. Aquí es tan diferente la sensación del uso de las piernas, las rodillas, los pies. Recuerdo cuando después de mi operación de rodilla me sentía tan torpe, ocupando raites, sin poder levantarme por las cosas, comiendo a lado del escritorio por no poder ir al comedor, etc.… Pero aquí, ¡si no caminas es que te mueres! Que raite ni que mis polainas, ¿Quién diablos me va a subir la comida a mi cuarto? O ¿Quién me va a ayudar a colgar las sábanas que tengo en la lavadora? El espíritu santo seguramente, Dios me perdone por andar de blasfema pero estoy muy molesta, por inútil, por inepta, por terca, por fumar, por pistear, por creer que mi cuerpo era inmortal, ¡tómala! Por chistosa... si, si, ya sé que estas pensando ma, yo también lo pienso, así que mejor vamos a reírnos y a decir ¨Ashia, por mensa¨ y ya está.

viernes, 8 de abril de 2011

3 meses y seguimos contando

Jueves 7 de Abril

Hoy no me entero de que día es hasta que felicitan a Pascal por su cumpleaños, hoy cumple 26, es el más grande de los postulantes, el más bajito en estatura. Después de la misa pregunto la fecha y caigo en cuenta de que hoy cumplo 3 meses en Camerún.

3 meses que se han pasado rápido al inicio pero este último más lento. El folder de fotos y videos ya tiene 17Gb de momentos retratados, de anécdotas, de historias, amistades y enseñanzas que durarán por siempre en mi mente, en mi persona y en la de todos aquellos que se toman un ratito para leerme. El diario lo he partido en dos documentos empezando Abril pues el otro ya era demasiado pesado, 177 páginas y 100,030 palabras de lo vivido hasta el último día de Marzo.

Ya no tengo problema con la comida como al inicio, ni con los mosquitos o bichos locales, no me asusto si me pasa un ratón por el pie mientras me preparo un té por las noches, tampoco me da asco el reino de las cucarachas que hace fiesta en la cocina cuando se apagan las luces.

No me preocupa si tendré agua caliente o si la luz se irá durante la cena, tampoco me quita el sueño que no paré de llover en toda una noche y mi ropa recién lavada se quede húmeda. No recuerdo lo que es verme en un espejo de cuerpo completo, me basta verme a los ojos y mientras mis ojeras no expresen agotamiento emocional todo va viento en popa.

Trato de no recordar a lo que sabe una lasaña de mi mamá o un suflé de papas, trato de no extrañar demasiado mi cafecito del slow down, trato de no fantasear con tomarme un vaso de leche fresca o manejar ese Sentra del 94 que aquí sería último modelo. Trato de no pensar en esas delicias de la vida que se volveré a probar en unos meses más, se que existen y eso me mantiene la fe y la esperanza tranquila.

Se me olvido el ruido de un aire acondicionado, se me olvidó el ruido del Nextel, palabras como urgente, eficiencia, eficaz, presentable y posible han adquirido un nuevo significado. Conceptos como amistad, familia, amor, compañía y comprensión me alegran los momentos de soledad y soñar con un mundo mejor, aún cuando lo que me rodea parece estar apenas entendiendo el concepto de ¨mejor¨, me ayudan a dormir.

Hoy se me hace eterno el tiempo que me falta aquí, la agenda está llena hasta los fines de semana y aún así creo que no me alcanzará hasta donde alcanzan mis ganas de compartir, de poco en poco transmitir lo que conozco y esperar que alguien se quede con algo nuevo, en 5 minutos de charla en una banca o en 2 horas de sesión ya sea con jóvenes, postulantes o niños.

Hoy me siento en la cama de este cuartito de retiro y me doy cuenta que la distancia con mis seres queridos la mido en cariño, por lo que no estoy lejos, no me siento del otro lado de un Atlántico ni mucho menos fuera de México, traigo todo lo que ocupo conmigo, mi familia, mis raíces, mis amistades y mi autoestima, mi fortaleza mental, pues las piernas aún se me cansan después de una larga caminada, y mis manos que el otro día observaba algo resecas y con las uñas un poco sucias, el esmalte viejo y cueritos en las orillas, pero con ánimos de seguir escribiendo.

Una buena amiga me ha escrito el otro día, se topó con el blog y se sorprende. Dice sentirse conmigo al leer, siente como se transporta con cada línea o experiencia descrita, por ella y todos los que se sienten así me siento acompañada, no estoy sola ni lo estaré, aún cuando noches como la de Bafia me toman en curva, se que Dios y ustedes están conmigo, se qué El me va marcando el camino y los pasos que doy y decisiones que tomo las baso en amor, en mi intuición y buscando el bien. Hasta hoy ha funcionado.

Durante el desayuno Justin me escucha, mis reflexiones, mis ideas, propuestas y acuerdos. Vuelvo al cuarto a trabajar y más tarde salimos a comprar sodas para festejar el cumpleaños de Pascal en la comida. Aún en silencio la hermana que dirige el seminario, una mujer Inglesa de edad avanzada, canta el happy b-day con su particular acento, los postulantes solo mueven las manos. Hay un pan que en teoría es como un pastel, sin betún ni nada por el estilo, y lo saboreamos con una coca cola. Ayer por la noche la hermana ha escuchado que extrañaba el espagueti con carne molida y hoy me traen un plato especialmente hecho para mí, Justin me desea felices 3 meses y que los próximos sean aún mejores y yo le digo que mientras haya arroz y papaya de postre todo estará bien.

Estas últimas semanas nos hemos vuelto muy buenos amigos, creo que encuentra en mi alguien con quien platicar fuera de la comunidad, un punto de vista diferente al de un padre o una religiosa, le divierten mis bromas y expresiones ¨libertinas¨ como las llama el, pero le da gusto que tenga la confianza de hacerlas.

A mí me reconforta mucho la amistad también, es como mi papá aquí y además se parece mucho a papá, es aventurero, le gusta la naturaleza, aguanta largas horas tras un volante, come bien y disfruta del futbol y una buena cerveza de vez en cuando, siempre está pensando en cómo mejorar lo que le rodea, ya sea dando un sermón con tintes de revolución social o abriendo una fundación para micro créditos para jóvenes.

Charlamos de Europa, de México, de la teología de la liberación, educación, música y problemas sociales, nunca se nos acaba el tema, nos burlamos de los pensamientos retrógradas y de los que creen que África tiene jirafas y elefantes en cada esquina, si supieran que lo que hay en cada esquina son puestecitos de sombrillas donde te venden plátano o maíz frito y te recargan el saldo del celular.

Acabando de comer partimos a Bamenda, vamos con prisa pues a las 3pm tiene una plática con los jóvenes que han hecho un retiro en Menthe, me deja sobre la carretera frente a la entrada a Futru y subo con la mochila a cuestas, me siento tan turista con ella.

Hoy no hay oración en comunidad pues los novicios están en la capilla con misa por su retiro. Le llamo a Emilio para decirle que ya estoy en casa y cenamos juntos, también están los novicios junto con Romeo y Andrew, la luz se va y me rio pues se escuchan los cubiertos de Emilio quien tiene un gesto increíblemente dulce, hoy toma un paquetito de galletas Parle, las más conocidas y adquiribles aquí y me lo da, ¨felices 3 meses¨ me dice. Saboreo las galletas como si fueran un pastel del Dairy Queen con mi té calientito.

Viernes 8 de Abril

Hoy es día de peregrinación, inauguran una iglesia en Jaumbe, arriba de la montaña. Toda la gente parte a las 5:30am de una zona delante de Futru, son 3 horas de camino pasando por monte hasta la entrada del camino de terracería, donde es media hora más para llegar al viacrucis y la Iglesia construidos.

Partimos a las 7am de Futru en coche y andamos solo la parte de terracería. He traído una blusa blanca de manga larga porque me sospecho el Sol me hará justicia y atino, a los pocos minutos estoy sudando. El párroco de Ndop, Cosma, me ha pedido que le grabe un video del viacrucis y hoy traigo su cámara de fotos Sony, me siento turista. Me quedo sola rodeada de los miles de peregrinos que ya llevan cerca de 3 horas andando, vienen algunos de ciudades como Kumbo, y al llegar a Bamenda han comenzado a caminar.

Tomo las primeras fotos y videos de la gente andando y mi brazo se declara inadecuado para la labor de fotógrafa. A la media hora me encuentro a Clara y a Odette, gracias a Dios, comenzaba a engentarme y por salir a prisas de casa no tomé ni una botella de agua. Nos unimos a uno de los grupos que está por iniciar el viacrucis, hay tanta gente que no todos lo recorren al mismo tiempo, se hacen grupos según parroquias o gente que coincide simplemente en la 1era estación.

El viacrucis es un camino en cementado yendo monte arriba, lo había conocido hace unas semanas cuando visitamos Lake Awig con los Postulantes, desde aquella vez me pareció bastante bello, muy bien construido y diseñado, cada estación es una mini casita con la representación de estatuas a color tras una vitrina. La vista alrededor es impresionante, las montañas nos rodean y apenas se va levantando la neblina mañanera. Hoy sigue siendo igual de bello el panorama pero algo difícil de apreciar, a primera vista calculo cerca de 2,000 personas, pero siguen llegando por montones.

Recorremos el viacrucis donde me entero de poco, además de que me queda lejos la persona que lo dirige, no traigo un librito de oraciones ni nada por el estilo por lo que me dedico a grabar y a tomar un par de fotos, cuando recuerdo algún canto lo tarareo un poco. Clara y yo vamos platicando de tanto en tanto, me sorprendo de ella, a sus 60 años y después de 3 horas de camino aún tiene aliento para platicar, yo llevo apenas una hora andando y se me entrecorta la voz.

Después del viacrucis tomamos un descanso y Clara me comparte medio pan con atún que ha traído y agua, no sé que hubiera sido de mí con el café que tome por desayuno. Observo y a los alrededores sobre sillas en medio de árboles hay muchos sacerdotes confesando, cada uno con su línea de personas, decido que es un buen día para confesarme.

Después de esperar una hora en fila me llega el turno, tomé un poco los tiempos y la media anda por los 10 minutos entre persona y persona, no sé que tanto confesarán. Me siento y le digo al padre que seré breve y se ríe. Es un Padre blanco, me dice ser Irlandés, lo escogí a él simple y sencillamente por ser blanco seré honesta, porque se asemeja a lo que estoy acostumbrada y con quien presentí me sentiría con más confianza y así lo fue.

Regreso con Clara y me dice ¨se te ve la aureola¨ y le creo, me siento más ligerita, todo es mental y lo sé, pero precisamente por eso, mi mente está tranquila. La misa comienza sobre las 11am y el conteo veloz me sugiere una cifra de 4 mil o 5 mil personas, entre las reunidas en las colinas alrededor de la Iglesia, los que siguen sobre el camino en cementado del viacrucis y los que siguen llegando del camino de terracería.

Contra todo pronóstico de organización de masas, las ofrendas y la comunión salen bastante ordenadas, la gente se levanta lentamente del pasto, detrás de los árboles o escalones donde se encuentren y se acercan a alguno de los 15 sacerdotes que están hoy por aquí, comulgan y vuelven a su sitio, todos respetando el sitio del vecino y las pertenencias también.

La última media hora de la misa son anuncios, a Clara y a mí nos entran ganas de explicarle al Obispo que hay gente despierta desde las 4am y andando desde las 5:30am, ya son la 1pm y es hora que no termina la misa. La bendición la vienen dando a la 1:30pm y emprendemos retirada.

Mucha gente se ha ido antes y aún así el camino está lleno. Entre las motos, los coches y la gente es un caos bajar, poco falto para que una moto se llevara mi pie de paso. La clave es andar al mismo ritmo que todos y mantenerse en las orillas. Cuando encuentro el carro de Justin me despido de las Calasanzias y 5 minutos después partimos a Futru, comemos sobre las 3:30pm, hoy solo hay arroz y frijoles, pero estoy tan cansada y acalorada que ni el hambre me afecta.

Calasanzias y Ndop

Lunes 4 de Abril

Salimos para mount calvary, a diferencia de la primera vez que lo escalé esta es más ligera, no se siente tanto la altura, creo que mi cuerpo se está acostumbrando. Hacemos 45 minutos para subir. El clima está nublado pero aún con eso el paisaje se aprecia precioso.

Sentadas en la inmensa cruz de hierro dos hermanas Calasanzias y yo hablamos del matrimonio, me preguntan si está en mis planes y les respondo que en teoría sí, pero para la práctica falta tiempo, falta la situación y la persona correcta. Hablamos también de la Iglesia en Guinea Ecuatorial. Me cuentan que hace unos años la Iglesia en áfrica estuvo a punto de permitir que los Sacerdotes se casaran pero al final reflexionaron que si la Iglesia en Europa lograba mantener el voto de castidad ellos debían intentarlo.

Bajamos y estamos en casa justo para la hora de la comida, con Emilio. Los novicios por estar de retiro tienen un horario de comida diferente, el que nos alcanza poco después es Evaristus. Escribo un poco, continuo con la traducción de la película y voy a Comercial Street por algunos pendientes. Cambiar dinero, hablar con Maggie, buscar al chico que me debe el dinero del celular. Sobre Comercial Street me entra una ligera tanda de realidad y me doy cuenta de que es la primera vez que vengo sola y que además soy probablemente la única mujer blanca en esta calle de 1km de largo.

Para que no cunda el pánico me compro una nieve y aprovecho para hablar de una cabina telefónica con Maggie, su alegría y tranquilidad me calman, me cuenta de la boda, de Londres, de su casa. Durante esos minutos me siento en casa, como si a 20 minutos pudiera llegar a verla y una película que incluiría seguramente a Christopher Walken nos acompañaría la tarde y probablemente un vinito al estilo RCD. Cierro los ojos mientras hablo, imagino que el dueño de la tienda cree que estoy en trance, y me permito disfrutar la conversación.

Más tranquila salgo de nuevo a la calle y los olores de basura, plátano y maíz asado, el smog de las motos y taxis, me golpean de nuevo. Tomo el primer taxi libre y vuelvo a casa. Hoy rezo con Mary y Clara, nos sentamos las 3 en silencio, dos hermanas españolas y una joven voluntaria comparten hoy el silencio, en está capilla decorada al estilo africano con palos de bambú recubriendo las paredes y tapetes con figuras de animales, solo Jesús conserva su versión Europea. Solo ellas sabrán en que piensan, yo pido un poquito de calma, de temple en los momentos como esta tarde cuando la realidad me agarra en curva, de paz interna y confianza.

Martes 5 de Abril.

Justin y yo salimos temprano, hoy pasaremos por Ndop y más allá, cerca de Kumbo, a su aldea Vekovi. Los viajes con Justin son de lo más aventureros, nunca se sabe a ciencia cierta a donde te llevará o el tiempo que tardará en ello, hay que prepararse para todo. Olvido el detalle de la preparación ante todo y me pongo mis chanclitas blancas, que más adelante quedarán color barro y mis pies aún peor.

Después de unas 3 horas de camino, donde subimos y bajamos un par de montañas entre hoyos y terracería, llegamos a Vekovi. Si alguna vez se preguntaran donde queda el fin del mundo, este pudiera ser un lugar muy cerca. La entrada a la aldea esta después de recorrer la parte más alta de la montaña, rodeados de nada más que valle y uno que otro caballo.

Al llegar a Vekovi la vegetación cambia un poco y se aprecian árboles de eucalipto y palmas, un par de riachuelos por aquí y por allá. Las calles de terracería son amplias y las casas están bien distribuidas, cada una con su parcela para el cultivo y sus baños al fondo. La distribución de la aldea es curiosamente buena, cerca de la entrada unos locales y la Iglesia, más adelante empieza la zona comercial que termina con un par de bares alrededor de una glorieta. De esa glorieta se desprenden 4 caminos, el 1ero sobre el que veníamos y los otros 3 te envían uno sobre el mismo sentido y los otros dos hacia arriba o hacia debajo de la montaña. Subimos.

En la casa de su primo hay varios hombres ayudando a una construcción y un par de señoras en las casas a los lados, el triple de niños que de adultos. Todos con sus ojitos bien abiertos cuando llegamos, pocos se acercan, tienen miedo, más tarde me pierden el miedo y compartimos una fruta llamada ¨Cola nut¨ o algo así, de sabor amargo a más no poder, de corteza dura como la de un coco que hay que pelar para llegar a otra capa y volver a pelar hasta dar con el centro, rosa fiucha.

Estos niños son más humildes que los que acostumbro a ver en Bamenda, incluso que los de Starlight. De todas sus ropitas no hayas una sin roturas, ya no se diga limpia. Sus bracitos y piernas están cubiertos de tierra y algunas partes con lodo, narices llenas de mocos y dientes incompletos o amarillos. Todo esto lo observo con cuidado de no mirar de más, de no mostrar ante la gente que me impacta lo que veo, de no ofender a nadie.

3 niños tienen las pancitas infladas como globos y con los ombligos hinchados también, me debato entre si serán lombrices o las hernias que les provoca cargar cosas tan pesadas en la cabeza. Justin dice que es de nacimiento, yo no me lo creo.

Sentada en un tronco tomo fotos de los alrededores y de un peculiar camioncito hecho de palos de bambú que empuja un niñito. El diseño es bastante bueno, tiene su cabina y caja, las llantitas son del hule de algunas sandalias ¨Made in China¨ que seguramente se habrán roto, tiene un palo largo como guía y un volante al final de este. Se acerca un niño, se llama Musafat y me pide que le tome una foto, le digo que debe sonreír pero no lo hace, si no se están riendo los niños aquí difícilmente sonríen, le enseño a sonreír jalándome los cachetes pero no funciona, termino haciéndole caras chistosas y logra mostrarme un poco sus pequeños dientes algo picaditos.

Subimos por otro camino a visitar a su Padrino y a su esposa, al cruzar por una calle Justin me dice que tenía 15 años de no pasar por ahí, le siento en el tono algo de melancolía, 15 años me repito mentalmente y pienso cuanto tiempo pasará antes de que recorra estos caminos de nuevo.

A la vuelta me deja conducir, el camino es complicado por los factores naturales de: 1-Ser montaña. 2-no estar pavimentado. 3- ir de bajada. 4-curvas cerradas. 5-vegetación impidiendo visibilidad y 6-carros en cualquier sentido de subida. Pero además está el factor deslumbrante del paisaje, me cuesta concentrarme en el camino cuando alrededor tengo una vista ¨de película¨ le digo a Justin, hasta donde alcanzan mis ojos el límite del horizonte no hay más que montañas y montañas, verde y más verde. Se ven algunos techitos de lámina a la distancia, el cielo azul un poco más despejado y el Sol brillando a tope pues son las 2 de la tarde.

Paso la prueba de conducir y llegamos a Ndop, nos acoge una señora de la Parroquia de Futru y nos ofrece de comer. Me rio ante el platillo, un plato hondo con un caldo aceitoso color rojo, dos pescaditos estilo piraña sumergidos y de acompañamiento Fufú, no hay arroz. Justin voltea a verme y dice ¨Ashia¨ sabe de mi problema con el pescado. Con sus dedos lo toma por la cola, arranca un poco de carne con todo y piel y me lo da. La señora me observa y él también así que no me queda mucho por hacer y me lo como.

Es probablemente la primera vez que así tan naturalmente me como la piel del pescado, lo mismo cuando comienzo a sacarme las espinas de la boca. El Fufú me ayuda a aligerar el sabor, aunque debo reconocer que es menos peor de lo que esperaba, pudiera decir que estuvo ¨bueno¨. La señora se apiada de mí y me prepara un poco de arroz, que termino comiendo como postre ante mi acto de valentía.

Llegamos a la casa de retiro de las Hermanas de la Santa Unión, si tal cual el nombrecito, sobre las 5 y tomamos nuestros respectivos cuartos. el mío de 3x4 metros, donde cabe la cama individual, una pequeña mesita justo con el espacio para una laptop y mi botella de agua, después de una cortina el baño y un pequeño mueble a manera de estante para la ropa. Tomo una ducha a detalle pues sale lodo de hasta mis orejas, mis pies dado que no tengo con que tallarlos se quedan un tono arriba de mi color natural, las uñas ni se diga.

La cena es a las 6:30, bendita comida, hay pescado de nuevo el cual me como ya sin ningún problema. Ensalada, arroz y papas fritas que me renuevan mi índice de carbohidratos. Los postulantes cenan en una mesa en silencio, Justin, dos hermanas, Greg y yo en otra, en silencio también. Pronto empiezo a sentir ese cosquilleo en la garganta, esas ganas de hablar, de no decir probablemente nada importante, solo hablar, decir hola a los postulantes que al verme su cara de sorpresa y su sonrisa me han hecho sentir bienvenida, preguntarle a Greg, un hombre blanco, que hace aquí, decirle a Justin que me pase la sal para las papas, esto termino haciéndolo con señas jajá.

Cuando terminan de cenar los postulantes y salen del comedor podemos hablar. Greg me cuenta que está aquí desde hace 14 años, con familia y todo. El es de Pensilvania, USA. Conoció a su mujer cuando estudiaba en Nueva York, se casaron y al poco tiempo el encontró trabajo en SIL de Sumer Institution Language, que lo envió aquí a Camerún bajo un proyecto que ya tienen en otros 70 países, la traducción de la biblia a lenguas locales. Langsom, Pigin, etc.… Sus hijas nacieron aquí, han vivido en aldeas chicas, en la capital en Yaundé y aquí en Ndop. El próximo año una de ellas parte para la Universidad a Estados Unidos, le pregunto mil cosas, los cómo, los porqués, los cuando. La historia me parece increíble.

Reconoce que la vida de misionero no es fácil, mucho menos para los hijos que deben ir detrás de donde los padres vayan, pero que no se arrepiente y nadie de su familia tampoco. La escuela en Yaundé donde estudiaron sus hijas es una escuela internacional, asisten muchos hijos de misioneros o de funcionarios como embajadores, por lo que confía en que las niñas están bien preparadas para cuando drásticamente cambie su realidad y entren como universitarias a la sociedad americana.

De vuelta a los cuartos voy impactada, además de que el cielo y sus estrellas parecen venirse encima por estos rumbos, se me viene encima la conversación con Greg, el conocer otras realidades, ver que todo aquello que tantas veces he pensado como alocado o imposible.


Miércoles 6 de Marzo

Justin oficia la misa y se va, sus últimas palabras son ¨Ashia, que disfrutes el silencio¨ y así fue. Después del desayuno y dos tazas de café vuelvo al cuarto para trabajar en la computadora, entre PowerPoint, traducciones, diseños y planes se me pasa la mañana. Salgo un poco del cuarto sobre las 11:30 para un break donde el cigarro es mi única compañía y la capilla a 10 metros frente a mi cuarto. Sé que los postulantes andan por los alrededores, en seminario o en lecturas, el silencio es el denominador común entre todos y me sorprende su intensidad, no sé si estaremos muy a las afueras de la ciudad pero es que no se escucha nada, lo más relevante son las hojas de los árboles moviéndose con el viento y una que otra conversación a lo lejos de los vecinos de los alrededores.

Durante la comida la paso en grande platicando con mi conciencia. Los postulantes comen en silencio pero juntos, yo en otra mesa, con una ensalada de Col y plátano frito como compañía. Salgo a hacer investigación de campo, visito al Párroco y me cuenta de los jóvenes con los que trabajaré y como han sido las experiencias pasadas con los niños y los cursos de verano. Me comenta que algunos días los llevan de paso a la Iglesia presbiteriana al fondo de la calle y me da las instrucciones para visitarla, con todo y que el sol está en su punto más alto, y yo tan inteligentemente he traído una blusa negra, aprovecho para caminar hasta la Iglesia Presbiteriana.

Hay que recorrer una larga calle que cruza desde el convento, la Iglesia, pasando por el ministerio de Justicia, una asociación contra la violencia de la mujer, una papelería y unas 50 casitas de lo más humildes, para llegar a la calle principal. El fondo del paisaje es la montaña que le ha dado el nombre de Ndop a la ciudad, tiene un pico muy curioso en la parte más alta y el aire está tan claro que pareciera que estirando la mano la alcanzas.

Sobre main Street hay más gente, motos y ruido. Encuentro la Iglesia fácilmente pues se encuentra justo enfrente de la comandancia de policía. La señora en la oficina de la parroquia me da un recorrido, tomo un par de fotos y decido volver. Más adelante me encuentro un centro de computación con Internet, entro y pago por media hora que se me va en leer 4 correos, responder 2 y actualizar mi estatus en FB, maldita velocidad me vuelve loca.

Hay personas a mi alrededor pero nadie se acerca, se sienten las miradas, pero nadie me habla, antes de salir de casa he tomado mi mascada de tonos rosas que tengo desde Barcelona y la llevo sobre la cabeza como musulmana cubriéndome hombros, cuello y la frente, principalmente porque el día de ayer me ha dado tanto el sol en la cara que tengo los cachetes quemados, me arden un poco, el cuello y hombros ni se diga, ya no son color nutella ya están acercándose a color choco crispí jajá. Me pregunto si es eso lo que los mantiene a línea, por lo que he visto en otras aldeas las mujeres musulmanas andan siempre solas o de a dos y nadie se les acerca sobre la calle o les habla, a diferencia de otras mujeres.

Vuelvo a la casa de retiro sin problema, un par de niñas se han animado a saludarme y una moto me ofrece llevarme pero rechazo la oferta. Al llegar tomo una taza de café al cuarto y me lleno de información de biodigestor, repaso diseño, memoria, todo y comienzo un mini panfleto de guía que me ha pedido Romeo. Escucho la canción de Brindis de Thalía y me levanta mucho el ánimo. En un parpadeo pasa Emma por la puerta de la sala común y me indica con la cabeza que empiezan las oraciones. Durante las peticiones le robo la línea a un postulante y leo la frase: Lord me ask you for all those who have left everything to follow you, strengthen them in the pursuit of their mission.

Para cenar hay puré de papa, el primero que como en este 2011 y creo que mi sonrisa no cabe en la mesa, Greg me pregunta si me gusta y mi sonrisa le responde. Platicando con la hermana sobre mis planes los próximos meses de venir a formar a los jóvenes de Ndop me invita a quedarme con ellas o al menos pasar a comer esos días.

Volver al cuarto de noche es más difícil que por la tarde, ya no me pesa el silencio, solo el espacio, no es que necesite mucho espacio para trabajar en la computadora, pero no me gusta estirar los brazos y tocar las dos paredes al mismo tiempo jajá. He traído un termo con café que me mantendrá despierta y funcional hasta terminar la guía que he comenzado en la tarde, Microsoft Word es mi mayor enemigo, me siento tonta pero la tecnología me está ganando, ¿o será que a las 12am mi capacidad cerebral disminuye? La rana vuelve y como no estoy dispuesta a buscarla y matarla me pongo mis tapones y a dormir.