Domingo 27 de Febrero
Ayer hemos dormido hasta muy tarde, se nos prolonga la conversación hasta la madrugada y recordamos que el día siguiente será largo. Me levanto para ir a la ducha directamente, he dormido 4 horas y nos espera un trayecto andando de media hora para una misa de 2 horas.
Nadie está muy conforme con la idea de cambiar nuestros planes del lago por una misa. Yo me encierro, pienso en mi paz interna, en el goce de caminar por la tierra roja, húmeda por las últimas lluvias, fresca mañana, árboles frondosos y los riachuelos que cruzamos con un par de tablas que no me transmite seguridad de resistencia.
Al llegar a nethlee, donde será la celebración, los lugares están llenos,decido tomar sombra, mis brazos ya tienen suficiente color para un año. Disfruto estar con la comunidad, señoras rezando, niños, postulantes.
Se presentan situaciones que me aligeran la situación de estar parada durante la misa. Como pedirle a un señor su silla para dársela a una chica que carga un bebé, aprovechando mis armas de mujer blanca a la cual no le niegan una petición y generando un descontento al hombre que ve su silla entregada a una mujer de color.
El inicio de la misa y los bailes de 20 minutos me aburren, volteo a mi derecha y una bicicleta me ofrece un escape, no la pienso dos veces y le pido al chico que me la preste. Ando por un camino a la izquierda, que me lleva a unos campos verdes, unas pocas casas de adobe, cercos, cabras, el panorama normal, la diferencia es que voy sola, voy con mi mente, mis ideas. Respiro el aire puro que entra por mis pulmones, estos que tanto he dañado fumando los últimos 5 años de mi vida. Pedaleo con toda la fuerza que mis delgadas piernas me pueden dar, estas que tantos años me regalaron el deporte. La bicicleta no es nada cómoda, el asiento me incomoda desde el 1er minuto, pero ignoro el dolor físico y me concentro en la paz que me rodea.
Caigo en cuenta que no tengo el celular conmigo y no me he tomado la molestia de avisarle a los demás que me voy, me siento vulnerable, en una situación riesgosa, de cualquier casa pudiera salir un hombre y apartarme del mundo, vuelvo a respirar y calmo esos pensamientos, me concentro en el momento de libertad que estoy viviendo, no hay familia ni amigos cerca, no hay tecnología que me ate al mundo, no hay reglas ni prohibiciones, puedo hacer hasta donde yo considere justo y necesario, tengo un mundo, un campo verde frente a mí. Me guardo el sentimiento dentro, prometo recordarlo cada que sienta que esta vida me asfixia. Ando un par de minutos más y vuelvo por el camino andado, con una perspectiva diferente de lo que me rodea.
Veo que Pascal tiene una sombrilla cerrada, cuando hay alrededor de 50 personas que no alcanzan la sombra central y se acaloran, se la pido y la cedo a quien la necesita más que yo. Aprovecho y me siento sobre la hierba, dejando sólo mis piernas expuestas al sol para emparejar la situación contrastante entre ellas y mis brazos.
A la distancia a la que me encuentro y con la dicción del altavoz que usan los padres, pues estamos a campo abierto, sin electricidad ni infraestructura, no se escucha el evangelio, lecturas, nada. Opto por platicar con una niña que me cuenta porque quiere ser ingeniera ¨por hacer dinero¨ me dice, se me parte un poquito el corazón y le explico mi punto de vista sobre como el dinero no trae la felicidad, me aniquila diciéndome que el dinero es para darle de comer a su familia y abuelitos. Tan tonta yo, tan diferente mi concepto capitalista de la frase ¨hacer dinero¨ al concepto de supervivencia local de ¨hacer dinero¨.
Una señora reprende a los niños por hablar en misa, me disculpo por ellos diciéndole que fui yo la que generó las conversaciones, minutos más tarde termino haciéndola hablar a ella también. Mientras el Padre Emilio pasa tirando agua bendita entre la gente y unos cuantos se molestan pues no les cae a ellos, jajaja rio por dentro.
Por la tarde nos encontramos a la hermana clara llevando a las niñas a jugar al patio del kínder. Es la primera vez que veo a Cintia desde que en el hospital nos hemos enterado de que su madre después del parto de su hermanita la ha matado y cocinado por la depresión post parto. Me maravillo del milagro que representa Cinthia, tan viva, tan feliz, tan despierta, tan inteligente, con el trasfondo de esa tragedia, de una madre que jamás la ha cuidado ni la cuidará.
Delfín y Cinthia se tiran conmigo al pasto y rodamos colina abajo, el pasto aquí es corto y pica horriblemente, esto es una tortura china, pero la risa que emana de mi centro me sorprende, me reconozco una niña con la alegría por vivir más despierta que ayer, con las ganas de reír más fuertes que hace 5 minutos.
Jugamos en los subibaja, columpios, resbaladeros y unas sillitas giratorias. Lucia me tira del barandal del que cuelgo de cabeza, llenado de tierra y de pasto mi cabeza, y regalándome una migraña. Regreso a casa a bañarme y deshacer mis trenzas.
Borja, Hernán, David y yo terminamos en la banca frente a los cuartos, platicando un poco de todo, yo intentando leer el libro del Che hasta que me rindo pues Hernán me trae de traductora a cada instante. Más tarde vuelven Paula, Clau, Celestine, Alex, Emma y terminamos todos como la comunidad que somos, viendo caer el sol, riéndonos, charlando, bailando, molestándonos y al final nos vamos en fila India a las oraciones.
La cena de pasta, arroz y estofado de verduras con salsa de tomate es una bendición, el cierre de oro para este domingo que he disfrutado inmensamente. Me entra mi propia nostalgia y vuelvo al cuarto por la computadora para escribir, cuando la luz decide irse, me importa poco y escribo sentada en el pasillo oscuro, esperando un abrazo que nunca llega. La luz vuelve y nos abandona de nuevo.
Terminamos en la cocina Claudia, Borja y yo, 3 velas nos alumbran, la estufa calienta el agua y Borja nos relata su propia crisis, escoger la especialidad, la vida que quiere con Paula, los amigos que se han ido, poco a poco encontrando su camino, que inevitablemente separa incluso a las personas que esperarías no perder nunca.
Lunes 28 de Febrero
Por la mañana me obligo a levantarme a las oraciones, después de la desubicada que me he llevado a media noche cuando despierto en el cuarto completamente a oscuras, sin la menor idea de donde estoy, necesito tocar el suelo, palpar la cama y encontrar el celular que me recuerda la localidad, Bamenda, Camerún. Por eso hoy las oraciones son para aferrarme un poco a la realidad, mi mente esta divagando mucho por las noches.
En el desayuno me prohíbo el pan por lo que recurro a un buen cereal con plátano. Partimos para Starlight, la clase ha salido bastante bien, hoy les hablamos y reflexionamos con ellos sobre personajes famosos, desde deportistas, políticos y artistas, pasando por Shakira, el presidente de Camerún y Samuel Etó. Profundizamos en cómo cada uno de ellos desarrollo al máximo sus propias capacidades, teniendo como todos una etapa de estudiantes. Hoy no todos tienen ganas de jugar por lo que solo unas cuantas chicas se animan a juntar los codos, el pie, la cabeza, según lo que dicte el juego.
En el trayecto a casa le platicamos a Moses de la parejita de niños de 14 y 15 años que tenemos en clase, juntos todo el tiempo, abrazándose y expresando más cariño que el que yo expresaba a los 18. Nos platica un poco del tema, como es un poco más liberal la actitud aquí. En las universidades existen chicas que se acuestan con chicos por un poco de dinero, no es que sean prostitutas, se considera un sexo casual como extra pagado.
También nos relata como en el caso de los romances entre primos, que están sumamente prohibidos, las familias de ambos los obligan a tener relaciones en un lugar al aire libre mientras los familiares observan, toman un látigo y los golpean alternando los golpes con un borrego al cual terminan matando, con la creencia de que por medio de los golpes han transferido la maldad de la pareja al animal. Mediante la exposición pública y la vergüenza esperan dar una lección a los jóvenes y la comunidad. Me queda un muy mal sabor de boca con el relato social.
Nos conectamos al internet un poco y bajamos a St. Michael, los niños están en receso y Diodoné ha terminado sus clases. Decidimos volver al cuarto para preparar los cursos de Excel y Derechos Humanos que daremos el próximo fin de semana en Yaundé. Después de la comida aprovechamos que el padre Justin va para comercial street y aprovechamos para cambiar dinero y ver lo de mi celular, la lamentable pérdida de la tapadera.
Al volver a casa nos encontramos con Paula, nos platica de su ida al hospital de St.Mary, de cómo un chico entra con una uña aplastada que deben recortarle, la enfermera fracasa inmensamente al intentar inyectarle la anestesia, por lo que aún después de 6 piquetes el niño siente el dedo, haciendo la curación intensamente dolorosa. Paula le toma de la mano para acompañarlo, apoyarlo, sin imaginarse que por la tención del momento ella también se vería algo sobrecogida, se desmaya a los 2 minutos de que han terminado de atender al niño.
Nos relata cómo pierde el control de su cuerpo, el aire, las ideas y finalmente el conocimiento. Borja la ve de cara a la camilla y cuando la carga Paula pierde el último gramo de fuerza, se queda blanca, pálida nos dirá él más tarde, con los labios sin vida, el color se le ha ido del cuerpo. La recuestan en una camilla, se suben los pies y echan aire hasta que vuelve en sí. Borja nos platica como a pesar de tener la situación bajo control medicamente hablando, jamás se había asustado tanto, pues no es cualquier paciente, es Paula, su Paula.
Mi corazón se altera desde la anécdota del niño, se regocija con Paula tomándolo de la mano, se asusta con el desmayo y se enamora del amor de estos dos. Que linda pareja, que lindo tenerlos cerca, que envidia de la buena, que esperanza.
El Padre Emilio dirige la misa hoy, ha sido el evangelio con mayor entonación que he escuchado, la homilía con frases como ¨Asha¨ y ¨acacha la porra¨ nos generan una carcajada a los 4 voluntarios, nada acostumbrados a una homilía tan ligera, tan bromista, es como si un Padre en México agregara a la homilía frases de ¨que poca¨ o ¨lástima margarito¨ jajaja.
La cena es muy entretenida, es así los lunes pues vienen todos los Padres a cenar, los de Menthe, Kisito, Romeo, Wilfred, más los de casa, Justin, Marcel, Emilio, Moses y Diodoné, el equipo de voluntarios(Clau, Paula, Borja y yo). Como cada lunes hay más comida de lo normal, ensalada, arroz, pollo frito, jugo de papaya y un par de estofados o salsas de buen sabor.
Frase del día: Paula Montal y mi hermano han nacido el mismo día, 26 de Febrero.
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