Domingo 6 de Febrero
Hoy estrenamos nuestros vestidos, de fondo azul marino y tonos azul cielo, tintes morados en un patrón de plumas de pavorreal. El corte estilo princesa, con una falda bastante amplia que cae a la altura de la rodilla nos da un toque infantil, femenino. Nos sentimos algo extrañas, son varios días ya de shorts, tennis, camisetas y de repente un vestido.
Lo mejor de la misa ah sido ver entrar a tantos niños que vienen del catecismo, serán unos 50 más o menos, algunos ya los conozco de los sábados con las hermanas o de la escuelita de atrás, otras caritas son nuevas y se nota cuando se detienen a vernos.
Padre Emilio nos ha visto antes de entrar a misa y nos felicita por el vestido mientras pasa a toda velocidad, como siempre, debe tener entre 60 o 70 años y siempre lo veo corriendo, a prisa, con movimientos rápidos y muchos relatos de la comunidad a la orden de cualquier conversación. Justo ahora durante la comida me relataba como el difunto de hoy era la suegra de un chico que han enterrado la semana pasada, Padre Emilio lo sabe casi todo respecto a su comunidad, los dires y diretes.
Durante la comida (ensalada y arroz) me pierdo saboreando un nuevo integrante al menú, son estas estilo papas que te ofrecen en la comida china, creo que son piel de puerco frita o algo así, no puedo estar segura, la baño en kétchup y la disfruto. Aprovecho para robarle un vaso de cerveza a Moses y estoy completa.
Clau me comenta que las hermanas llevaran a los niños a Menthe a caminar. La ida a Menthe nos toma 40 minutos, las 4 hermanas, dos locales y María y Clara de España, Clau y las 5 niñas que viven con ellas.
Lucy, una de las más grandes, delgada, de ojos saltones y dientes al estilo Luis Miguel, sus bracitos y sus piernas no son más anchos que mis muñecas, pero siempre está riendo, es algo vergonzosa a ratos y la veo cuidando a las pequeñas constantemente, cargándolas, aun cuando pesen casi lo mismo que ella. Hoy se ha tropezado por ir corriendo y mas se tardo en salir la sangre que en lo que ella estaba en pie y caminando.
Cintia, pequeña loquilla, su mirada es firme, frunce el ceño con facilidad, muestra de su temperamento fuerte, como puede estar muy contenta también puede molestarse con facilidad y siempre va a los extremos, la alegría frenética, saltos, gritos, giros, no para nunca, por error se lleva de paso a varias. Es inteligente, observadora y platicadora, cosa que ve te la dice, cosa que hace la hace dos veces para que la veas y cosa que aprende te la explica, tiene un corazón noble y es líder nata. Me recuerda a alguien, me obligo a ser más paciente entonces.
Le sigue Delfín, rellenita pero ágil, de cachetitos redondos como su pancita, piernas y brazos fuertes, apachurrables, camina sin detenerse y a pesar de su peso resiste bastante bien la ida de 40 min y la vuelta de 20. Es muy risueña y entiende bastante bien el ingles, te escucha y piensa antes de responder, la veo correr y me sorprendo, en escala ella corre más rápido que yo.
Mary Claire es similar a Delfín pero más chica, se la vive volteándose la falda, jalando la ropa ajena, le encanta dar vueltas y giros, se tira al pasto y disfruta que la jalen, la volteen, parece además que tiene un pacto con el piso y se la vive ahí, tropezando a cada parpadeo. De regreso no puede más y se queda dormida en la espalda de la hermana María, la cual me tiene sorprendida también por su resistencia física, le pregunto de donde viene y me explica que su especialidad es educación física.
La pequeña es Sandra, quien tiene un aguante increíble también, para ser la más chica aguanta todo el viaje, va con su vestidito floreado y sus chanclitas grises de plástico. No la escucho llorar o quejarse una sola vez, a pesar de caerse y tener que caminar como el resto, aunque para ella sean el triple de pasos que para mí.
La hermana María es de cabello lacio y güero, de estructura delgada pero fuerte, más bajita que yo, le encanta jugar con las niñas, se tira al pasto sin ningún problema, gira con ellas, rueda, salta y ríe con ellas. Tiene 29 años, 2 aquí en Bamenda, decidío volverse religiosa a los 15 años, a los 19 ya lo era.
La hermana Clara debe tener unos 70 años, su madre tiene 90. Ah vivido mucho, sabe mucho, platica de todo, estar con ella te lleva siempre a una conversación con análisis, de revoluciones, de cambio, de educación, expectativas. Tiene opiniones firmes y objetivas, no se anda adornando las frases ni por los puntos medios. Me sorprende cuando me pregunta por mi salud, si sigo con mareos y cansancio extremo, ese fue un tema de conversación hace 2 semanas y lo tiene presente.
En Menthe nos encontramos con el Padre Kisito, si, como queso en chiquito, sonriente, habla fuerte y habla y habla y habla. El se encuentra estudiando la carrera de Agronomía, me platica de sus clases, sobre todo matemáticas, no es la primera vez que conversamos, me presta sus apuntes y recuerdo lo que yo veía en la Universidad, el batalla horrores, me frustra no recordar mucho para ayudarlo. Muy amablemente nos prepara unas palomitas con azúcar y nos regala un par de piñas para casa, Clau brilla de contenta.
Al volver tomo la computadora y me encuentro con Francis, quien se ordenará el próximo sábado con Moses en Jakiri. Recuerdo cuando lo conocí, en Bamenju, su risa inconfundible, esa paz que expide por los ojos a bocanadas, platicando hoy con el entiendo el porqué.
Le pregunto si está nervioso por la ordenación, es un gran compromiso, vienen más responsabilidades, si no le preocupa mudarse, tener que estar en una comunidad totalmente diferente, con gente nueva, con rutinas o costumbres distintas a las que ah tenido los últimos 10 años desde que inicio como Postulante.
Se ríe, seguramente piensa por dentro en mi ingenuidad. Comienza a relatarme como el grupo de 6 que iniciaron de Postulantes ahora solo son 3, él, Moses y otro más que desconozco el nombre. Me relata cómo fueron saliendo uno a uno por sus propios motivos. Me explica entonces que después de 10 años en comunidad está preparado, ah crecido, aprendido, mejorado. Define los problemas no como la carencia de cosas materiales o el cambio en las costumbres, los problemas los hace la gente, las actitudes, el no saber convivir y él se considera un experto en lidiar con ello, dice que no hay ningún lugar en la tierra donde no pudiera estar y ninguna persona con la que no pueda aprender a convivir, con mayor o menor cercanía en cada caso.
Me sorprende su relato, me contagia su confianza, me alienta su espíritu, a seguir creciendo, a ser paciente, a entender, respetar, acoger y saber manejar a todas y cada una de las personas que me encuentre en este camino de mi vida.
Durante la cena me entra una llamada, es mamá, a los 40 segundos deja de escucharme y se corta, pasan unos minutos y como no vuelve a llamar le llamo yo y cuando intenta marcarme ella de vuelta no lo logra, que molesto, me deja a medias, con el corazón alborotado y la conversación hecha en mi cabeza.
Quiero hablar con ella, decirle que los extraño, llorar un poquito, a distancia, compartirles la soledad que cargo a ratos en mi corazón, platicarle de las cosas bellas de aquí, lo que me hace feliz, lo que me inquieta, pero no lo logro, las vías de comunicación aun en pleno siglo XXI no están a favor de mis necesidades.
Supongo que mi cara expresa demasiado pues se acerca David y pregunta ¨what is wrong?¨ le respondo que nada, pero no me cree, me dice que me ha visto llorar en la capilla el otro día, yo pensé que estaba sola aquella noche, me avergüenzo un segundo y luego me lavo el sentimiento remplazándolo por su empatía, le explico cómo me siento, lo que necesito y me dice que aquí tengo 11 hermanos.
Trato de ir a la cama pero no tiene caso, se que no voy a dormir, tomo el ipod y busco el rincón más alto de la casa, buscando el cielo, los árboles, el aire, encuentro un lugar ideal pero que debe llegarse a él con cautela, en el 2ndo piso de la zona de los postulantes, después de una pequeña barda, el techo de los cuartos de abajo y la cocina es un perfecto escenario para una noche estrellada, Damien Rice al oído y mi taza de chocolate caliente. Suelto lo que traigo y me renuevo.
Más tarde leo un poco el libro del CHE, aquel que encontré ese 31 de Enero en casa de los compadres y pedí prestado, algo en ese momento me indico que sería útil. Es grueso pero ligero, de hojas ya color mostaza por el tiempo y la portada roja tirando a anaranjada, pero las letras son letras, aquí o hace 10 años.
Lunes 7 de Febrero
La ida a Starlight fue más divertida hoy, pues es la semana de los jóvenes y en la mayoría de las escuelas les dan el día libre. Aquí como es internado igual estaban en los salones, oramos y salimos a jugar un poco. Mar y Tierra, el dragón, la estrella y Ángeles y demonios. La hora se nos pasó volando y los niños encantados, lástima lo de las faldas de las niñas que impedía se pudieran sentar en el suelo o agachar, por lo que tuvimos que modificar algunos juegos.
Al volver entramos al seminario de Enegrama que ha venido un Padre a ofrecer, el es de Bamenjú, lo conocimos cuando veníamos a Bamenda. El curso es similar a otros sobre personalidades que eh tomado, solo que en este son 9. Yo estoy muy definida entre 2 de ellas, veremos si el día de mañana termino de descubrirme.
El seminario termina y la comida esta lista, hoy se lucen, vienen varios invitados y hay abundancia en la mesa, opulencia le llamamos Claudia y yo. Después de la comida tomo una siesta pues me volvió el dolor de cabeza. Salgo a escribir un poco y me encuentro con el cielo nublado, comenzando a chispear por lo que decido ponerme mi ropa deportiva y buscar a Claudia para hacer deporte antes del diluvio.
La encuentro jugando con unas niñas en la cancha a lado de la escuela, caminamos y platicábamos como hacía mucho no lo hacíamos. Volvemos al cuarto a seguir platicando y analizar el curso de las personalidades. He logrado ubicar a mis amigos en ellas, según mi percepción, me costaron más trabajo la Caro y el Chacho, ¿será porque son los que más conozco? Se nos pasa el tiempo y vamos un poco tarde a las oraciones.
La cena ha sido un éxito, la hemos pasado riendo y conversando, le comento a Moses y a Diodoné de mi guerra contra los Mumuts, llevo días con pantalones y hoy tengo 4 piquetes nuevos en la pierna derecha y dos en el brazo. Moses se ríe de mi, es todo un personaje también, su andar bohemio, tranquilo, meditando, analizando, tiene un corazón con patas y lo refleja en los ojos, su nobleza reluce en la sonrisa que contrasta inmensamente con la melancolía que carga a cuestas. Va con movimientos lentos, calculados y cuando todo parece quieto suelta una broma, una carcajada, historias en Francés, Pigin o Inglés.
El tiempo para lavar los platos está comenzando a ser un rato de pláticas y bromas con los postulantes. Recuerdo los primeros días cuando todos salían corriendo y solo los 3 o 4 encargados de los platos ese día se resignaban, se quedaban a la labor. Un día decidí ayudar, se sorprendieron, les costaba trabajo estar codo con codo. Una noche rompí el hielo y bajo el pretexto de una broma que no entendí comencé a mojarlos a todos, el piso empapados y con riesgo de caídas la cocina se convirtió en un área de juego, Charles me pidió que fuera así todas las noches.
Hoy ya no necesitan de mi, fue una reacción en cadena, se quedan la mayoría, yo pongo té o Claudia un café, conversamos con quien se atraviese, cada quien con un tema diferente, todos los días, solo imagina, son 11 chicos mas Charles y Fidelis, cada uno con su manera de pensar y sus dudas, aprendo tanto o más que en la misa o todas las horas de oración que paso aquí.
Frase del día: No entiendo porque hay tantos lápices sin punta, todos los lápices del mundo deben tener punta siempre, ¿si no cual es el punto?
Martes 8 de Febrero
He faltado a las oraciones, la alarma falló y mis ganas de levantarme son nulas, con los tapones puestos no escucho si no hasta la 3ra vez que Clau toca la puerta y le informo que no iré. El seminario continuo hoy, con muchas preguntas sobre cada personalidad, respondo rápidamente y me aburro pues el Padre va leyendo una por una para el público que no logra captar algunos conceptos. En esa releída me corrijo algunas y aumento otras, al final de la sesión resulto ser del tipo Optimista y aunque ayer no lo consideraba así hoy lo veo muy cierto.
El optimista siempre esta expidiendo alegría, trata de hacer reír a los demás, tiene una mentalidad esperanzadora con el futuro y no se preocupa demasiado por lo que vendrá. Sé que no soy así el 100% del tiempo, pero me ajustan mucho las descripciones. Los optimistas le huimos al dolor a toda costa, por lo que nos alejamos de aquello que nos cuesta trabajo, hacemos de todo, queremos todo y en todas las cantidades, desde comida, baile, pláticas, experiencias divertidas, hacemos hasta lo imposible por disfrutar, alejarnos del dolor, de la insatisfacción del mundo.
El Padre da además unos consejos a cada tipo, para mejorar nuestras fallas. Mi pecado capital es la glotonería, querer más, a bocanadas, de todo. Debo practicar la soberbia, disfrutar la soledad y el silencio. Analizando un poco mi pasado, de nuevo con este Diario, veo lo mucho que me he reformado.
Hoy a mis 23 años me encuentro mejor que nunca conmigo misma, claro que arrastro algunas piedritas del pasado, como todos, pero me gusto, mi forma de ser, de expresar. Tengo mis defectos y ya aprendí a verlos, a controlarlos más, me queda mucho camino por delante pero ya se como dar el primer paso.
Después de comer bajamos a la escuela a jugar un rato con los niños, fue una hora de compartir frases en español, las partes del cuerpo, dictarles poco a poco, explicarles y cantar juntos la canción de Cielito Lindo, jugar pato pato ganso, bailar con ellos, abrazarlos, convivir.
Me gusta trabajar así, sin presiones, sin tener la obligación de nada más que hacerlos reír, dejar en ellos aunque sea el recuerdo de una linda tarde, que importa si no aprenden español, o si mañana no recuerdan la letra, no pasa nada, pues ha pasado más, la han pasado en grande y eso es lo importante.
Los niños aquí te rodean como si fueras de chocolate, te toman los brazos, te soban, observan mis venas y ríen, tocan mi cabello, lo acarician, un chico intenta de hecho cortar un poco. Me piden las uñas, que se las regale, me preguntan de mi cabello, que ¿Por qué es tan bonito?, me tocan la ropa, la espalda, me soban los hombros y una que otra niña se toma la libertad de agarrarme las pompis, doy un brinco del impacto, siento por un segundo la invasión de mi espacio personal y me falta el aire, respiro hondo y recuerdo que son niños, los engaño jugando al trenecito y así me separo un poco mientras jugamos.
Volvemos a casa unos minutos, subo a imprimirles la canción de Cielito Lindo mientras Clau vuelve al campo pues han quedado de enseñarle a bailar. Llego para hacer deporte y terminamos jugando balonmano con las hermanas Calsanzias. Nunca lo he jugado y se ve bastante divertido, entendemos las reglas generales en un segundo y nos dedicamos a la diversión.
Están las 6 hermanas locales, Marta, María y Clara, las españolas, están en casa o en clases. También hay algunas niñas como Delfín y Cintia, me encantan, quiero tomar a Cintia y echarla a la maleta de regreso. Son prácticamente huérfanas, unas no tienen padres otras si pero en la cárcel, por lo general vivían con tíos que han preferido dejarlas con las hermanas. Al terminar el balonmano damos unas cuantas vueltas al campo.
Volvemos a casa y entre canciones de Arjona, el libro del Che y los marcadores Sharpie, Clau decora los piquetes de mosquito de mis piernas, que ya suman 20 en las piernas y 6 en los brazos, entre los viejos que ya son solo manchas, los medios que tienen costra y los nuevos que expulsan un líquido transparente cuando los exprimo, mis piernas pierden belleza, feminidad, son ahora solo un campo de juego para los Mumuts, al menos las caminadas me están mejorando las pantorrillas.
Después de la cena corremos a casa de las hermanas Calasanzias a pedirles un poco el internet, he quedado con la familia de conectarme y aquí en casa no hay internet y no se ve para cuando. Conecto el Skype y encuentro primero a mi madre, platicamos un poco, se conecta mi papa desde la oficina y triangulamos las conversaciones. Mi mama nos oye a los dos, mi papá me ve y me oye, yo no veo a nadie y solo lo escucho a él por lo que toma el radio y por el nextel escucho a mamá. Les comento que una conexión mas y nos dará cáncer, solo yo río con la broma. La salud del abuelo no anda bien.
Tengo un recuerdo exprés de mi Tío Luis y su partida que me sorprenden en Barcelona, recuerdo la noche, los días tan pesados siguientes, el dolor de la pérdida y de sufrirla a la distancia. Me molesto con la vida, siento como surge en mí un fuego que me quema, de coraje, de impotencia, por querer gritarle a Dios ¿Qué más quieres? ¿Por qué estando aquí?, ¿por qué de nuevo?.
La voz de papá me despierta, me habla seguro, convencido, firme, me recuerda que la vida es así, son ciclos y tenemos que entenderlos, que la oportunidad de vivir son en gran medida las ganas de hacerlo, me recuerda que no pierda el camino, que estoy aquí por algo y así debo seguir, con mi vida, con mis planes, porque este es mi momento.
Antes de partir veo mi publicación de la semana pasada donde pedía un ¨Hola, ¿Cómo estás?¨ de quien fuera, a cualquier hora. Me encuentro con amigos, conocidos, ex maestros, ex novios, que me saludan, me mandan sus ánimos, sus fuerzas, me tienen en su mente y oraciones. Sonrío, enciendo mi lucecita de esperanza que se había apagado hacía unos minutos, me recuerdo que la vida sigue y es maravillosa.
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