Jueves 10 de Febrero
La noche de ayer terminó bien, repentinamente entra una llamada de papá, se escucha de buen humor, parece que están tratando de marcarme desde México pero no lo logran, espero un poco antes de dormir, me gustaría escuchar la voz de mi abuelo. Llaman 15 minutos después, lo escucho poco pero claro, se oye bien, está tranquilo.
Amanezco con un ligero cosquilleo en la garganta, espero no sea nada serio. Llegamos un poco tarde a la misa, si misa, hemos cambiado las oraciones por la misa, hoy pediremos por el Abuelo. Siento bonito escuchar su nombre “Miguel Lara Arrequín” de voz del Padre Justin a quien el día de ayer le pedí lo mencionará, para rezar un poquito por salud, en comunidad.
Salimos y hechamos un par de lavadoras, aprovechando que el curso del día de hoy del Padre Jose sería la historia de la Iglesia, decidimos saltarlo. Por la tarde vamos al Francés, pero hacemos una parada antes, el Padre Justin ha conseguido recuperar mi teléfono hace unos días, se lo había llevado un feligres de aquí de la comunidad supuestamente para desbloquearlo y es hora que no lo hacían, la mala nota es que el celular ha vuelto sin tapadera ni tarjeta de memoria y para colmo sin ser desbloqueado.
La clase de Francés va bien, Rag nos invita a una reunión el día de mañana a las 6pm con un grupo como de voluntarios o personas del extranjero que realizan algún tipo de labor aquí en Camerún, probablemente con otros jóvenes no hubiéramos aceptado la invitación, pero el nos transmite confianza, sinceridad, acordamos ir y verlo ahí, durante el camino pienso ¨caras vemos, corazones no sabemos¨ pero da igual, ya nos merecemos una salida. La clase de mañana se cancela pues es el día nacional de los jóvenes.
Durante la clase de Frances lo que era un leve cosquilleo en la garganta se vuelve un dolor insoportable, ahora se extiende a la cabeza, a todo el cuerpo, me pesan los brazos, la espalda me duele, en fin, tenemos, pues Clau está igual, todo el cuadro de una gripe, no me sorprende pues Diodoné tenía gripe, Moses andaba malo y Celestine un postulante nos relata durante la cena compartir los mismos síntomas.
Al llegar a la cena no puedo más con mi cuerpo y noto como inmediatamente cambia mi estado de ánimo de alegre a molesto en general. Me preparo un teraflu para ver si alivia un poco la situación y comenzamos a ver la película The notebook. Mi cuerpo no puede mas y me rindo ante morfeo.
Frase del día: ¿Será gripa o malaria? da igual, me siento de la ching....
Viernes 11 de Febrero
Este se puede considerar como un día bizarro y punto, no hay mejor manera de explicarlo. Me levanto a las 4am con el gallo que nunca dejaré de detestar, pero voy comprendiendo su función en mi vida, y una gripa declarada a todo lo ancho, tengo mocos, dolor de cabeza, cuerpo cortado, dolor de garganta, etc. Con mis pocas fuerzas tomo un Antiflu-Des y lo tomo dando por terminada mi etapa de ¨análisis del cuadro de la enfermedad¨ soy la doctora y digo que es gripa.
Nos hemos levantado con la disyuntiva de si asistiríamos al curso del Padre Jose el día de hoy sobre el diálogo entre las religiones o si pudiéramos ir a ver el desfile de los niños y jóvenes en Comercial Street con Diodoné, se lo hemos propuesto desde ayer jeje. Bizarro, el es maestro de la escuela y no sabe a que hora debe estar ahí.
Nos encontramos con Diodoné y vamos al desafile, el lleva el uniforme de los maestros, traje típico aquí, pantalón y camisa de manga larga, ambos de la misma tela, fondo verde con decoración dorada, en Mexicali moriría de risa si viera a cualquiera de mis amigos vestido asi, pero aquí no, al contrario, aquí da jubilo, le alagamos un poco el traje y subimos a ese pick up que ya le esta gustando no encender, por lo que debe ser empujado para tomar la empinada y arrancarlo en 2da.
Llegamos a Comercial Street, la cual normalmente esta llena, de peatones, de carros, taxis, puestos, celulares, de todo. Hoy esta llena de niños, maestros, padres y conocidos. Todas las escuelas pasan marchando, a un intento de ritmo y orden, frente a las autoridades locales y todos los que les acompañan en unas gradas y techado construidos firmemente para esta fecha y el día de la independencia, 20 de Mayo. Bizarro, el resto del año no sirve para nada, sin embargo hay siempre dos guardias vigilando la estructura.
Primero van los niños en el kínder, con sus gorritos de papel en forma de triángulos o con recorte al final de cuadrados, dándoles una imagen adorable. En el frente de sus gorritos escriben las iniciales de la escuela. Los uniformes son de 2 colores por lo general, short azul, camisa blanca o camisa rosa, short café. Hay infinidad de colores, todos se ven bien en los pequeñines, ¿será su inocencia o ese color nutella tan característico que resalta todo lo demás?
Después de vagar 2 horas por la calle saturada estilo Fiestas del Sol, embarrándonos a cada paso con la espalda o el brazo de alguien, tomando fotos, viendo los desfiles y finalmente buscando a Diodoné lo hayamos, nos detenemos un poco, me siento justo al lado de una bomba de gasolina, a mi izquierda después de la manguera que surte gasolina a los carros, una señora amamanta a su bebe sin ningún problema en mostrar al público alrededor su mama. Bizarro ya no me inmuto al ver esto.
Esperamos a que pase la primaria de St.Michael, pues ahí se encuentran los niños con los que jugamos por las tardes y vemos cada día entre salidas y entradas, recesos, clases. Queríamos desfilar con ellos pero un oficial no nos ha permitido el paso, muy amablemente alzando su mano en señal de alto, nada comparado con otro que unos minutos atrás pasaba con un tipo de látigo de cuero, espantando a la gente que invadía la calle por donde desfilan las escuelas, fuese niño, mujer u hombre, el que no se movia tenía una probadita del látigo y su movimiento curvo rozando el suelo. Bizarro, ¿qué pasaría si este oficial fuera soltando latigazos en Mexicali?
Mi cuello termina negro, y yo que no quería creerle al Padre Emilio su teoría de que el Sol pega mas fuerte por estar más cerca al ecuador, la camisa de manga larga blanca que decidí usar para cuidar mi gripa esta empapada y con tintes café en algunos puntos esporádicos, del roce entre la gente, los estudiantes.
Volvemos a casa justo para comer, bajamos a prepararnos el atún que ya nos merecíamos y subimos a arreglarnos para la salida con Rag. Nos atrevemos a usar unos vestidos que si en Mexicali estaban justos en altura, aquí son un escándalo, dejando ver mis venas, mi tonalidad pálida o el bronceado caribeño de Clau y su buen tono muscular. Bizarro, nos hemos tomado una foto, yo parezco Nigeriana, de piernas flacas y Clau fisicoculturista.
Diodoné desaparece una vez más, en parte usar nuestros vestidos para salir se ha basado en el contexto de que iríamos y volveríamos en coche con él, como lo habíamos acordado durante la comida, pero al ver que no aparece buscamos y buscamos, todos los hombres de la casa, o sea todo ser vivo a parte de nosotras, ha desaparecido, hasta que finalmente encontramos a Fidelis y nos lleva por una ruta alterna, el traspatio de la casa se pudiera llamar, a tomar un taxi a la orilla de la carretera. La palabra bizarro cruza mi mente por séptima vez cuando nos contemplo a Clau y a mi bajando por una colina llena de arbustos, árboles de platano, tierra y piedras en nuestros vestiditos de la Forever 21 y chanclitas de niñas bien.
De suerte se detiene un taxi que trae a una señora detrás por lo que aseguramos al subirnos que los 3 asientos posibles están llenos, mas adelante se baja las señora y en una maniobra de evasión de tráfico que nos lleva por un camino que levanta más polvo que una estampida, suben al taxi una pareja, el hombre al frente claro, la chica atrás con nosotras. Su mirada es seria, nos juzga de inicio al fin del trayecto.
Logramos llegar al punto de reunión y al entrar al restaurante nos informa el mesero en un inglés casi inentendible que la reunión ya ha terminado, empezaba a las 5, no a las 6 como ha dicho Rag y aún con eso hemos llegado 7:30 por todos los impedimentos de salida de casa. El recuento es hasta ahora que nada nos favorece, ni el vestido, ni andar solas, ni la reunión fracasada, pero de nueva cuenta mi instinto me dice ¨ya que, ya estamos aquí¨ nos sentamos, ordenamos papas fritas y algo de tomar.
La noche termina siendo un éxito, conocemos a un matrimonio en una mesa de alado y a un amigo de ellos. Conversamos en general, que hacemos aquí, que hacen ellos. Ambos han vivido lejos de Camerun, uno en Londres otro en Minnessota, ambos quieren volver a su Camerun, con sus propias metas y sueños, en su país, con limitaciones que no hay en Londres o EUA. Reflexiono, me impresiono, me siento tan orgullosa de mi Mexico, de todas las posibilidades que me ha dado y me seguirá dando.
Volvemos a casa en taxi tambien, con los pasos mas seguros que al llegar. La vuelta siempre es mas sencilla. El Padre Justin nos espera cual "Padre" en la puerta, lindo detalle.
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