Viernes 4 de Febrero
Asistimos a la clase de Francés de Diodoné en la escuela aquí al lado de casa, muy en ello me llevo mi cuaderno, un lápiz y un borrador para ver si aprendo algo. Entramos a lo que es el 1er año y Diodoné comienza explicándoles unas palabras para practicar la pronunciación de la U, la jupe (falda), la culotte (el short), la chaussure (zapatos) y la nuque (cuello).
Ente los niños distraídos por nuestra presencia Diodoné repite las palabras una y otra vez, los niños las repiten también, ahora deben sacar su cuaderno, dibujar y anotar, además de a completar un ejercicio en el libro de francés.
Hay de todo en el salón, niños que muy obedientemente sacan su libro y se ponen a trabajar, otros que no tienen libro, le pregunto a la maestra por que no lo tienen y en un tono un tanto molesto me responde que no es obligación tener el libro de francés, otros chicos tienen libro pero no cuaderno, unos tienen cuaderno pero no lápiz, otros no tienen sacapuntas, otros borrador, no armas una situación adecuada para el aprendizaje ni con toda la paciencia del mundo.
Cedo mi lápiz a una niña para que comience a copiar los dibujos del pizarrón y tarda una eternidad pues debe pedir un borrador cada que se equivoca. Otro chico a mi lado no puede dibujar y tarda 15 minutos en la falda, le hago los dibujos para que continúe y escriba las palabras, pero no tiene sacapuntas.
Volteo nuevamente con la maestra, que se mantiene sentada al fondo de la clase, sin mover un dedo por ayudar a los niños o a Diodoné para que la clase sea más efectiva, le pregunto si tendrá un borrador, ni parpadea, ni se inmuta, me responde simplemente: NO.
Me frustro, me dan ganas de llorar, de coraje, de impotencia, de ver que nadie nota las pésimas condiciones del salón y de los niños, no entiendo cómo es que no han ideado el dar unos cuantos lápices a los maestros y un par de borradores y sacapuntas, para prestarlos a los alumnos y recogerlos al final de clase, de manera que nadie se quede sin anotar, sin aprender.
Termina la clase y regreso a mi cuarto en lugar de entrar a la siguiente, no quiero perder la frustración, ese sentimiento de impotencia, me gustaría lograr que ningún niño se quede jamás en su vida sin un lápiz, borrador y sacapuntas. Pienso en todos los lápices que se desperdician diariamente por algún diminuto error de impresión o alineación, comparo esos lápices de calidad insuficiente contra los que eh visto hoy y es como ver un Bocho contra un Ferrari, me pregunto qué tan difícil puede ser repartir equitativamente en el mundo, lo que puede ser la basura de otros aquí es un tesoro.
Lo noto también en las ropas de los niños, sus zapatitos siempre sucios, rotos de algún lado, camisas deslavadas, uniformes deshilándose, mochilas que en algún momento fueron el diseño de moda para usarse como bolsa por alguna señora y ahora han terminado aquí, fungiendo como mochila hasta que las costuras cedan, sin importar el tamaño, color o textura para él niño que la usa hoy.
Aún molesta me detengo y pienso en los puntos buenos de la situación, niños prestándose el borrador o el lápiz, esperando pacientemente a que el compañero de al lado termine de anotar para seguir ellos. Me despierta el recuerdo de la Maestra jalándole las orejas a un niño y vuelvo a molestarme.
Ayer por la noche nos ah pedido Celestine una actividad con los niños y niñas del catecismo el sábado, dedicamos el resto de la mañana a preparan un rally con juegos, cantos y retos para disfrutar el día de mañana de 3 a 5pm.
En la clase de Francés, debemos ponernos al corriente rápidamente pues hemos faltado el día anterior. La clase transcurre como siempre, algo lenta, no entendemos mucho, pero salimos adelante, respondemos un par de hojas y revisamos otra lección. Al final aprovechamos el internet y contestamos un par de correos, damos señas de vida a la América que sigue con su ritmo de consumo tal como lo dejamos.
Llegamos corriendo a las oraciones, pues a pesar de que hemos tomado el taxi a tiempo olvidamos el detalle de que el tiempo aquí no corre al ritmo que conocemos. El taxista para cuantas veces quiere, se baja, regresa al auto, vuelve a parar, sube a la cajuela un par de tiras como bambú o pudo haber sido una palmera delgada, que empuja hasta empujar los respaldos donde vamos sentadas y reacomoda mis vertebras, continua el camino, vuelve a detenerse para bajar a la señora y su naturaleza encajuelada y encajada en nuestra espalda, por fin llegamos a Futru-Nkwen (nombre del barrio) y subimos corriendo a casa de los Padres.
La cena es un bowl con papas y pescado, papas chicas, me como tres y disfruto de muchos vasos de jugo de papaya para llenar mi hambre, se que mañana mi intestino estará por demás limpio. Hoy hay más gente en casa, hay unos aspirantes que estarán aquí durante una semana, deben ser unos 10, lo que suma junto con los 11 postulantes, los 4 Padres, 2 Reverendos y Diodoné un total de 28 hombres en casa y dos mexicanas, al contrario de lo que pueden pensar me siento a gusto, es como estar rodeada de muchos primos o muchos tíos, finalmente es una comunidad, es una familia y ya me estoy sintiendo parte de ella.
Terminando nos preparamos un café y los postulantes nos piden ver una película, se está volviendo una tradición. Todos los días después de cenar, de 8 a 9pm, tienen esa hora para actividades variadas, unos días canto, otros juegos, TV y días como hoy Movies, por lo que les ponemos una película en la sala de estar que con la ayuda del proyector, mi laptop y mi bocinita de $150 pesos del Oxxo, termina siendo una sala de cine que solo pide palomitas y una coca-cola para ser perfecta. Hoy vemos Sherlock Holmes, la semana pasada ha sido ¨Clash of the Titans¨.
Sábado 5 de febrero.
El sábado pasado Derek vino con su hermana a presentarse y acordamos ir el día de hoy a subir una montaña aquí cerca. Partimos Diodoné, Derek, Clau y yo a las 8:30am hacia ¨mount calvary¨ y tal cual su nombre fue un calvario, donde en el punto más alto se encuentra además una cruz de hierro de unos 5 metros de alto.
La caminata duró alrededor de 1 hora y 30 minutos de ida, al dar los primeros pasos y recorrer las primeras laderas empinadas supe que sería toda una prueba de resistencia física, aún ahora 12 horas después de la excursión me duelen los pies. En los peores momentos, cuando sentía que además del aliento perdía toda mi fuerza física recordaba a las Señoras que habíamos encontrado en el camino, cargando madera, niños o baldes de agua, todo esto en sandalias, entonces más por vergüenza que por convicción retomaba el paso.
Ibamos preparadas, botella de agua, cámara, naranja, repelente, nuestros lentes de sol y los sombreros de exploradoras que el papá de Clau nos regaló unos días antes de partir. Diodoné no llevaba más que su gorra y un plátano en el bolsillo, Derek llevaba una Fanta en su mochila.
Mientras íbamos subiendo pasamos por varias mini-comunidades, con niños jugando, cargando palos de madera, cantando, etc. Algunas de esas comunidades eran musulmanas, se veía solamente a los hombres fuera y con sus trajes típicos, tunas blancas, largas hasta los tobillos y el tradicional sombrerito en la cabeza. Me llamo la intención al pasar por una escuela, pues a la entrada dejan también los zapatos, cuando yo creía era un gesto solo para las mezquitas o las casas.
Paramos un par de veces durante el camino, aprovechábamos para tomar fotografías aunque el principal motivo era tomar el aliento perdido en la subida. El camino estaba en buenas condiciones, considerando que había llovido la noche anterior la tierra se encontraba firme y lista para ser recorrida.
Durante el trayecto charlamos un poco pasando del ingles al español y practicando un poco el Francés con Diodoné y Derek. La frase: Je suis Mala (me siento mal o estoy enfermo) era muy adecuada en ese momento para externar mis dolores físicos. A diferencia de lo que creía mi rodilla respondió bastante bien, lo más pesado fueron las pantorrillas y al final las caderas.
Al llegar a la cima disfrutamos de la naranja, el cielo un tanto nublado pero con sus tintes azules, el fresco viento que corría aligerando el Sol que decidió surgir de pronto. Saque mi mini bocina, galardonada ya como uno de los artículos más atinados a traerme, y conectándola al Ipod le agregamos al momento música Mexicana y otros estilos, cantando desde el Waka-waka de Shakira como Pepe Aguilar.
A las 11am iniciamos el retorno, más difícil para los dedos de mis pies, pero permitiendo descansar un poco las pantorrillas. Al pasar por una comunidad musulmana nos ha gritado una niña ¨shara¨ que acorde a su idioma es ¨white woman¨ mientras cargaba una buena cantidad de palos con su cabecita.
Volvimos a casa a tiempo para tomar otro baño pues desde mis calcetines hasta mi camiseta estaban empapados en sudor, llego la hora de la comida y me molesto que el arroz estuviera mezclado con pescado, pues me orilla a comer muy poco, el sabor del pescado es muy fuerte algunos días y no lo soporto, mi porción de ensalada fue más chica de lo normal pues hoy estábamos muchos en la mesa, pero la molestia se disipó cuando vi que el postre sería piña, oh amada y amarilla piña! Tu sabor, tu azúcar, tu jugosa consistencia me hace tanto bien.
Después de comer bajamos a buscar ayuda con una costurera cerca del camino para que me ajustara los desperfectos del vestido, pues el padre Emilio ah insistido lo usemos en la misa de mañana con los jóvenes.
A las 3 habíamos acordado iniciar el Rally con los niños de las hermanas Calasanzias, pero ha comenzado hasta las 4:10pm acorde al concepto de tiempo y planeación de estos rumbos. Ah sido un verdadero esfuerzo intentar explicarles a las hermanas la secuencia de las bases, las reglas, los juegos de cada una. Durante las actividades notamos que no entendieron del todo pues los niños andaban de un lado para otro sin seguir el orden numérico de las bases.
Otra hermana batalla un poco para armar un rompecabezas de 12 piezas, ya no digamos los niños. La encargada de la base de las cucharas y las papas no ah entendido como debían pasarse la papa entre niño y niño hasta que eh llegado a explicarle cuando veía que se acumulaban los equipos ahí.
Infinidad de detalles y limitaciones relucieron en esa hora. Las condiciones de nutrición y educación salen a flote en este tipo de actividades. Falta de manejo de tiempo, de orden, de seguimiento de instrucciones, etc. Y lo entendería de los niños, pero es que tampoco los adultos pudieron con esos conceptos.
Al final me eh lavado la frustración que me ataco repentinamente y me eh ido de base en base tratando de resolver un poco el flujo y aprovechado para jugar también. Un niñito de ojos tristes y cristalinos se acerca con su equipo a la base donde estoy, me despedaza el corazón inmediatamente, creo que re-definió mi concepto de tristeza, desolación. Su carita seria, ojos grandes y esa pupila bordeada por unos tintes amarillosos con café, sus moquitos resecos alrededor de su nariz y los brazos flojitos como el resto de su cuerpo cuando decido cargarlo.
Siento como si sostuviera un cuerpo sin vida, sin alma. No ríe, no reacciona, solo observa, le pregunto su nombre y hasta que llega su hermana me entero que se llama Leslie, tiene 5 años y creo que hay bebes recién nacidos con mas vida que el. Por dentro me empieza a ganar el sentimiento, se me llenan un poco los ojos de lágrimas, quiero que el niño sonría, necesito una señal de que está vivo a parte de sus grandes ojos abiertos de par en par, pues ni su respiración escucho del todo.
Se acerca Clau y le comento que quiero llevármelo a México, le toma un par de fotos y juntas observamos de nuevo sus ojos, sospechamos hepatitis o puede ser alguna desnutrición. Me pregunto cuántos niños no hay así y como entonces puedo esperar que sepan armar un rompecabezas, me siento egoísta, absurda, por recordar que yo los armaba desde los 3 o 4 años y aquí hasta los de 10 años se complican para lograr un león de 12 piezas.
La actividad termina y anunciamos el ganador, equipo 6, acorde a los puntos logrados en cada base. Partimos de vuelta a la costurera y en el camino desahogamos las impresiones de la tarde, las frustraciones, el barril de sentimientos y análisis que nos abre los ojos aún más ante la necesidad.
Acordamos el punto de que las oportunidades no están repartidas equitativamente en este mundo, entendemos que África vaya 200 años por detrás de un país como México y no decir de otros, pero no consideramos justo que aquellos que van adelante no vuelvan por los de atrás.
Entendemos el concepto de evolución, cultura, avance, pero ¿acaso todos tienen que pasar por lo mismo? Si ya alguien tiene la solución ¿Por qué no la comparte? ¿Por qué no ahorrar la miseria de siglos de 3er mundismo?
La cena transcurre con la sorpresa de un novedoso pedacito de pan horneado, similar a aquellos que comemos rellenitos de queso philadelphia en eventos o bodas, pero este era el puro pan, muy rico, lo disfruto sin pensar en el aceite de palma en el que esta algo bañado.
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