Entre dos mundos, nos sentimos entre dos mundos, y no podemos escapar. Tampoco queremos hacerlo, porque renunciar a esta lucha sería renunciar a una experiencia vivida que ha marcado un punto diferente a nuestra forma de ver la realidad, una realidad que, ante todo, tiene un sello calasancio. Un hogar para chicos de alto riesgo social en Costa Rica.
EN ÁFRICA Y ASIA
Las diferencias personales no imponen límites. La diversidad de las gentes o su color de piel no es obstáculo. La geografía de los pueblos no supone dificultad.
Sólo una cosa es importante: la entrega. Nace de la ilusión, crece con el amor y produce fruto al dar la vida.
Que donde haya un hombre con la mano extendida y la palma hacia arriba, encuentre al ¨hermano¨ que le tiende el brazo, agarra sus manos y se hacen… uno para el otro.
No se trata de dar, sino de entregar. Doy lo que me sobra. Entrego y comparto mi vida.
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