Jueves 23 de Febrero
Partimos a las 9am rumbo a la cascada en Bafusat, a dos horas de Bamenda, hay un ligero retraso pues justo al salir de casa le llaman a Moses, un niño de la escuela que han atropellado en la mañana esta inconsciente, nos relata que ya había estado el niño en el hospital, pero como los padres no han querido pagar por más análisis y los doctores lo veían bien, lo han dado de alta, ahora esta inconsciente, alcanzamos a ver a distancia como la familia se sube a un taxi con el niño en brazos.
Moses se dirige al hospital pero al llegar y buscar se da cuenta de que la familia ha ido a otro hospital por lo que retomamos el rumbo hacia la cascada. Antes de salir hemos tomado platanos, papaya, galletas y jugo de papaya de casa, Paula trae jamón serrano, nos detenemos en una panadería que resulta ser muy similar a la de San Marcos en Mexicali. Compramos un par de galletitas, yogurth, queso, pan virote (que aquí le llaman Francés) y un relleno de piña.
Por el camino atravesamos varias mini aldeas, niñitos desnudos con sus pancitas redonditas al aire, le pregunto a Moses y me confirma que se debe a lombrices. Señoras cargando desde sacos de maíz, palos de madera, cazuelas, etc. Jóvenes en la construcción, casas a medio terminar, zonas de mercado abandonadas pues solo se montan una vez a la semana.
La carretera es terracería en partes y pavimentada en otros, todo depende de las concesiones de la zona, de los terrenos repartidos, por eso se pasa de los brincos al asfalto continuamente. Están además las curvas cerradas, la vista un poco obstruida por la vegetación a las orillas, motos, camiones y taxis invadiendo sin ninguna precaución el carril donde transitamos.
Al llegar bajamos a un estilo mirador, no directamente a la cascada, es bastante alta, unos 20-30 metros, el agua no es del todo clara pues arrastra mucha tierra roja pero aún así es bastante impresionante.
Aparecen dos hombres que proclaman ser los vigilantes de la zona, por lo que debemos pagarles 1,000 francos entre las 3, disculpamos a Moses pues él ha pagado la gasolina. El lunch planeado sale a la perfección, bromeamos, cantamos el himno nacional, Moses y Clau tienen un combate estilo karate kid.
Al llegar a Bamenda hemos quedado a las 4pm de bajar a la estética para trenzarnos el cabello, pero la lluvia nos toma por sorpresa y arrecia con una fuerza que nos impide bajar hasta las 5pm, la chica nos recibe con una sonrisa un poco ruda y la entiendo, aunque aquí la puntualidad no sea el fuerte de nadie no se siente bien llegar una hora tarde.
Observa mi cabello y le causa un poco de risa, tan lacio, tan corto, pero igual lo intenta. Con mi cera y mi peine, pues me reúso a permitir que usen los cepillos del local o el gel de calidad camerunés. Después de dos horas de jalones y estiradas a mi cabeza y cráneo termino finalmente con un casquito de trencitas que poco le piden a las de Alicia Keys o Allen Iverson. Un inmenso dolor recorre mi cuerpo desde la cabeza hasta la parte baja de la espalda pues la silla tampoco es de lo más ergonómica.
Entrando a casa nos topamos con que hay visitas, viene un Padre y 3 ingenieros de España, que están de paso viendo las obras de construcción de los escolapios, aconsejando, guiando. Sobre la cena platicamos más con Antonio y Javier, nos cuentan de sus vidas, carreras, Antonio es casado, vino hace unos años con su esposa e hijos.
Después de la cena subimos a tomar internet nuevamente, las conversaciones que surgen a partir de un comentario de Paula y el biodigestor terminan cubriendo todo el tema laboral de los recién egresados, nuestro punto de vista fresco, con ganas de innovar, encontrar un trabajo con el cual equilibrar nuestra vida personal, seguir haciendo lo que nos gusta o más bien trabajar en lo que nos gusta. El punto de los mayores, de entender y aceptar la realidad, trabajar, trabajar y trabajar hasta construir un currículo que nos permita entonces decidir donde trabajar y donde no.
Me tranquiliza haber llegando al punto donde estoy, donde entiendo el sistema en el que nací y las oportunidades que tendré, pero sin perder de vista a donde quiero ir y las puertas que me gustaría abrir.
Viernes 25 de Febrero
Bajamos a que le trenzaran el cabello a Clau, Paula regresa antes de lo pensado a Menthe y nos vamos a dar una vuelta al campo. A las 12 tengo una clase extra de español para Hernán y a la 1 llegan Paula y Clau con su cabello trenzado a la comida.
Decidimos leer las 3 chicas en el cuarto, al ir por mi libro a la capilla me quedo un momento en ella, está sola, no hay ruido, no hay nadie más que yo y él, comienzo a platicar conmigo misma, a recordarme las virtudes de paciencia, entendimiento, respeto.
Dan las 3:30pm y bajamos a comercial street donde nos espera Borja que irá directo del hospital. Pasamos por el mercado, uno que otro puesto sobre la calle y la tienda de artesanías. Volvemos a casa justo a tiempo para la cena y oraciones, mi espíritu está tranquilo y orgulloso.
Al terminar la cena se genera un poco de discusión con un par de postulantes. Durante la oración, cuando era mi turno de hablar en las intercesiones, atropellan mi parte y callo, dejo que mi enojo me invada y lo reclamo.
En el camino al cuarto Claudia me comenta como Celestine ha echado un poco de zacate al piso y realizado un tipo de ritual de brujería, recomendándonos no dormir en las habitaciones, claro que es en broma, pero no podemos evitar sentir un poco de escalofríos al respecto. Intentamos ver una película y nos quedamos dormidas antes de tiempo.
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