sábado, 5 de marzo de 2011

La escritura, el raspón y el doctor que nos deja.

Martes 1ro de Marzo

No me incorporé para las oraciones pero si para la misa, muy gratificante, un buen mensaje, aquel de dejarlo todo y seguir a Cristo. Recuerdo las primeras veces en que escuchaba esa parábola y no me creía capaz de dejarlo todo y seguir a Cristo, o será que no me lo creo, será que aún no lo digiero pero he dejado bastante por estar aquí.

Paula entra al desayuno, platicamos de todo, España, Camerún, la situación tecnológica, el desarrollo, leyes ambientales. A las 9am empieza el seminario de Journaling (sobre la escritura de un diario, de las vivencias). La hermana que lo imparte comienza explicando que es el Journaling, como es una herramienta para expresar sentimientos, descansar la mente, analizar el día.

Luego comienza con un par de dinámicas, describir una experiencia agradable, pienso en la confirmación de Angélica, como me sentía insegura, por la operación de rodilla y por no saber si me merecía ser su madrina y si podría caminar por ese pasillo con mi rodillera, al final todo ha salido tan bien, tan lindo.

También debíamos pensar en una experiencia dolorosa, inmediatamente me transporte a la muerte de mi tío Luis cuando yo estaba en Barcelona. El sentirme tan lejos, estando rodeada de gente que me conocía de un par de meses, que veía mi dolor pero no lo entendía del todo.

De ahí pasamos un poco al tema del subconsciente y terminamos analizando nuestros sueños, la manera en que reflejaban lo que llevamos dentro, los míos últimamente son un poco pesados, cansados, me mortifica todo lo que estoy por cambiar y no controlo.
En un circulo escribimos las iniciales de personas que nos han ayudado, que nos han hecho creer más en Dios, ¨Thank God for loving me trought this people¨. En un triángulo las personas a las que hemos ayudado, quienes creen más en Dios por nuestra ayuda. ¨I had loved and helped to grow¨ . En un cuadrado las personas que nos han lastimado y en un rectángulo las personas a las que hemos lastimado.

Después del seminario fuimos a comer. Llega Paula y decidimos ver una película, Wall E es la elegida, mientras preparo un poco más el curso de Excel y subo a explicarle unas cuantas formulas al Padre Justin. Salimos a correr, vamos por detrás del campo, hacia la montaña. Hoy estamos los 4 blanquitos, por lo que nos animamos y nos vamos hasta el Internado que alguna vez conocimos con la hermana Clara, para que Borja y Paula lo conozcan. Los niños están jugando en la parte de atrás.

Los niños de aquí no dejan de sorprenderme, sus sonrisas, su buen ánimo, sus pulmones llenos de aire para cantar a la menor provocación, yo sé que eso es normalmente lo que haría un niño, pero aquí se me dificulta imaginar la infancia como una etapa de alegría, hasta que sus caritas me lo recuerdan.

Mientras nos aventamos unos toques, patadas y una que otra chilena, no puedo evitar ver sus ropitas, rotas, sucias, las camisetas puestas al revés. Un niño lleva la ya honorable camiseta con la cara de Obama, ya no me queda más que sonreír ante la ironía de que un niño porte la camiseta del presidente del país que más contribuye al sistema capitalista que tiene precisamente a África en la situación en la que está.

De regreso la cocina acongoja un poco a Paula, son dos cuartos de adobe, con techo de lámina, las estufas son de leña por lo que los cuartos están llenos de humo y hollín. Se observan un par de niños alrededor de una olla sobre unos maderos encendidos, me pregunto qué cocinaran, yo a su edad no encendía ni de broma la estufa.

Al volver la luz se ha ido un poco antes de las oraciones, Clau y yo vamos risa y risa y a gritos en la explanada de la casa más oscura que la misa noche, para encontrarnos con la capilla llena, que vergüenza me da. Al terminar la cena quedamos de subir por internet, pero la luz se va, escribo estas últimas líneas con las sobras de la batería de la computadora. Me canso de esperar a la luz y decido ir a leer a la capilla. La Luz vuelve. El libro del Che tiene capítulos muy buenos, como el que leo, que divertido suena la revolución, y eso que yo no tengo asma como él, bueno ni sería capaz de pasar el hambre que el pasa, o ya no se, creo que el cuerpo se acostumbra a todo aquello que la mente le proponga.

Miércoles 2 de marzo

Me levanto para las oraciones, con el corazón contento. En el desayuno rompo mi promesa de dejar el pan durante un tiempo, mi abdomen se está hinchando jeje. En el seminario vemos los diferentes tipos de Journaling que se pueden llevar a cabo, tengo que reorganizar mi diario, mis apuntes casuales, en poesía, frases al aire, diseños y claro el día a día, me lo propongo al volver, junto con otra serie de puntos que he comenzado a escribir, son bastante optimistas, como alguna vez hice una lista en la preparatoria, veré cuantos puedo lograr, al final de eso se trata la vida ¿no? De ir de un objetivo a otro.

Durante el seminario platico con Alex, está en su modo noble, con humildad, se platica tan bien con él, le digo que me gusta mucho cuando lo escucho rezar, por ejemplo a la hora de bendecir los alimentos, se sorprende. Le hago un dibujo con su nombre y la fecha, lo firmamos los dos, anoto en mi puntos para hacer al volver en que me gustaría tomar un curso de creación plástica.

Durante la comida, que hoy es la 3era mejor de todo el tiempo que he estado aquí, me lleno el plato dos veces de ensalada y un estofado de carne con plátano frito, hay jugo de papaya también.

La clase de español con los postulantes es sumamente divertida, hemos cambiado al salón frente a los cuartos y resulta mucho mejor, más relajada, más ligera, más natural. Al terminar seguimos preparando los cursos para Yaundé y nos vamos a las oraciones y cena.

Termina siendo una de esas cenas bizarras, con Emilio y sus frases, un Padre molesto porque ¨el gato¨ come mucho, prácticamente lo que pudiera ser el plato de una persona, yo molestando a otro sobre su poca alimentación, realmente es que ¨el gato¨ come mejor que él, otro Padre con sus relatos con metáfora que al final no entendemos por la barrera del lenguaje.

Pongo una taza de café y Paula me propone jugar ping pong. Jugando, charlando, riendo, la paso en grande. Paramos un poco y vamos a la capilla, tomar el silencio y la luz que entra por esos vitrales decorados son San José de Calasanz, la Virgen María y Peter Casiani, son todo un masaje espiritual de relajación.

Jueves 3 de Marzo

Durante el seminario sigo aprendiendo, a manera de reflexión de observar que los que me rodean tienen un camino tan diferente al mío, sin embargo compartimos el amor al servir, cada uno a su entender y a su manera.

Alguien hace un comentario sobre como es importante la educación en la amistad, para hacer una amistad, les explico que difiero inmensamente, mi educación y la de todos los que me rodea es diferente, aun así he hecho amigos aquí, lo importante es el amor al prójimo, la tolerancia. Me miran sorprendidos, creo que no esperaban una reflexión tan profunda de una laica, de una mujer.

Bajamos a visitar a los niños de St.Michael y entre juego y juego una niña se pela la rodilla, apenas puede caminar del dolor, pero no llora, no sé cómo este el pacto que hayan hecho pero aquí los niños NO lloran! La cargo, dudo que pase de los 15 kilos y la llevo a casa Escolapia, la siento en la cocina que tienen los padres y me preparo mentalmente para limpiarle la herida, no sé si agua baste, no encuentro jabón, no sé si con algodón, igual no encuentro gazas, tampoco hay merteolate, aparece agua oxigenada he improviso un curita con cinta adhesiva y algodón. Ella sigue sin llorar, se que le duele porque me lo dice asintiendo con la cabecita cada que le pregunto, pero hasta ahí. Volvemos al patio y creo que tal como ella se raspo la rodilla a mí se me raspo un poquito el corazón.

Al volver al seminario la hermana Dorothy me pide que le platique un poco al grupo mi experiencia con la escritura, les cuento de cómo empezó cuando quise leer el diario de Ana Frank y no me lo permitieron por ser muy chica, hasta que lo encontraría en casa de mi abuela Virginia en México y lo leería por las noches en mi casa, tendría unos 13 años, a los 15 empecé mi diario.

La vida se tomo la linda molestia de mandarme a Ámsterdam a mis 20 años y permitirme conocer la ex casa (ahora museo) de Ana Frank y me cambio, me movió, recuerdo una de las frases en las paredes donde ella decía que esperaba nunca nadie leyera su diario, pues estaba segura que sus padres se sorprenderían de la hija que tenía, ella escribía desde sus mejores ratos en la azotea viendo el árbol por la ventana, como aquellos momentos en que sentía una rabia o furia con algún integrante de la casa por discusiones cotidianas, sus sentimientos plasmados tal cual, sin muros ni maquillaje.

Les compartí como a raíz de ahí deje de escribir lo bello y empecé a escribirlo todo, lo malo, lo fuerte, lo difícil, lo divertido, la vida en si, tal cual, sin miedo, ni a ser leída o a ser malentendida, la vida es así, cada cabeza un mundo, cada corazón lleva su propio palpitar, cuando lo entendí, empecé a crecer, a sanar.
Los 11 postulantes y 20 y tantas religiosas me están viendo, yo me he dejado llevar y mi mirada está un poco perdida en el recuerdo de ese viaje. La hermana me da las gracias y se siente el ambiente de la habitación como me sentí yo en aquella casa, con la puerta de los sentimientos sin cerrojo, esperando a que yo decidiera abrirla.

Llegan Paula y Borja después de la comida, nos platican como ha ido la primer sesión del biodigestor, ya han aislado las paredes con paja. Paula explica y dirige, Romeo la apoya dando indicaciones a los estudiantes en Menthe y Borja documenta, fotos y videos. Que experiencia! Tu propio proyecto, tu aportación, tu granito de arena y tu pareja comprometido contigo y tus ideas.


Viernes 4 de Marzo

Me levanta el canto de alguien “Jesús is my lord” abro los ojos, más por obligación que por convicción. Ya son las 6:30 y debo bañarme y bajar a desayunar para salir a las 7 rumbo a Yaundé. En el camino el Padre Albert pone música Africana, se agradece, los noticieros aquí son lo peor, a gritos, no se entienden y en este caso era en francés. Rumbo Banjou vamos platicando para mantenernos despiertos.

Llegamos a Banjou para una parada de 2 horas en lo que el Padre resolvía algo del internet. Los blanquitos charlamos en la sala, tomamos internet, unos duermen, otros mandamos notas de supervivencia vía caralibro (facebook), hay cacahuates que nos alegran la tripa y dos coca-colas levantan el nivel de azúcar que hoy esta algo bajo pues el desayuno ha sido café y un plátano. Paula y Borja juguetean, hay un par besos en la mejilla y abrazos, mi corazón se alegra, se pone ansioso, por el día en que pueda volver a sentirme así, encontrar quien comparta y con quien compartir mis sueños, decisiones, motivos.

Salimos rumbo a Bafia, nos dan las 2:30pm cuando llegamos y probamos comida, un poco de arroz frio, un trocito de carne con salsa de cacahuate, hay pan y Tartina, cerramos con un café. Mariano tiene un detallazo y le da a Borja una artesanía local y una pintura. Nos estamos derritiendo, el calor y la humedad aquí es fuerte, nos habíamos acostumbrado al perfecto clima de Bamenda, Bafia nos tiene acalorados, atontados, brillocitos.

Ahora a Yaundé, nos quedan unas dos horas en coche. Sobre el camino habla Jean de Dieu, nos esperan en Yaundé a las 6:30 para el curso de Excel. Yo tenía entendido seria hasta el sábado, no estoy lista, ni mentalmente, ni la ropa deportiva que traigo, me molesto porque cambien los planes, me frustra no salga como estaba planeado. Recuerdo que así es aquí, me adapto al cambio, me han robado mi queso (referencia a un libro sobre adaptación al cambio jajaja no crean que realmente me han robado un queso, además aquí no hay queso que robar!).

Llegamos y después de tomar los cuartos entro al salón, Claudia me acompaña. La primera imagen son 20 jóvenes, los juniores de Yaundé, con sus ordenadores, un proyector y a la espera de que inicie. Jean de Dieu nos presenta brevemente y comienzo con las piernas temblándome un poco y el corazón palpitándome a mil por hora.

Pronto me doy cuenta de que el tiempo calculado será el doble de lo pensado, está la barrera del francés. Uso la pantalla, un laser, explico hasta 3 o 4 veces, Clau me ayuda con unos al fondo, se responden dudas y al final de las 2 horas he abarcado apenas los temas planeados para 30 min, pero se siente bien, mi corazón está contento, satisfecho.

Nos espera la cena y a mí me viene el brote brutal de adrenalina, me reubica, me recuerda lo que me encanta enseñar, me repito a mi misma que eso de dar cursos y así puede ser realmente lo mío, o así lo siento ahora. El espagueti y la conversación con los Juniores sobre los horarios y la misa de mañana me tienen el espíritu y la fe contenta.

Borja y Paula se despiden, van al aeropuerto. Pesa la despedida, se siente un hueco, de decirle adiós a un hombre que tenemos dos semanas de conocer. Que empezó como desconocido, se volvió amigo, fue medico y la noche de ayer me ayudó, me ofreció su abrazo.

Hoy por la noche sale su vuelo, se queda la imagen de pareja que me llevo de ellos, la imagen del amor, ese que te cuentan que todo lo puede, que todo lo soporta, ese corintios que no te crees hasta que no lo vives, o en este caso, veo como lo viven ellos, palpo como su amor vive y crece tanto que me contagia, me da esperanza.

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