martes, 14 de junio de 2011

Pentecostes, ONG y el desalojo de la gente

Sábado 11 de Junio


La mañana hago limpieza general y pongo un par de lavadoras, paso a la computadora planes del verano y armo los formatos de otros juegos. Más tarde coincido con mis progenitores en Skype, aprovecho para responder un par de correos y actualizaciones de buenas noticias.


Por la tarde bajo a jugar con los niños en casa de las Calasancias pero no hay nada el día de hoy, parece que los niños al salir de vacaciones de la escuela pues también se toman vacaciones del catecismo. A las 6 de la tarde hay vigilia del Espíritu Santo, misa y unos minutos de oración. Durante la media hora de cantos al inicio Mary y yo practicamos un poco los pasos de salsa aprendidos ayer, de la manera más discreta posible, pero igual llamamos mucho la atención, la gente no está acostumbrada a ver bailar a una hermana, y ahora están viendo a dos. La misa termina a las 8:30pm y todos a cenar. Duermo temprano pues se que mañana espera un largo día.


Domingo 12 de Junio


Hoy se celebra Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, la Iglesia está de fiesta todos con sus mejores atuendos, las mujeres con sus peinados y accesorios, yo estreno mi falda que me ha hecho madame Teres, con el único inconveniente de que la tela es algo transparente jajá y no lo noto hasta que me paro a contra sol, por lo que al salir de misa debo cambiarla.Algunos pasan de largo ante mi nuevo atuendo, otros se detienen a ofrecer una linda frase, por lo que mi autoestima gana dos puntos hoy, andaba algo decaída mi feminidad.

Despues de misa partimos para Bafussam donde una niñita celebra su confirmación. Comemos muy bien, es una gran fiesta, hay bailes tradicionales increibles, toda la gente brincando, gritando, girando, al tan particular estilo. El ritmo lo marcan los tambores y las caderas de las mujeres. Un amigo se rie de mis piernas gordas, que más que gordas están fuertes, creo que hacía años que no tenía así las pantorrillas.

Sobre las 7 volvemos a Bamenda y llegamos a un restaurante donde se celebra un cumpleaños, pero ya están por marcharse y paramos en un bar cerca de casa por el último brindis de la noche.

Fuera del bar curiosamente hay un carro de la embajada americana y una camioneta de las Naciones Unidas. Cuando entramos en una de las áreas reservadas hay un grupo mayoritariamente de hombres blancos, una mujer y otros hombres seguramente del gobierno Camerunés. Ellos bailan y yo también, aprovechando la coincidencia de color de piel y las canciones un poco más americanas que toca el grupo para ellos, que curioso que al final la musica haga bailar desde el primer escalón hasta aquellos que andamos por los últimos.


Lunes 13 de Junio


Por la mañana hay sesión con los postulantes y las novicias Calasancias. Hoy hacemos la primera parte de los sombreros y las máscaras, con globos y papel periódico, hacemos también una cajita rectangular. Me sirve la dinámica para darme una idea de los tiempos, y ellos se dan una idea de que a veces no podemos ir tan lento como el ritmo de alrededor sugiere que vayamos.


Por la tarde bajo a clase de Inglés con Mary. En la sala de visitas están dos jóvenes españoles, que conoce Martha de hace un año. Llevan dos años trabajando con una ONG, no sé bien si se conocieron aquí o en España, pero el punto es que se han casado hace poco. Junto con ellos hay una nenita de aquí, de unos 6 años, con su vestidito de flores y muy sonriente, huérfana del orfanatorio donde ellos colaboran.


Más tarde me entero que tienen pensado adoptarla y mi corazón da un suspiro de hermosa envida, los veo tan contentos, ellos con sus ropas tradicionales, la chica lleva falda larga y con tela local, él una camisa típica de los hombres aquí y la nenita yendo de un lado a otro, una bella imagen de familia que me conmueve el corazón.


Cuando termino la clase con Mary llaman de Mexicali y me entero con más detalle del serio problema de mi gente en la Ladrillera, del aviso de desalojo que les han dado, de que han perdido el juicio por la tierra y en menos de 15 días los dejarán en la calle. No puedo evitar llorar, llevo desde la mañana entre lagrimeos y con el corazón hecho un nudo cuando he visto la nota en internet.


Me duele como si me cortaran un brazo, siento tan fuerte la injusticia, tan familiar, y es que finalmente esos niños, esas familias, se han vuelto mías también, son 7 años de veranos, de clases, de juegos, de fiestas y actividades. 7 años de acompañarlos, conocer sus vidas, guiarlos y apoyarlos en lo posible, pero principalmente aprendiendo de ellos, de su espíritu, de su alegría y sus ganas de mejorar.


Hoy aquí no puedo ni verlos, no quiero ni imaginar cómo se sienten y no puedo ni respirar sin sentir como la impotencia se me sube a la cabeza y me llena de enojo y furia por esta situación tan fuera de mis manos, tan fuera de humanidad.
Por la noche en la capilla me quedo un poco más a pedir por ellos y lloro del coraje, por las injusticias sociales, que hoy le pegan a esta gente que tengo en el corazón, que tengo lejos, que no puedo hacer más que comunicar y enterarme de que sucede, porque mis manos están en otra parte.


Me duele más que tu ausencia, me duele más que todos los eventos sociales que me haya perdido este semestre, de todo lo que ha pasado de Enero a hoy, nada me ha dolido tanto como esta noticia, la mezcla de impotencia y la soledad de no poder expresar aquí y sentir la empatía de un consuelo, me vuelven loca, el inmenso coraje y las ganas que tengo de abrazar a mis niños, a esa mi gente, y no pode hacerlo, quema la piel, quema.


Hay anuncios en FB, léanlos, entérense, apoyen a la causa, una causa que yo y muchos conocemos y queremos apoyar y yo no puedo más que comunicar, anunciar, al menos por hoy, por los que no tienen, por los que no pueden.

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