Martes 14 de Junio
En Menthe hago un par de conexiones, preparo el examen de español y trabajo un poco en la historia del verano con los niños en Menteh. Más tarde llegan Martha y Clara, subimos a ver los dormitorios de los alumnos de Menteh donde dormirán los niños en el campamento en Agosto, vemos también el salón principal, la escuela y los patios donde haremos las actividades.
En los dormitorios dormirán las niñas, los niños en los salones de la escuela o en el salón principal. Notamos un pequeño inconveniente, no hay suficientes para todos los niños que recibiremos, solo hay unas cuantas en los dormitorios de las niñas, pero ¿y los niños? Martha me platica que los niños vienen con sus cubetas al campamento y por las mañanas toman agua de la llave o del pozo y se duchan a baldazos, yo no puedo evitar reírme, ante la incredulidad, sigo sin terminar de sorprenderme de los niños de aquí. ¿Se imaginan bañándose a baldazos a las 5:30am? Bueno pues estos niños así hacen y no solo en los campamentos, cada día de su vida.
Como en Menteh y vuelvo a casa. La sesión de monitores por la tarde se cancela, olvido que el día de ayer ha comenzado el rally de jóvenes, entre las diferentes Mision Stations. Todos los días de esta semana habrá actividades deportivas, hándbol, futbol, basquetbol y voleibol. Bajo al campo y me encuentro con muchos de mis monitores en sus atuendos deportivos, pero están también muchos jóvenes más de las Mision Stations que no necesariamente serán Monitores en el verano. Un conteo veloz me da cerca de 100 jóvenes reunidos en el campo esta tarde, suspiro de pensar que lindo sería ver todas esas manos, en todas las comunidades, trabajando con los niños en el verano, pero poco a poco, Roma no se construyó en un día.
Entre los juegos y los jóvenes hay muchos niños también, de las cuarterías alrededor. Algunos de ellos vienen a ver los juegos, otros realmente por negocio, traen consigo cacahuates o dulces, que van vendiendo de a 25 Francos. Curiosamente no traigo dinero, pero me hacen un préstamo y logro saborearme un dulce mientras termina el último juego.
Durante la cena abro el paquete que mi nuevo amigo USPS, United States Postal Service, me ha traido. El CD de Ricardo Arjona que se colará en mis oídos, me dará mil vueltas por la cabeza y reavivará sentimientos y pensamientos por el remitente, que tenía dormiditos, apaciguados por salud mental. Duermo demasiado tarde, hay muchos correos por contestar, noticias de mi gente en Mexicali, en la Ladrillera, la nota del periódico del sábado, en fin una montaña rusa de emociones que gracias al temple de mamá bordeo con sutileza y me mantengo en la línea de lo concreto.
Miércoles 15 de Junio
La mañana en Misspa con las Calasancias es diferente, emotiva. Hoy encontramos a los niños limpiando los pisos, barriendo el patio, haciendo las camas, y los pequeñines tomando su baño, dentro de una cubetita, con todo naturalmente al aire y sonriendo cada que la mamá que los baña los moja desde la cabeza, enjabonando y tallando hasta sus pies.
Hay menos niños porque ya algunos se han ido de vacaciones, pero entonces los juegos y el rato adquieren otro nivel emotivo, estamos jugando realmente con los huérfanos, estos niños que no tienen padre o madre, o ambos, y que por lo tanto no van de vacaciones, se quedan de aquí hasta septiembre que inicia el curso, solos, con un par de cocineras de compañía.
Al volver a casa pienso inevitablemente en los niños de la Ladrillera, lo que tienen en común con estos de Misspa y lo que no. Finalmente ambas realidades son de miseria, de carencia económica, pero que inmensa diferencia marca el tener un núcleo familiar, un par de brazos recibiéndote al final del día, un papá o mamá que te de un beso de vez en cuando o te acompañe antes de dormir. Los niños de Misspa no tienen eso, no por ahora.
Por la tarde es el examen final de Español, que aún siendo oral y diseñado para 10 minutos con cada postulante, me toma dos horas y media terminar con todos ellos. Me pregunto quién se ha cansado más, si ellos en sus 10 minutos o yo repitiendo las mismas preguntas una y otra vez. Valoro el sistema escrito, pero reconozco que el oral proyecta mejor y más verídicamente quien ha aprendido algo este semestre y en general todos salen bien.
Logran platicarme de ellos mismos, nombre, edad, familia, cosas generales, hablan también de pasatiempos y el horario de algún día de la semana y para cerrar me conjugan un par de verbos en diferentes personas, me quedo satisfecha, los que más hablan pueden hasta bromear en español y los que menos igual tienen noción suficiente para abrirse paso en la conversación.
Cuando termina el examen los juegos de la competencia juvenil han comenzado y bajo a empaparme un poco de esta juventud que me contagia su alegría en esta tarde nublada, pero perfecta para jugar ante la ausencia de sol. Las mujeres están jugando hándbol, llevan todas sus deportivos, shorts y camisetas del mismo color por equipos, pero de diferentes estilos, con marcas de celulares como Samsung o Nokia al frente de las camisas, remansos de alguna campaña publicitaria en algún país del primer mundo, hace un par de años probablemente, que puede no haya logrado aumentar las ventas de nada, pero aquí forma parte de un uniforme, una identidad, un equipo.
Jueves 16 de Junio
Temprano parto para Comercial Avenue, es día de resurtido, hace falta jabón, pasta de dientes, cereal, entre otras cosas. Llevaba un par de semanas exprimiendo la pasta de dientes con ímpetu, pues no había tenido mañana libre para ir y bajar al centro siempre te toma un par de horas, entre tráfico y distancias a pie.
Hoy con suerte Emilio baja también, por lo que la idea se acorta, paramos en un mercado y luego cada quien sigue su camino. Paso por otras tiendas que tenía pendientes y al atravesar la zona del mercado me doy cuenta de lo mucho que tenía sin venir, y además sola. Me había desacostumbrado a los gritos de los vendedores, a uno que otro jalón de brazo o los besos que te avientan, pero nada que no se resuelva poniéndome los lentes de sol y subiendo el volumen a mi ipod que me regala la voz de Ricardo Arjona y la nota “usted que me construye, usted que me aniquila”
De vuelta paro en Menteh para agregar una válvula de seguridad al biodigestor, que se escuchará súper técnico el nombre pero es realmente una botella de plástico con agua jeje. Al destapar una tubería el olor que emana me indica que puede y vaya por buen camino todo el proceso anaeróbico dentro, Paula con suerte y llegamos a producir gas jeje.
La comida en Menteh me invita a quedarme, pero tengo muchos pendientes en casa, por lo que vuelvo con el antojo de ese pollo frito que cocinaban. Antes de llegar a casa paro a recoger mi falda, modificación del vestido que tenía de la ordenación en febrero, vestido que me queda claro no quiero volver a usar por incomodo, y me sorprendo ante la habilidad de Madame Teres una vez más, que sin medirme a hecho la falda además de preciosa, justo a la medida. En Futru la buena nueva es que hay visita de Kumbo, lo que conlleva a un par de charlas antes de comer.
Después de la comida salimos para Bambui, hay una competencia entre las parroquias de la zona y muchos jóvenes y un par de postulantes van, sin plan preví y ante la pura necesidad de un carro extra termino manejando a Bambui, a 10 minutos de casa. Aprovecho para pasar y visitar un monasterio cerca, en busca de una artesanía que me han dicho que hacen ahí, y en cuanto menos me lo imagino son las 4, debo volver a casa para la segunda sesión de salsa con las Calasancias.
La sesión de hoy me hace sudar, además de reír inmensamente ante el nuevo paso donde un movimiento de cabeza se vuelve toda una maniobra de primer nivel que me toca aprender al hacer el papel del hombre, pienso en el Shava, cuando bailábamos salsa en Mexicali, lo que daría porque estuviera aquí enseñándonos, en lugar de seguir un video con un bailarín que no tiene 2 gramos de carisma, que está lleno de pretensión, pero esta misma es la que también nos saca un par de risas.
Por la noche salimos a una cenita, Kumbo y Menteh, y festejamos el cumpleaños de la semana pasada. El pescado asado está perfecto, acompañado de papas y plátano frito, una cerveza y una larga charla que pasa desde cuestiones sociales, religiosas, humanas y personales también. Termino satisfecha en mente y espíritu, y ni se diga de estómago.
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