sábado, 11 de junio de 2011

El género y la tradición

Miércoles 8 de Junio


Bajo a casa de las Calasancias, las novicias y las aspirantes partimos para Misspa, a jugar con los niños, todos ganamos, ellos se divierten, las Calasancias aprenden los juegos que haremos en el campamento, yo me tuesto un poco los brazos, en fin, una mañana bastante divertida, pero exhausta, finalmente es casi una hora de camino entre ida y vuelta, y han sido dos horas bajo el sol.


Vuelvo a casa, paso a probarme mi falda con tela local que está quedando muy bien, subo a comer y descanso un rato antes de la clase de español, me arden los hombros de la mañana en Misspa. Después de la clase bajo a Comercial Street a comprar desodorante y paro en Foncha Street por un maíz asado, que Pedro me ha contagiado el gusto.


Foncha Street se encuentra en una de las zonas con más dinero de Bamenda, se ven bardas inmensas, detrás de ellas casas de dos pisos, con loseta, con patios, coches, algunas hasta con fuentes. Se ven también antenas parabólicas, cableado, techos con teja, no de lámina como la mayoría de los alrededores, dicen que por esta calle vive gente de gobierno, comerciantes exitosos y una que otra familia que tras enviar a los hijos a estudiar fuera, ya sea estados unidos o Europa, estos les envían dinero desde allá y por la diferencia de economías pues salen ganando. Tengo curiosidad por tocar el timbre de alguna y entrar a ver los palacios detrás de esas inmensas bardas, me siento boba con el cosquilleo en mis manos y la curiosidad a flor de piel.


Vuelvo justo para las oraciones y a cenar. Creo que hoy estoy además de física, mentalmente cansada, lo he notado también en mi trato durante la cena y mi ausente charla. También es que estos días mi sistema digestivo esta raro, no termino de estabilizarme y eso me pone de muy mal humor. Para rematar estas últimas semanas los Postulantes gozan de durante la cena y comida de charlas existencial o teológicamente interesantes, novedosas para su conocimiento de primer año, el problema es después de la cena, cuando conmigo aplican sus actitudes infantiles. Yo no hago más que seguirles el rollo, pasar de largo en los comentarios, me concentro en no platicarles lo que pienso sobre cómo me parece inadecuado que alguien les comparta ideas a ellos, ideas que no comparte ante un público con capacidad de análisis y respuesta.


Y sin encontrar salía a mis pensamientos o comentarios, tomo mi taza de té y dejo la cocina, derrotada, cansada, de algunas incapacidades locales de ver hoy una mujer con mente y corazón, con ideas y conversaciones por expresar, con dificultades donde necesita ayuda o alegrías que compartir. Llego al cuarto a prenderte la velita y platicar un rato contigo, se me viene encima tu ausencia, se me viene abajo mi bloqueo mental, pienso en tu casa vacía, sin nadie en esos sillones azules, nadie en la cocina ni en ese tu cuarto de tele y de ex sueños. El otro día veía la esquela del periódico que te han puesto en Mexicali y entre el orgullo que sentía por ver el cariño que le tienen a Papá también se me mezcló la añoranza de no haber estado contigo al final.


Antes de ir a dormir voy a la capilla a vaciar mente y espíritu, curiosamente ojeando el rezo nocturno me encuentro con que una de las oraciones le pide a Dios “no me permitas amanecer con rencores y angustias, que la noche lave todo malestar” y me propongo que así sea, lo que puedo solucionar ya lo he intentado, lo que no pues lo dejo en sus manos.



Jueves 9 de Junio


El día pinta mejor hoy, mucho mejor, ha servido dormir con resignación propia y confianza en Dios, además hoy es día de Menteh y siempre es un alivio ese aire fresco. En Menteh hago un par de conexiones mientras un estudiante me molesta infinidad de veces pidiéndome mi número de teléfono, sin entender mis continuas negaciones, hasta que me hago de la ayuda de mi sarcasmo y que Kisito está ahí, para solucionar la insistencia.


Pensaba en volver a Futru a comer pero me invitan a quedarme. La comida se nos va entre risa y risa, hablamos también del 3er mundo, de Camerún, con puntos que reconozco como buenos, pero sin perder el piso, consciente de que por más divina que sea la naturaleza, la calidez de la gente, etc... Hay ciertas injusticias sociales y carencias de infraestructura y cuestiones médicas que marcan la diferencia entre la vida y la muerte, por eso el promedio de vida de 50 años.


Vuelvo a Futru y hay celebración de los postulantes junto con los de otras congregaciones, pues hoy se ha terminado el último de los seminarios, este trataba sobre algo de madurez emocional, imagino que pudo haberme sido de utilidad pero tenía el horario lleno. Para la celebración hay cacahuates, pastel, chips de plátano y bebidas. La mesa de bufete al centro y todos a las orilla. Unos cuantos se paran a bailar, pero la más aplaudida definitivamente es la hermana Kate, de Inglaterra, con su edad avanzada pero pasos firmes al bailar.


Por la tarde bajo con las Calasancias, con Mary y Clara, empezamos una sesión de salsa, que tendremos una vez a la semana, al menos para mover un poco el esqueleto. Seguimos unos videos bastante didácticos que tiene Mary y aprendemos los primeros pasos y un par de vueltas, pronto caemos en cuenta que para algunos es necesario la presencia de un hombre y me ofrezco para tomar ese papel.


Curiosamente tomando el papel de hombre, pienso en lo mucho que necesito de mis amigos hombres, que normalmente extraño menos que a mis amigas, no sé si será por la cuestión emotiva o la psicología femenina, pero hoy, hoy si que los extraño a ellos. Descubro la riqueza de su presencia en mi vida, de su contraparte, sus ideas y formas de expresarse, su masculinidad le da sentido a mi feminidad, sin caer en dependencia, sé que mis actos y forma de ser están ligadas a su presencia, reconozco que tal vez no sería tan aventada y directa en mi forma de ser, de no saber que tengo a mi lado amigos, hombres, que no dudarían en dar un paso al frente si me viera en una dificultad, es probablemente un concepto que mi subconsciente manejaba automáticamente desde chica con la compañía de papá, que mi mentalidad de mujer de siglo XXI daba por hecho, pero hoy sale a flote ante la carencia.


Marcan además de mi comportamiento, mi forma de vestir, el sentirse apreciada visualmente, con la inocencia de un piropo amigo, o la honestidad de un regaño de hermanos ante excesos de libertad. Aligeran mis preocupaciones y mis psicosis, cuando los problemas o las ideas se vuelven cíclicamente un desborde de feminismo y exceso de intriga, me queda muy claro que no hay mejores frases de realismo que las de mis amigos hombres, aquellas que de golpe seco me ubican en su pensar masculino donde todo se vuelve más simple, más estrictamente apegado a la realidad, sin tanta novelería.


Hoy también reconozco que esa misma naturaleza masculina es la que me tiene algo cansada estos días, creo que es la primera semana en la que considero realmente tomarme un descanso de la testosterona. Aprecio mucho a los padres y a los postulantes también, les tengo confianza y respeto, con algunos incluso me atrevo a usar la palabra amigo, pero admito que no es sencillo, necesito y extraño la compañía femenina, la charla con ese sentimiento particular de las mujeres, disfrutar de las cursilerías tan propias de una mujer, que si la falda se ve bonita, que si el rojo le va mejor o si el verde es buena idea, que si podemos decorar de esta manera, etc.… esos tintes femeninos tan necesarios también.


Al final vuelvo a casa algo revuelta en los pasos de salsa, pero más consciente en ideas de género, de que tanto el blanco ocupa del negro para ser blanco, como el negro no sería tan oscuro de no verse a contrapunto de la blancura del blanco. Hombre y mujer iguales, o ¿debería decir mujer y hombre iguales?, similares y contrarios a la vez, contraparte tanto física como mentalmente. Pobre de la mujer que crea que no necesita de un hombre o viceversa, estamos eternamente ligados unos a otros y mientras más pronto veamos en el, o ellos en nosotras, la riqueza de distintos puntos de vista, sentimientos y actitudes, más pronto seremos una tonalidad de gris equitativa, una sociedad con sabiduría de género.


El otro día me lo planteaba Martha también, no recuerdo por donde comenzaba la charla pero al final me abría los ojos ante la realidad de la historia de la Iglesia, de la labor misionera, como fue originalmente una labor de hombres, por mera simplicidad y oportunidad física, ¿se imaginan una mujer de misionera en aquellos tiempos? ¿Sola en el bosque? ¿De tribu en tribu? Era inconcebible, pero no quiere decir que las mujeres no hicieran su parte, como religiosas, como laicas, en aquellos inicios de estructuración de una Iglesia que aún hoy, después de años de análisis, de investigación, de unificación de creencias, sigue sin reconocer que la mujer, merece y debe tener equitativo papel que el hombre, para así mostrar a base del ejemplo el rumbo que el mundo debería tomar.


Bajo a cenar mucho más tranquila que ayer, más segura conmigo misma, orgullosa del género que tengo y de las capacidades que de él emanan, como el derrumbar el mal día de alguien, con una linda sonrisa o un comentario empapado de empatía y maternidad.


Viernes 10 de Junio


Ayer comenzó a llover después de la cena, continuó lloviendo cuando fui a dormir y repitió esporádicamente durante la noche. Hoy me levanto y sigue lloviendo, gracias a Dios la luz no se ha ido y el agua de la ducha está calientita, pues mi cuarto, sábanas, ropa y todo está frio, ese frío de humedad que se cuela hasta los huesos.


Antes de poder ver el Sol estoy de camino a Ndop, la carretera es como un pueblo fantasma, llena de verde y llena de neblina también. Ndop que está unos metros más arriba, en la montaña, está totalmente cubierta por nubes, que el carro va poco a poco atravesando, dejando entrever por aquí y por allá un par de cascadas, que me comentan en agosto serán más grandes, más impresionantes.


Llego a la parroquia justo cuando Cosmas va de salida, irá al funeral en Kumbo de un Padre, por lo que no habrá nadie en casa el resto de la mañana, más que el cocinero y yo. Entre limpieza y cocina me cuenta de su vida, de donde vive, de cómo es que se volvió cocinero. Cuando tenía 15 años, su madre fallece y no le queda opción más que dejar la escuela y empezar a trabajar, al tiempo comienza a cocinar para un hombre que lo lleva a Nigeria a vivir con su familia y cocinar para ellos, parte del dinero que ganaba se lo enviaba a su hermano menor para que siguiera con sus estudios, pero él nunca termina la secundaria. Años después vuelve a Ndop y encuentra trabajo como cocinero con los Padres, donde lleva un año y medio, dice que aunque el salario es poco (28,000 francos al mes, cerca de 45 dlls) realmente no gasta más que en la poca luz o agua que use en su casa (alrededor de 3,000 francos al mes), pues no paga renta y además come en casa de los Padres, el resto del dinero lo ahorra, espera poder volver a estudiar un día.


La sesión con los jóvenes empieza media hora más tarde de lo planeado, a las 2:30. Revisamos unos juegos y hacemos máscaras para los disfraces en el verano, puede que el próximo viernes no pueda venir por lo que les dejo tarea, prometen juntarse entre ellos y avanzar, se nos viene el tiempo encima. Mientras hacíamos la manualidad una de las chicas, Cecile, no sabe cómo utilizar la goma de tubo, le explico que girando la parte inferior la goma sale y como debe esparcirla sobre el papel, mientras ella continua con su máscara yo salgo del shock de este momento.


Al terminar la sesión Cecile me acompaña andando y unas calles adelante vemos un funeral, ha muerto un príncipe, el hijo del Fon de Ndop, y están en pleno ritual, por lo que no podemos cruzar la calle, debemos esperar a que termine. Al principio no le creo, pero cuando veo que las personas, motos y bicicletas que llegan al punto también se detienen me tomo más en serio lo que me explica. Me dice que el príncipe había muerto la semana pasada pero no habían podido realizar la ceremonia, que cuando hay una ceremonia real pendiente, nadie más en la aldea puede organizar un funeral, los cuerpos se deben mantener en la morgue hasta que se realice el funeral real.


Cuando termina el ritual el Fon y sus esposas salen en fila y se dirigen hacia nosotros, Cecile me dice que debo hincarme cuando ellos pasen y agachar la cabeza, como que me quiero reír y le digo que no creo que sea necesario que yo lo haga, pero antes de terminar mi frase toda la gente esta hincada, cerca de 50 personas, mujeres, hombres y niños, todos con la cabeza agachada conforme el Fon y sus esposas pasan frente a ellos, por lo que no me queda otro remedio que respetar un poco el momento, Cecile se encarga de jalarme del brazo para terminar de convencer mi idea.


Termina el ritual y podemos cruzar la calle, paramos en la casa de su hermana a saludar, 3 pequeñines lavan la ropa mientras su hermana cuida al recién nacido dentro de la casa. Al salir a la calle hay un niño de unos 12 años sacando agua de un pozo, me asomo para verlo y calculo unos 10 metros de profundidad, si se preguntan si el niño tenía alguna protección para no caer, o si el pozo tendría escaleras en caso de emergencia, creo que ya saben la respuesta, siento miedo al pensar las posibilidades, como tenía mucho sin sentirlo.


Cecile dobla a la izquierda para su casa y yo sigo de frente. Al llegar a la calle principal comienza a llover, pero sigo, no quiero que se oscurezca antes de tomar un coche de vuelta a Bamenda. Entro a una tienda por una coca cola, tenía cerca de 1 mes sin tomar coca cola, y me encuentro con un hombre Blanco, que racista me leo jajá, pero así es, hasta a mi me llama la atención ver a gente blanca por aquí. Pienso que dos personas blancas en Ndop es mucho porcentaje, “nos están invadiendo” me digo por dentro.


Curiosamente no soy la única que lo piensa, el muchacho me saluda y me pregunta de dónde soy, charlamos un poco y me cuenta que es de Holanda, que está aquí por un proyecto de desarrollo social en Ndop, me dice que cuando me ha visto ha pensado que es mucha coincidencia dos blancos en Ndop, jajaja. Dejo la tienda y a los minutos tomo un coche, que ya va bastante lleno y conmigo hacemos 4 personas en la parte de enfrente y una nenita que se va quedando dormida. Al llegar a Futru no hay luz y me termino lo que resta de la batería de la computadora en redactar un par de juegos para Ndop.


Es hora de las oraciones, llego un poco antes para seguir leyendo el libro ¨Las consecuencias del Amor¨ de Sulaiman Addonia, un Eritreo que vivía en Arabia Saudita y logra ir a estudiar a Londres, donde es profesor de literatura, es su primer novela, trata de toda la relación hombres y mujeres en Arabia Saudita, lo prohibido del contacto, las reglas de los musulmanes y todo ese mundo que apenas conocía, pero que página a página relata de una manera impresionante. El protagonista, Naser, se enamora de una chica que comienza a dejarle cartas a escondidas, sin conocerla realmente pues la burka la cubre de pies a cabeza. Muy buen libro, contagia emociones, olores y sentimientos, tal vez no debería leerlo en la capilla, luego no puedo disimular mi sonrisa.


La lectura de la noche, que me ha fascinado. Gal 5: 16, 22a – 25: “Learn to live and move in the Spirit; then there is no danger of your giving way to the impulses of corrupt nature. The Spirit yields a harvest of love, joy, peace, patience, kindness, generosity, forbearance, gentleness, faith, courtesy, temperateness, purity. Since we live by the Spirit, let the Spirit be our rule of life.” Mientras me sonrió ante el increíble mensaje que leo entra a la capilla un Padre de Yaundé, que milagrosamente ha encontrado un banco que acepte mi tarjeta. He vuelto a un estatus económicamente estable, ya puedo comprarme otro maíz asado alguna de estas tardes.

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