sábado, 25 de junio de 2011

Cierre de formación y ausencias

Miércoles 22 de Junio


El despertador de hoy son truenos y relámpagos. Hay a las 5 de la mañana una tormenta eléctrica cayendo con todo su esplendor realmente sobre nosotros, el trueno que me pone en pie, se escucha tan fuerte, que pareciera puede romper las ventanas.

En el curso de formación las actuaciones son el punto principal. Cada equipo prepara un día del verano y lo presenta. En general tienen talento nato para la actuación, algunos más cómodos con su personaje que otros, como aquellos que les viene el turno de hacerla de abuelitas. Durante las actuaciones les hago comentarios sobre los tonos de voz, el moverse por aquí y por allá, involucrar a los niños en la historia, el convivio entre los personajes y el ambiente en general. Al inicio se ha notado como el concepto de actuación se apegaba estrictamente al de teatro, con narrador y presentación, al final queda claro que la actuación debe desvanecerse con la realidad, de manera que los niños vivan realmente la historia, no solo la contemplen.

Este día faltaron los jóvenes de Menteh. Me daba un cierto aire de nostalgia el poco compromiso que sentí hoy, pensar sobre todo en los niños que no tienen veranos por la falta de compromiso juvenil, me sentía algo desilusionada y desinflada por así decirlo, pero pensé en el Padre Pepe, imaginando como comenzó, las dificultades de mantener el proyecto en Mexicali, cosa nada sencilla considerando el calor del verano, y pensé que año tras año, ahí seguía, con pocos jóvenes o con muchos, con buenas o malas rachas, pero nunca lo vi desinflado en espíritu, al contrario, fue su espíritu lo que le ha dado constancia y fortaleza al proyecto.

Después de la sesión Beltine se queda trabajando conmigo un rato, en lo que nos da la hora de la comida. Me dicta las planeaciones de otros equipos mientras los paso a la computadora. Comemos juntas en casa, ella debía esperarse el día de hoy por los juegos que tendrán en la tarde, yo parto para Menteh, que ayer en una llamada me han dicho que se comienza a ver gas en una bolsa del biodigestor.

Cuando llego al bebé Bilbaíno, entiéndase biodigestor, estoy que no me lo creo, una de las bolsas de plástico esta completa y totalmente llena, funciona, ¡el biodigestor funciona! Kingsley está muerto de la risa de ver mi cara de impresión y las risas de alegría que le siguen, me pregunta si me pensaba que no funcionaría o porque tanto gusto, le comento que realmente no pensaba nada, por aquello de no hacerse falsas ilusiones, pero menuda sorpresa, funciona.

Tomamos un par de fotos cual turistas posando con la Torre Eiffel y llamo a Paula, la encuentro a la mitad del trabajo, “acabas de ser madre” es mi primer frase y le comento la novedosa sorpresa, porque a ella también la toma de sorpresa, de que su proyecto, el bebe Bilbaíno, está dando sus primeros pasos jajá, y nos felicitamos mutuamente. “Esto es como tener un hijo, pero de gas” le comento.

Vuelvo a casa a paso veloz, donde me espera un juego de básquet con Sista Mary, Blendeline y al final un pequeñín que se nos agrega, de unos 11 años, que maneja el arte de votar bastante bien. A medio partido comienzan a caer unas pequeñas gotas de lluvia, que se mantendrá ligera por lo que no pausamos el juego, y nos mantiene frescos.


Jueves 23 de Junio


Vaya mañana, el tiempo se nos viene encima y hay que terminas las planeaciones, esto implica un poco más de tiempo sentados y escribiendo, que para los jóvenes aquí no es tan sencillo, acostumbrados a que los planes estuviesen listos desde antes, pero poco a poco y a veces de mala gana, van entendiendo la complejidad del trabajo previo, del hacer para ver, del planear para seguir, del diseñar para realmente disfrutar un tiempo de calidad con los niños.

El descanso a media mañana siempre es bueno, los paquetitos de galletas y unos vasos con agua aligeran el rato y dan un respiro a todos, pienso en las típicas paletitas que repartía el padre Pepe al visitar las escuelas de tareas o los Cachiveranos, y hoy aprecio más que nunca el tener ese detalle inculcado, entendido, pues en la cultura local es vital el momento de la comida, aunque sea poca, aún siendo una simple galletita, nos unifica, nos tranquiliza y estamos un poco más dispuestos a seguir con el trabajo.

Cerramos con el tema del presupuesto, como armar un listado de material, cantidades y precios aproximados. Esto les cae como bomba, “¿es que esperan que los materiales surjan de la nada?” les pregunto, y se ríen de mi. Es cierto que el principal apoyo económico vendrá de la congregación, pero no elimina la necesidad de describir detalladamente lo necesario, calcular hasta donde podemos permitirnos el comprar tijeras para cada niño o hacer que compartan. Para mi tranquilidad los presupuestos no rebasan del todo el presupuesto planeado, aunque siempre se gastará un poco más, pero al menos se tiene una base para dar prioridades a las compas, papel antes que cartón, o goma blanca antes que scotch tape, etc.…

Aunque terminamos más tarde de lo planeado quieren jugar, yo también lo quiero, así que salimos y practicamos el juego de los colores, donde se me complica un poco repartir colores en ingles, más allá de los básicos jeje. Al poner el ejemplo de inicio resbalo con el musgo que crece ahora por todos lados por las lluvias y caigo con una rodilla al suelo y las manos terminan algo raspadas y con lodo, pero al contrario de vergüenza, siento un alivio, de volver a lo que me gusta, al juego, después de tantas horas de estar en el papel de maestra, entrar de nuevo en mi niño interno y permitirme caer y reír, a la vez que todos ríen, me alivia el espíritu.

Después de comer un par de postulantes y yo vemos una película y de ahí bajo a la clase de salsa con las Calasancias, hoy nos acompañan Blendoline y Odette, dos novicias. Esta clase Sista Mary y yo practicamos menos y enseñamos más y si de por si traíamos las piernas cansadas del basquetbol de ayer, pues hoy rematamos con tanta repetición de pasos. Entre pausa y pausa me encuentro un libro del Eneagrama en español y voy directamente a mi capítulo, donde encuentro más datos y nuevas coincidencias con mi persona, puntos que definitivamente debo mejorar y otros que me caracterizan tanto que hasta bonito siento de reconocerme en ellos.

Después de cenar me espera una larga noche, la planeación de Ndop se quedó algo abandonada estos días y el día de mañana tendré sesión allá. Lo positivo es que entre estos días de planeaciones y juegos traigo la mente fresca y ágil, por lo que escribir y pensar en el que hacer día a día fluye, lo cansado es el escribirlo a mano, a lápiz, a borrador, a lo básico.


Viernes 24 de Junio


¡Último día! Lamentablemente el equipo de Menteh ha faltado considerablemente esta semana, entre unos trabajando, otros aún en exámenes y otros desvanecidos de la faz telefónica. Llamo a los jóvenes y acordamos junta para el domingo, hay que comprometernos bien o no comprometernos y no es por mí, ni por ellos, si no por los niños que están esperando el curso, pues este domingo será el segundo anuncio en las misas y luego ¿Cómo le dices a un niño que siempre no hay verano?

Alguna vez estuvimos así en la Ladrillera, cuando nos falló el transporte y afrontar la realidad es difícil, cuando no se puede, no se puede, en aquel momento fueron cuestiones mecánicas, que gracias a Dios se resolvieron y el verano salió adelante, pero hoy, es simple falta de seriedad y compromiso, de un grupo de jóvenes que en principio fueron los primeros en proponer el verano en Menteh y ahora no aparecen por ningún lado, esta situación me taladra más hondo mi tolerancia que ninguna otra.

Hoy realizamos el listado de dibujos o fotocopias que hay que tener previamente, lo que necesitan que les ayude a buscar en internet e imprimir y entre revisión y comentarios surgen las correcciones sobre el trabajo del día de ayer, que ahora son más hojas blancas, que se ocupa goma blanca y no en presentación tubo, que si el papel cartoncillo debe ser de algún color específico, detalles que hubiésemos pasado de alto de no ser por indagar un poco más el día de hoy. Hoy a diferencia de ayer veo más caras de sorpresa y aceptación ante la difícil metodología de trabajo que les he aplicado esta semana, aquella que me enseñaron los años y un también en la universidad, el aprender a aprender, el aprender a hacer.

Hay también sesión de cantos, Atanga Sixtus, un joven con ya varios años de experiencia en los veranos nos enseña, los demás aplaudimos, aprendemos los movimientos y las secuencias. Hay entre todas las canciones en inglés, una en italiano y como veo que dominan rápidamente el seguir una canción, aún en otro idioma, todo esto por la gran capacidad de la gente aquí de aprender a través del canto, del ritmo. Me animo a enseñarles una en español, traducida al inglés velozmente en mi cabeza. Les sonará la de “todos los negritos, tienen un deseo, que es bailar la rumba con mucho meneo” pero cambio la palabra ¨negritos¨ por ¨niñitos¨ jejeje y pronto estamos todos en círculo, saltando a izquierda, derecha, al frente y detrás, luego abrazando a la persona de enfrente, la siguiente vuelta a la 2da persona frente a nosotros y la última ronda sentándonos en las rodillas de la persona detrás. Las risas, el calor del baile y la cercanía entre todos brotan inmensamente.

En cuanto termina la sesión armo mi mochila, tomo una botella de agua, un pan para comer en el camino y parto para Ndop, hoy a diferencia de otros viajes tardo más en tomar un carro que suba para Ndop. La dinámica es así, tomas un taxi de Bamenda a Bambui, a 15 minutos, 200 Francos, bajas en el centro de carros, que es prácticamente un lote entre locales, donde hay un par de coches con las puertas abiertas, te acerca al que mejor te parezca o donde el conductor sea más hábil para llamar tu atención, o aquel que ya tenga un par de pasajeros cerca, pagas el peaje, 800 Francos y ahora hay que esperar a que el carro se llene.

Y en media hora se llena literalmente, hasta que somos 4 adultos enfrente, 4 atrás y una niña sobre las piernas de su madre, entonces partimos. Voy cabeceando y con la música en los oídos me quedo dormida a medio camino, despertando al llegar al centro de carros donde la gente que vuelve a Bamenda se encuentra en las mismas, esperando a que el coche se llene para partir. Ando un poco y paro en una tienda a comprar un yogurt, tomo una moto pues el tiempo me alcanza y quiero parar en la casa de retiro detrás de la parroquia donde los Padres Escolapios de la Viceprovincia de Camerún tienen desde el lunes su retiro de fin de año.

Saludo a Leonard, con su particular abrazo de oso despegándome del suelo y llenándome mi baldecito de cariño por un par de días más. Justin que ha cumplido años el día de ayer, y lo saludo con el tradicional “Maza!” que le regalo en tono amigable, a Emilio contándole que el gato sigue vivo, Pedro con su sarcasmo y mi reclamo por no haberse despedido la última visita, a George preguntándole por nuestra siguiente sesión de congas, Valery a quien le tengo una letanía de preguntas sobre el verano y la sesión de esta tarde, Jean Claude con su inmensa sonrisa y José Burgués con su serenidad, buen aroma y charla sobre el curso que ha dado esta semana, están casi todos, me siento como en una reunión familiar, siento el peso de dejar este lindo y fraternal ambiente en menos de dos meses.

Después de botanear un poco en el banquete y de actualizar a Justin sobre mi semana, vuelvo a la parroquia, donde cerca de las 2:30 inicio con Cecile y un par de jóvenes la sesión. Hoy preparamos el listado de materiales, revisando día a día la historia y actividades. Hablamos de las inscripciones, de la siguiente semana donde junto con Valery planearán la sección de enseñanza y sobre el próximo viernes donde practicaremos juegos y canciones.

Cecile no deja de sorprenderme, está chica que por pura coincidencia de tiempo y espacio se ha unido al grupo de monitores es ahora toda una líder, dirige, da instrucciones, organiza. Ella misma llevó a cabo la sesión del viernes pasado a la que no pude asistir y les deje de tarea manualidades, sorprendiéndome el día de hoy con las coronas, cadenas de papel y cubitos muy bien hechos. Solo Dios sabe cómo, pero de donde menos se espera uno a veces se encuentra una luz de esperanza, un destello de liderazgo, un ejemplo de brillantez vocacional.

Cuando terminamos la sesión les invito a Cecile y a Terrence un Pof-Pof, bolitas de masa que se fríen en aceite y al cercase y enfriarse adquieren la consistencia de una dona. Mientras saboreamos el Pof-Pof, llaman a Cecile de un grupo vocacional que tiene su reunión bajo el árbol frente a la parroquia y me dice “estos del grupo me insisten en que me les una, pero ya les dije un par de veces que la vocación no se puede forzar” se acerca y les agradece nuevamente la invitación y seguimos de largo, le comento que la palabra vocación también abarca el trabajo que está haciendo por este verano para los niños, que la palabra no se limita a volverse Sista o Padre, se ríe y me dice “es cierto, habrá que hacérselos entender”

Y yo la entiendo, es común aquí que me inviten a volverme religiosa o me cuestionen el porqué no lo soy, o me pregunten si lo he considerado, o que en general la conversación gire en torno a ello y siempre que les comparto mi idea del laicado, de escoger apoyar la causa desde mi propia individualidad y decisión de vida no religiosa, una mueca por falta de entendimiento o de aceptación de mi liberalismo se entrevé en el ambiente.

Vuelvo a Bamenda, alrededor de las 5:30, y la neblina, aún siendo de día, cubre gran parte del camino, dándole al cielo un aspecto de renacimiento, con tonos rojizos y zonas en penumbra, esto es como una terrorífica pero romántica montaña, llena de curvas y vegetación abriéndose de poco a poco.

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