Me intriga no hayas dado señales de vida
No es que espere que aparezcas tocando mi puerta un Martes cualquiera,
tampoco espero llames de madrugada para decir “hola, voy manejando y recordé que te marchaste”. No, en verdad no espero nada, solo me intriga.
Me intriga esta absurda necesidad de sentir que me sientes, de extrañar que me extrañes, cuando me queda claro que la intriga la cause yo, que mis labios fueron los primeros en decir “adiós” en pedir “olvídame”, pero que iba a saber yo, lo que me esperaba, lo que sentiría, de cómo aquí a 1,800 metros de altura se siente la angustia y la desesperación más que a 3 metros bajo el nivel del mar.
Sé que es ilógico, sé que es dramático, se que llegara el retorno y tal vez todo esto ya haya pasado, volverás a verme y yo a ti, o solo sabrás que he vuelto y yo sabré que sigues ahí, pero de aquí a entonces me intrigara, que sabiendo donde estas, tu sabiendo donde estoy y aun con toda la distancia de por medio, no te acerques un poco para decirme como tantas veces “calma y disfruta, que todo pasa”.
Así que por hoy respirare más hondo, me calmare y disfrutare, veré si mañana esta intriga pasa.
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