4-ene-2011
Y nos vamos a África.
La idea surgió para variar de la loca de mi amiga Claudia, coordinadora del cachi de la Ladrillera junto conmigo y ex compañera de la preparatoria. Muchas veces comentamos un poco en broma o en serio el hecho de salir un día de esta ciudad, dejarlo todo y llegar con nada a donde se ocupe, con todas las ganas del mundo de dejar la vida en ello.
Recuerdo muy bien la frase: “y si nos vamos a África o algo así?” jaja, pues resumiendo el algo así, después de trámites, intentos de comunicación fallidos con escolapios del otro lado del Atlántico, nos tomaron la palabra en Cameron, África y el día de mañana Miércoles 5 de Enero del 2011 parto para Cameron.
7-ene-2011
Ya estamos aquí, es imposible ignorar la sensación humedad tropical tan característica de estos rumbos ecuatoriales. El drástico cambio de nuestro punto de partida, San Diego California, con la ciudad que nos ah recibido, Yaundé Cameron, es imposible de omitir.
Partí de mi casa el miércoles 5 para pasar la noche en SD y tener calma al día siguiente en la partida. El jueves por la mañana después de un suculento desayuno en Dennys, el cual pudiera ser de los últimos, llegamos al aeropuerto mis padres, mi hermano y yo. Un check in bastante rápido y una despedida sencilla hasta que los perdí de vista.
Entonces el pánico y todo el estrés acumulado estas últimas semanas dentro decidieron salir a pasear. Solo pensar un segundo en que podría no volver a verlos, a ellos, mi familia, mis raíces, mi fortaleza, me hizo quebrar y correr tras de ellos.
Llegue con lagrimas a mi madre y entre frases de mi padre como “esto lo haces solo para ti, para nosotros ya eres un orgullos”, o “en el momento en que quieras volver tomas el 1er vuelo y lo haces” volvimos a darnos un abrazo los 4, muchos besos mas y los deje ir.
Jamás me había sentido así, cuando partí para mi intercambio en Barcelona era todo tan diferente, sabía que volvería, sabía que llegaba a casa de amigos, las fiestas y los lugares que me esperaban, esa tranquilidad te da el 1er mundo, que lo sabes todo, se planea cada detalle, pero aquí, en África, en Cameron, tenía yo la ligera impresión de que no sería igual y eso ya de entrada hacia una enorme diferencia en mi casual valentía.
Claudia llego con sus padres, Jalal y Marco a quien abrace, bese, despedí y hoy lo extraño.
Abordamos los 3 vuelos San Diego – Chicago – Bruselas – Cameron, sin ningún contratiempo, tuvimos que correr el varias ocasiones si, y pasamos por un poco de hambre y un muy mal sueño en el vuelo de 8 hrs entre chicago y Bruselas.
Llegamos a Yaundé Cameron, donde el padre Antonio nos recogió muy puntualmente y nos trajo a la casa escolapia aquí en Yaundé, después de las explicaciones generales llamamos a casa y cenamos, así me encuentro ahora, con un inmenso dolor de cabeza, toda acalorada, con un mar de lagrimas por llorar y con el corazón tan despierto por lo que nos espera el día de mañana.
Las primeras impresiones fueron tal como lo imagine, desde el color de la gente, la infraestructura, la poca iluminación en las calles, el ruido, el caos, todo parece realmente decirnos a gritos, DESPIERTA! ESTAS EN AFRICA!
Se acabo mi cuarto tan ordenado, la comida caliente y sabrosa en casa, las salidas con amigos sin complicaciones de transito o gente a travesando calles sin ton ni son. No habrá más papa que haga los esfuerzos físicos por mí, subir mis dos maletas por estas primeras escaleras me dieron una buena impresión de que esto será además de espiritual un esfuerzo físico inmenso.
Ya quiero despertar, oler mi cama de nuevo o no recordar su olor, los primeros días son los más difíciles, tu ropa aun huele a casa y en tus brazos y mejillas sientes los besos y abrazos. Pero pasara el tiempo, olvidaras todo, dejaras atrás el amor que te enviaron y también los malos reclamos que te hicieron saber por carta, el final de cuentas soy yo y solo yo, si libro está en una pieza, volveré más fuerte que nunca, decidida, comprometida con mi realidad y con muchas ganas de cambiarla.
8-ene-2011
Eh dormido un par de horas, después de rendirme a las 10 de la noche, desperté a las 2am, ronde un poco por el cuarto y a las 4 me rendí, volví a despertar a las 5 y busque a Claudia, a quien sabia que encontraría igual que yo, despierta y con la cabeza y el corazón hechos un lio, yo fui la 1er débil en derramar un par de lagrimas y un suspiro de desesperación seguido de un jalón de pelos para el desastres. Clau se mantuvo bastante bien y dijo que respirara con fe.
Un baño rápido, pues no había agua caliente, el cual fuese mi único requerimiento mental para soportar este viaje, un desayuno sencillo, pan, queso y nutella, para recordarnos la sencillez escolapia y pronto estábamos listas para salir.
Las exactas palabras del padre Antonio fueron: “este vecindario es más seguro que el paraíso” así que sin pensarlo dos veces, tomamos nuestras mochilas y cámaras y partimos a caminar durante una hora.
En el trayecto recibimos desde mentadas de madre, miradas sospechosas, miradas molestas, un par de sonrisas blancas y unos gritos de “BLANC! BLANC!” percatándonos de que nuestro color seria entonces un verdadero diferenciador entre la gente.
Pasamos por unas calles que mejor que pavimentadas están mantenidas de manera que la ladrillera seria su maestra en esto de la nivelación. Bache tras bache notamos como los coches de aquí o tienen la mejor suspensión del mundo o simplemente no lo logran, lo mismo en el caso de las motos.
La ley del claxon y de la lámina mandan, el que pita y avienta primero el carro es el que pasa, si no escuchaste o no te moviste, ya seas vehículo o persona, corres un alto riesgo de ser arrollado. Pero por lo visto a todos les va bien, es como si vieras un concurso de salsa, cada quien con su paso pero todos juntos hacen de la pista un caos bastante rítmico.
Después de pasar un mercado y ver un poco el ambiente local hemos vuelto a casa, descansado un poco y vuelto a salir con el padre Antonio a conocer el Juniorato, que es el seminario aquí en Yaundé, hemos conocido ahí al padre Miguel, quien con su breve reseña de un par de países de áfrica, entre ellos el Congo y su situación tanto política como social, ah logrado causar en mi el primer momento de pánico.
No resulta sencillo enterarse de plena voz que estamos vecinos de un país donde hay alrededor de 50 tribus luchando siempre por territorios y poder, a base de qué? Matar a los hombres de las aldeas enemigas y violar a las mujeres, esto si se puede contagiando el SIDA mejor.
Escalofríos y un sentimiento de derrota ante la humanidad y su maldad me recorrieron, no pude evitar pensar en la Alemania Nazi y ver la similitud en ello, los seres humanos a pesar de tanta historia, seguimos cometiendo los mismos errores.
Después de ello nos ah presentado al seminarista Willie quien nos ah dado un tour por el museo bíblico, bastante interesante lleno de fotografías, piedras, cuadros y elementos representacionales de diferentes religiones, judaísmo, musulmanes, terminando en el catolicismo con una maqueta representacional de Jerusalén tan original con todo y un rio.
Al partir hemos vuelto a casa a comer, un buen espagueti y un postre de plátano macho frio me han de vuelto el ánimo y las fuerzas, se preguntaran porque las fuerzas? Pues resulta que a Yaundé se le ha ocurrido localizarse a 800 metros de altura y esto para los corazones cachanillas acostumbrados a un -2 o -3 va fatal, me cansa, me hincha mis deditos de los pies y manos, me agobia.
Partimos de nuevo a eso de las 3:30 a dar una vuelta en coche con el Padre Hubert, lo que pretendía ser un recorrido turístico y sin complejidad en coche, trasladado a la realidad Africana, termino siendo una aventura.
La primer parada fue la universidad Católica, donde Hubert estudia Derecho Canónico, hemos visto los salones y dado una vuelta por los patios con su sobrina y un bebe de 2 meses. Fue interesante saber que ella había dejado los estudios por casarse y poco antes de cumplir un año de matrimonio pues ya tenía a ese bultito color nutella en sus brazos, planea además tener otros 3, o como ella menciono “los que Dios permita” para poder poner a cada uno el nombre de su padre, suegro, madre y suegra, como es tradición aquí en Cameron.
Lo más tranquilo y organizado fue pasar por la basílica, donde nuevamente como en muchos viajes que eh realizado antes, nos hemos encontrado con una boda. Al salir de ahí hemos dado una vuelta por el centro de la ciudad, un par de mercados y calles principales.
Paramos por una amiga del padre, Melisa, y la primer parada ah sido en una clínica de rehabilitación. Es la primera vez que pierdo mi presión sanguínea y puesto en jaque mi autocontrol para el vomito. La primera impresión de ver un par de jóvenes en silla de ruedas jugando de lo más contentos al basquetbol ah sido borrada y enterrada por los cuartos siguientes, donde bebes con algún problema físico se encontraban en cuneros un tanto abandonados mientras una chica limpiaba el piso con un trapo.
Le siguieron los lavatorios, regaderas de tile empapadas y con las cortinas de plástico mas tétricas y en peor estado que eh visto, para finalmente entrar a una habitación donde la corriente de aire tan nula como la movilidad en las piernas de esas 3 señoras hacia del cuarto un cumulo de olores humanos, alimenticios y de sudor que me impidieron sonreír ante el primer saludo de una de ellas.
Realmente estuvimos menos de 2 minutos en esa habitación, pero me han dolido como si fuera yo una de esas chicas, dejadas ahí a la espera de los familiares que las visiten o del horario en que algún trabajador venga a ayudarlas.
De ahí fuimos junto con Melisa para que le rentara una habitación a su hermano, sobre una colina tan complicada de subir como cualquiera de Tijuana después de una lluvia, aun así el Toyota y sus amortiguadores una vez más nos han dejado con la boca abierta.
Clau tomo un par de fotos y busco enseñarme a hacerlo fracasando rotundamente, nos han atacado un par de mosquitos y me ha entrado el pánico al sentir que volvían mis cólicos y no tener una fuente de agua potable a la mano, detallitos del 3er mundo que uno nota hasta que se está dentro muy dentro de una selva como hoy.
Al volver hemos parado por una nieve y en la última calle antes de llegar a casa nos ha tocado presenciar un atropellado y un choque entre dos coches, parece que la ley de la Lamina y el claxon si cobra sus tarifas de vez en cuando.
Llegando a casa la cena esta lista, pescado y pate de pistache, ambas cosas incomibles para Claudia y para mí. Nos ah dado un ataque de risa-nervios por quedar tan mal ante los padres de manera que todos han terminado riendo incontrolablemente.
Por suerte la piña y el plátano macho han llegado a rescatar nuestro vacio estomacal.
Sobre todo lo vivido, la lección lingüística ah ido los saludos, bonjour, bonjuves, bojune, merci, si vu plez, etc. Ya siento menos ofensiva la mirada de la gente, o será que nos estamos acostumbrando ella?
Ah llegado el Padre Mariano Grassa también, mañana después de desayunar iremos a la fiesta de la parroquia y luego partiremos rumbo a Bafia, veremos entonces que nos espera de labor en Bamenda.
o.o
ResponderBorrarno manches. mis respetos por atreverte a vivir algo así. yo aprenderé de tus reseñas.
Me encanto tu post, sigue mostrandonos un poco de lo MUCHO que estas viviendo, muchisimo exito y ADELANTE!!! Vive la experiencia al maximo!!! Eres mi heroina :P
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