Desde un inicio supe que este verano sería distinto, pero jamás imagine que tanto. Empezando por ser un año de transición, donde grandiosas personas como Blanca y el Padre Pepe nos confiaron las llaves de este hermoso proyecto, dejando unos zapatos muy amplios por llenar. Siguiendo con un Padre Pedro en sus últimos estirones escolares y mi readaptada al mundo laboral después de la bella experiencia de África.
Los primeros meses fue mucho de ajustar, recontar el equipo, invitar a gente nueva, que mas que nueva (pues llevan años en Cachiverano) eran nuevos en responsabilidades, poco a poco este “nuevo” equipo fue tomando forma.
En el camino descubrimos muchos puntos a mejorar, desde dentro, desde nuestra coordinación. Los tiempos, las formas, la planeación, los medios, todo tiene como ser mejor y de eso se trata, de ir caminando y mejorando juntos.
También redescubrimos lo maravilloso de apoyar a un proyecto de voluntades, de corazones bajo una misma causa. Los domingos de convivio y risas, las juntas con una que otra llamada de atención y los múltiples “pendientes” entre semana para sacar poco a poco el plan de este año.
Las reuniones de coordinadores fueron reencontrándonos, la posada nos permitió convivir un poco mas y al iniciar el 2012 las sesiones de formación con los tíos nos dieron ese baño de juventud tan necesario, tan peculiar de Cachiverano, nos empapo de la amistad que se vive en cada comunidad, en cada grupo de jóvenes, y termino de amoldarnos, de darnos empuje, de prepararnos para un caluroso pero como siempre divertido verano.
Y finalmente llego ese 4 de Julio, el salón de casa escolapia lleno de jóvenes, tíos por aquí, tíos por allá, las mesas, el material, las Catalanas, nuestro increíble tallerista Apolonio sorprendiéndonos desde el primer día, correr por las camisetas, correr por pizzas, volver con camisetas, ir por mas! (pues seguían llegando jóvenes). Cachiveranos que no esperábamos resurgieron y Cachiveranos que no se consolidaron este año, con aciertos de logística y errores también, para finalmente ese primer canto “Cachiverano ya comenzó!!”
En lo personal fue uno de los Julios más difíciles, entre mi trabajo, el calor, vueltas aquí y vueltas allá, estuve menos de lo que me gustaría en la Ladrillera, pero me alegró enormemente el grupo de Tíos que lo llevo a cabo, entendí y me sentí feliz, que ya estaba cerrando ese ciclo, para abrir uno nuevo, lleno de mas tíos y más niños, lleno de retos y muchas más alegrías.
No queda más que agradecer, a todos, tíos, coordinadores, a equipos de logística, de formación, niños, padres, párrocos, familia, amigos de este proyecto, a Pedro (gran Pedro!) que siempre estuvo ahí, con el ánimo, con la sonrisa, con las fuerzas aun con el sudor en la frente y en todos lados, a todos y cada uno que con su presencia, apoyo y participación hicieron posible que este Cachiverano 2012, fuera verdaderamente un Carnaval! De diversión, de amistades, de emoción, de aprendizaje, de amor, de sonrisas, de vida!
Muchas gracias….nos vemos pronto!
hay de todo, de tiempo atrás, de hoy, de mañana... ¿por qué ahora? porque hay que sacarlo todo.
viernes, 7 de septiembre de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
Junio 2012
Mama pregunto porque deje de escribir, creo que la respuesta rápida fue por miedo. La realidad es que las personas expresan una mezcla entre lo que creen, sienten, piensan, mesclado con lo que es correcto y apropiado decir, acorde al momento y el lugar.
Cada día es más difícil leer a la gente, encontrarse con alguien que transparentemente te comparta lo que verdaderamente piensa, no es tan sencillo, no es muy común. Pareciera como que caímos en el juego de “lo pienso pero no te lo digo”, “lo creo pero no te lo comparto” y mucho sin lugar a duda por el “que dirán”, el “que pensaran” y otros tantos que redundan finalmente en el “no vayan a tomarlo a mal”.
Y no es que crea que todos tenemos que dejar de lado la moderación y la prudencia. Definitivamente son hábitos y acuerdos sociales que bien manejados harían de este mundo un lugar mejor. Pero ahí el dilema, si no los tienes, si los perdiste, es de andarse con cuidado antes de expresar.
Al volver hace ya casi un año, creo que el cambio fue mucho más contrastante que al irme. Al irme y pasar 7 meses escribiendo literalmente lo que pasaba con mi mente, me des adapté a la “prudencia” perdí ese acuerdo social del “piensa antes de hablar” que ya de entrada personalmente no era mi punto fuerte.
Allá era temporal, podía expresar, reclamar, aplaudir, y cualquier otro gesto, porque la realidad en la que estaba viviendo tenía un límite, se acabaría en un par de meses, no estaría eternamente en ella (por más que al final lo quisiera), era el momento adecuado de hablar y hablarlo todo, era mi propio proceso para sanar. El mayor riesgo en su momento fue escribir de mas y de igual manera lo hice, fui leída, interpretada a mil maneras, probablemente juzgada y aun así, me mantengo tranquila porque la transparencia en el escrito es invaluable.
Pero al volver y tener que vivir de nuevo un proceso de adaptación, tener ya no una visión “correcta” de las cosas, sino 3 o 4, entender probablemente un poco menos el mundo que antes, pues claro que dio que pensar, que plasmar. Pero ahora sí, arriesgarse a herir la percepción o los conceptos del lugar donde sabes que tu estadía será más larga, era de cuidado.
Y normal, entendible, aceptable estar de nuevo desadaptado, desajustado al ritmo, porque ya no eres lo que eras, porque no estás segura si sigas siendo tu misma. Es como si una parte de mi se hubiera perdido en medio del Atlántico, decidió bajarse de un vuelo y mandar al diablo la transición. Volver a pasar un proceso de adaptación a base de la escritura, se me hizo peligroso, muy riesgoso, porque perderse en el mundo de las letras de desahogo, no era en este caso la mejor opción.
Con el tiempo vinieron las responsabilidades, compromisos, me ocupe, me llene el tiempo para matar las ideas. Cuando no tienes el tiempo de tomar una idea, pensarla, digerirla, vomitarla, retomarla, amoldarla, aceptarla y expresarla, mejor no empieces el proceso, quedarse a medio paso y solo vomitar ideas carece de sentido.
Eso me ayudo mucho al irme, allá tenia el tiempo para sufrir una idea, descuartizarla, enjuiciarla y al final aceptarla, porque no quedaba más que eso. Y al volver no, al volver fue más un “ya estás aquí, esto ya es así” y todo lo que allá sacaste de tu línea de tiempo, descubriste que nunca se fue, solo se durmió un rato.
Me enfoque en retomar mis amistades, el ejercicio, resolver un problema tan básico como el transporte, ser un ermitaño nunca fue lo mío, buscar un trabajo, buscar “El” trabajo, buscar cualquier trabajo, ocuparme antes de volverme loca de tantas ideas que no tenía tiempo de procesar, que ya no quería procesar, porque en cada proceso perdía un poco mas de mis “conceptos” y no se puede vivir sin ellos.
La solución fue llenarme el tiempo de lo que fuera, de lo que se pudiera, con tal de imponerme una prudencia obligatoria que me evitara decirle al mundo “sigues sin convencerme, sigo sin entenderte, pero aquí estoy”. Pero ahora estamos de vuelta, renovados, readaptados, o algo asi.
Mama pregunto porque deje de escribir, creo que la respuesta rápida fue por miedo. La realidad es que las personas expresan una mezcla entre lo que creen, sienten, piensan, mesclado con lo que es correcto y apropiado decir, acorde al momento y el lugar.
Cada día es más difícil leer a la gente, encontrarse con alguien que transparentemente te comparta lo que verdaderamente piensa, no es tan sencillo, no es muy común. Pareciera como que caímos en el juego de “lo pienso pero no te lo digo”, “lo creo pero no te lo comparto” y mucho sin lugar a duda por el “que dirán”, el “que pensaran” y otros tantos que redundan finalmente en el “no vayan a tomarlo a mal”.
Y no es que crea que todos tenemos que dejar de lado la moderación y la prudencia. Definitivamente son hábitos y acuerdos sociales que bien manejados harían de este mundo un lugar mejor. Pero ahí el dilema, si no los tienes, si los perdiste, es de andarse con cuidado antes de expresar.
Al volver hace ya casi un año, creo que el cambio fue mucho más contrastante que al irme. Al irme y pasar 7 meses escribiendo literalmente lo que pasaba con mi mente, me des adapté a la “prudencia” perdí ese acuerdo social del “piensa antes de hablar” que ya de entrada personalmente no era mi punto fuerte.
Allá era temporal, podía expresar, reclamar, aplaudir, y cualquier otro gesto, porque la realidad en la que estaba viviendo tenía un límite, se acabaría en un par de meses, no estaría eternamente en ella (por más que al final lo quisiera), era el momento adecuado de hablar y hablarlo todo, era mi propio proceso para sanar. El mayor riesgo en su momento fue escribir de mas y de igual manera lo hice, fui leída, interpretada a mil maneras, probablemente juzgada y aun así, me mantengo tranquila porque la transparencia en el escrito es invaluable.
Pero al volver y tener que vivir de nuevo un proceso de adaptación, tener ya no una visión “correcta” de las cosas, sino 3 o 4, entender probablemente un poco menos el mundo que antes, pues claro que dio que pensar, que plasmar. Pero ahora sí, arriesgarse a herir la percepción o los conceptos del lugar donde sabes que tu estadía será más larga, era de cuidado.
Y normal, entendible, aceptable estar de nuevo desadaptado, desajustado al ritmo, porque ya no eres lo que eras, porque no estás segura si sigas siendo tu misma. Es como si una parte de mi se hubiera perdido en medio del Atlántico, decidió bajarse de un vuelo y mandar al diablo la transición. Volver a pasar un proceso de adaptación a base de la escritura, se me hizo peligroso, muy riesgoso, porque perderse en el mundo de las letras de desahogo, no era en este caso la mejor opción.
Con el tiempo vinieron las responsabilidades, compromisos, me ocupe, me llene el tiempo para matar las ideas. Cuando no tienes el tiempo de tomar una idea, pensarla, digerirla, vomitarla, retomarla, amoldarla, aceptarla y expresarla, mejor no empieces el proceso, quedarse a medio paso y solo vomitar ideas carece de sentido.
Eso me ayudo mucho al irme, allá tenia el tiempo para sufrir una idea, descuartizarla, enjuiciarla y al final aceptarla, porque no quedaba más que eso. Y al volver no, al volver fue más un “ya estás aquí, esto ya es así” y todo lo que allá sacaste de tu línea de tiempo, descubriste que nunca se fue, solo se durmió un rato.
Me enfoque en retomar mis amistades, el ejercicio, resolver un problema tan básico como el transporte, ser un ermitaño nunca fue lo mío, buscar un trabajo, buscar “El” trabajo, buscar cualquier trabajo, ocuparme antes de volverme loca de tantas ideas que no tenía tiempo de procesar, que ya no quería procesar, porque en cada proceso perdía un poco mas de mis “conceptos” y no se puede vivir sin ellos.
La solución fue llenarme el tiempo de lo que fuera, de lo que se pudiera, con tal de imponerme una prudencia obligatoria que me evitara decirle al mundo “sigues sin convencerme, sigo sin entenderte, pero aquí estoy”. Pero ahora estamos de vuelta, renovados, readaptados, o algo asi.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
