miércoles, 19 de junio de 2019


A medias de nuestro medio año

               El 2019 empezó como estaba planeado. Enero, Febrero y Marzo estarían cargados de mucho trabajo también, de arriba para abajo en la construcción, unos días sin tener un minuto para sentarnos, mil juntas, llamadas, ajustes y demás actividades para estar listos para la gran inauguración de la planta ese 19 de Marzo.

Recuerdo tu llamada un sábado por la noche, donde coincide que estaba en casa un poco antes de tiempo, ahora entiendo que llegue justo a tiempo. Iríamos al hospital por un dolor muy fuerte que tenías y dos días y un par de revisiones después nos confirmarían el diagnostico, cáncer en matriz. Comenzarías tu tratamiento inmediatamente con radiaciones diarias y una quimioterapia a la semana para intentar detener lo que ya se veía era un avance a los órganos cercanos.

Yo estaba desolada y esa primera semana la pasaría de la oficina al hospital, en tu casa o en mi casa durmiendo pues estaba exhausta, de la noticia, del trabajo, de la velocidad del primer trimestre de este año. Esos días de opacidad me volví a sentir perdida, analice todo, la vida, las probabilidades, las decisiones que tomamos o no tomamos y si en algo influyen ante la enfermedad, los riesgos de vivir a medias, los riesgo de vivir al límite, la compañía de una pareja y la necesidad de saber estar solo.

Llegaba el 1ro de Abril y con eso mi 2da gran celebración laboral de este año, el 8 de Abril David y yo celebrábamos nuestro 2do aniversario de bodas y dos días después tratando de entender porque tenía tanto sueño me haría una prueba y leería el POSITIVO que cambiaba mi vida. Esa prueba me avisaba que sería mamá de un bebé que claramente vendría a disfrutar la vida pues llegaba a mi vida a pesar del ritmo de las últimas semanas, entre las copas, las fiestas, los desvelos, los llantos, la crisis y las dudas, a través del mes más caótico que recordaba haber tenido, emocional, personal y profesionalmente, al final del día este bebé era Dios de nuevo enviándome un rayito de luz, algo que emocionalmente me mantendría a flote de tu triste diagnóstico.

Pasaba semana santa y se nos iba Abril. Comenzaba Mayo con mi cumpleaños donde como cada año me cantabas las gato-mañanitas, y entre tus tratamientos y mil vueltas lograrías sorprenderme con un regalo a la hora de la comida. Las siguientes semanas procuré visitarte al menos un día y obviamente con la noticia del bebé tendríamos ambas un lindo tema para distraernos y tener las emociones más controladas.

Las segunda semana de Mayo viajaría a Chicago y la tercera sería el turno de David a Phoenix, y se nos comenzaría a complicar vernos pues la logística de esos días funcionaba mejor para ti estando en San Luis, más cerca de tu familia y la del compadre. El último fin de semana celebraríamos el cumpleaños de David, donde una de las mayores sorpresas y alegrías es que pudiste acompañarnos, a pesar del viento y tu cansancio ese dia.

Ese primer lunes de Junio pude verte un par de minutos cuando volvías de San Luis para continuar tu tratamiento. Sé que la semana anterior habías pasado malas noches con dolores e insomnio y entre una circunstancia y otra ahora estabas paralizada del pecho para abajo. Aun así te reíste de mis chistes, tome tu mano, me contaste de ti. Días después nos confirmarían que la parálisis se debía al avance del cáncer a tu médula espinal. Me comenzaba a hacer a la idea de que te me ibas poco a poco, que la guerra contra el cáncer, aunque no estaba perdida en su totalidad, mostraba ya una predicción y no éramos los vencedores.

Esa semana estarías en el Almater 3 días, recibiendo no sé hasta dónde adecuadamente una serie de quimioterapias. David y yo pudimos verte un poco durante el miércoles, platicamos de Nueva York y otros viajes, recordamos Janesville y B2B, te hice reír de nuevo y ante tu evidente cansancio físico, porque mental y emocionalmente seguías dispuesta a platicar, nos fuimos dejándote dormida.

El siguiente domingo no tenía duda, todo mi sistema me pedía volverte a ver. Manejaríamos a San Luis, donde te cuidaban y para mi sorpresa y en contra de todo pronóstico pasaríamos 2 maravillosas horas junto a ti, tus padres y el compadre.

El momento estaba lleno de contrastes, esos minutos transcurrían en un cuarto del IMSS, con instalaciones en cierto grado decentes, pero para nada agradables a la vista, yo preocupada por mas infecciones a tu alrededor, tu platicándome del último gran evento familiar, el bautizo de Regina tu segunda hija de apenas 4 meses, que te habías decidido de último momento, a pesar de tus siempre ganas de tirar la casa por la ventana en cada celebración. No pude acompañarte pero sé que fue un hermoso evento, con tu familia y tus dos excelentes nuevos compadres.

Entre anécdotas, chistes y reflexiones, vivía uno de los momentos más difíciles de mi vida, ese espacio de tiempo donde quieres absorber cada frase, cada gesto, cada aroma y movimiento porque no estás seguro si los volverás a vivir. No podía quebrarme porque frente a mi estaba tú, tan valiente, tan aferrada, nunca te escuche derrotada, ni harta ni triste, para el nivel de cansancio físico que sé que tenías, era admirable. No vi más que tu sonrisa, tus ganas de seguir viviendo, el brillo en sus ojos cuando nos prometíamos una siguiente aventura o hablábamos de tus hijas.

A lado tus padres, quienes claramente absorbían lo más que podían del momento también y a quienes se me dificultaba ver a los ojos, porque no quería enlazarme a lo que ellos vivían, no quise ni siquiera rozar la probabilidad de pensar que se sentiría estar en su piel, que pasaba por sus corazones, de que fuerza divina se mantenían sonrientes también.

Al pie de tu cama mi compadre, un hombre a quien en este proceso termine conociendo más profundamente y algo de mi vio lo que tu viste al inicio de su relación, un hombre digno de ser amado en su totalidad y a quien le sobra tanto amor hacia ti y tanta desesperación ante la situación que no podía hacer mucho más que estar de pie, acompañando, esperando, dando un tipo de norte pues estaba y estuvo siempre iluminando la escena con paciencia y sonrisas que transmitían un poco de paz y anhelo.

Aunque quise quebrarme, despedirme, agradecerte por todo, abrazarte, llenarte de besos, llorar en tu hombro, tomar tu mano y no soltarla, no podía, no era justo que yo me rindiera antes que tú. Me fui con la esperanza de volver a verte, en condiciones distintas, tal vez totalmente recuperada, tal vez más consciente del eventual desenlace de la historia para que pudiéramos vivir un poco del duelo juntas, o en un punto intermedio donde pudiéramos coincidir y hablar de lo que nos esperaba, donde me pidieras lo que fuera, donde yo te prometiera todo, donde ambas juráramos acompañarnos desde los distintos planos en que viviríamos de aquí adelante.

Los siguientes días fueron ya sin mucha información, sabia lo suficiente para no querer preguntar más aparte del rutinario ¨buenos días, ¿cómo amaneció?¨ hasta que llego ese miércoles 12 donde por primera vez dijiste a tu familia que estabas cansada, que creías que la batalla se terminaba. Y dentro de mis débiles conceptos de fe, creo que estabas lista, tal vez no para entender toda la realidad pero si para dejar que Dios te acompañara en esas ultimas horas.

Creo firmemente que hablaste con él, que tu corazón escucho sus palabras de amor y fue entonces que decidiste soltar el aire, soltar tu cuerpo, soltarnos y todo aquello que te mantenía aferrada a este mundo terrenal. Eran las 8:18pm y mientras yo dudaba en cenar, tú ya disfrutabas del banquete de bienvenida a la vida eterna.

Al recibir la noticia de voz de mi compadre llore, ante él y tu familia no lo había hecho, quise siempre ser palabra de ánimo, de esperanza, desde esa primer llamada de tu madre un martes 26 de Marzo, donde por primera vez escuchaba la palabra cáncer hasta ahora donde escuchaba el ¨se nos fue¨. Entre llamadas y mensajes con amigos míos que hiciste tuyos, pase el resto de las horas de ese miércoles procesando y al mismo tiempo explicando que ya estabas en un lugar mejor.

Al día siguiente partiríamos para tu velorio, donde tu familia, mis padres, ex compañeros de tu trabajo y muchos amigos tuyos llegaban, se sentaban, te saludaban, te pensaban, te extrañaban y entre todos te recordábamos, con tus gestos, con tu tono de voz, tus actitudes, todas ellas, la versión más humana de ti, lo que amamos, lo que ahora entendíamos, lo que recordábamos y lo que anhelábamos haber podido entender antes y vivir a tu lado.

Un detalle por demás perfecto fue esa recopilación de fotos que pusieron a la entrada, tan característico de ti, de tus eventos, de tus regalos, de tus muestras de cariño, tan diseñadora, tan atenta, tan apasionada por no solo capturar si no exponer visualmente todas esas sonrisas que acumulaste rodeada de nosotros, quienes ahora sonreíamos a medias, con el corazón más roto que sonriente, con la fe dolida.

El viernes te daríamos el último adiós. Iniciando por una misa que a mi parecer tuvo un par de desaciertos en el manejo de los tiempos y las emociones de quienes te lloraban, pero que de una forma u otra fue un foro lleno de gente que quiso sentarse ante Dios a pedir por ti, a agradecer, tal vez reclamar o rogar porque esto fuera un mal sueño, como fuera que fuera, pero que terminara.

Tu despedida fue tal cual como la pediste, llego la imperdible banda, ese género que tantos conciertos nos hizo disfrutar juntas, que tantos eventos te acompaño junto a tu familia. Y bailamos y te acompañamos con el calor que hiciera, con cuales fueran las fuerzas de quienes ahí estábamos, la constante era que decíamos adiós, hasta pronto, gracias al ritmo de la música que tu escogiste.

Estar embarazada en este proceso no ha sido fácil, pero reconozco que ese fue el dia más difícil. Lleve el tequila que me trajiste de tu último viaje, esa tercer botella del famoso ¨Quita penas¨ qué compartíamos con tanta emoción. La primer botella se había terminado en tu casa hace años con mi corazón roto, la segunda seria años después por tu corazón roto y esta tercera se terminaría entre algunos corazones rotos ese día, tu hermano, tu esposo, mi mamá, David, tus amigos y porque no, medio tequila para mí, porque además de que era lo correcto, médicamente hablando, así me sentía también, a medias, a media tristeza, a media capacidad de bailar, a media o nula capacidad de ahogar las penas con alcohol, a media palabra de aliento.

Y así a medias, a casi una semana de tu último aliento te escribo estas letras. A media fe de la que creí tener, en que la gente buena recibe más oportunidades. A medias preguntas médicas que nunca hice y no tendré respuesta. A medias frases que no me atreví decirte. A medio duelo, con suerte voy a la mitad. A media vida, porque mínimo nos veía tomando tequila a los 70 años. A media o nula capacidad de entender que voy a hacer con el compromiso de ser la madrina que prometí ser, yo que hacia menos de 4 meses cuestionaba mi maternidad y ahora me dejabas a medio camino de la mía. A medias de dolor y a medias de alegría, en un limbo emocional que fluctúa según la noche y los sueños que de ti haya tenido. A media esperanza de que este dolor se irá. A media suplica de no volver a pasar por algo así.

Pero también te escribo completamente segura de un par de cosas. Que fuiste un gran ser humano, una gran hija, una gran esposa, amiga y compañera laboral. Que tenías más virtudes que defectos y que amaba tus defectos también, porque al compartirlos juntas nos hacían más fuertes, mejores personas. Que lograste todo lo que para ti era prioridad en esta vida, aunque muchas veces no te entendí, aunque muchas personas no te apoyaran, a pesar de todo pronóstico y explicación lograste todo lo que te propusiste, todas esas metas que tenía 9 años escuchándote decir. Tus viajes, tu jeep, tus conciertos, tu familia, tu esposo, tus hijas, tu trabajo, tus hobbies, todo lo que venias a esta vida a cumplir lo hiciste.

Y te escribo también completamente segura de que me escuchas, me sientes, me cuidas. Segura de que muy probablemente me estas gritas gritando ¨Hay Gatoooo, deja de llorar, cuida ese bebé, sal y sonríe¨ porque así fuiste tú, no solo en esta enfermedad, siempre, no dejaste que las lágrimas te desviaran de tus propósitos, y se tuviste lágrimas, compartimos unas cuantas, pero nunca te vencieron.

Y por eso así cierro estas líneas, pidiéndote que me sigas regañando, sé que te escuchare, de una forma u otra, y será tu ¨Hay Gatooo¨ el que me saque de este medio duelo y me regrese a la vida que se puso en pausa, esta vida que tuve el gusto de compartir contigo durante estos 10 años y que sé que quieres que siga disfrutando con tu familia, el compadre y tus hijas, para cuando nos volvamos a ver, tenga anécdotas y chistes nuevos que contarte y vuelva a escuchar tu risa tan característica que por ahora solo me queda en el corazón.

Gracias mi Gatito.

jueves, 30 de enero de 2014

Hepatitis. Historia de un encierrio

Ya eran 5 dias de malestares y una amiga me mencionó "cuidate" así que hoy decidí ponerme atención y como marca inequivoca, ese color amarillento en los ojos me confirmaba que algo no estaba bien.

martes, 8 de enero de 2013

Recuerdos de un callejón sin salida

Autora - Banana Yoshimoto

- Sentirse solo a pesar de tener un hogar al que regresar, a pesar de ser amado…, puede que en eso consista ser joven.
- Nunca me había imaginado, como suele ocurrir después de una desgracia, que los días en que no sucede nada pudieran ser tan tranquilos y maravillosos.
-Sea como fuere, a mi nunca me había gustado mirar al pasado, pero tampoco solía pensar demasiado en el futuro.
- Por eso jamás hubiera imaginado que en mi interior pudiese haber una especie de pantano de tristezas estancadas que cualquier circunstancia imprevista podía aflorar.
- Aun hoy pienso a veces: “Esa experiencia de salir por un instante al exterior, ¿ha sido positiva para mi, para ese pájaro encerrado en la jaula de la vida, a la que tarde o temprano habría de regresar? La respuesta, no se por que, siempre es la misma: “Si, ha estado bien”
- Entonces entorno los ojos y reconozco mi mundo, el mundo que una vez contemple desde fuera gracias a extrañas circunstancias.
- ¿No era eso lo que deseaban todos los padres, que sus hijos nunca conozcan la profundidad del abismo? Imagino, por tanto, que a mis padres todo esto les preocupaba incluso mas que a mi. -

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cachiverano 2012

Desde un inicio supe que este verano sería distinto, pero jamás imagine que tanto. Empezando por ser un año de transición, donde grandiosas personas como Blanca y el Padre Pepe nos confiaron las llaves de este hermoso proyecto, dejando unos zapatos muy amplios por llenar. Siguiendo con un Padre Pedro en sus últimos estirones escolares y mi readaptada al mundo laboral después de la bella experiencia de África.


Los primeros meses fue mucho de ajustar, recontar el equipo, invitar a gente nueva, que mas que nueva (pues llevan años en Cachiverano) eran nuevos en responsabilidades, poco a poco este “nuevo” equipo fue tomando forma.

En el camino descubrimos muchos puntos a mejorar, desde dentro, desde nuestra coordinación. Los tiempos, las formas, la planeación, los medios, todo tiene como ser mejor y de eso se trata, de ir caminando y mejorando juntos.

También redescubrimos lo maravilloso de apoyar a un proyecto de voluntades, de corazones bajo una misma causa. Los domingos de convivio y risas, las juntas con una que otra llamada de atención y los múltiples “pendientes” entre semana para sacar poco a poco el plan de este año.

Las reuniones de coordinadores fueron reencontrándonos, la posada nos permitió convivir un poco mas y al iniciar el 2012 las sesiones de formación con los tíos nos dieron ese baño de juventud tan necesario, tan peculiar de Cachiverano, nos empapo de la amistad que se vive en cada comunidad, en cada grupo de jóvenes, y termino de amoldarnos, de darnos empuje, de prepararnos para un caluroso pero como siempre divertido verano.

Y finalmente llego ese 4 de Julio, el salón de casa escolapia lleno de jóvenes, tíos por aquí, tíos por allá, las mesas, el material, las Catalanas, nuestro increíble tallerista Apolonio sorprendiéndonos desde el primer día, correr por las camisetas, correr por pizzas, volver con camisetas, ir por mas! (pues seguían llegando jóvenes). Cachiveranos que no esperábamos resurgieron y Cachiveranos que no se consolidaron este año, con aciertos de logística y errores también, para finalmente ese primer canto “Cachiverano ya comenzó!!”

En lo personal fue uno de los Julios más difíciles, entre mi trabajo, el calor, vueltas aquí y vueltas allá, estuve menos de lo que me gustaría en la Ladrillera, pero me alegró enormemente el grupo de Tíos que lo llevo a cabo, entendí y me sentí feliz, que ya estaba cerrando ese ciclo, para abrir uno nuevo, lleno de mas tíos y más niños, lleno de retos y muchas más alegrías.

No queda más que agradecer, a todos, tíos, coordinadores, a equipos de logística, de formación, niños, padres, párrocos, familia, amigos de este proyecto, a Pedro (gran Pedro!) que siempre estuvo ahí, con el ánimo, con la sonrisa, con las fuerzas aun con el sudor en la frente y en todos lados, a todos y cada uno que con su presencia, apoyo y participación hicieron posible que este Cachiverano 2012, fuera verdaderamente un Carnaval! De diversión, de amistades, de emoción, de aprendizaje, de amor, de sonrisas, de vida!

Muchas gracias….nos vemos pronto!

jueves, 12 de julio de 2012

Junio 2012

Mama pregunto porque deje de escribir, creo que la respuesta rápida fue por miedo. La realidad es que las personas expresan una mezcla entre lo que creen, sienten, piensan, mesclado con lo que es correcto y apropiado decir, acorde al momento y el lugar.

Cada día es más difícil leer a la gente, encontrarse con alguien que transparentemente te comparta lo que verdaderamente piensa, no es tan sencillo, no es muy común. Pareciera como que caímos en el juego de “lo pienso pero no te lo digo”, “lo creo pero no te lo comparto” y mucho sin lugar a duda por el “que dirán”, el “que pensaran” y otros tantos que redundan finalmente en el “no vayan a tomarlo a mal”.

Y no es que crea que todos tenemos que dejar de lado la moderación y la prudencia. Definitivamente son hábitos y acuerdos sociales que bien manejados harían de este mundo un lugar mejor. Pero ahí el dilema, si no los tienes, si los perdiste, es de andarse con cuidado antes de expresar.

Al volver hace ya casi un año, creo que el cambio fue mucho más contrastante que al irme. Al irme y pasar 7 meses escribiendo literalmente lo que pasaba con mi mente, me des adapté a la “prudencia” perdí ese acuerdo social del “piensa antes de hablar” que ya de entrada personalmente no era mi punto fuerte.

Allá era temporal, podía expresar, reclamar, aplaudir, y cualquier otro gesto, porque la realidad en la que estaba viviendo tenía un límite, se acabaría en un par de meses, no estaría eternamente en ella (por más que al final lo quisiera), era el momento adecuado de hablar y hablarlo todo, era mi propio proceso para sanar. El mayor riesgo en su momento fue escribir de mas y de igual manera lo hice, fui leída, interpretada a mil maneras, probablemente juzgada y aun así, me mantengo tranquila porque la transparencia en el escrito es invaluable.

Pero al volver y tener que vivir de nuevo un proceso de adaptación, tener ya no una visión “correcta” de las cosas, sino 3 o 4, entender probablemente un poco menos el mundo que antes, pues claro que dio que pensar, que plasmar. Pero ahora sí, arriesgarse a herir la percepción o los conceptos del lugar donde sabes que tu estadía será más larga, era de cuidado.

Y normal, entendible, aceptable estar de nuevo desadaptado, desajustado al ritmo, porque ya no eres lo que eras, porque no estás segura si sigas siendo tu misma. Es como si una parte de mi se hubiera perdido en medio del Atlántico, decidió bajarse de un vuelo y mandar al diablo la transición. Volver a pasar un proceso de adaptación a base de la escritura, se me hizo peligroso, muy riesgoso, porque perderse en el mundo de las letras de desahogo, no era en este caso la mejor opción.

Con el tiempo vinieron las responsabilidades, compromisos, me ocupe, me llene el tiempo para matar las ideas. Cuando no tienes el tiempo de tomar una idea, pensarla, digerirla, vomitarla, retomarla, amoldarla, aceptarla y expresarla, mejor no empieces el proceso, quedarse a medio paso y solo vomitar ideas carece de sentido.

Eso me ayudo mucho al irme, allá tenia el tiempo para sufrir una idea, descuartizarla, enjuiciarla y al final aceptarla, porque no quedaba más que eso. Y al volver no, al volver fue más un “ya estás aquí, esto ya es así” y todo lo que allá sacaste de tu línea de tiempo, descubriste que nunca se fue, solo se durmió un rato.

Me enfoque en retomar mis amistades, el ejercicio, resolver un problema tan básico como el transporte, ser un ermitaño nunca fue lo mío, buscar un trabajo, buscar “El” trabajo, buscar cualquier trabajo, ocuparme antes de volverme loca de tantas ideas que no tenía tiempo de procesar, que ya no quería procesar, porque en cada proceso perdía un poco mas de mis “conceptos” y no se puede vivir sin ellos.

La solución fue llenarme el tiempo de lo que fuera, de lo que se pudiera, con tal de imponerme una prudencia obligatoria que me evitara decirle al mundo “sigues sin convencerme, sigo sin entenderte, pero aquí estoy”. Pero ahora estamos de vuelta, renovados, readaptados, o algo asi.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sabemos que no te sobra, pero tampoco te falta



Ayudanos esta semana de Noviembre a recolectar en tu casa, entre amigos y vecinos, ropa y cobijas en buen estado.
Lugar de colecta: islas orcadas 1733 jardines del lago
si necesitas que pasemos a recogerla avisanos al: 686152-0685 o al 152*15*24086

Se donarán el domingo 27 de Noviembre en la Colonia La Ladrillera, sobre la carretera San Felipe.

lunes, 24 de octubre de 2011

Dr. Miguel Ruiz – Los cuatro acuerdos, un libro de sabiduría tolteca.

Introducción: El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abraza el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.

Espejo Humeante

•El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad, sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y maneras de ser, sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.
•La domesticación de los seres humanos. A través de esta domesticación aprendemos a vivir y a soñar. La información del sueño externo (el mundo) se transfiere al sueño interno (nuestra percepción) y crea todo nuestro sistema de creencias.
•No hay ninguna verdad que encontrar. Dondequiera que miremos, todo lo que vemos es la verdad, pero debido a los acuerdos y las creencias que hemos almacenado en nuestra mente, no tenemos ojos para verla. Nos ciegan las falsas creencias.
•Toda nuestra mente es una bruma que los Toltecas llamaron mitote. Todo lo que creemos sobre nosotros mismos y el mundo, todos los conceptos y programas que tenemos.
•Nadie nos maltrata más que nosotros mismos internamente; el juez, la víctima y el sistema de creencias son lo que nos llevan a hacerlo. Nuestra manera de juzgarnos es la peor que existe.

El primer acuerdo: Se impecable con tus palabras
•Las palabras son un don creativo. Todo lo que sueñas, sientes y eres, lo muestras por medio de tus palabras.
•Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian por entero, para bien o para mal, nuestras creencias. El mejor ejemplo: Hitler.
•Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra a ti. Todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti. Ser impecable es no ir contra ti mismo. El concepto de pecado no es algo moral o religioso, es una cuestión de sentido común.
•Los chismes son magia negra de la peor clase. Contarlos se ha convertido en la principal forma de comunicación en la sociedad humana.
•Tu opinión no es más que tu punto de vista, y no tiene por qué ser necesariamente verdad. Proviene de tus creencias, de tu ego y de tu propio sueño.
•Adoptar el primer acuerdo, ser impecable con las palabras, es deja de transmitir veneno emocional y con el tiempo tu mente dejará de recibirlo también

Segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente
•Tomarse las cosas personalmente es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.
•El miedo nos hace tomarnos las cosas personales, el miedo a la verdad. Si no tienes miedo no aceptas excusas para enfadarte, no estás triste ni celoso, sabes lo que eres, quien eres y que quieres.
•Cuando amas todo lo que te rodea es porque te amas a ti mismo, porque te gusta cómo eres, porque estas contento contigo mismo, porque te sientes feliz con tu vida. Estas satisfecho.
•Nunca eres responsable de los actos de los demás; solo eres responsable de ti mismo. Cuando comprendas esto y te niegues a tomarte las cosas personalmente, será muy difícil que los comentarios insensibles o los actos negligentes de los demás te hieran.

Tercer acuerdo: No haga suposiciones
•El problema al hacer una suposición es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto.
•Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. Que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como nosotros lo hacemos.
•El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, cuando no entiendas algo preguntaras y serás claro. Todas tus relaciones cambiarán.

Cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas
•Limítate a hacer lo máximo que puedas, en cualquier circunstancia de tu vida, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a variar de un momento a otro.
•Si intentas esforzarte demasiado para hacer más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria, y al final tu rendimiento no será suficiente.
•Actúa porque amas hacerlo, no porque esperas una recompensa. Las recompensas llegarán, pero tú no estarás apegado a ellas.
•No necesitamos saber ni probar nada. Ser, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa.

El camino Tolteca hacia la libertad
•El objetivo del guerrero es trascender este mundo, escapar de este infierno y no regresar jamás a él. Tal como nos enseñan los toltecas, la recompensa consiste en trascender la experiencia humana del sufrimiento, y convertirse en la encarnación de Dios.
•Tu vida es la manifestación de tu sueño: es un arte.
•La libertad que buscamos consiste en utilizar nuestra propia mente y nuestro propio cuerpo, en vivir nuestra propia vida en lugar de la vida de nuestro sistema de creencias.
•Ser consciente de que todo el sueño de la vida es el resultado de las creencias y volverte consciente de cuáles de ellas te limitan, es la clave para comenzar a cambiar.
•Llegar a la esencia de los acuerdos es ir al desierto. Cuando vas al desierto, te encuentras cara a cara con tus demonios. Una vez has salido de él, todos esos demonios se convierten en ángeles.
•El modo en que vives ahora es el resultado de muchos años de domesticación. No puedes pretender que ésta desaparezca en un solo día.
•El amor que me hace feliz es el que puedo compartir con la gente que amo. ¿por qué voy a negar que les quiero? No es importante que me devuelvan ese amor. Quizá muera yo mañana o tal vez muera alguien a quien amo. Lo que me hace feliz es hacerle saber hoy lo mucho que le quiero.