Y que se va la luz...
Yo me encontraba en plena plática con una buena amiga, otros mexicalenses esperando el momento en que sus jefes dieran por terminada la jornada laboral, los estudiantes a la misma espera de la liberación educativa y así muchos en sus giros.
Probablemente el primer golpe es el de la duda sobre que hará uno sin refrigeración a las 3:30pm a 44 grados centrígrados, pero acto seguído entra el temor por lo que el refrigerador acoge en su interior y de ahí la mente brinca a los refrigeradores de los Oxxos y abarrotes cercanos, entonces la comunidad Mexicalense se une a la tarea de rescatar a todos los six, doces, 24'tros y demás presentaciones de bebidas que como diría mi madre y con el permiso del apellido "se a-zorrillan" jajaja. Y claro, pues la leche se puede hacer jocoque, la fruta resiste un poco más y el jamón o quesitos se botanean sin problema.
Sali a la calle bajo la misión de conseguir el elixir del apagón y en menos de lo que bajan dos centígrados del termómetro de este desierto ya estaban en casa compadres, amigos y más tarde vecinos. La tarde-noche se pasó entre conversaciones, brindis, observando las estrellas, sintiendo el aire "fresco" que nos regaló la noche y escuchando las pocas estaciones de radio que nos mantenían al tanto de la metida de pata americana, recordándonos que no somos independientes ni en esto de la luz, con llamadas enlazadas a larga distancia del presidente municipal y el gobernador pidiendo a la comunidad que se mantuviera el orden y la calma, ¿pues que otra no?.
A muchos nos cambió la rutina de un jueves, a unos cuantos los alarmó tanto que cooperaron a los caos en gasolineras y puestos de agua, pero a muchos, muchos.... no les cambio el ritmo en nada.... a ellos, los que ya de rutina viven sin luz o sin aire acondicionado, ¿que tiene de diferente un apagón en sus tiniebras diarias? pues nada... que al menos hoy, el resto de la ciudad vimos a oscuras lo que viven ellos.